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¿Sabías que las “Virtudes y Principios Scouts” no son obra de B-P?

¿Las Virtudes y Principios?…pero si eso viene en las primeras páginas de “Escultismo para Muchachos” y por lo tanto es parte de la obra de Baden-Powell… ¿no?

Lo cierto es que aparecen en el texto que casi todos tenemos… pero hoy me temo que voy a decepcionar a algunos que creen que eso fue una idea genuina del fundador. De hecho jamás apareció en sus textos.

“¿Cómo es eso posible? Ya estás con una de tus historias…

El caso es que muchos también estábamos convencidos de que eran cosa del viejo Jefe hasta que empezamos a leer las versiones originales en inglés…y nos dimos cuenta de que aquellas virtudes y principios NO ESTABAN POR NINGUNA PARTE.

¿Y por qué os cuento esto hoy?

Pues porque si habéis ojeado la 1ª Edición de “Escultismo para muchachos” de 1908 que os traje la semana pasada, os habréis dado cuenta de ello. Y a mí me pareció un asunto interesante que comentar antes de seguir con la publicación de más ejemplares de mi ‘Pequeña biblioteca scout’.

Como os decía, si habéis tenido la oportunidad de ojear el libro, habréis apreciado que, además de que la Ley Scout constaba sólo de 9 artículos, no hay ni rastro de virtudes ni principios.

Uno podría pensar que quizá fue algo que el viejo Jefe incorporó después, como muchas otras cosas… pero la verdad es que NO. En ninguna de las ediciones inglesas figura tal cosa.

Pues entonces sería algo propio de la versión de la Hermandad Mundial de Bill Hillcourt ¿No?

Me temo que tampoco. De hecho eso fue lo primero que comprobé, que en la versión inglesa de dicha versión no figuraba. Así que me propuse averiguar de dónde demonios había salido aquella idea.

Por supuesto que en mi manual con la traducción al castellano de Nuñez-Prida de dicha edición de la Hermandad Mundial sí que figura…así que lógicamente pensé que había sido cosa suya.

Pero de repente me surgió una duda: ¿y si en la primera edición no estuviese y se hubiese incluido en una edición posterior por alguna otra persona?
Para aclararlo tocaba intentar seguir el rastro de las ediciones en español de dicho libro.

La primera traducción al castellano, anterior a la de la Hermandad Mundial, fue publicada por la Editorial Polis, en México, en 1938 (al parecer tomada de la una traducción inicial de scouts españoles, por fascículos, en la revista “La Patrulla” y completada con la versión inglesa de los años 30), y en esta no se mencionaba nada. Había que seguir rastreando un poco más hacia delante.

Edición de 1938

La primera edición de la Hermandad Mundial en inglés (la de Hillcourt) es de 1946 y la primera traducción al castellano de dicha obra es de 1948, así que se trataba de comprobar si el artífice había sido Nuñez-Prida y por tanto ya desde el comienzo figuraban en la misma. El problema es que tanto yo como la mayoría de mis conocidos poseemos ediciones bastante posteriores (la mayoría de los años 70). Por eso decidí pedir ayuda a través de las redes sociales a hermanos scouts que dispusiesen de ediciones antiguas del libro.

Y la respuesta no se hizo esperar. Nuestro hermano scout Pepe Esteve me confirmó que en su edición de 1957 sí que aparecían, concretamente tras la Ley Scout. Pero…. sin embargo nuestra hermana Graciela María Giambastiani, me dio una noticia que me sorprendió: ella disponía de una 2ª edición de 1953…y en ella NO FIGURABAN para nada.
Los hermanos del ‘Archivo cultural Ingeniero Jorge Nuñez-Prida’ también me confirmaron que en la 1ª edición, de 1948, tampoco aparecían.

Buscando por la red me encontré a la venta un ejemplar de 1955, la 3ª Edición, que tiene a la venta la Librería WonderBook de Frederick (en el Estado de Maryland, EEUU) y, tras una consulta por e-mail, tuvieron la amabilidad de enviarme una fotografía, en la que se podía apreciar que en esa fecha sí estaban reflejadas, tal y como podéis comprobar.

Texto de la edición de 1955

Por lo tanto estaba claro que aquella idea se introdujo en el libro entre 1953 y 1955. ¿Pero quién lo hizo y de dónde surgió la idea de algo así?

Como uno de los ejemplares de mi biblioteca es el Manual Scout de D. César Macazaga (a la postre también mexicano como D. Jorge Nuñez-Prida) de 1953, y en él sí que se detallan claramente, se me ocurrió que aquello podría haberse tomado de dicho Manual. La pregunta del millón ahora era: si fuese así… ¿de dónde pudo haber sacado eso D. César?

