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Escultismo y la cultura del esfuerzo

Siempre he pensado que un Grupo Scout debería ser un Laboratorio de felicidad donde se crearan experiencias positivas sobre la vida y no unos talleres extraescolares donde de vez en cuando se sale a la naturaleza, se montan algunas tiendas y se califica a los Scouts con unos u otros progresos. Este Laboratorio necesitaría de unos técnicos expertos en la creación de ambientes y no la degeneración de los mismos.

marcha de pioneros

En este Laboratorio no deberíamos confundir esfuerzo con capricho, decirle a alguien que puede conseguir todo aquello que se proponga es un arma de doble filo si está bien encaminado pues basado en supuestos de la psicología positiva y en la propia Ley Scout podemos soñar, luchar por lo que somos e incluso pensar que la palabra imposible no existe, pero esto no hace que nuestro camino no esté ausente de trabajo y esfuerzo pues por el mero hecho de desear las cosas no se consiguen.

¡¡Desterremos de nuestros Grupos Scouts la moda del “yo lo valgo”!!

Como el escultismo no es ajeno a la sociedad que lo amamanta aunque intente cambiar la propia dirección de la misma se ve influido por unos preceptos nada favorables. Educar no es fácil y transmitir a nuestros Scouts la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación es en realidad un metaobjetivo, no palpable y en ocasiones un poco utópico viendo nuestro ritmo de trabajo habitual: dos horas semanales.

Esquivar el esfuerzo es buscar el placer inmediato aunque este lleve aparejado valores contrarios a nuestro movimiento: egoísmo y pereza, y lo que es peor, a la larga fracaso.

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Una verdad Incómoda (2): No hablemos de Educación, sino de aprendizaje.

Tú hiciste de mi vida un cuento para niños en donde naufragios,
pérdidas y diferencias…. son pretextos de ceremonias

Alejandra Pizarnik

¿Por qué no hablar de Educar y sí de aprendizaje? Sencillo. Hablar de Educar implica posicionarse políticamente en tanto que siempre se lo hace desde una práctica social que atraviesa la historia de la humanidad, teniendo desde sus orígenes la formación del hombre o a partir del siglo XIX, del ciudadano. Esto implica que la Cultura establece cuáles son los saberes a transmitir implicando en su selección una operación ideológica, señalando contenidos, despreocupándose de ellos, definiendo qué es la educación y de qué forma se aprende.

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Cuando ser scout es políticamente incorrecto

asíos a vuestra Promesa Scout, siempre, aun cuando hayáis dejado de ser muchachos.
último mensaje de Baden-Powell

Ser scout no siempre es fácil y a veces en la vida uno se encuentra en una situación en la que es necesaria la fuerza para decir claramente que uno está en contra de las injusticias. Es lo que ocurrió en una ceremonia de graduación en el estado mexicano de Zacatecas, cuando una joven de la unidad académica de Psicología de la Universidad Autónoma de Zacatecas orientó su discurso de graduación hacia las injusticias.

La joven, cuyo nombre no figura en la noticia, comienza su discurso citando el último mensaje de Baden-Powell para a continuación reprochar a las autoridades su falta de apoyo para educación, seguridad, empleo. Cita ejemplos como la aprobación de la Reforma Laboral “que mantienen en estrés a la clase trabajadora“, “al gobierno de Zacatecas por gastar más de 400 millones de pesos en pólvora y glorietas en lugar de Bibliotecas y Hospitales“. Critica a la Universidad por la falta de medios y la discriminación que sufrió por provenir de un hogar con pocos recursos.

Despide su discurso con el saludo scout. Vedlo hasta el final, merece la pena.

La ceremonia tuvo lugar en 2014 y creo que es muy representativa de lo que a veces necesita hacer un scout. Si alguien reconoce a esta joven me encantaría poder continuar contando su historia.

¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?

¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?

tirolina

Seguramente muchas, y te habrás preguntado entonces ¿si es sólo un juego, por qué una ley Scout?

Nosotros te decimos ¿y por qué no? Vamos a un ejemplo: tus amigos del barrio deciden jugar un partido de fútbol, el cual es un juego (o no… hoy viendo la televisión solemos dudarlo un poco).

La pregunta es ¿cómo jugarías si no existieran las reglas de ese deporte?
Uno tomaría la pelota con las manos, otro la metería en una bolsa, los restantes correrían para el lado equivocado…
¡En fin! todo sería un descontrol y lo único que traería, serían problemas, discusiones y peleas. Continuar leyendo ‘¿Cuántas veces te han dicho que el Scoutismo es un Gran Juego?’

