Archivo de etiquetas de 'educación por la acción'

Escultismo y la cultura del esfuerzo

Siempre he pensado que un Grupo Scout debería ser un Laboratorio de felicidad donde se crearan experiencias positivas sobre la vida y no unos talleres extraescolares donde de vez en cuando se sale a la naturaleza, se montan algunas tiendas y se califica a los Scouts con unos u otros progresos. Este Laboratorio necesitaría de unos técnicos expertos en la creación de ambientes y no la degeneración de los mismos.

marcha de pioneros

En este Laboratorio no deberíamos confundir esfuerzo con capricho, decirle a alguien que puede conseguir todo aquello que se proponga es un arma de doble filo si está bien encaminado pues basado en supuestos de la psicología positiva y en la propia Ley Scout podemos soñar, luchar por lo que somos e incluso pensar que la palabra imposible no existe, pero esto no hace que nuestro camino no esté ausente de trabajo y esfuerzo pues por el mero hecho de desear las cosas no se consiguen.

¡¡Desterremos de nuestros Grupos Scouts la moda del “yo lo valgo”!!

Como el escultismo no es ajeno a la sociedad que lo amamanta aunque intente cambiar la propia dirección de la misma se ve influido por unos preceptos nada favorables. Educar no es fácil y transmitir a nuestros Scouts la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación es en realidad un metaobjetivo, no palpable y en ocasiones un poco utópico viendo nuestro ritmo de trabajo habitual: dos horas semanales.

Esquivar el esfuerzo es buscar el placer inmediato aunque este lleve aparejado valores contrarios a nuestro movimiento: egoísmo y pereza, y lo que es peor, a la larga fracaso.

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Ciudadanía activa en los tiempos de la globalización

En textos anteriores habíamos trabajado sobre la evolución del concepto de “ciudadanía activa” a lo largo de la historia del movimiento hasta los inicios las luchas sociales de la década del 60, la posterior instauración del “Terrorismo de Estado” y el comienzo del experimento neoliberal  continental. La complejidad de la post dictadura con la caída del Muro de Berlín y el inicio de la globalización económica – informacional generaron un vértigo conceptual tanto que, lo que antes se consideraban “palabras” ligadas a las derechas, casi sin darnos cuentas pasaron a formar parte de las izquierdas.

educacion capitalista

La vuelta de la democracia viene acompañada de la marca que dejaron las dictaduras en los distintos países en la población en general y en el escultismo en particular a partir de la recuperación paulatina del estado de derecho en la Región. Un dicho que perduro en sus efectos prácticamente durante una década fue el “no te metas”. En las instituciones scouts las posiciones más conservadoras fueron predominantes, quedando algunas las experiencias críticas un tanto aisladas de  los contextos asociativos.

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¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?

¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?

tirolina

Seguramente muchas, y te habrás preguntado entonces ¿si es sólo un juego, por qué una ley Scout?

Nosotros te decimos ¿y por qué no? Vamos a un ejemplo: tus amigos del barrio deciden jugar un partido de fútbol, el cual es un juego (o no… hoy viendo la televisión solemos dudarlo un poco).

La pregunta es ¿cómo jugarías si no existieran las reglas de ese deporte?
Uno tomaría la pelota con las manos, otro la metería en una bolsa, los restantes correrían para el lado equivocado…
¡En fin! todo sería un descontrol y lo único que traería, serían problemas, discusiones y peleas. Continuar leyendo ‘¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?’

De la Formación del Carácter a la Corrosión del Caracter (1)

La definición más sencilla de corrosión es “deterioro que sufre un material por acción de su entorno

La definición de Carácter hace referencia al “valor ético que atribuimos a nuestros deseos y a nuestras relaciones con los demás”[1]y dependerá cómo el sujeto establece lazos con los otros, con su propia historia, con el mundo. Para Baden Powell la Formación del carácter es condición para el “ciudadano activo” promotor de  Felicidad no como alegría vacía, sino con el sentido político establecido por Jeremy Bentham, donde se trata de hacer felices a los demás construyendo una sociedad más justa. Ciudadanía, Formación del Carácter y Felicidad configuran el nudo que sostiene la finalidad del movimiento.

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¿Son útiles las actividades clásicas en los scouts?

Scouting_for_FoodCompruebo con cierta tristeza que en muchos grupos se prescinde cada vez más de actividades de las denominadas clásicas.

¿Clásicas? ¿A qué te refieres?

Pues a las que hemos venido utilizando históricamente, con mayor o menor acierto, para formar a los chavales, como las de cabuyería y pionerismo, rastreo y acecho, señalización, observación y deducción, orientación, campismo, etc.