Comencé a retrotraerme a literatura más antigua publicada en toda hispanoamérica, pero no hallé nada….hasta que por casualidad me tropecé con un Texto Oficial de la 3ª Clase Scout de la Federación de Boy Scouts de Venezuela, del año 1936 en el que…¡sorpresa! ¡Aparecían los 3 Principios!

Texto de la 3ª Clase- Venezuela 1936

Así que la idea venía de bastante lejos, y desde luego no de la literatura anglosajona, pues dispongo de bastantes ejemplares antiguos de ésta (tanto del Reino Unido como de los BSA) y en estos no había ni rastro del asunto.

Me encontraba en un punto muerto y mis consultas con otros hermanos de amplia experiencia en bibliografía del movimiento no pudieron aclararme nada.
Tocaba por tanto detenerse y reflexionar un poco para intentar seguir el rastro.

Y analizando la propia expresión y explicación de esas Virtudes y Principios llegué a la conclusión de que la manera de plasmarlos me recordaba a la del Catecismo escolar que leía de pequeño, por lo que pensé que quizá podiese tener relación con alguna Asociación de fuerte influencia religiosa.

Aquello me puso sobre la pista del Escultismo Europeo más confesional, de manera que me fui a las más conocidas de entre ellas, las fuentes francesas y… ¡Bingo!

En una web del país galo descubrí que las tres virtudes fueron cosa del Padre Sevin, uno de los fundadores de Scouts de France (SdF) en 1920.

“En efecto, los SdF, como toda orden religiosa, cultivan las virtudes preferidas. Franqueza, Abnegación y Pureza: se trata de tres virtudes scouts añadidas por el padre Sevin al método de B-P”.   

“¿Y los principios?”

Pues una vez sobre la pista cogí de mi biblioteca la obra “El Escultismo” de Jacques Sevin (1922), en los comentarios finales también se afirma que los principios fueron introducidos por los SdF.
Una indagación posterior lo confirmó:

Fue el Padre Réginald Héret, quien en su obra “La Loi Scoute” (La Ley Scout), de 1922 introduce dichos principios:

I.- El Scout está orgulloso de su fe y le entrega su vida.
Si pertenezco a Cristo por mi bautismo, si me he entregado a Él por mi promesa, si soy fiel a este compromiso contraído, si participo en mi unión viva con el Señor, su pensamiento será mi pensamiento, y toda la verdad enseñada por su Iglesia. Le daré la bienvenida a someter toda mi vida a su dominio divino. Este primer principio requiere que antes de ser un Scout, uno quiera ser un cristiano perfecto, es decir, vivir y actuar bajo la influencia y dirección interior de Dios, estar en su mano, dejar que guíe toda nuestra actividad interior y exterior. Todas las virtudes que exige nuestra ley derivan de esta caridad, esta inserción de nuestras vidas en la vida de Cristo, su inspiración, su significado y su fecundidad. “Cristo habita en nuestros corazones por la fe”. La influencia viva del Señor ejerce sobre nuestro ser y lo penetra por completo; y observamos nuestra ley y costumbres Scouts no solo porque es un deber, sino por amor a Él.
II – El Scout es hijo de Francia y un buen ciudadano.
“Ciudadanos prósperos y, por lo tanto, felices” es lo que el escultismo pretende. Queremos formar niños bien preparados para enfrentarse al mundo y tener éxito en la vida. Para esto debemos pensar en el trabajo común, la patria desde la cual mantenemos nuestra forma particular de hablar, pensar, sentir, cuyos destinos debemos asegurar. Solo más tarde seremos ciudadanos, hombres de acción, padres de familia. Pero debemos prepararnos como Scouts y especialmente como Rovers .
III. – La tarea del Scout comienza en casa.
Somos exploradores en todas partes y siempre. Es una cuestión de alma. En todos los lugares y en todas las circunstancias, debe verse la diferencia entre un niño común y un Scout. Pero primero en casa: mejor hijo, más educado, más servicial, más cariñoso. Aquellos que gozan de los campamentos, los disfraces y los juegos pero que no progresan todos los días en las virtudes diarias desde que son exploradores, no han entendido nada. Del mismo modo, en la universidad, en la oficina, en el taller, un Scout no puede soportar que se le supere en valía.

Evidentemente la influencia este mensaje del escultismo confesional francés caló entre algunos dirigentes hispanoamericanos y decidieron introducir aquellos principios en sus cartillas y manuales. Y de esta manera aparecieron las fórmulas de: Dios, Patria y Hogar por un lado y Lealtad, Abnegación y Pureza por otro.

Como veis las cosas NO son siempre lo que creemos… o lo que nos enseñaron.