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¿Es el escultismo una práctica social o una práctica educativa?

            Cuando nos preguntan qué somos los scouts, rápidamente sin distinción de asociación pero con distinción decimos: “somos un movimiento educativo” y a muchos en ese instante, hasta se les infla el pecho automáticamente.

            De tanto escucharlo y aprender a decirlo, lo creemos firmemente y cambiamos las prácticas scouts para que entren dentro de los cánones (siempre ideológicos y variables) de lo que se considera educativo… cuando Piaget estaba de moda nos convertimos en “piagetianos”, cuando vigotsky los desplazó un poco fuimos “vitgotzkyanos”, tambien fuimos “Freireanos” pero solo un tiempico… como es populista mejor pasarlo de largo… luego fuimos conductistas, ahora cognitivos – comportamentales y mañana vaya a saber qué.

            Tardé muchos años en darme cuenta que algo de esta verdad a medias diluía y perjudicaba directamente al programa de los niños y jóvenes. Es cierto que BP en varias ocasiones dice algunas cosas respecto de la educación en general, lo que no podemos saber es a quien se dirigen, quiénes eran los interlocutores imaginarios o reales (a referencia)… también es cierto que BP en muchos textos va diciendo que el escultismo es una práctica (entre nosotros, no suena tan “distinguido”) algo que conviene ahondar. Continuar leyendo ‘¿Es el escultismo una práctica social o una práctica educativa?’

La educación popular y el escultismo

            Difícilmente podamos encontrar una definición común de lo que entendemos por “Educación Popular” en tanto la conceptualización de lo popular siempre está en tensión con distintas interpretaciones y contextos sociopolíticos. Marco Raúl Mejía y Myriam Awad nos brindan una definición que seguramente podrá sernos muy útil, dada su amplitud: “La especificidad de la educación popular radica en ser una intervención intencionada con instrumentos dentro del mundo del saber y el conocimiento, que busca el emponderamiento de sujetos y grupos excluídos -segregados, desiguales- quienes, en el proceso, se constituyen en actores sociales que transforman su realidad de forma organizada”. Continuar leyendo ‘La educación popular y el escultismo’

El escultismo como Plataforma

             Con tantas organizaciones dando vueltas, a veces me pregunto qué nos hace ser scouts a cada uno de nosotros, y qué provoca ese recelo al otro y la respuesta no se hace esperar… las organizaciones, cada una a su manera, creyendo tener “la vaca atada” de lo que se trata el movimiento scout.

            Y uno se cansa de escuchar historias donde una Organización presiona a la entidad patrocinante para que el grupo scout se “cambie” de asociación con la excepción de si se quiere ir de la “nuestra” se enarbola la bandera de “el movimiento es de los jóvenes” –caballito de batalla para no pensar- deslegitimando la decisión sea del Concejo de Grupo o la Entidad Patrocinante. Continuar leyendo ‘El escultismo como Plataforma’

Formalizacion de la Progresión en el Escultismo

Uno de los debates más interesantes en el Movimiento Scout es cómo entender lo que denominamos Progresión. Lo que parece una cuestión sencilla es determinante a la hora de pensar si nuestra práctica está orientada en la pedagogía scout o realizamos algún otro tipo de experiencia en la que alojamos a los niños y jóvenes, pero que carece de la articulación que brinda el método scout, siendo la condición necesaria para afirmar que practicamos escultismo.

El nudo de la Progresión

            Estamos acostumbrados a leer explicaciones muchas veces ajenas a nuestra práctica, con gran influencia de la pedagogía formal, donde de distinta manera se discute el tema de la progresión con base de este u otro autor que generalmente no es nombrado. Pareciera que las organizaciones se preocupan más por tratar de demostrar al universo de la educación formal que el Escultismo es un movimiento educativo y de allí las derivas en la formalización de los conceptos que dependen de las épocas y modas pedagógicas, o de las elecciones que las Organizaciones realizan dentro del mundo de las ideas educativas… de allí que un arco que va desde las visiones de la Progresión con una enorme cantidad de contenidos en la construcción de una especie de “superscout” hasta las visiones donde se plantean objetivos pero sin contenidos. Con solo leer “Escultismo para muchachos” nos damos cuenta que estas dos visiones erran en el blanco. Continuar leyendo ‘Formalizacion de la Progresión en el Escultismo’

Escultismo tóxico. Activo 2

Activo 2: el kraal que se “come” al kraal.

