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Somos humanos

Pocas veces lo hago, pero esta vez es una de ellas. Por favor, LEED ESTE TEXTO. No os arrepentiréis.

Somos humanos

Cuando uno lee toda la información y todos los consejos que se facilitan en los múltiples libros, manuales o foros, la sensación que puede quedar a cualquier persona normal es la de:

“¡Madre mía! ¡Yo no soy capaz de hacer todo esto!”

Y es verdad. Si alguien consiguiera de verdad manejar una tropa scout teniendo en cuenta todo lo que se dice o recomienda, tanto él como su tropa serían de otro mundo. Demasiado perfectas para ser terrenales.

Y es que ningún libro puede pretender decir a todos los scouters qué es lo que tiene que hacer en todas las circunstancias que se presentan. Cada tropa es diferente y seguirá siendo así mientras cada muchacho también lo sea. Los protocolos estrictos no tienen cabida en el escultismo. No podemos, y por tanto tampoco deberíamos pretenderlo, conseguir una tropa que funcione como una maquinaria de relojería, donde todo funcione de acuerdo con sencillas directrices. El escultismo es algo muy personal y cada uno debe manejar su tropa de acuerdo con sus propias habilidades y las necesidades de los chicos.

Es necesario dar a los chavales la oportunidad de convertirse en las mejores personas posibles. Sirviendo a vuestros chicos servís también a vuestra comunidad. No obstante conviene no tomarse este hecho demasiado en serio. El escultismo es UN JUEGO y como tal debe ser disfrutado, tanto por los chicos como por los adultos. Debemos abordarlo con un corazón alegre y un paso ligero. Y si llega el momento en el que no disfrutáis de vuestra tarea…DEJADLO. Sin alegría no conseguiréis hacer ningún bien a los chicos, al movimiento…ni a vosotros mismos.

El escultismo tiene una finalidad profunda y perdurable, pero no podemos estar todo el tiempo refiriéndonos a ella ni moralizando. Ni mucho menos dar a conocer a los chicos dicha finalidad encubierta. Los chicos llegan a nosotros buscando emoción y aventura, o por otras muchas razones, pero NUNCA “para hacer el bien” o “porque es bueno”. Nuestra tarea es darles lo que buscan. Nuestro escultismo debe ser tan emocionante y pleno de aventuras como podamos. Sigamos adelante en nuestras locas expediciones con coraje y sentimiento de proeza.

Estad preparados para echar por la borda todas las ideas preconcebidas y reíros con vuestros chavales. Intentad lo inesperado y agarrad al vuelo cualquier posibilidad de practicar escultismo en condiciones poco habituales. Los scouts os seguirán contra viento y marea si les dais oportunidad. El verdadero liderazgo es una cualidad escasa e innata, pero sus características principales pueden ser adquiridas casi por la mayoría de nosotros.

Ofreced a vuestros chicos un ejemplo que valga la pena, el ejemplo de una persona normal y corriente que da lo mejor de sí para hacer una buena labor. Vivid una vida scout con vuestros chavales. Simplemente sed vosotros mismos y poned vuestra experiencia de vida a la disposición de ellos. Ellos no esperan que seáis un “Admirable Crichton” (ya os hablé de ello en otro artículo, se trataba de un mayordomo perfecto, capaz de improvisarlo todo en cualquier circunstancia), sino que una vez que os hayáis ganado su confianza afrontarán cualquier cosa junto a ti.

La vida es muy divertida. Tratadla como si fuese una gran aventura. Pensad que la tropa no es sino una pandilla de amigos que salen de excursión y tú eres el que lleva el mapa. El camino está ahí y muchos otros lo han recorrido antes que tú, pero cada uno la ruta es nueva y cada grupo de chavales son sus pioneros, con todos los retos y los logros frente a ellos.

