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Escultismo tóxico. Activo 2

Activo 2: el kraal que se “come” al kraal.

Hace unas semanas repasamos quizás el problema vertical del Escultismo, el activo tóxico que está de forma transversal en todos los demás: el tiempo. Hoy vamos a repasar un activo tóxico no menos importante. Puede que el título resulte un poco extraño pero tiene un sentido metafórico: ¿en qué momento el kraal engulle al kraal? Para mí hay una línea muy importante, la línea que diferencia la acción voluntaria Scout y la amistad.

Cuando utilizo el verbo “engullir” me refiero al momento en el que kraal no sabe cuáles son sus funciones, o sí, pero la línea entre el trabajo, la amistad y el paternalismo no dejan que la parcela de decisión para la que tiene que estar preparado este órgano quede  clara, dejando el horizonte del grupo muy difuminado.

Hay que tener en cuenta que nuestro Movimiento desde el punto de vista vivencial y emocional es muy poderoso, pudiendo crear una relación de dependencia importante entre el colectivo Scout y el responsable (voluntario). Las situaciones personales, los vacíos afectivos o la necesidad de amigos puede hacer que una persona voluntaria anule su propia capacidad de decisión. Para esto es muy necesario que el kraal no se envenene a sí mismo creando un límite difuso entre responsabilidad, participación y amistad, que incluso puede hacer que se acentúe metiendo en este activo tóxico un poquito de paternalismo y sobreprotección.

¿A qué me refiero con todo esto?

Me refiero a que en muchas ocasiones hay que tener mucho cuidado en la gestión del grupo Scout (para mí, la primera línea de batalla contra el Escultismo tóxico, me refiero al Grupo Scout). Seguro que en alguna ocasión hemos decidido cualquier cosa en un bar, o en la barbacoa de no sé quién o incluso viendo el espectáculo de nosecuantos. La gestión de un grupo (que es de lo que finalmente estamos hablando) necesita evitar que los adultos-responsables tengan tal carga de trabajo que el nivel de toxicidad negativa sea tan alto que finalmente dejen del Movimiento.

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Escultismo tóxico. Activo 1

Activo 1: ¡No pierdas el tiempo!

Este es quizás uno de los activos más importantes del Movimiento: el tiempo. Por ello es muy importante no hacer que los voluntarios y personas que pertenecen al mismo sientan que se les va de las manos y que toda inversión temporal es en vano. Es decir, el Escultismo pasa de sano a tóxico en el momento en el que piensas: ‘¿pero qué hago yo aquí?’

En el ámbito Scout todos nos quejamos de lo mismo: todos tenemos cosas que hacer y poco tiempo para poder enfrentarnos decentemente a las tareas del movimiento, una situación complicada que nos llevará rápidamente al estrés, la angustia, la tensión física, mental y por qué no…a los conflictos. Si esto te está ocurriendo para: el tóxico Scout ya está dentro de ti. Teniendo en cuenta que sólo vamos a analizar uno de los activos, otro día veremos el que he llamado la “obesidad del Movimiento”, ese engorde pedagógico que no nos está llevando a ningún lado y que sólo hace activar otros problemas interrelacionados. Continuar leyendo ‘Escultismo tóxico. Activo 1’

Escultismo tóxico. A modo de introducción.

Escultismo es una palabra llena de buenas intenciones: felicidad, amistad, hermandad, autoestima, compromiso…pero también puede ser en ciertos ámbitos una palabra llena de elementos tóxicos. Puede resultar raro que un movimiento que pretende basar su visión del mundo en el positivismo, el esfuerzo y la autosuperación pueda convertirse en algo tóxico, pero sí, existen dimensiones tóxicas y por ello intentaré ser lo más analítico posible (sin obviar en ocasiones llegar al sarcasmo y utilizar el humor como arma indispensable para mejorar).