Hace unas semanas repasamos quizás el problema vertical del Escultismo, el activo tóxico que está de forma transversal en todos los demás: el tiempo. Hoy vamos a repasar un activo tóxico no menos importante. Puede que el título resulte un poco extraño pero tiene un sentido metafórico: ¿en qué momento el kraal engulle al kraal? Para mí hay una línea muy importante, la línea que diferencia la acción voluntaria Scout y la amistad.

Cuando utilizo el verbo “engullir” me refiero al momento en el que kraal no sabe cuáles son sus funciones, o sí, pero la línea entre el trabajo, la amistad y el paternalismo no dejan que la parcela de decisión para la que tiene que estar preparado este órgano quede  clara, dejando el horizonte del grupo muy difuminado.

Hay que tener en cuenta que nuestro Movimiento desde el punto de vista vivencial y emocional es muy poderoso, pudiendo crear una relación de dependencia importante entre el colectivo Scout y el responsable (voluntario). Las situaciones personales, los vacíos afectivos o la necesidad de amigos puede hacer que una persona voluntaria anule su propia capacidad de decisión. Para esto es muy necesario que el kraal no se envenene a sí mismo creando un límite difuso entre responsabilidad, participación y amistad, que incluso puede hacer que se acentúe metiendo en este activo tóxico un poquito de paternalismo y sobreprotección.

¿A qué me refiero con todo esto?

Me refiero a que en muchas ocasiones hay que tener mucho cuidado en la gestión del grupo Scout (para mí, la primera línea de batalla contra el Escultismo tóxico, me refiero al Grupo Scout). Seguro que en alguna ocasión hemos decidido cualquier cosa en un bar, o en la barbacoa de no sé quién o incluso viendo el espectáculo de nosecuantos. La gestión de un grupo (que es de lo que finalmente estamos hablando) necesita evitar que los adultos-responsables tengan tal carga de trabajo que el nivel de toxicidad negativa sea tan alto que finalmente dejen del Movimiento.

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Escultismo tóxico. Activo 1

Activo 1: ¡No pierdas el tiempo!

Este es quizás uno de los activos más importantes del Movimiento: el tiempo. Por ello es muy importante no hacer que los voluntarios y personas que pertenecen al mismo sientan que se les va de las manos y que toda inversión temporal es en vano. Es decir, el Escultismo pasa de sano a tóxico en el momento en el que piensas: ‘¿pero qué hago yo aquí?’

En el ámbito Scout todos nos quejamos de lo mismo: todos tenemos cosas que hacer y poco tiempo para poder enfrentarnos decentemente a las tareas del movimiento, una situación complicada que nos llevará rápidamente al estrés, la angustia, la tensión física, mental y por qué no…a los conflictos. Si esto te está ocurriendo para: el tóxico Scout ya está dentro de ti. Teniendo en cuenta que sólo vamos a analizar uno de los activos, otro día veremos el que he llamado la “obesidad del Movimiento”, ese engorde pedagógico que no nos está llevando a ningún lado y que sólo hace activar otros problemas interrelacionados. Continuar leyendo ‘Escultismo tóxico. Activo 1’

Escultismo tóxico. A modo de introducción.

Escultismo es una palabra llena de buenas intenciones: felicidad, amistad, hermandad, autoestima, compromiso…pero también puede ser en ciertos ámbitos una palabra llena de elementos tóxicos. Puede resultar raro que un movimiento que pretende basar su visión del mundo en el positivismo, el esfuerzo y la autosuperación pueda convertirse en algo tóxico, pero sí, existen dimensiones tóxicas y por ello intentaré ser lo más analítico posible (sin obviar en ocasiones llegar al sarcasmo y utilizar el humor como arma indispensable para mejorar).

Partamos de una premisa, algo tóxico es: “algo venenoso o que puede causar trastornos o la muerte a consecuencia de las lesiones debidas a un efecto químico”. Aún sin ser veneno, el escultismo recorre las venas impregnando todo nuestro sistema nervioso con distintos tipos de impulso y al mismo tiempo generando desde la amígdala todo tipo de reacciones ante distintas situaciones, es decir, en ocasiones uno puede cabrearse porque se llega tarde a las actividades o simplemente porque fulanito o fulanita no vienen a la acampada de fin de curso y eso supone un mayor desembolso al grupo.