La aventura os llama y os espera a cada paso, a cada vuelta del camino, incluso en la calle más oscura de vuestra ciudad. Enfrentaos a los avatares del camino, a sus subidas y bajadas, con buen ánimo y disposición. Trabajad, vivid y reíd con vuestros chicos, y sed vosotros mismos.

No siempre es fácil ser natural, pero es la clave del éxito. Aprended de otros pero no los imitéis. Sed lo mejor que podáis pero preservando vuestra propia personalidad. Los chicos son muy buenos detectando la hipocresía y no se dejan engañar por modales pomposos. No tengáis miedo de cometer errores sino que una vez los hayáis cometido estad dispuestos a admitirlo y aprended de ellos. La confianza de los chicos os dará fuerza para corregir vuestros fallos.

También se necesita SIMPLICIDAD. El escultismo comenzó por entusiasmo y debería continuar por ese mismo medio. El verdadero deseo es LO MÁS IMPORTANTE y las reglas y organizaciones vienen después. No busquéis complicar el escultismo u os perderéis en una montaña de detalles. Las normas están para ayudarnos, no para entorpecer.

Os enfrentaréis a trabas y decepciones pero no abandonéis. Habrá veces que parecerá que hacemos pocos progresos. No os preocupéis. Sólo cuando la tropa parece ser de primera clase es cuando hay peligro. Mientras luchemos habrá progreso.

Por otro lado…nunca os deis por satisfechos. Siempre hay algo más que podemos lograr. Quizá no veremos los resultados pues tratamos con jóvenes en pleno desarrollo, pero nosotros estamos sembrando. Nuestro trabajo es la siembra de primavera y el tiempo del verano y de la recogida no es para nosotros. Nosotros debemos continuar, y sembrar y transmitir nuestra semilla. Es la tarea que Dios nos encomendó, con la esperanza de que arraiguen en buen suelo.

Tenéis ante vosotros una dura tarea y sin embargo no existe otra que merezca más la pena de realizar. Deberéis soportar el calor y la carga del día sin recibir ninguna recompensa tangible. Y sin embargo la recompensa os llegará cuando vuestros scouts lleguen a ser adultos. Quizá un día podréis echarles un vistazo y deciros a vosotros mismos:

esa persona es mejor por haberme conocido”.

Cuando os digáis eso sabréis que todo ha merecido verdaderamente la pena.

He elegido este texto para esta semana porque me parece sublime. Está sacado de un pequeño libro escrito por Stanley White y publicado en 1940 por Pearson (sí, sí, el mismo de “Escultismo para muchachos” y un montooooooón de libros scouts), y titulado “Running a Troop” (“Dirigir una Tropa”).

Fue una de las obras de referencia en su época y en él se tratan con detalle cada uno de los aspectos del método a la hora de manejar una tropa scout. En su último capítulo nos obsequia con esta reflexión que comparto plenamente y la cual me pareció interesante traer este foro.

Y a vosotros ¿qué os parece?

Acampar ayuda a descansar mejor

¡¡¡Como nunca!!!

Así es como acabamos durmiendo cuando estamos de campamento. O por lo menos así ocurre una vez nos acostumbramos a la nueva situación, porque el primer o primeros días durmiendo en una tienda de campaña no suelen ser tan idílicos.

Y eso es de lo más normal: cambio de rutinas, la inseguridad que produce estar fuera de tu casa y lejos de tu familia, las nuevas compañías, la emoción del viaje, la ansiedad de las expectativas, la responsabilidad, la incomodidad del suelo, la luz, los sonidos nocturnos (en especial los puñeteros grillos, je, je)…

En realidad para muchos chicos (y para muchos scouters también) esa primera noche resulta bastante desagradable, sobre todo si no se tiene experiencia o si nadie les dice que todo eso es normal incluso en los acampadores más experimentados. Una vez le damos normalidad el nivel de ansiedad disminuye y se hace más llevadero.

