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Arde Brownsea: cuando a los scouts se les prohibió pisar su isla emblemática

No. No es en sentido figurado, aunque imagino que estos días todos habréis podido leer o ver las noticias sobre la posible retirada de la estatua de Baden-Powell del puerto de Poole, y quizá habréis asociado el título a este hecho .

El caso es que, aprovechando los acontecimientos, he pensado en contaros algunas curiosidades acerca de la Isla de Brownsea que creo ignora una gran mayoría de scouts, pero nada rollero, os lo prometo. Porque, al margen de que en dicha isla se celebrase el primer campamento experimental scout, este precioso rincón es bastante desconocido.

Como las noticias acerca de la estatua se originan en Poole, me gustaría situaros el lugar con algo de precisión, porque muchas veces imaginamos las cosas sin saber muy bien dónde están ni de qué estamos hablando exactamente.

Poole es una localidad portuaria, en la costa sur de Inglaterra, tal y como podéis ver en la imagen. Y es famosa entre los scouts porque desde allí partió el ferry (y hoy en día todavía lo hacen) que transportó a B-P y a sus chicos hasta su destino insular. Por eso la estatua del fundador se encuentra en dicho puerto, mirando hacia Brownsea, como un símbolo de aquel evento que daría lugar al mayor movimiento juvenil de la historia.

¿Y por qué se eligió este lugar? ¿Tenía algo de especial?”

Bueno, en los planes del desarrollo de la idea era imprescindible realizar un experimento con el fin de probar que todo aquello que sonaba tan bien en la teoría… podía resultar también en la práctica.

B-P contaba con ventaja, puesto que esquemas similares, como el de los Woodcraft Indians de Seton, ya habían probado su valía. En todo caso era preciso encontrar un lugar ideal para llevar a cabo un campamento scout en el que se pusiera en juego el esquema de los exploradores.

No creáis que Brownsea era desconocida para el viejo Jefe. En su juventud había tenido la oportunidad de viajar en el pequeño barco de su hermano, el ‘Diamond’, y en alguna ocasión realizaron ‘desembarcos ilegales’ en sus playas privadas.

La casualidad quiso que durante unas vacaciones en Irlanda, en mayo de 1907, Baden-Powell se sentara en la cena junto a una dama, a la que contó con detalle sus ideas para la educación de los chicos en su nuevo esquema. Aquella dama resultó ser Florence Van Raalte, esposa de Charles Van Raalte, el propietario de la Isla de Brownsea en aquella época (que había sido adquirida en 1902 por su padre), y sugirió que aquel podía ser el lugar que andaba buscando el fundador.

A su regreso a Londres, B-P escribió al matrimonio pidiéndole formalmente la utilización de su terreno para llevar a cabo el primer campamento de Boy Scouts. No sólo recibió la autorización sino también un precioso libro que acababa de publicar el matrimonio sobre las bellezas naturales de la isla, que además de una flora y fauna atractivas, contaba con un gran pasado histórico…e incluso un magnífico castillo construido en tiempos de Enrique VIII.

Aquel sitio era perfecto. Alejado de miradas indiscretas, en una zona relativamente remota repleta de maravillas naturales, conejos, ardillas y venados. Con acceso por ferrocarril varias veces al día desde Londres a la localidad de Poole (que está a unos 180 Kms de distancia), y un corto trayecto (30 minutos) en embarcación desde el puerto hasta Brownsea.
Reunía todo lo necesario para el experimento: cercanía a la civilización acompañada de aislamiento.

“¿Y cómo es de grande la isla?”

Pues aproximadamente de unos 2 kilómetros y medio de largo por algo más de un kilómetro de anchura, con zonas boscosas y zonas abiertas, además de dos pequeños lagos interiores. En realidad forma parte de un grupo de 8 islas que hay en la misma zona, siendo la más grande de ellas.

