Archivo del Autor de Juan J Pérez-Gato legendario

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Un libro de aventuras scouts 2. Las pruebas del novato

descargaEl pasado día os traje al blog el extracto de un estupendo libro escrito por Jack Blunt y en el que enseñaba a plantear el comienzo de la aventura scout  (en cuanto a la presentación de los nuevos chicos) del modo adecuado.

Hoy, como os prometí, seguiré un poquito más con dicho libro, en este caso refiriéndonos a la progresión de los chavales. Encontraréis algunas ideas útiles y sobre todo la dinámica correcta a la hora de plantear actividades. Por supuesto, y como ya os he advertido en otras ocasiones, hay que tener en cuenta el contexto temporal del mismo.

La progresión de los chicos

Las pruebas de Pie Tierno (o novato), que son la introducción del muchacho en los fundamentos del escultismo, deberían ser una de las mayores aventuras en su progresión.

Señales y el saludo.– El sábado por la tarde, el Guía de la patrulla y uno o dos scouts pueden llevarse a Johnnie al bosque, o al campo, y el Guía dejará un rastro.

Por supuesto que a Johnnie se le enseñará a hacer las señales con objetos de la naturaleza, como ramitas, matojos, piedras o de lo contrario nunca podrá tomar parte (dibujar las señales en una pizarra es un tostón y no tiene nada de aventura para la mente de un chico. Es una clase más). En nuestro caso verá las señales en acción desde el primer momento, él mismo hará uso práctico de ellas y con la ayuda de los otros compañeros seguirá de verdad un rastro de señales scouts.

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Un libro de aventuras scouts. La presentación de un nuevo scout.

j bluntOs hablaba el otro día acerca de Jack Blunt, de su misteriosa identidad y de cómo sus obras publicadas en los años 30 trataron de reconducir la aventura del escultismo en un mundo que había cambiado mucho. Los nuevos avances tecnológicos, la protección social en el ámbito laboral, educativo y sanitario habían transformado la realidad de los chicos en tan solo 20 años.

Lo que antes era emocionante por sí mismo, como acampar, se había convertido en algo cotidiano y sin más relevancia. Había que enseñar a los responsables a utilizar la imaginación y el sentido común para volver a revestir de aventura al escultismo e impedir que los chicos se aburrieran y marchasen.

Y como muestra un botón, sacado del “A Book of Scouting adventures” de 1935, y donde explica cómo hacer bien las cosas desde el mismo momento de la llegada de un novato a la tropa.

Es un poco larga así que os recomiendo que busquéis un poco de tiempo para leerla con detenimiento. Está llena de ideas simples pero fantásticas y expresadas sin lenguajes rolleros ni pedagógicos infumables. No os arrepentiréis de hacerlo, aunque hay que poner las cosas en su contexto temporal.

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Tu defines el escultismo que reciben tus chavales

Snoopy_learning-the-ropesYa os he contado otras veces que en la actualidad tendemos a pensar que sólo nosotros nos hemos preocupado de dotar al escultismo de una base educativa sólida en la que se tiene en cuenta la psicología y el desarrollo de los chavales.

Eso nos sirve para sentirnos importantes y darnos muchas palmadas en la espalda…pero también os he comentado en otras ocasiones que no es para nada cierto.

Hoy, para ilustrar lo dicho, os traigo algunas de esas ideas básicas tomadas de uno de esos libros que me gusta ojear de vez en cuando: el Manual del Jefe de Tropa de 1959 de los scouts canadienses. Algunas parecen verdades de Perogrullo pero merece la pena volver a reflexionar sobre ellas.

“El scouter es la persona más importante dentro del esquema del escultismo.
El tipo de escultismo que recibe el muchacho depende del scouter que tiene.
El jefe de tropa es la mayor agente individual con influencia en todo el escultismo.
Cuando éste tiene éxito en su labor, todo el programa tiene éxito.
La fuerza motora del Jefe de tropa son su entusiasmo, energía y ejemplo personales.”