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El escultismo no es una ciencia

El artículo del viejo Jefe que os traigo hoy corresponde al publicado por la revista “The Scouter” en enero de 1931. El comienzo del mismo es una de esas reflexiones utilizadas mil y una veces por aquellos que pensamos que en muchas ocasiones complicamos tanto el juego, que acabamos desvirtuándolo y haciéndolo pesado y aburrido. El artículo completo dice así:

 El Escultismo es un juego, no una ciencia

“Sí, el Escultismo es un juego. Pero a veces me pregunto si, con todos nuestros panfletos, normativas, disquisiciones en “El Scouter”, conferencias y clases de formación para los Comisarios y demás Scouters, etc., no parecerá que estamos haciendo del juego algo demasiado serio.

Es cierto que todas estas cosas son necesarias y que ayudan a los hombres a hacerse una idea del asunto, y a obtener resultados seguros. Pero tienden a crecer en gran medida (como nuestros propios hijos o las propias particularidades) sin que nos demos cuenta, a pesar de ser algo muy patente para aquellos de fuera del movimiento que se tropiezan con ello de repente.

De este modo, esta avalancha de ayudas formativas resulta absolutamente tremenda para más de un Scouter, mientras que para los observadores que nos echan un vistazo antes de saltar a nuestro vórtice debe ser directamente disuasoria en muchos casos. Continuar leyendo ‘El escultismo no es una ciencia’

Adivina…

Pues eso: adivinad.

Hace poquito estaba echando un vistazo a un libro de un Scouter de indudable prestigio que escribía lo siguiente:

Primeros Principios

“Es muy bueno brindarle un buen rato a la generación venidera, pero si observamos a nuestro alrededor, y si miramos hacia delante, no podemos dejar de sentir que que se necesita algo más que acostumbrar a los muchachos a disfrutar sin responsabilidad y dándoles todo hecho.

Si “observamos a nuestro alrededor” ¿qué vemos? Guerras, asesinatos, y muertes súbitas, con toda la brutalidad de los tiempos primitivos. Y la religión completamente ignorada por personas que se denominan civilizadas pero que carecen totalmente de auto-control, influenciadas por la opinión de las masas, y sólo dispuestas a ser gobernadas por la fuerza a manos de dictadores.
Todos tenemos en mente suficientes ejemplos en el mundo a nuestro alrededor que nos muestran que lo que se necesita es el carácter adecuado en las personas si queremos una nación libre, pacífica y feliz.”

¿Quién es el autor de estas frases? ¿Lo adivináis?

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¿Se marchan los mormones de los Scouts?

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días va a cambiar su relación con los Boy Scouts de América (BSA) a partir del próximo año.

Los mormones, que es como todos conocemos a los miembros de esta Iglesia, han estado ligados a los BSA mucho tiempo (en el 2013 celebraron sus cien años de vinculación) pero han tomado la decisión de distanciarse de los Scouts EN LOS PROGRAMAS CORRESPONDIENTES A LOS MÁS MAYORES.

La noticia es desde luego importante puesto que a pesar de que sólo el 2% de los norteamericanos son mormones, casi el 20% de los Scouts de EEUU pertenecen a esta Iglesia. Y es que la Iglesia automáticamente inscribe a todos los chicos de la congregación como Boy Scouts. Son de largo el mayor colaborador de los Scouts estadounidenses.

“¿Entonces van a dejar de patrocinarlos? ¿Por qué?”

Pues NO. Tal y como os cuento el cambio se producirá en relación a los chicos de 14 años en adelante, que son los que allí participan en los programas Varsity y Venturing, complementarios al programa base que allí lo componen Cub Scouting (Lobatos, desde los 7 a los 11 años) y Boy Scouts (desde los 11 y medio a los 17 y medio aprox.).

Los programas Varsity y Venturing surgieron como una variante flexible del programa tradicional. El primero de ellos se ligó a las distintas Iglesias, de manera que les permitiese desarrollar aspectos propios, y está muy orientado a actividades al aire libre. El segundo trata de llevar el escultismo a los jóvenes de una manera menos rígida. Les propone más actividades y retos de tipo aventura, y les ofrece libertad a la hora de elegir su indumentaria, además de ser co-educativo. En él participan chicos y chicas a partir de los 14 años hasta los 21, que formarán su propia “tripulación”.