El bien – decir vrs. la injuria

El bien decir

Cuentan que en la etnia Mbya – guaraní en la provincia de Misiones (Argentina) la manera de nombrar a los niños (el equivalente al bautismo para católicos y cristianos) se considera un acto que no es sin consecuencias. ElMbya o nombre espiritual se recibe a través de un rito ancestral; no figura en el documento “oficial” cristalizando una identidad para su familia y grupo étnico que lejos de ser inmodificable en determinadas circunstancias puede cambiarse… nombrar tiene estrecha relación con el Ser de allí que ser mal – nombrado no es una broma, porque la palabra es muy poderosa.

maltrato del profesorado

Los guaraníes tienen en claro la relación del nombrar con el cuerpo y el armado del mundo simbólico que cada niño va realizando en su camino a la adultez. Saben bien que la palabra es creadora y moldea no solo la forma que vemos el mundo, sino a todo el ser ya que no existe palabra sin cuerpo y viceversa… la palabra engendra significaciones que se anudan unas con otras como una cadena.

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¿Por qué dejar que mis hijos se inscriban en los scouts? – 1ª parte

timbernook1Una de las principales razones argumentadas por muchos padres a la hora de consentir y animar el ingreso de sus hijos en los scouts es la educación en valores que desarrolla nuestro programa.

En esta ocasión os traigo al blog algunos artículos para hacer hincapié en otros aspectos que, aunque son conocidos o intuidos por todos, son igualmente dignos de tener en cuenta.

El otro día cayó en mis manos un artículo de Angela Hanscom, una terapeuta ocupacional pediátrica que ha elaborado un programa denominado TimberNook, mediante el cual trata de fomentar la creatividad, imaginación e independencia en los chicos.

En sus campamentos, realizados en plena naturaleza, los chavales pueden crear, explorar y desarrollar recursos que les permiten crecer adecuadamente. Los chicos construyen puentes de madera diseñados por ellos mismos, recogen zanahorias de su huerto o caminan por arroyos buscando cangrejos de río.

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¿Jugamos a la casita en el rincón de patrulla?

rincon

(texto escrito en 2007)

Hace dos años un famoso psicoanalista comentaba que cuando un pibe de 9 – 10 años quiere insultar a otro en la escuela le dice ‘maricón, tiene novia’.

Que la frase citada provenga del Psicoanálisis, para cualquier entendido no es una cuestión menor, ya que es el Psicoanálisis el que puso sobre el tapete no solo la sexualidad infantil, sino las cuestiones que hoy debatimos sobre sexo y género; podríamos afirmar que en relación a la sexualidad el Psicoanálisis siempre ha sido vanguardia en su estudio entendiéndola en sentido amplio, como aquello que hace a los hombres y a las mujeres.

¿Qué encontramos en el modelo cognitivo- comportamental de la OSI?. En el anexo explicativo al MACPRO donde se profundiza sobre los distintos tipos de objetivos se nos dice lo siguiente: “Hay otros, en cambio, que contienen un desafío y que están formulados en sentido inverso a los anteriores, esto es,estimulan una conducta deseable que no representa un comportamiento esperable en el respectivo grado de desarrollo. Esto con el propósito de incentivar el vencimiento de una tendencia que si bien es propia a la edad, debe ser detectada, asumida y superada” . Tomémoslo muy en cuenta porque no es una cuestión menor.

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Mucho más que un pasatiempo

Es un juego, sí, y lo jugamos en serio, como dictan los textos fundamentales de nuestras instituciones. Pero de ninguna manera un pasatiempo. No estamos aquí «desestorbando» mientras mamá hace las compras… Aprender a vivir tampoco es un pasatiempo: es el juego más serio de todos; dura toda la niñez y la juventud.

A Monserrat Topete

La organización juvenil, por gracia de los padres de familia y el mismo joven, es hecha parte de este juego. La institución debe ser, vista desde aquí, como un ligero cambio de reglas, una elevación de las metas que intensifique el sentido lúdico de esta etapa de la vida, para pasar por ella contento a la vez que fortalecido; un acento en el sentido de competencia contra el ‘yo’ de ayer; estímulo a la participación activa del sujeto en el juego de su autoconstrucción material, corporal, intelectual y espiritual.

La institución se ofrece como un apoyo a los muchachos y paterfamilias empeñados en ganar este juego, positivamente deseosos de alcanzar el premio de una vida adulta plena: sana, solidaria y generosa; orientada hacia un fin muy superior a meramente subsistir, reproducirse y morir.

Quien piense en las organizaciones juveniles como algo inocuo, solamente entretenido, no se sorprenda ni se ofenda cuando sus hijos o sus pares le den lecciones de integridad, fortaleza emocional y física; de autodisciplina y civismo. Porque entre juegos, prácticas y campamentos; competencias, campañas de acción social y excursiones, somos escuelas, y las escuelas están para formar, no para entretener. La diversión es un ingrediente legítimo, importante, de nuestros métodos, pues se trata de hacer amable al chico el proceso de autoformación, pero nunca su fin. Para eso están las guarderías por hora.