B-P acordó con la prensa que no se diese publicidad al evento, a cambio de una completa colaboración una vez el esquema se hubiese desarrollado por completo. Así consiguió la privacidad necesaria (está claro que los periodistas no querrían arriesgarse a contradecir al “héroe de Mafeking” por temor a no recibir luego una información pormenorizada).

Sobre el desarrollo del campamento se han escrito ríos de tinta, así que no os voy a marear detallando nombres de participantes, patrullas, actividades y demás.
Sólo me gustaría comentar algunos detalles acerca de aquel experimento y de Brownsea que nos hablan de los chicos siempre han sido iguales en todo tiempo.

Tendemos a pensar que bajo el control de B-P y con la educación de aquella época los muchachos se comportarían de manera muy controlada…pues como muestra un botón:

Uno de los asistentes reflejó en sus diarios que un día uno de los chicos de clase más elevada levantó la mano y pidió ‘salir de la habitación’. En seguida uno de los chicos de ciudad soltó “Pobre tonto, ¿no sabe que está en una tienda?”

Otro día los chicos fueron invitados al Castillo de los Van Raalte. El lugar tenía una decoración digna de admiración, además de obras de arte y una colección de instrumentos musicales. Cuando Percy Everett preguntó a uno de los chicos lo que le había impresionado más, éste le espetó tranquilamente:

‘La gran comilona y el mono-mascota del Sr. Van Raalte’.

Como podéis comprobar…no hay nada nuevo bajo el sol. Los chicos siempre serán así.

Otra curiosidad es que B-P dividió las patrullas en bestias y aves, dos de cada tipo, para poder realizar actividades aprovechando esa diferencia. Y como ya os conté una vez NUNCA EXISTIÓ UNA PATRULLA ‘CHORLITOS’. La patrulla se denominó ‘Zarapitos’, un ave de pico curvo bastante diferente, aunque se tradujo mal al castellano en su momento y se ha mantenido el error en el tiempo.

También es sorprendente que en el programa diario el viejo Jefe estableciese siempre algo que jamás ha sido del agrado de ningún muchacho: una siesta después de comer de algo más de una hora. El hecho lo refleja Percy Everett en su libro ‘Los diez primeros años’, a quien la idea le sorprendió bastante, pero que al final se percató de su gran valía.

El experimento en definitiva fue un éxito, pero como ocurre en la actualidad… no gustó a todos por igual, y probablemente los chicos lo valorasen más con el paso del tiempo (una vez volvemos a nuestro ambiente natural es cuando empezamos a apreciar lo que hemos disfrutado, je, je)

“Pero… ¿Por qué dices eso? ¿En qué te basas?”

Por las palabras del nieto de Baden-Powell, Robert, quien narra que su primo Donald (el sobrino de B-P, quien asistió al campamento aunque no formó parte de ninguna patrulla por ser muy pequeño) le contó que:

‘Los participantes habían confeccionado tantas cosas, como una mochila hecha de materiales naturales, plateras de mimbre, etc, que iban sobrecargados de cacharros. Y como la mayoría de ellos no había disfrutado demasiado del campamento y el mar estaba lo bastante revuelto para marearlos, se sintieron tan desgraciados que arrojaron todos aquellos artilugios del campamento por la borda’.

Como veis la condición humana es algo que nunca cambia.
Por desgracia junto con ello parece que también tiraron las insignias originales que BP les había dado. Es imposible saber con detalle cómo eran aquellas insignias, y aunque la ‘Scout Association’ sacó una réplica en una edición conmemorativa, lo cierto es que en algunas fotografías inéditas la voluta se ubicaba claramente al revés, con la parte cóncava hacia abajo (lo contrario de la ‘sonrisa scout’ que después explicaría el fundador)

“Bien… ¿y qué fue de Brownsea tras aquel experimento?”

Pues por desgracia el Sr. Van Raalte murió al año siguiente, pero su esposa la mantuvo igual hasta 1924, año en el que hubo de desprenderse de ella. Así que la puso en venta por la nada despreciable cantidad (para la época) de 125.000 Libras. A pesar de que los scouts valoraron la posibilidad de su adquisición (si cada Scout y Guía aportaban tan solo una libra hubiese sido más que suficiente para todo y para acondicionar todo el terreno) al final se decidió desestimar aquel inmenso gasto.