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Esto es algo sobre lo que ya me he extendido en alguna ocasión. Y es que más allá de la Asociación tal o cual, o de si pertenece o no a la OMMS, los que definen el escultismo que reciben los chavales son su grupo de scouters.

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Los scouters y los problemas de siempre

1575144-01¿Problemas de siempre? ¿A qué te refieres?

Os contaba en el pasado artículo cómo era la formación práctica de los scouters y también que en todas las épocas han tenido que lidiar con problemas similares: chicos difíciles, dificultades de adaptación, absentismo, falta de motivación, burlas, aprovechados, chicos que se aburren, rutina y falta de imaginación, actividades que compiten con el escultismo, recursos económicos para uniformes o campamentos, permisos paternos, etc.

Desde la dirección de las diversas Asociaciones, y ya desde los primeros años, se procuró prestar apoyo mediante revistas y publicaciones varias (ya hemos visto como los británicos tenían la revista “The Scouter”, en la que el propio BP contaba con su sección fija).

Todos aquellos libros, folletos y publicaciones periódicas proporcionaban valiosas ideas para ayudar a los responsables a desarrollar el programa, pero desde finales de los años 20 se empezó a vislumbrar un nuevo problema. El ocasionado por el rápido desarrollo tecnológico y las nuevas condiciones sociales.

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¿A qué me refiero?
Pues a que en los primeros tiempos las actividades que competían con el escultismo eran bastante limitadas. Los deportes no suponían una competencia excesiva y quizá los mayores problemas estaban ocasionados por las obligaciones religiosas del Domingo que imponía la sociedad de la época.

En los primeros años quedaba todo por hacer y se prestó más atención a la enseñanza de los propósitos y métodos, así como a las técnicas esenciales, que a otra cosa.

Pero la aparición de los nuevos medios de comunicación cambiaría aquello.

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De “Scoutmaster” a “Scouter”. La formación práctica en Gilwell

2b27e9142637595e76e2c6d7018f490fEl otro día os conté cómo funcionaba la formación en Gilwell Park y el esquema de la misma que estableció el propio fundador.

Además de dicha preparación, el viejo Jefe tenía muy claro que la relación que debía existir entre educadores y muchachos era crucial en su esquema. Debía ser de tipo fraternal (el “hermano mayor” que aconseja y apoya):

“La posición de los Dirigentes no debería ser la del maestro de escuela, ni la del Oficial al mando, sino la de un hermano mayor entre sus muchachos, no separado o por encima de ellos, sino uniéndose él mismo a ellos en sus actividades y compartiendo su entusiasmo, estando así en posición de conocerlos individualmente, capaz de inspirar sus esfuerzos y de sugerirles nuevas diversiones cuando sus dedos en su pulso le dijese que la atracción de la presente locura estaba decayendo” (Baden-Powell, Lecciones de la Universidad de la Vida)

207_001Esa  fue la causa por la que, en 1922, BP  propuso que el nombre de “Maestro/Maestre Scout” (“Scoutmaster”) pasase a la historia, por ser demasiado frío y académico.

Sugirió usar otro término que ya se utilizaba de modo informal entre los Jefes de Tropa: “Scouter” (el que practica o enseña el “scouting” o “escultismo”, aunque también puede verse como una forma abreviada y coloquial de Scoutmaster). Al año siguiente (tras no pocas reticencias de gran parte de La Dirección del Movimiento, pues el Comité estaba entonces compuesto por personas de considerable edad que no veían la necesidad) conseguiría que se estableciese la nueva denominación.

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La formación de los scouters 4. El método Gilwell

Gilwell-ParkOs hablaba en el pasado artículo del nacimiento de Gilwell y los primeros cursos de formación.

¿Y qué tuvieron de peculiar aquellos cursos?

Pues que, a diferencia de los impartidos en otros ámbitos, los cursos de Gilwell no se basaban en una mera exposición de información y conocimientos en un aula.

Tal y como deseaba el fundador, se pretendía que los adultos vivieran en primera persona las peculiaridades del método scout, su Sistema de Patrullas, su “aprender haciendo”. 