Quiero hacer un retrato de la cara B de este movimiento, pero no quiero nadie piense que es una visión puramente negativista. Simplemente es otra visión más. Es reflexionar sobre esas horas interminables sentados en un Kraal sin horizonte alguno, de choques generacionales entre responsables, de liderazgo explícito e implícito en las riendas de un grupo, o de la angustia de no saber qué hacer justo al aterrizar en el movimiento.

Si a esto le añadimos la velocidad de vida actual, los programas, la metodología, los proyectos (de grupo, asociativos, personales, de rama) y todo aquello que tiene que hacer un Scout para serlo, nos encontramos ante una situación de eustrés, el conocido estrés positivo. Este estrés nos estimula para enfrentarnos a los problemas, saca a flote nuestra creatividad y hace que tomemos iniciativa y respondamos eficientemente a situaciones que así lo requieren. Cuando el combustible de nuestro cuerpo es el estrés positivo nos llena de energía.

Pero igual que en el universo Star Wars existe un lado oscuro, el estrés, la generación de ansiedad, el querer y no poder.
En sucesivos artículos iré desgranando, como si del mejor Risto Mejide se tratase, una serie de acciones encaminadas a terminar con tu grupo. Ese que te acogió y te vio nacer como Scout o se convirtió en tu lugar de migración desde otras entidades u otros grupos.

¿Estás preparado?

Stranger Things y la pequeña patrulla

 

            “Algo se acerca. Algo sediento de sangre.

 Una sombra se levanta en el muro a tus espaldas,

 engulléndote en la oscuridad. Ya casi está aquí.”

Mike en Stranger Things, 1er cap. Temp.1

            ¿Por dónde empezar a escribir sobre esta maravillosa y extraña serie que lleva dos temporadas y ha atrapado público de distintas edades?

He visto y hemos compartido algunos capítulos con mis hijos que también se sintieron atraídos por la trama y la “devoraron” rápidamente. ¿Qué hilos tocaron los mellizos Matt y Ross Duffer al momento de crearla?

Estamos acostumbrados a repetir las frases de BP donde afirma que los patios y los callejones pueden convertirse en el escenario del juego donde los muchachos darán vida a los corsarios, y la serie nos muestra de forma maravillosa que los juegos no sólo son la aventuras de nuestros sueños más bellos sino también de nuestras pesadillas, y nos ayudan a exorcizarlas. Continuar leyendo ‘Stranger Things y la pequeña patrulla’

Los “Boy Scouts of America” abren sus puertas a las chicas

Aquellos que visitáis este espacio quizá recordaréis un par de artículos que publiqué con el título de “los niños con los niños…”. En ellos os hablé de aquellas asociaciones que NO utilizan un sistema de co-educación, sino una educación diferenciada en sus programas. Y el ejemplo más conocido de entre ellos es el de los Boy Scouts de América (los BSA).

Pues bien, la dirección de los scouts norteamericanos hizo público el pasado miércoles 11 de octubre su decisión de abrir el programa más tradicional (porque, tal y como os he contado en otras ocasiones, sí que existen chicas en su programa Venturing, dirigido a mayores de 14 años) a las chicas. Algo histórico.

Desde el próximo curso, en otoño de 2018, las niñas comenzarán a acceder al programa de los BSA en su rama de lobatos (allí Cub Scouting), y la introducción de las chicas más mayores (de 11 a 17 años) está prevista para 2019. La idea es hacer accesible el escultismo de los BSA y su estupenda formación en carácter y liderazgo al mayor número de personas posible.

A pesar de que tradicionalmente las chicas han contado con el programa de Girl Scouts, lo cierto es que en gran medida el programa de muchos de sus grupos se ha ido diferenciando del de sus compañeros, prestando mucha atención a manualidades y actividades complementarias y dejando un poco de lado la vertiente de aventura y emoción de la vida al aire libre. La imagen que las Chicas Scouts presentan en los EEUU parece que no acaba de convencer a muchos de los padres… ni de sus hijas.