Partamos de una premisa, algo tóxico es: “algo venenoso o que puede causar trastornos o la muerte a consecuencia de las lesiones debidas a un efecto químico”. Aún sin ser veneno, el escultismo recorre las venas impregnando todo nuestro sistema nervioso con distintos tipos de impulso y al mismo tiempo generando desde la amígdala todo tipo de reacciones ante distintas situaciones, es decir, en ocasiones uno puede cabrearse porque se llega tarde a las actividades o simplemente porque fulanito o fulanita no vienen a la acampada de fin de curso y eso supone un mayor desembolso al grupo.

Quiero hacer un retrato de la cara B de este movimiento, pero no quiero nadie piense que es una visión puramente negativista. Simplemente es otra visión más. Es reflexionar sobre esas horas interminables sentados en un Kraal sin horizonte alguno, de choques generacionales entre responsables, de liderazgo explícito e implícito en las riendas de un grupo, o de la angustia de no saber qué hacer justo al aterrizar en el movimiento.

Si a esto le añadimos la velocidad de vida actual, los programas, la metodología, los proyectos (de grupo, asociativos, personales, de rama) y todo aquello que tiene que hacer un Scout para serlo, nos encontramos ante una situación de eustrés, el conocido estrés positivo. Este estrés nos estimula para enfrentarnos a los problemas, saca a flote nuestra creatividad y hace que tomemos iniciativa y respondamos eficientemente a situaciones que así lo requieren. Cuando el combustible de nuestro cuerpo es el estrés positivo nos llena de energía.

Pero igual que en el universo Star Wars existe un lado oscuro, el estrés, la generación de ansiedad, el querer y no poder.
En sucesivos artículos iré desgranando, como si del mejor Risto Mejide se tratase, una serie de acciones encaminadas a terminar con tu grupo. Ese que te acogió y te vio nacer como Scout o se convirtió en tu lugar de migración desde otras entidades u otros grupos.

¿Estás preparado?

¿Qué me pasa doctor?

Definitivamente tendré que ir al médico. Mi estado no es el mismo, no soy capaz de adaptarme a la nueva situación, no sé lo que me pasa pero no me encuentro en situación.

Vaya molestias más raras, escucho silbatos y echo de menos mi antiguo colchón, algo más duro, pero era el mío. Está claro que el malestar es genérico, mi madre dice que tengo síntomas físicos claros: ojeras, rasguños…y yo sigo pensando que todo es psicológico, seguramente sea una buena mezcla de ambos.

¿Cómo es posible que a mi edad aparezcan estos síntomas? Está clarísimo, mis compañeros me lo comentaron y creo que el diagnóstico está claro…doctor: ¿qué me pasa?
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Escultismo y la cultura del esfuerzo

Siempre he pensado que un Grupo Scout debería ser un Laboratorio de felicidad donde se crearan experiencias positivas sobre la vida y no unos talleres extraescolares donde de vez en cuando se sale a la naturaleza, se montan algunas tiendas y se califica a los Scouts con unos u otros progresos. Este Laboratorio necesitaría de unos técnicos expertos en la creación de ambientes y no la degeneración de los mismos.

marcha de pioneros

En este Laboratorio no deberíamos confundir esfuerzo con capricho, decirle a alguien que puede conseguir todo aquello que se proponga es un arma de doble filo si está bien encaminado pues basado en supuestos de la psicología positiva y en la propia Ley Scout podemos soñar, luchar por lo que somos e incluso pensar que la palabra imposible no existe, pero esto no hace que nuestro camino no esté ausente de trabajo y esfuerzo pues por el mero hecho de desear las cosas no se consiguen.

¡¡Desterremos de nuestros Grupos Scouts la moda del “yo lo valgo”!!

Como el escultismo no es ajeno a la sociedad que lo amamanta aunque intente cambiar la propia dirección de la misma se ve influido por unos preceptos nada favorables. Educar no es fácil y transmitir a nuestros Scouts la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación es en realidad un metaobjetivo, no palpable y en ocasiones un poco utópico viendo nuestro ritmo de trabajo habitual: dos horas semanales.

Esquivar el esfuerzo es buscar el placer inmediato aunque este lleve aparejado valores contrarios a nuestro movimiento: egoísmo y pereza, y lo que es peor, a la larga fracaso.

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