Archivo del Autor de Juan J Pérez-Gato legendario

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“No existe un solo muchacho realmente malo”… ¿todo el mundo es bueno?

¿Os suena esto verdad?

Esta frase ya os la traje a este espacio cuando os hablé del Padre Flanagan y su “Ciudad de los Muchachos”. El famoso (por la serie de películas que inspiraría) sacerdote irlandés estaba convencido de que la delincuencia infantil y juvenil procedía principalmente de una educación y un ambiente deficientes en amor, ejemplo, y especialmente en responsabilidades, y que la práctica del autogobierno de los mismos (que se llevaba a cabo en sus “Ciudades de Muchachos”), les otorgaría esa responsabilidad capaz de reconducir su carácter, su personalidad.

La ‘Granja Scout’ y la Ciudad de los Muchachos

Pues bien, el otro día, en una página Scout de facebook, me volví a topar con una idea similar. En ella se posteaba una frase que afirmaba que ningún niño tiene malicia, que esta se aprende de los adultos.

No pude evitar dejar mi opinión al respecto, y como me pareció un tema interesante os lo presento hoy aquí.

“Pues a nosotros nos parece muy correcta esa afirmación. ¿Es que no es cierto que los chicos son esencialmente buenos y toman lo malo de los adultos y su entorno?” Continuar leyendo ‘“No existe un solo muchacho realmente malo”… ¿todo el mundo es bueno?’

El scout… ¿silba y sonríe en las dificultades?

Sí, sí…ese es el 8º artículo de la Ley Scout, como bien sabéis. Y lo es desde el mismo origen del Escultismo (aunque hasta 1911 los artículos eran sólamente 9). O por lo menos lo era cuando yo entré al movimiento y lo sigue siendo en muchos países.

Aunque algunos otros han optado por darle una interpretación a lo que el estableció el Viejo Jefe, y por ejemplo en España, en ASDE, ahora se ha sustituido por:

“El Scout es animoso ante peligros y dificultades. Se enfrenta positivamente ante los problemas. Anima en los momentos difíciles. Disfruta haciendo. Incluso en el esfuerzo”.

“Bueno, en el fondo dice lo mismo”

Esperad un poco, que enseguida veréis dónde quiero llegar… Continuar leyendo ‘El scout… ¿silba y sonríe en las dificultades?’

¡¡Feliz Navidad!!

En estas fechas queremos enviaros desde “La Roca” nuestros mejores deseos. Y para acompañarlos nada mejor que un mensaje del viejo Jefe que lanzó desde su columna de la revista “El Scouter”, allá por 1919.

EL MENSAJE ESPECIAL DEL JEFE SCOUT

“Feliz Navidad a todos”, es lo que deseo para todos los scouts.
Pero no olvidéis que está en vuestras manos el ser felices, porque la mayor felicidad llega cuando sabes que has hecho todo lo posible para hacer felices a los demás.

Así que, si realmente queréis disfrutar de la Navidad, pensad en alguna Buena Acción y hacedla, y vuestras Navidades serán el doble de alegres.
ROBERT BADEN-POWELL- JEFE SCOUT

Como bien nos contaba el fundador, nosotros los Scouts podemos destacar dando ejemplo a los demás. Un ejemplo de desinterés.

“Cuando deseéis algo mucho, pensad a la misma vez en otras personas, y, si ellas lo desean también, compartidlo con ellos. Tras ello seréis mucho más felices.
‘Paz y buena voluntad entre los hombres’ es el lema para las Navidades”.

Que estos días sirvan para hacernos el propósito de seguir dejando el mundo algo mejor.

Todos los niños, todos los jóvenes

Esta semana os traigo un artículo publicado por nuestro hermano de México Mario Antonio Calderón de la Rosa en su blog Tlahtopil 

Nos lo envió a nuestra página de Facebook y lo encontré muy interesante por lo que le solicité su permiso para publicarlo en este espacio, a lo cual accedió amablemente. Así que aquí lo tenéis:

Todos los niños, todos los jóvenes

No estamos aquí para los «niños buenos», pero claro que son bienvenidos. Tampoco para «rescatar» a «los malos», pero no rehuimos el compromiso si es necesario. Estamos aquí por los niños y los jóvenes, sin epítetos ni etiquetas. Llegamos antes que muchos gobiernos en todos los órdenes y geografías, con sus efímeros programas de mea culpa o de reclutamiento corporativista, y aquí seguiremos luego que muchos más se vayan.