¿Por qué digo esto? Pues porque según las encuestas manejadas por los BSA un 90% de padres sin relación con los scouts expresaron su interés en que sus hijas pudiesen integrarse en un programa como el de Lobatos. Y el 87% en uno como el de los Boy Scouts.
La imagen que presentan los scouts norteamericanos es la de una organización capaz de desarrollar la disciplina y las cualidades del liderazgo como ninguna otra.

¿Y cómo lo van a hacer?”
Pues de modo progresivo. A partir del año que viene las niñas a partir de los 5 años (sí, sí, 5 añitos, ya os hablé del programa Lions en este artículo)

“Leones scouts” en los BSA: ¿estamos “infantilizando” el movimiento?

podrán acceder al programa de Cub Scouting… pero de momento SIN MEZCLARSE PLENAMENTE CON LOS CHICOS. Las manadas existentes podrán elegir si siguen siendo masculinas o si admiten a niñas (en función de las capacidades que tengan para hacerlo). Las manadas de nueva creación podrán elegir si ser masculinas, femeninas o mixtas.
Eso sí, los cubiles serán de un sólo sexo. O masculinos o femeninos, lo que implica que no se mezclarán de manera habitual, al menos en principio. Este modelo híbrido trata de conservar los beneficios del programa de educación diferenciada pero facilita que ambos sexos puedan acceder a los mismos retos y beneficios.


Por supuesto que las chicas tienen la misma progresión, uniforme, actividades, etc. Y que existirán actividades conjuntas que obligarán a la existencia de scouters de ambos sexos en las manadas, cosa que por otro lado es lo habitual.

Bueno, ya hemos visto lo que opinan desde los padres desde fuera y la cúpula de los BSA, pero… ¿y qué hay de los responsables del programa scout? ¿Qué opinan ellos?”

Pues a juzgar por la gran cantidad de comentarios la medida tiene seguidores y detractores, aunque a simple vista parecen ser más los que la ven como un primer paso hacia la integración total de las chicas en el programa… y eso NO parece hacerles demasiada gracia.

“¿Por qué dices eso?”

Pues porque a aquellos que ven en la apertura a las muchachas un avance en todos los sentidos y una manera lógica y real de convivir y desarrollarse en el mundo de hoy, se unen los que la contemplan como una manera de aumentar el número de miembros de manera forzada, y como una amenaza con respecto a la manera “tradicional” de hacer las cosas allí.
Al margen de las dificultades lógicas a la hora de tener que reclutar a personal femenino y adaptar locales y campamentos a las nuevas necesidades, hay ciertos argumentos que aparecen en sus comentarios de manera recurrente:

-La impresión de que las cosas no se han hecho bien en las Girl Scouts, desde el mismo momento en que muchas chicas tienen la imagen de que el programa de los Boy Scouts es mejor, con actividades más interesantes y emocionantes. Ningún chico parece pensar sin embargo que el programa de las GS lo es, y eso debería hacerles reflexionar. Al margen de esto se culpa a la cúpula de las GS de tener una política muy estricta en cuanto al tamaño de las unidades, lo que deja fuera a muchas chicas que quieren entrar y no tienen plaza.

-Los scouters se quejan de falta total de información referente a este paso, y de que las encuestas que se realizaron entre ellos para tantear la posibilidad fueron claramente dirigidas, seleccionando a aquellos que se sabían a favor del hecho. Tienen la impresión de que la decisión la tomó la dirección sin tener en cuenta a las bases y con una clara intención de aumentar el número de miembros… (que no deja de decrecer, como os conté aquí

Crisis en los BSA

… y quizá también del aumento de los ingresos por cuotas que supondría.

-Hay un aspecto que preocupa mucho: el hecho de que la convivencia con las chicas altere completamente el ambiente en el que se desarrollan las actividades. Hasta ahora los Boy Scouts era un pequeño ámbito, un pequeño espacio, en el que los chicos podían jugar y divertirse sin tener en cuenta los cambios de actitud y tensiones que se producen en presencia de las muchachas. Piensan que aumentará la competitividad entre ellos con el fin de buscar su atención y que cambiará la dinámica interpersonal habitual. No creen que eso sea beneficioso, y que “ya existe una co-educación suficiente en el resto de actividades de su vida diaria”.

-A los más conservadores les disgusta perder su nombre de “Boy Scouts”, que han mantenido durante más de 100 años, para pasar a ser “Scouting” a secas. Y lo mismo ocurre con una de sus publicaciones emblemáticas, como es “Boy’s Life”... que obviamente pasará a “Scout Life” o algo similar.