Como os decía, percibo que en la actualidad se les va prestando menos atención, apostando por un escultismo más urbano, y ello responde a muchos motivos.

  • Uno de ellos es la falta de formación previa de muchos dirigentes. Jóvenes que llegaron al escultismo sin haber pasado por las diversas ramas, con mucho entusiasmo pero sin una idea clara de en qué consiste este juego.
  • A ello se une que muchos antiguos scouters acaban desvinculándose definitivamente del movimiento, perdiéndose así su valiosa experiencia y la transmisión de habilidades, tradiciones y leyendas que aportan un aura mágica especial al mundo scout.
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Las bosquescuelas

e68ab9ba4cc7f1e8733ec881db62ce1fEstas últimas semanas os he ido contando cómo están apareciendo multitud de organizaciones dedicadas a la educación de los chicos en el medio natural.

Y lo hacen como respuesta al excesivo proteccionismo y sedentarismo de nuestros chavales. Situación que los está llevando, entre otras cosas, a una dependencia de estímulos externos, un déficit de tono muscular, y por añadidura de coordinación y equilibrio.

Con todo ello no pude evitar que me vinieran a la mente unos párrafos, sacados de la “Guía para el Jefe de Tropa” de BP, en los que citaba a Alejandro Dumas (sí, sí, el de “Los tres mosqueteros”) y que dicen así:

guia_ljefe_tropa (1)“Si yo fuese Rey de Francia”, escribió en cierta ocasión el famoso novelista, “no permitiría que ningún
niño menor de doce años entrara en ninguna población. Hasta esa edad, los niños tendrían que vivir en el campo: bajo el sol, en los bosques, en compañía de perros y caballos, cara a cara con la naturaleza, que vigoriza el cuerpo, fortalece la inteligencia, inspira poesía en el alma humana, y despierta una curiosidad más valiosa que todos los libros de texto del mundo entero”.

“En esa forma los niños aprendería a interpretar los ruidos y el silencio de la noche, y adquirirían la mejor de todas las religiones: la que Dios mismo pone de manifiesto en el aspecto glorioso de sus maravillas”.

“Y a la edad de doce años, fuertes, con una mente despejada y comprensiva, tendrían ya la capacidad para recibir la instrucción metódica que fuese adecuado proporcionarles, y que podría entonces impartírseles con facilidad, en el término de pocos años”.

“Pero, desgraciadamente para los mozuelos, aunque afortunadamente para Francia, yo no soy el Rey de la nación”.

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¿Por qué dejar que mis hijos se inscriban en los scouts? – 2ª parte

DSC_1261Os contaba el otro día la necesidad de concienciar a los padres y educadores de algunos de los problemas que conlleva nuestro modo de vida actual (tecnológico y sedentario), y cómo el escultismo puede proporcionar una respuesta.

Hoy quiero incidir en otro aspecto que a veces pasamos por alto.

La sobre-estimulación de los niños mediante dispositivos electrónicos.

Ya os hablé al respecto en el artículo sobre la nomofobia, pero permitidme que os traiga ahora la opinión de Catherine L’Ecuyer.

Catherine L’Ecuyer es una investigadora canadiense especializada en educación infantil, y que vive en Barcelona. Ha publicado un libro titulado “Educar en el asombro” (editado por Plataforma), en el que sostiene que uno de los problemas de hoy es que los padres saturan a sus hijos desde que son bebés con aplicaciones para tabletas, idiomas y todo tipo de actividades que les apartan del juego (deberes excesivos), la naturaleza y el silencio.

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Gamers Scouts. Lo que podemos aprender de los juegos en red

Una práctica como la del escultismo basada en el hacer para desde allí construir aprendizajes y valores, atraviesa a dirigentes y animadores con una pregunta esencial ¿cómo convertir una situación de juego en un hecho educativo? Esto hará diferencia entre lo que se entiende por activismo vacío y pedagogía activa.

captura de pantalla del juego Sparta War of Empires

En un tiempo donde la tecnología atraviesa la cotidianeidad de niños, jóvenes y adultos, nos encontramos con distintas situaciones que se nos escapan como oportunidades de construir aprendizajes, y que son parte del lo que hacemos cada día…

Una de ellas es la participación en juegos de conjunto donde millones de personas libran contiendas y batallas imaginarias que suelen ser una buena oportunidad para descubrir con qué tipo de liderazgos nos manejamos y cómo podemos desarrollar distintas habilidades de trabajo en equipo.

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Mucho más que un pasatiempo

Es un juego, sí, y lo jugamos en serio, como dictan los textos fundamentales de nuestras instituciones. Pero de ninguna manera un pasatiempo. No estamos aquí «desestorbando» mientras mamá hace las compras… Aprender a vivir tampoco es un pasatiempo: es el juego más serio de todos; dura toda la niñez y la juventud.