Desde que, en 1907, se reunieron las primeras patrullas escultas en Brownsea, bajo la tutela de mi general Robert Baden-Powell, y en 1938, en México, doce estudiantes de Medicina se congregaron a la sombra del Estadio Nacional para someterse de manera voluntaria a un régimen que los fortaleciera espiritual, intelectual, corporal y materialmente, nuestra labor altruista ha adquirido sentido, método y objetivo, colaborando en la formación integral de las nuevas generaciones, sin distingos ideológicos, de clase o religión.

Para nosotros, todos los niños y jóvenes que se congregan en los locales de grupo o campos de instrucción, son personas con derecho a explotar su 10 por ciento de oportunidades y dejar de pertenecer al 90 por ciento de la población sumida en la miseria, sí, económica, pero sobre todo moral y mental.

La pañoleta con los colores de su grupo para unos; las botas lustradas y la gorra de cuartel para otros; más allá del método y filiación de sus instituciones, son símbolos visibles de un compromiso adquirido íntima y personalmente para construirse como mejores seres humanos y, con ello, contribuir a una sociedad mejor, siendo ejemplo de «vidas victoriosas».

Estos chicos que abandonan las cobijas antes que todos sus vecinos, que están dispuestos a probar los límites no para justificar su precariedad sino para trascenderlos, son los adultos que llevarán la sociedad sobre sus espaldas o, mejor, bajo su guía.

Qué tristeza ver paterfamilias, e incluso dirigentes, que se consuelan con verlos «entretenidos». Qué pena de los muchachos inconscientes del valor simbólico de la jerarquía o distinciones que han obtenido; del fin trascendente que tienen sus aptitudes ganadas y desarrolladas.

Qué vergüenza mortal olvidarnos, dirigentes e instructores, que todos ellos tienen derecho a la igualdad, «mas no sumergida en el cieno y con afrentas, sino a la altura de las mejores expresiones humanas». Quiero decir, descubrir que los discriminamos en «buenos» y «malos», «dóciles» e «incorregibles», «sanos» y «traumados», «débiles» y «fuertes», «cobardes» y «valientes», «blandengues» y «duros», etcétera, y en consonancia dosificarles nuestro cariño, atención y cuidado; sancionar sus faltas y proveerles instrucción con raseros distintos; no como resultado de una pedagogía diferenciada sino de nuestros prejuicios.

Tengamos presente que necesitamos en nuestras filas a todos, igual los que merecen el premio que el oprobio; los excepcionales, los mediocres y los fracasados; los que tienen, los que pueden y los que quieren. También (sobre todo ésos) los que no tienen, no pueden ni quieren salir de la masa para aspirar aires limpios y recibir en sus rostros la luz pura del Sol.

Hace unos meses, con ayuda de algunos dirigentes de la Asociación de Scouts de México, AC y miembros del Estado Mayor General del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, AC (las dos organizaciones juveniles más grandes de mi amado país), conocimos la escalofriante realidad de nuestros esfuerzos: aun con las cifras más optimistas, estimando el personal sin registro y simpatizantes, e imaginando la membresía de otras instituciones, ni siquiera dos por ciento de la niñez y juventud mexicanas participa en una organización juvenil.

¿Qué nos falta para llegar a ese ingente 98%? ¿Qué será capaz de hacer nuestra minoría uniformada, cuando llegue a la adultez, por mejorar las condiciones de la rotunda mayoría?

Aunque todos nuestros chicos llegaran a puestos estratégicos en el gobierno, la empresa, las comunidades religiosas y demás instituciones, ¿qué resonancia alcanzarán su voz y sus acciones para conseguir una mejor Patria, un mundo mejor?

De entrada debemos desechar la tentación corporativista, totalitarista, de obligarlos a militar en nuestras organizaciones. La Falange española, las Juventudes Hitlerianas y los programas de Pioneros en los países comunistas demuestran claramente el fracaso de este modelo: cuando los chicos y sus instructores van obligados y, encima, deben soportar un programa impuesto desde arriba, esto se convierte en una guardería gigantesca donde todo mundo va a hacer como que hace y solamente cumple sus horas de condena.

La manera sana de atacar el problema es ser buenos instructores que formen chicos mejores que nosotros, con la participación de padres, madres, tutores, profesores y ministros religiosos; para que a los vecinos se les «antoje» mandar a sus hijos; que los muchachos contagien a sus familias y prójimos, aunque no se encuadren con nosotros, y que entre todos nos apoyemos para no desfallecer, discriminar ni ver las actividades de la organización como mera «terapia ocupacional».

La mirada vigilante de B-P, Jorge Jiménez Cantú, Don Bosco, María Montessori y muchos más formadores de la juventud, desde allá arriba espera resultados.