-Son conscientes de los beneficios para las chicas… pero preocupa el resultado para los muchachos. Las diferencias a la hora de madurar ambos sexos pueden colocar a los chicos en una situación difícil a la hora de desarrollar sus capacidades de liderazgo. Las chicas pueden tener un papel más predominante y ellos quedar siempre en un segundo plano. Es curioso pero son los padres de los chicos los más preocupados. Los de las chicas parecen encantados.

¿Y qué opinan las Girl Scouts de todo esto?
Pues de momento no hay una respuesta oficial, pero se comenta que no están demasiado complacidas y sienten que de algún modo han entrado en una guerra de captación de miembros con los BSA.

Lo que está claro es que la decisión está tomada. Que la directiva ha movido pieza en la dirección de integrar por fin a las chicas en su programa clásico y que los resultados de ello los veremos en los próximos años.

Los más reacios deberían ser conscientes de que ya existe un trabajo conjunto en los mismos Boy Scouts of America, desarrollados en programas menos conocidos como el  Venturing o el de los Sea Scouts. Programas que por otra parte se desarrollan en edades quizá más conflictivas, pues ambos son a partir de los 14 años, y con unos resultados estupendos.

Probablemente el siguiente paso sea el de una integración real, sin unidades separadas, como el que se lleva a cabo en los programas scouts de la mayoría de países sin mayores problemas… aunque me temo que este último argumento a los más conservadores no les convenza demasiado.

Ya sabemos el alto concepto que tienen de sí mismos y que para una gran mayoría de norteamericanos (exceptuando quizá a los de los grandes núcleos urbanos) “el programa scout de los BSA es el más robusto y eficiente del mundo”, y los de esa mayoría de países les resultan descafeinados e insulsos.

El tiempo sin duda dará la respuesta.

Somos humanos

Pocas veces lo hago, pero esta vez es una de ellas. Por favor, LEED ESTE TEXTO. No os arrepentiréis.

Somos humanos

Cuando uno lee toda la información y todos los consejos que se facilitan en los múltiples libros, manuales o foros, la sensación que puede quedar a cualquier persona normal es la de:

“¡Madre mía! ¡Yo no soy capaz de hacer todo esto!”

Y es verdad. Si alguien consiguiera de verdad manejar una tropa scout teniendo en cuenta todo lo que se dice o recomienda, tanto él como su tropa serían de otro mundo. Demasiado perfectas para ser terrenales.

Y es que ningún libro puede pretender decir a todos los scouters qué es lo que tiene que hacer en todas las circunstancias que se presentan. Cada tropa es diferente y seguirá siendo así mientras cada muchacho también lo sea. Los protocolos estrictos no tienen cabida en el escultismo. No podemos, y por tanto tampoco deberíamos pretenderlo, conseguir una tropa que funcione como una maquinaria de relojería, donde todo funcione de acuerdo con sencillas directrices. El escultismo es algo muy personal y cada uno debe manejar su tropa de acuerdo con sus propias habilidades y las necesidades de los chicos.

Es necesario dar a los chavales la oportunidad de convertirse en las mejores personas posibles. Sirviendo a vuestros chicos servís también a vuestra comunidad. No obstante conviene no tomarse este hecho demasiado en serio. El escultismo es UN JUEGO y como tal debe ser disfrutado, tanto por los chicos como por los adultos. Debemos abordarlo con un corazón alegre y un paso ligero. Y si llega el momento en el que no disfrutáis de vuestra tarea…DEJADLO. Sin alegría no conseguiréis hacer ningún bien a los chicos, al movimiento…ni a vosotros mismos.

El escultismo tiene una finalidad profunda y perdurable, pero no podemos estar todo el tiempo refiriéndonos a ella ni moralizando. Ni mucho menos dar a conocer a los chicos dicha finalidad encubierta. Los chicos llegan a nosotros buscando emoción y aventura, o por otras muchas razones, pero NUNCA “para hacer el bien” o “porque es bueno”. Nuestra tarea es darles lo que buscan. Nuestro escultismo debe ser tan emocionante y pleno de aventuras como podamos. Sigamos adelante en nuestras locas expediciones con coraje y sentimiento de proeza.

