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Construyendo la carta de Clan

            La Carta de Clan Rover Scout es más que un conjunto de normas que rigen la vida de los Rovers Scout fijando pautas de acción. En ella se expresan aspectos esenciales que hacen a la vida del Clan, el tipo de relación que se establece con la comunidad y las orientaciones generales respecto a la práctica del Roverismo que actúan de Brújula al momento de las decisiones.

            La Carta de Clan Rover Scout es confeccionada y puede ser actualizada por el Consejo de Clan Rover Scout.

            La Carta de Clan Rover Scout deberá tener en cuenta fundamentalmente:

a)      La formación espiritual del Rover Scout.

b)      La formación de la personalidad del Rover Scout.

c)      La realización de la vocación, sentido cívico y compromiso de Servicio.

            Al momento de diseñarla conviene tener en cuenta los distintos factores que hacen a la vida del Clan, de allí la división en partes o capítulos: (1) Nombre del Clan (simbología de conocimiento público) (2) Perfil del Rover (no prescriptivo) (3) Normas internas del Clan (4) Usos y costumbres del Clan (5) Ceremonial interno del Clan.

Primera parte: Nombre del Clan

            Todo Clan tiene un nombre que no es cualquiera, en tanto surge del trabajo de reflexión de distintas figuras que se han caracterizado por ser un testimonio de vida en el servicio a los demás. En la CC no solo se especifica el nombre sino que se lo acompaña con una breve biografía señalando aquellos puntos con los que el Clan se Identifica y se orienta en el mundo de los valores.

            El Clan tiene una simbología que le es propia, creada a lo largo de generaciones. En los sucesivos cambios que se produjeron a lo largo de su vida algunas cosas fueron agregadas, otras quitadas. Una parte de la simbología del Clan es pública, la otra reservada en tanto trata de experiencias fuertes que se ofrecen a sus miembros en distintos momentos, por lo que conviene guardar que no sean conocidas para favorecer el buen vivenciar de las mismas.

Segunda Parte: Perfil del Rover

            El perfil del Rover surge de una triple articulación conformada por (1) La actualización de los desafíos que se desprenden de la Ley Scout en nuestra comunidad concreta (2) El análisis del contexto en el cual se inserta el Clan (3) Los intereses y necesidades de los miembros del Clan.

            El perfil del Rover puede asumir la forma de un Ideario, código, poema, canción. Como se trata de un Ideal del Rover Scout que sirve de orientación a cada uno de sus miembros, no se escribirá en lenguaje negativo (al estilo el Rover NO…) sino de forma que resalte la posición en los valores que se espera. Al igual que la Ley Scout que define “el Scout ES” el perfil del Rover tendrá una forma similar.

            Si el Clan nunca ha realizado su CC, una manera que dará sus buenos frutos sería la realización de un descubrimiento de la comunidad de forma tal que los Rovers conozcan con mayor profundidad su contexto, lo que le servirá de insumo al momento de preguntarse ¿qué parte de nuestro compromiso nos toca como miembros de la comunidad? Posteriormente la realización de Campamentos en Soledad donde cada uno de los jóvenes pueda plantearse distintas preguntas respecto a su propia persona nos dará el insumo para articular a los jóvenes y su contexto; en soledad o por medio de un trabajo reflexivo común los Rovers, pueden tomar contacto con sus necesidades y deseos, sus escollos y sus sueños

            Una vez que tenemos las conclusiones del descubrimiento comunitario y las cuestiones personales de cada uno de los jóvenes, estamos en condiciones de debatir sobre los mismos a la luz de la Ley Scout y de los Ideales señalados en el nombre del Clan. En el debate aparecerán cuestiones comunes a todos, otras personalísimas. La CC debe apuntar a formular un Ideario, código, poema, canción que exprese básicamente lo común de los jóvenes, y el Ideal que se proponen a partir de ello. El resultado de esta triple articulación nos permitirá por medio del Perfil del Rover, dar una orientación clara al Clan que surge del trabajo de sus miembros, por eso conviene que la CC se revise cada dos o tres años ya que siempre deberá incluir de alguna manera alguno de los desafíos que surgirán de las características de los jóvenes que forman parte de la rama.