Aquellos inquietos y ruidosos Boy Scouts

De nuevo aquí un día más y, como os prometí, os voy a contar otras anécdotas acerca de esos difíciles comienzos. En especial algunas pinceladas sobre la Convención del Crystal Palace y también sobre los primeros días de Gilwell Park.

Porque ya os dije que los comienzos son difíciles y aquellos años, sobre todo los dos primeros (hasta que B-P dejó el ejército para dedicarse a tiempo completo a su creación, en marzo de 1910), fueron realmente caóticos.

“Venga hombre, no será para tanto. Si el manual está orientado precisamente hacia la buena cidudadanía…”

Pues en esta carta al diario “Streatham News”, de 1910 se puede ver claramente lo que os cuento:

“Hemos oído que el Jefe Scout, el Teniente General Sir Robert Baden-Powell, tiene la intención de renunciar a su puesto en el Ejército de modo que ello le permita dedicar más atención a su querida idea, los Boy Scouts. Si esto es cierto, sin duda significará que la largamente deseada estandarización del uniforme, etc., por fin se llevará a cabo, y bajo su mirada autorizada las ‘Patrullas de Monos’ que han infestado Furzedown (una zona de Londres), entre otros lugares, durante tanto tiempo, y que no tienen nada que ver con el Movimiento de B-P, pronto remitirán.”

Evidentemente esto NO era un hecho aislado. La falta de normativas y control suelen conducir al caos en mayor o menor grado. Incluso muchas veces fomentado desde la Dirección, aunque fuese con la mejor de la intenciones: la de popularizar el Movimiento. Especialmente por parte de Pearson, para quien todo aquello significaba suculentos dividendos. Continuar leyendo ‘Aquellos inquietos y ruidosos Boy Scouts’

Esos problemáticos Scouts

Pues ya me tenéis aquí una semana más, y esta vez voy a contaros algunas de esas batallitas que tanto me gustan acerca de los comienzos de nuestros Scouts.

Porque muchos piensan que, dada la increíble expansión del Movimiento en aquellos primeros años, es obvio que todos estarían encantados con un programa que iba a ayudar a hacer buenos ciudadanos de un montón de chicos revoltosos que vagaban sin oficio ni beneficio por las calles de las ciudades y los suburbios.

Si a eso le sumamos la fama e influencia de Baden-Powell entre la gente de la calle, y también con los altos estamentos, y el apoyo del mismísimo Rey… pues todo hubo de ser maravilloso. El genuino escultismo puesto en práctica bajo la supervisión de su propio fundador.

Parece claro ¿verdad?… pues os equivocáis de cabo a rabo. Continuar leyendo ‘Esos problemáticos Scouts’

Algunas estadísticas sorprendentes sobre los Scouts

Hace ya algún tiempo que no tengo la oportunidad de daros un poco la lata, así que por si alguien me echaba de menos… he decidido volver a insistir, je, je. Como decía el viejo Jefe “Stick to it” (perservera), así que allá voy.

Pero hoy me ha parecido oportuno comenzar con algo relajado, sin demasiada trascendencia. Más bien algo entretenido o incluso sorprendente.

Como me gusta indagar en las publicaciones de los scouts norteamericanos (los BSA) a veces me encuentro con datos que dan qué pensar. Y eso es lo que quiero enseñaros, algunas estadísticas que hablan de la influencia que tiene el escultismo entre los chavales de aquel país.

Los datos NO son extrapolables a otros lugares, porque las características de esa sociedad (religiosidad, fervor patriótico, implantación deportiva, condiciones sociales, papel del ejército…) son muy especiales, pero me resultan significativos, así que ahí van algunos de ellos:

Estadísticas de los Scouts

De cada 100 muchachos que llegan a los scouts:

30 lo dejan el primer año

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Baden-Powell y el “Indianismo”- Los Scouts y los ‘Woodcraft Indians’ de Seton. 4ª Parte

En el pasado artículo os comenté que, para finalizar esta serie dedicada a los “Woodcraft Indians” de Seton, os mostraría lo que pensaba el viejo Jefe de dicho esquema.

Vaya por delante que el fundador tenía muy claro que su escultismo tenía sus bases sólidamente ancladas en el ‘arte de los bosques’.

Y lo está porque sabía que a los chicos se les tiene que seducir con un entorno mágico, un marco simbólico, que propusiese una serie de actividades que les resultasen atractivas, y les animara a auto-formarse sin apenas darse cuenta… además de que el entorno natural proporcionaba el sol y aire puro tan necesario para la buena salud de los muchachos.

Por tanto, en palabras suyas, esta formación:

“No puede lograrse mediante la imposición de una instrucción artificial desde el exterior sino por medio del estímulo de los instintos naturales desde su interior.