Estad preparados para echar por la borda todas las ideas preconcebidas y reíros con vuestros chavales. Intentad lo inesperado y agarrad al vuelo cualquier posibilidad de practicar escultismo en condiciones poco habituales. Los scouts os seguirán contra viento y marea si les dais oportunidad. El verdadero liderazgo es una cualidad escasa e innata, pero sus características principales pueden ser adquiridas casi por la mayoría de nosotros.

Ofreced a vuestros chicos un ejemplo que valga la pena, el ejemplo de una persona normal y corriente que da lo mejor de sí para hacer una buena labor. Vivid una vida scout con vuestros chavales. Simplemente sed vosotros mismos y poned vuestra experiencia de vida a la disposición de ellos. Ellos no esperan que seáis un “Admirable Crichton” (ya os hablé de ello en otro artículo, se trataba de un mayordomo perfecto, capaz de improvisarlo todo en cualquier circunstancia), sino que una vez que os hayáis ganado su confianza afrontarán cualquier cosa junto a ti.

La vida es muy divertida. Tratadla como si fuese una gran aventura. Pensad que la tropa no es sino una pandilla de amigos que salen de excursión y tú eres el que lleva el mapa. El camino está ahí y muchos otros lo han recorrido antes que tú, pero cada uno la ruta es nueva y cada grupo de chavales son sus pioneros, con todos los retos y los logros frente a ellos.

La aventura os llama y os espera a cada paso, a cada vuelta del camino, incluso en la calle más oscura de vuestra ciudad. Enfrentaos a los avatares del camino, a sus subidas y bajadas, con buen ánimo y disposición. Trabajad, vivid y reíd con vuestros chicos, y sed vosotros mismos.

No siempre es fácil ser natural, pero es la clave del éxito. Aprended de otros pero no los imitéis. Sed lo mejor que podáis pero preservando vuestra propia personalidad. Los chicos son muy buenos detectando la hipocresía y no se dejan engañar por modales pomposos. No tengáis miedo de cometer errores sino que una vez los hayáis cometido estad dispuestos a admitirlo y aprended de ellos. La confianza de los chicos os dará fuerza para corregir vuestros fallos.

También se necesita SIMPLICIDAD. El escultismo comenzó por entusiasmo y debería continuar por ese mismo medio. El verdadero deseo es LO MÁS IMPORTANTE y las reglas y organizaciones vienen después. No busquéis complicar el escultismo u os perderéis en una montaña de detalles. Las normas están para ayudarnos, no para entorpecer.

Os enfrentaréis a trabas y decepciones pero no abandonéis. Habrá veces que parecerá que hacemos pocos progresos. No os preocupéis. Sólo cuando la tropa parece ser de primera clase es cuando hay peligro. Mientras luchemos habrá progreso.

Por otro lado…nunca os deis por satisfechos. Siempre hay algo más que podemos lograr. Quizá no veremos los resultados pues tratamos con jóvenes en pleno desarrollo, pero nosotros estamos sembrando. Nuestro trabajo es la siembra de primavera y el tiempo del verano y de la recogida no es para nosotros. Nosotros debemos continuar, y sembrar y transmitir nuestra semilla. Es la tarea que Dios nos encomendó, con la esperanza de que arraiguen en buen suelo.

Tenéis ante vosotros una dura tarea y sin embargo no existe otra que merezca más la pena de realizar. Deberéis soportar el calor y la carga del día sin recibir ninguna recompensa tangible. Y sin embargo la recompensa os llegará cuando vuestros scouts lleguen a ser adultos. Quizá un día podréis echarles un vistazo y deciros a vosotros mismos:

esa persona es mejor por haberme conocido”.

Cuando os digáis eso sabréis que todo ha merecido verdaderamente la pena.

He elegido este texto para esta semana porque me parece sublime. Está sacado de un pequeño libro escrito por Stanley White y publicado en 1940 por Pearson (sí, sí, el mismo de “Escultismo para muchachos” y un montooooooón de libros scouts), y titulado “Running a Troop” (“Dirigir una Tropa”).

Fue una de las obras de referencia en su época y en él se tratan con detalle cada uno de los aspectos del método a la hora de manejar una tropa scout. En su último capítulo nos obsequia con esta reflexión que comparto plenamente y la cual me pareció interesante traer este foro.

Y a vosotros ¿qué os parece?