Así como los adultos juegan futbol o van al gimnasio sudando hasta la última gota; así como cultivan ritualidades en el trabajo, la comunidad religiosa y la vida familiar que establecen las relaciones entre las personas; entre éstas y el medio, lo abstracto-trascendente y las superestructuras sociales; así como asumen responsabilidades y compromisos en todos estos ámbitos, así mismo el muchacho adopta un papel sociológico relevante en el grupo y, jugando, se ejercita, ritualiza-socializa y cultiva el sentido del deber, bajo un método formativo y sobre una base ideológica concebidos para reforzar su proceso madurativo integral.

Entre jugar en serio el juego de la vida, metido en un uniforme y sujeto al método que lo acompaña –aun así sea el de un equipo deportivo–, y evadirlo en una pandilla, una pantalla o pasatiempos improductivos, es más probable que nuestros hijos sean adultos competentes y felices si optamos por la primera alternativa, mientras lo hagamos con seriedad.

Tanto entre los miembros de la organización juvenil como entre los padres e instructores, la perseverancia es un elemento fundamental para que este esfuerzo devenga en formación auténtica. Sin perseverancia, todo queda en mero desgaste de los mayores y entretenimiento inútil para los chicos, privándolos de oportunidades excepcionales para crecer en aptitudes, madurez e integridad.

Rehuir el esfuerzo y la constancia en las primeras edades, es garantía de llevar una vida mediocre, subsistencial y dependiente; intolerante a la frustración y, por tanto, incapaz de alcanzar su realización humana. Por eso debemos jugar el juego de crecer, jugarlo en serio y hasta el final de la partida: para que después, en la brega de la vida real, tengamos lo que se necesita para triunfar.

Articulo publicado originalmente en el Blog de Mario Antonio Calderón de la Rosa y cedido amablemente por el autor para su publicacion en La Roca. Desde aqui nuestro agradecimiento por compartir.
Las fotos son de la serie Creative Commons de Flickr.

¿Castigar? No, gracias.

Melani Cendoya es psicóloga, especializada en atención temprana, y en su blog comparte sus experiencias y conocimientos en temas de psicología e infancia. Del mismo he recuperado este artículo donde reflexiona sobre la utilidad de los castigos.

En twitter suelo tener conversaciones muy estimulantes. Hace un par de días intercambiaba opinión con otra psicóloga que hablaba sobre la necesidad de imponer castigos coherentes, consistentes y firmes a la conducta conflictiva del niño así como premiar lo que hacía bien. La verdad es que estaba muy bien pero todas estas medidas estaban obviando, en mi opinión, lo más importante de la educación. El incumplimiento de una norma posiblemente sea la respuesta a un estado emocional del niño que, si castigamos, estamos ignorando o rechazando. Cuando un niño se porta mal o desobedece y actuamos con intolerancia, rigidez y castigos inflexibles, le estamos agrediendo por lo que siente. Si en cambio lo permitimos y hacemos como si no pasase nada o que no es para tanto, le estamos abandonando ante sus emociones.

Intolerancia ———————————————————- Permisividad

Agresión ————————————————————— Abandono

Pero existe un lugar en el se equilibran ambas posiciones. Se trata de responder y de tolerar con afecto pero con firmeza lo que el niño nos está transmitiendo con esa conducta. Porque lo que hace no es aleatorio, no surge porque sí y menos, a propósito como algunos padres piensan cuando dicen que “lo hace para fastidiarles”. ¿Cómo alcanzar ese punto de equilibrio?
Para entender lo que supone un límite (no hablaré de normas porque me recuerda mucho a Supernanny y le tengo un poco de manía) vamos a explorar la cadena que nos lleva hasta a ellos. Además nos dará la explicación de porqué los castigos no son la mejor opción.

atencion temprana 1

Empezaremos la cadena desde el principio que, como todo, está en nuestro interior como personas: nuestra vida subjetiva formada por pensamientos, creencias, actitudes, ideas, emociones, etc.

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Las armas y los chicos. El debate.

niño armaEspanto. Es lo que nos causan las armas en manos de los chiquillos.

Y uno de los muchos ejemplos lo tuvimos hace poco bien presente en nuestros informativos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo y como siempre la red se hizo eco de ello, mostrándonos de paso y bien a las claras lo morboso que es el ser humano.

Me estoy refiriendo a la muerte del instructor de tiro al que una niña de 9 años le vuela la cabeza por accidente.

Me horroriza ponerme en la piel de la familia del fallecido pero sobre todo en la de la pobre chiquilla que va a quedar marcada de por vida.

¿En qué pensaban sus padres?   ¿Qué pretendían al enseñarle a disparar semejante artefacto?  ¿Era necesario este final para aprender la lección?

No.

Y yo nunca he sido un obseso de la seguridad. De hecho pienso que uno de los males de estos tiempos es la sobreprotección pero algunas cosas claman al cielo.

Reconozco que a todos los muchachos les atrae el arte de la cacería, que jugar a pistoleros con armas de juguete es divertido y  que los deportes de tiro son muy emocionantes (somos cazadores y lo llevamos en el ADN). Sólo pido un poco de sentido común.

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