(Qué importante es este aspecto  en la formación de adultos y cómo lo descuidamos en la actualidad en más de una ocasión).

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La formación de los scouters 3. El duro camino hasta Gilwell

BP-card-AcornOs comentaba en el artículo pasado que para 1914 el movimiento ya se había expandido por gran parte del mundo.
Por supuesto que los primeros países en adoptarlo fueron aquellos dependientes del mismo Imperio Británico, como Australia, Sudáfrica, Kenia, Malta, India o Canadá.

Pero también surgió con fuerza en muchos otros lugares: Chile, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Francia, Finlandia, Noruega, Rusia, Serbia, Suecia, Bélgica, Estados Unidos, Brasil, Argentina, España…

Cada uno de ellos trató de desarrollar el programa, adaptándolo a sus propias características y basándose fundamentalmente en la literatura de BP. Pero también editando sus propias publicaciones. Como ejemplo de ello tenéis revistas, como la chilena “El scout”, o “El libro del explorador” (del Capitán Royet, 1912) de los scouts franceses y que podéis ojear en el artículo “Todo está inventado” publicado en este mismo blog.

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La formación de los scouters 2. El nacimiento de los cursos.

529941_10150788626413651_1698004005_nOs contaba en el pasado artículo cómo BP pensó que los primeros formadores debían cumplir unos requisitos para poder obtener su certificado y cómo la principal fuente de información sobre actividades y dificultades que iban surgiendo la constituía la Gaceta de la Dirección.

Bien, y entonces… ¿Cuándo se impartieron los primeros cursos? ¿Una vez creado Gilwell?

Pues no.

Gilwell surgiría algo más tarde y la necesidad de formación de los scouters ya apremiaba.

Fue a partir de 1910 cuando se organizaron los primeros Campamentos de Formación, en Londres (1910) y Yorkshire (1911), supervisados por el mismo BP.

También en 1911 se impartió por vez primera lo que podría considerarse el primer curso teórico.

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La formación de los scouters. 1- Los primeros pasos

ScoutingForBoysEl pasado día os contaba que me propongo echar la vista atrás y ver cómo eran los scouters en el pasado y cuál era su formación.

La figura del adulto responsable de un grupo de scouts surgió con la misma publicación de “Escultismo para muchachos”, en 1908. En ella se detallaban una serie de “Notas para los instructores” dirigidas a lo que entonces se denominaban “Scoutmasters” o “Maestre/Maestro scout” (en aquel tiempo sólo existía la unidad de Tropa).

Por supuesto que entonces no existía formación sistemática, ni podía existir pues el movimiento estaba pensado para integrarse en asociaciones ya existentes.

No había reglas rígidas a las que ceñirse sino que, como el mismo BP diría, se ofrecían meras “sugerencias” para que los adultos usasen su sentido común y su imaginación con los chicos y con la ayuda de “Escultismo para muchachos”.

Pero el crecimiento espontáneo e independiente del movimiento llevaría a la organización del primer campamento scout propiamente dicho: el de Humshaugh, en septiembre de 1908.

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La formación de los scouters. Introducción

u4A2G4pzeuAP8uayo9WKlmB4HiePara llegar a lucirse como Jefe de Tropa no se necesita emular al admirable caballero Crichton
(Crichton era el mayordomo perfecto en una famosa obra de teatro de la época, quien, tras naufragar la familia a la que servía en una isla, fue capaz de ingeniárselas para construir para todos un hogar con su plantación y todo, amén de ser una persona intachable).

Con esta sencilla frase nos venía a decir BP que no es preciso ser un superhombre, ni tener un conocimiento enciclopédico de técnicas de campismo, pedagogía, psicología, primeros auxilios, etc., para hacerse cargo de una tropa de scouts. Más bien se precisa un conocimiento claro de los fines y métodos del escultismo, pues lo verdaderamente importante a la hora de tratar con los chavales es meterse en le papel de un “hermano mayor”, que les enseñe pero a la vez viva el juego.

Simplemente se trata de saber despertar en los chicos su curiosidad, sin demasiada intromisión. “El gran educador motiva”, que os decía el otro día.

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