Tercera parte: Las normas de convivencia

            Todo grupo humano necesita determinadas regulaciones para lograr un buen funcionamiento, más un Clan Rover que por su modo de trabajo sucederá que no todos podrán asistir los sábados, se realizarán reuniones en horarios extraños, algunos equipos transitorios estarán abocados a determinadas tareas, otros Rovers a servicios personalísimos. Cuando un Clan funciona bien no se parece en nada a una manada, con el aditamento de que la dispersión de actividades y las dificultades de asistencia muchas veces favorece que no sucedan buenas cosas.

            Las Normas del Clan pueden ser divididas en dos (1) De convivencia (3) Modos de gestión de proyectos y actividades. Veamos.

            Las normas de convivencia expresan de forma explícita las formas con las que el Clan busca garantizar una buena convivencia entre sus distintos miembros. Los puntos que merecen mayor atención son aquellos que hacen referencia a la convocatoria a reuniones como la Asamblea y el Concejo de Clan, y en qué condiciones deben ser realizadas. En cada grupo humano se ponen en juego cuestiones de simpatía, antipatía, ideología, etc. que muchas veces buscan avalarse a través de los organismos formales de decisión, por lo que suele ocurrir que en la organización para la realización de reuniones a veces se trata de excluir a quien está en desacuerdo, la manera más sencilla es haciendo coincidir el horario con su tiempo de trabajo / estudio / servicio.

Es necesario que no solo el Roverismo sea realista, sino que los Jefes de Clan sean conscientes respecto a la inherente conflictividad inherente en las relaciones humanas, que aunque orientadas por determinados valores, no son inmunes a determinados manejos de las situaciones a favor de pequeños grupos de interés a través de conductas segregativas de la diferencia.

Si las normas son claras respecto a las condiciones para la realización de las reuniones y las posibilidades de participación, podremos tener una encuentros acalorados, pero no perderemos Rovers por avalar mecanismos de exclusión que pueden considerarse formas de violencia simbólica.

            Otro de los puntos de gran importancia en nuestro tiempo es el manejo de las Redes por parte del Clan, en especial las comunicaciones (WhatsApp, Instagram, Facebook, etc). Una buena convivencia implica privilegiar la relación entre las personas por encima de la rapidez de la comunicación y la generación de malentendidos que ello implica. Un observable en lo cotidiano es cómo en caso de conflictos el uso de las redes los potencia, más allá de las violaciones a la privacidad de las comunicaciones, el uso de las capturas de pantalla descontextualizadas, el compartir imágenes del ámbito intimo o privado de otras personas (compañeros de clan). Cuando se observa como con total impunidad los medios de comunicación social hacen uso de la violación continua de los correos y de la vida privada de las personas, se tiene a naturalizar lo que no es correcto, y en el Clan en tanto comunidad que reflexiona sobre las prácticas sociales, esto debe ser ocasión de aprendizaje.

            También el buen convivir se relaciona con la creación de pautas para la presentación y gestión de proyectos. El Clan debe tener pautado el cómo debe presentarse un proyecto en especial si esto implica la utilización de datos de poblaciones vulnerables que no pueden estar en lugar de “objeto” de nuestro posible servicio, sino de sujetos y actores sociales. ¿qué quiere decir esto?

La ética es fundamental a la hora de descubrir la comunidad siendo muy cuidadoso en generar expectativas especialmente con poblaciones vulnerables, que además de estar viviendo situaciones difíciles, puede considerarse canallesco prometer acciones y emprendimientos que pueden no realizarse. No es ético generar falsas esperanzas en las personas.