“Bueno, pero ¿De cuántos chicos estamos hablando?”

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El cebo adecuado

“¿De qué nos va a hablar este hoy? ¿De pesca?”

Je, je, je. Más o menos. De pesca… de chavales. De captación, de la importancia de revestir el Juego de magia y aventura.

Los que me hayáis seguido en otros artículos sabéis que hay una anécdota del fundador que me encanta comentar. Se refiere a su primera conversación con Arthur Pearson (el artífice de la publicación de “Scouting for Boys” y de gran parte de los libros y revistas de escultismo en el Reino Unido de la época). En aquella charla estaban buscando un nombre que resultara de verdad llamativo a los chicos, y BP bromeó diciendo que evidentemente no podían llamarlo “Sociedad para la propagación de los atributos morales”.

El viejo Jefe tenía claro que con el escultismo lo que pretendía era ayudar a formar el carácter y los valores de los chicos…pero que era necesario revestir todo aquello con diversión, emoción y aventura si se quería que realmente los atrajese (de hecho ya existían un montón de asociaciones juveniles en la época que inculcaban valores y estimulaban el compañerismo, la colaboración, la camaradería…como las Boy’s Brigades, los Cadet Corps, la YMCA, los Church Lads’ Brigades, los Muchachos de la Tabla Redonda, etc.).

Sí, pero para eso BP necesitaba algo que se encontrase en lo más profundo de cada chico y que llamara la atención del mayor número posible de ellos. Ese ALGO, unido a la manera de trabajar que había experimentado con un éxito rotundo con sus hombres en el 5º de Dragones, era el marco de los exploradores y los pioneros: los Scouts.

Así que simplemente utilizó aquella magia, aquel ambiente anclado en conocimientos de pueblos ancestrales, de las habilidades que les permiten valerse en los bosques, en triquiñuelas para acechar sin ser visto, orientarse en la naturaleza, etc.

Todo ello despierta la imaginación de los chicos, y no sólo de los de antes: de los de todo tiempo y lugar, porque lo llevan en el ADN de la especie. Os reto a encontrar a un chico al que no le llame la atención… siempre y cuando se le presente de la forma apropiada.

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Disciplina y Liderazgo

La semana pasada os mareé un poco tratando de aclarar el concepto de disciplina en el escultismo.

Hoy, para seguir ilustrándolo, os traigo uno de esos artículos que se publicaron en la revista “The Scouter” hace un montón de tiempo (éste figura en una selección de la que ya os he hablado anteriormente y publicada con el nombre de “Scouter’s Digest”).

Porque a pesar de los años transcurridos me parece que en ocasiones es necesario hablar de este tipo de conceptos como el de o Disciplina o el de Liderazgo.

¿En qué consisten? Os invito a echarle un vistazo a algunos extractos del mismo:

Disciplina y Liderazgo

Oh Señor, enséñanos a ser los dueños de nosotros mismos para que podamos ser los sirvientes de los demás

La esencia de la disciplina es el dominio del egoísmo. El servicio verdadero es la esencia del liderazgo. Debemos ser discípulos antes de poder ser maestros.
Debemos aprender, y aprender a seguir, antes de poder guiar.

Y tanto en la disciplina como en el liderazgo, en el aprendizaje como en la enseñanza, el ejemplo es fundamental. Y esto, como bien sabemos todos, es una verdad tanto en el escultismo como en otras facetas de la vida. Si el escultismo ha de ser un modo de vida, el ejemplo correcto de todos nosotros es necesario para lograr ese ideal.

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¿Una sociedad pueril? La disciplina

¿Disciplina?… ¡Horror! ¡Alarma!