Que esto se imparte mediante el liderazgo y ejemplo personales por parte del mismo Scouter, y mediante su simple educación.

Que la aplicación inteligente del conocimiento Natural y del conocimiento de las habilidades de los acampadores (el arte de los bosques o ‘woodcraft‘), proporcionan en gran parte los medios y los incentivos, mientras que la Promesa y la Ley Scout proporcionan la dirección.”

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¿Un plagio del ‘Birch Bark’?- Los Scouts y los ‘Woodcraft Indians’ de Seton. 3ª Parte

Tal y como os comenté en el artículo anterior hoy vamos a analizar un poco el contenido de aquel famoso “Birch Bark Roll”, en su 5ª edición, para conocer de primera mano qué cosas pudo utilizar en realidad Baden-Powell del trabajo de Seton.

Es importante usar esta edición, porque como os conté en la primera parte de esta serie de artículos, el manual de los “Indians” fue evolucionando y añadiendo contenidos con el paso de los años, de manera que las poco más de 70 páginas de 1906… acabarían siendo cerca de 600 en la 11ª Edición de 1912.

“Bueno pero entonces ¿qué se contaba en la edición que utilizó el fundador?”

Pues vamos allá sin más preámbulos. Tras la introducción (que ya os expuse la semana pasada en detalle), el libro comienza estableciendo los objetivos y el funcionamiento:

Objetivo: Promocionar el interés en la vida al aire libre y el woodcraft, la preservación de la vida salvaje y su entorno, así como la camaradería entre sus miembros”.

Evidentemente en este aspecto es mucho más limitado que el esquema scout, que utilizará el medio natural y el woodcraft como estimulador de sus recursos, pero con una orientación no sólo personal sino pensando el bien común y una ciudadanía activa. El objetivo es el bien de los chicos…y el de la comunidad.

El material que se necesita para el juego de los ‘Indios’ es simple:

Requiere el Libro de las Leyes (que es precisamente este ‘Birch Bark Roll’), un libro en blanco para anotar los registros, los tipis (o tiendas indias ) necesarios para los chavales, un poste tótem, cabelleras para los chicos (hechas de cola de caballo o fibras de otro tipo), plumas para las hazañas (más adelante os detallaré cómo funciona todo esto), tambores, utensilios de cocina, arcos y flechas, mantas de lana, impermeables…

“¿Y no tienen uniforme?”

En realidad pueden añadirse vestimentas indias… pero no son necesarias en su esquema. Continuar leyendo ‘¿Un plagio del ‘Birch Bark’?- Los Scouts y los ‘Woodcraft Indians’ de Seton. 3ª Parte’

El ‘Birch Bark Roll’ – Los Scouts y los “Woodcraft Indians” de Seton- 2ª Parte

En el artículo anterior os propuse examinar el famoso libro que Ernest Seton envió a Baden-Powell a finales de Julio de 1906 con el fin de conocerlo un poco y así tener herramientas con las que poder opinar con fundamento sobre qué ideas pudo incorporar el fundador de los Scouts a su propio esquema.

Como os expliqué se trata del “Birch Bark Roll of the Woodcraft Indians”, un librito de poco más de 70 páginas. Un poco escaso si tenemos en cuenta que cada uno de los 6 fascículos quincenales de “Escultismo para Muchachos” tenía aproximadamente esa extensión.

Pero dejémonos de preámbulos y empecemos con nuestra labor… por la introducción del propio libro, que a mi juicio fue lo que más pudo llamar la atención de Baden-Powell, especialmente porque le reafirmaba en su propia opinión de que la juventud de la época necesitaba una ayuda en su formación física y moral con el fin de alejarla de los males de la nueva vida urbana que había traído la Revolución Industrial. Y sobre todo que la respuesta obviamente no estaba en la educación académica.

La propuesta de Seton fue un regreso a la Naturaleza y el aire libre, y aunque esa respuesta NO era novedosa (la idea de que el sol y el aire puro son algo sano es muuuuy antigua… ya en época de Hipócrates se argumentaba así) la manera de hacerlo sí que lo era: aprovecharía el modelo de los indios norteamericanos para plantear un esquema muy original.

“Y… ¿En qué consistía exactamente?”

Pues reunir a los chicos en pandillas o ‘bandas’, al modo de una tribu, y proponerles una serie de juegos y ‘proezas’ a realizar, basadas en las habilidades de aquellas gentes, con las que los chicos podían ganarse unas plumas que añadirían a su tocado igual que hacían los indios de antaño. Todo ello revestido de la emoción, aventura, cánticos y demás parafernalia de los ‘pieles rojas’.

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