A Monserrat Topete

La organización juvenil, por gracia de los padres de familia y el mismo joven, es hecha parte de este juego. La institución debe ser, vista desde aquí, como un ligero cambio de reglas, una elevación de las metas que intensifique el sentido lúdico de esta etapa de la vida, para pasar por ella contento a la vez que fortalecido; un acento en el sentido de competencia contra el ‘yo’ de ayer; estímulo a la participación activa del sujeto en el juego de su autoconstrucción material, corporal, intelectual y espiritual.

La institución se ofrece como un apoyo a los muchachos y paterfamilias empeñados en ganar este juego, positivamente deseosos de alcanzar el premio de una vida adulta plena: sana, solidaria y generosa; orientada hacia un fin muy superior a meramente subsistir, reproducirse y morir.

Quien piense en las organizaciones juveniles como algo inocuo, solamente entretenido, no se sorprenda ni se ofenda cuando sus hijos o sus pares le den lecciones de integridad, fortaleza emocional y física; de autodisciplina y civismo. Porque entre juegos, prácticas y campamentos; competencias, campañas de acción social y excursiones, somos escuelas, y las escuelas están para formar, no para entretener. La diversión es un ingrediente legítimo, importante, de nuestros métodos, pues se trata de hacer amable al chico el proceso de autoformación, pero nunca su fin. Para eso están las guarderías por hora.

Así como los adultos juegan futbol o van al gimnasio sudando hasta la última gota; así como cultivan ritualidades en el trabajo, la comunidad religiosa y la vida familiar que establecen las relaciones entre las personas; entre éstas y el medio, lo abstracto-trascendente y las superestructuras sociales; así como asumen responsabilidades y compromisos en todos estos ámbitos, así mismo el muchacho adopta un papel sociológico relevante en el grupo y, jugando, se ejercita, ritualiza-socializa y cultiva el sentido del deber, bajo un método formativo y sobre una base ideológica concebidos para reforzar su proceso madurativo integral.

Entre jugar en serio el juego de la vida, metido en un uniforme y sujeto al método que lo acompaña –aun así sea el de un equipo deportivo–, y evadirlo en una pandilla, una pantalla o pasatiempos improductivos, es más probable que nuestros hijos sean adultos competentes y felices si optamos por la primera alternativa, mientras lo hagamos con seriedad.

Tanto entre los miembros de la organización juvenil como entre los padres e instructores, la perseverancia es un elemento fundamental para que este esfuerzo devenga en formación auténtica. Sin perseverancia, todo queda en mero desgaste de los mayores y entretenimiento inútil para los chicos, privándolos de oportunidades excepcionales para crecer en aptitudes, madurez e integridad.

Rehuir el esfuerzo y la constancia en las primeras edades, es garantía de llevar una vida mediocre, subsistencial y dependiente; intolerante a la frustración y, por tanto, incapaz de alcanzar su realización humana. Por eso debemos jugar el juego de crecer, jugarlo en serio y hasta el final de la partida: para que después, en la brega de la vida real, tengamos lo que se necesita para triunfar.

Articulo publicado originalmente en el Blog de Mario Antonio Calderón de la Rosa y cedido amablemente por el autor para su publicacion en La Roca. Desde aqui nuestro agradecimiento por compartir.
Las fotos son de la serie Creative Commons de Flickr.

Juego, trabajo y diversión en las distintas ramas

taller vitrofusion

En artículos anteriores decíamos que el “aprender – haciendo” que conviene al escultismo no es el que se promueve desde las teorías de la educación que dan sustento a las escuelas, sencillamente porque las mismas parten de la construcción del dispositivo escolar que previamente dividió la educación, el trabajo y el juego.
Para entender a qué nos referimos debemos preguntarnos qué es un dispositivo. En su definición más sencilla lo podemos definir como un mecanismo dispuesto de determinada manera para producir un resultado. Fue Foucault quien lo rescata de la física para decirnos que los dispositivos son productores de subjetividad por lo que el resultado de cada uno de ellos implica un cierto tipo de sujeto. Este sujeto no se produce de cualquier manera, sino que para que ello suceda se manipularán ciertas fuerzas para desarrollarlas, bloquearlas o estabilizarlas por lo que se afirma que el dispositivo siempre se encuentra en un juego de poder que produce un cierto saber ligado a su propia legitimación condicionándolo y reforzándolo. El dispositivo determina prácticas discursivas en donde se relacionan instituciones, espacios, leyes, proposiciones morales y filosóficas, enunciados científicos, etc.

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