Parece ser lo primero que viene a la mente de algunos al escuchar la susodicha palabra, como si se tratase del mismísimo mal o de un atentado contra la libertad. Y NO se trata de eso, os lo garantizo.

Sé que muuuuchos  Scouters , especialmente a aquellos que huyen de ese término y prefieren el de educadores, responsables, o monitores (cualquier cosa que no vaya a sonar a escultismo “arcaico”, ¿verdad?), están convencidos de que en el pasado este invento del escultismo tenía unas claras connotaciones militaristas, con desfiles, formaciones y disciplina por doquier, y que  a pesar de que se hiciese con buena voluntad, sólo en tiempos recientes se ha conseguido implantar un modelo educativo adecuado en el Gran Juego.

Pero ya os he contado más veces que eso es una gran falacia y que parte del desconocimiento de la historia del escultismo, especialmente de sus fuentes originales británicas. Si el juego no se jugó adecuadamente en algún momento o lugar, fue simplemente por desconocimiento del método. Sin más.

El principal objetivo del escultismo fue  SIEMPRE educar a los chavales para que fuesen personas de carácter, con fuertes valores y espíritu de servicio y de acción. La idea era mejorar la sociedad mediante el cambio de mentalidad y de actitud de las nuevas generaciones de jóvenes.

Y dentro de ese CARÁCTER nos encontramos precisamente con esa “fatídica palabra”: la disciplina.

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Enganchados al escultismo

Es agradable escuchar historias como la que os traigo hoy.

Porque sé que la mayoría de las veces os mareo un poco ( a veces mucho, je, je) con artículos sobre la manera de usar los recursos, la importancia de motivar a los chicos, de utilizar el marco simbólico para plantear una aventura interesante, de los trucos ‘de toda la vida’ para aumentar la retención de los chavales, de historia del escultismo, etc.

En algunos de esos artículos hemos visto que a pesar de que por nuestro Gran Juego pasan muuuuchos chicos…la verdad es que una gran cantidad de ellos se marcha con cierta rapidez. Por eso llama la atención lo que nos cuenta Bryan Wendell en un blog al que me he referido en otras ocasiones: ‘Bryan on Scouting’.

Y es que este grupo de 6 niños de Indiana (EEUU) es sin duda excepcional. Entraron juntos a la unidad de Tigres (que engloba a chicos 1º y 2º curso de primaria –equivalente a nuestros Castores- en los scouts norteamericanos) en el año 2006. Jacob, Mark, Connor, Brad, Luke y Dillon siguieron su andadura como Lobatos y luego como Scouts en su Tropa: la 307.

No sólo eso, sino que todos ellos fueron superándose y progresando hasta llegar a conseguir el más alto escalón dentro del sistema de los BSA, el de ‘Eagle Scout’.

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“De tal palo… tal astilla”. ¿Un scout ideal?

Sí. Tal y como os contaba la semana anterior… eso es lo que todos esperaban del hijo del fundador, que fuese un chico y un scout ‘perfecto’… pero las cosas no siempre salen como uno piensa.

Ya vimos que Peter Baden-Powell había sido un niño con muchos problemas, tanto el plano físico como en el intelectual. Y que las expectativas que su padre había depositado en el chico parecían superar ampliamente sus capacidades.

El viejo Jefe hubiese querido que fuese como él: extrovertido, con talento artístico, amante del deporte… y sobre todo que obtuviese buenas calificaciones en primaria y pudiese entrar en su querido instituto de Charterhouse.

Sin embargo, en la escuela primaria, sus profesores sólo podían reconocer que el niño “lo intentaba”, y que parecía necesitar una gran dosis de autoestima para recuperar el retraso de la infancia. Una y otra vez advirtieron a su padre que no esperase demasiado de él, especialmente en cuanto a los deportes. Aquello seguro que fue un golpe para B-P, quien siempre consideró que la fortaleza física y la resistencia eran componentes muy importantes.

“¿Y qué hizo? Porque cuesta creer que el fundador simplemente se resignara…”

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