Sería el propietario de un hotel de la península adyacente, el Sr Wheeler, quien la comprase… ¡por tan solo 60.000 Libras!
Y como ocurre con muchos negocios inmobiliarios, sus planes para transformar el castillo en un hotel y establecer un lugar de campamento para scouts, desarrollando así el turismo en la zona, fue visto con recelo por las autoridades correspondientes y rechazaron el proyecto. Así que el Sr. Wheeler volvió a poner la isla en venta en 1927.

La nueva propietaria, la Sra Mary Bonham-Christie tenía unas ideas conservacionistas muy adelantadas para su época. Sería lo que hoy denominaríamos una “animalista”, hasta el punto de no estar de acuerdo con el ordeño de las vacas o que se usase a los caballos como animales de tiro (en aquellos años era lo habitual). Se fue a vivir sola a la isla y trató de convertirla en un santuario natural.

Para eso ‘invitó’ a marcharse a los 150 habitantes de la misma. 5 años más tarde de su adquisición tan solo quedaban 8 de ellos allí.
Dejó a todos los animales sueltos e impidió cualquier tipo de visita que no fuese concertada con anterioridad, lo cual desanimaba a muchos de los interesados.

Sin embargo en 1932 tuvo la deferencia de dejar que 500 Scouts acampasen allí con motivo del 25 aniversario de aquel primer campamento experimental de B-P.

De manera ocasional se volvió a permitir acampar a algunos…hasta que el 18 de Julio de 1934, mientras un grupo de Scouts Marinos estaba en la isla…se declaró un terrible incendio que estuvo a punto de quemar incluso el castillo. La devastación natural fue terrible durante 3 días, pero el fuego estuvo activo durante 7 hasta ser declarado completamente extinguido.

Por desgracia aquel hecho hizo que la propietaria cerrara a cal y canto la isla a todo el mundo, y los scouts quedaron apartados de su isla emblemática durante décadas, ya que la Sra Bonham-Christie culpó a los scouts del fuego.
En realidad los datos indican que fue cosa de un antiguo habitante de la isla con sentimientos de venganza, cosa que al parecer era común entre muchos de ellos, pero el daño ya estaba hecho. Mientras la Sra Christie vivió ningún scout volvió a poner el pie en la isla.

Y eso a pesar de que con motivo del 50 aniversario de aquel primer campamento y el centenario del nacimiento de Baden-Powell, se le pidió encarecidamente que se permitiese algún tipo de acto en Brownsea.
Pero la opinión de la Sra con respecto a los scouts era bastante clara: no los quería, y les acusaba de hacer todo tipo de tropelías a los animales con los que se topaban, robando huevos de los nidos, maltratando a los perros y gatos, o usando sus tirachinas contra las aves.

La propietaria de la isla vivió hasta 1961, y a su muerte pasó a manos de su nieto quien se vio forzado a vender para hacer frente a gran cantidad de gastos generados. Muchos especuladores se interesaron en ella pero finalmente sería el Patrimonio Nacional quien se haría con la misma, con la inestimable ayuda económica de la Asociación de Scouts y Guías del Reino Unido, a fin de preservarla debidamente (tras la 2ª Guerra Mundial había sufrido bombardeos y estaba bastante abandonada y deteriorada).

Finalmente, en 1963, los Scouts pudieron pisar de nuevo su querida isla. Nada menos que 29 años después de la prohibición. Y en 1967, en el 60 aniversario del primer campamento, sería cuando Betty, la hija menor de B-P, inaugurase el famoso monolito que todos conocemos.

La historia de Brownsea es realmente fascinante y si alguno de vosotros está interesado en profundizar en ella y controla el idioma, le recomiendo encarecidamente que se haga con el espléndido trabajo del historiador británico Colin Walker titulado ‘Brownsea. B-P’s Accorn’. No os defraudara´.