            El Clan debe definir cuáles son las condiciones básicas para la presentación de un Proyecto de Servicio o un Proyecto de ayuda Social y velar que dichas condiciones se cumplan en cada una de las actividades. Si bien es cierto que esto no garantiza el éxito, es muy útil para el momento de evaluar si los distintos aspectos básicos de un proyecto / actividad se han desarrollado de forma adecuada, lo que implica disminuir las posibilidades de fracaso e imprevistos.

De la misma manera debe definirse cómo se gestiona el Proyecto / actividad una vez en marcha mediante una secuencia de presentación de informes y evaluaciones de distinto tipo (conviene clasificarlos) especificando frecuencia y tipo de información que debe presentarse.

Cuarta parte: Usos y costumbres del Clan

            En todo grupo humano estable se instalan una serie de costumbres y tradiciones que a veces son transmitidas de forma oral, en el caso de las otras ramas del movimiento encontramos algo de ellas en los Libros de Patrulla, en el caso del clan las mismas son incorporadas en la Carta. Las celebraciones propias de la rama, el uso de remeras /playeras con un logo específico del clan, la entrega de determinados regalos a quienes realizan su investidura… todo aquello de la vida del Clan que tiene un arraigo histórico entra en este punto, de la misma manera de aquello que se va agregando por el devenir de la rama.

Quinta parte: Ceremonial interno

            Más allá de las ceremonias oficiales como la de investidura, los clanes realizan determinadas acciones previas preparatorias a la Investidura o posteriores a la misma, el carácter secreto de las mismas obedece a que el novicio pueda vivenciar de una mejor manera la experiencia.

Hay clanes que tienen cota de malla, espadas, cascos, copas especiales para la ocasión que son desconocidas para los novicios al menos hasta que realizan la ceremonia oficial.  

En la noche previa a su investidura en algunos lugares los novicios se encuentran con un traje de caballero y una espada con la que realizarán una vela de armas, un proceso de reflexión previa al momento de formalizar su compromiso… con posterioridad a la ceremonia el festejo donde se los recibe en la ruta de los escuderos también suele ser tradicional, con la entrega de presentes y en algunos casos con el uso de copas especiales que rememoran lo que se conoce de las viejas reuniones de la caballería antes de la batalla.

Estilos de jugadores y sistema de patrullas. Parte 1

Pierre Joubert

            Hace más de una década escribía un texto titulado “del Cyber al patio de grupo scout”, basado en cómo los juegos de computadora daban inicio a una generación de gamers que vivían su aventura en la pantalla y gracias a la conexión en red lo hacían junto otros. El título indicaba que el texto explicaría cómo hacer para que los chicos desde el mundo computacional pudieran dirigirse nuevamente hacia el patio del grupo siendo fundamental para ello contar con una teoría sobre los juegos que permitiera convertir una película o aventura online, en un juego con otros en la realidad.

En el texto se desarrollaron una serie de conceptos señalando que de la misma manera que los mitos parten de una unidad lógica común que se llama “mitema”, podíamos decir que los juegos también partían de unidades comunes a las que denominamos “ludotemas” construidos a partir de las dos variantes del conocido Mito del Héroe que son (1) El mito del héroe individual (2) La gesta heroica. En el primero de ellos se trata de la aventura personal, en el segundo de la aventura en equipo. Recomiendo releer el texto original (está linkeado) para refrescar dichos conceptos o conocerlos para quienes nunca lo han leído, dada la utilidad para lo que abordaremos hoy.

De la PC a la escuela… y retorno al patio scout

El avance tecnológico de los últimos años en el diseño de juegos, comienza a instalarse en la escuela como estrategia de aprendizaje a través de los sistemas de gamificación, paradójicamente al mismo tiempo que el escultismo hegemónico abandona el patio los parques como territorio de juegos reemplazándolos por estructuras más parlamentarias que realistas. Algunas organizaciones y grupos scouts fuera de cualquier estudio serio de psicología evolutiva, eliminan directamente las competencias de patrulla en función de un idealismo moralista sobre la niñez que deja de utilizar la “carnada adecuada” para la formación del carácter, partiendo de un supuesto cognitivo comportamental atemporal que reduce todas las posibilidades de desarrollo a una sola… el juego pacífico, reflexivo, sin premios, sin adrenalina, sin niñez; el que sumado a la conversación hipnótica de Orfeo los mantiene en un mundo imaginario redoblando lo que sucede en su casa cuando llegan del grupo y se conectan a la PC o la Play…

Mientras los dirigentes scouts se alimentan de las teorías educativas ya perimidas de cómo deberían ser los chicos, los teóricos de juegos basados en distintas corrientes psicológicas se alimentan del tratamiento de datos duros (estadísticos) de millones de personas que juegan online lo que les permite construir algunas clasificaciones para tratar de entender ¿Por qué juegan los niños y adultos? ¿qué los motiva? ¿a qué les gusta jugar? Existirán entonces diferentes estilos de jugadores y las escenificaciones de los juegos dependerá de la estrategia empresarial para la inclusión de cada uno de ellos o sólo apuntará a un segmento.

Podríamos decir sin equivocarnos, que nuestra práctica social tiene como objetivo la mayor participación de niños y jóvenes en el movimiento scout para colaborar de esta manera en la formación del carácter y la construcción de una ciudadanía activa en un tiempo donde se invita a la alienación del “espejo negro” de la pantalla. Configurar un escultismo realista donde niños y jóvenes interactúen con otros y se apunten a la construcción de un mundo mejor a partir de la práctica de la ciudadanía activa, sigue siendo el objetivo básico del escultismo, y esto se realiza con personas de carne, hueso e historia.

Circuitos motivacionales:

No hay dudas que jugar es una cuestión de motivación interna y externa. La interna depende del jugador y responde a la pregunta ¿por qué juego?, la externa está orientada a la escenificación en sí mismo y al tratarse de un juego entre varios, de su relación con la inclusión de algunos tipos de jugadores o distintos tipos de jugadores… el juego desde el punto de vista de la motivación externa, debe resultar atractivo para que anime a ser jugado.

El escultismo se construye a partir del grupo informal, lo que claramente no es la negación de la diversidad de estilos sino la articulación de estos en función de los objetivos del movimiento; como este tipo de grupos por razones de nuestra cultura cada vez tiene mayores dificultades de existencia, la escenificación (a qué se juega) ocupa un lugar cada vez más importante para que en el barrio y la comunidad los niños y jóvenes se sientan atraídos para jugar. Podría decirse que cuanto mayor es el acceso económico, menor es la posibilidad de que los chicos participen en las instituciones del barrio como la escuela o el club, para dirigirse a ser parte de una segmentación de la población que generalmente se realiza por clases sociales (escuelas publicas “mejores” de otro barrio, escuelas privadas, actividades extraescolares específicas). El escultismo desde su diseño está abandonando su origen de práctica social para asentarse en una práctica educativa cada vez más parecida a la oferta escolar, lo que pervierte sus fundamentos.

En esta línea observamos que cuando se hace hincapié en la “práctica educativa” por sobre la “práctica social” se destirretorializa a las comunidades con el agregado de la fetichización de la infancia y juventud en una versión de especie de paraíso de pureza, donde la distancia entre los niños y jóvenes imaginarios que se plantean y los reales es abismal… como si quienes participan de los scouts estuvieran exentos de conflictos, canalladas, abusos de poder, sometimiento, disvalores. El niño fetiche y autónomo de todo lazo social por fuera del grupo scout se ha impuesto como paradigma educativo en algunas organizaciones y grupos que operan con cierta perversidad en tanto la Ley no opera como terceridad, sino que se apunta a que cada niño construya SU Ley con el efecto de desmembramiento social que ello implica

Desde la ética que se desprende del escultismo reflexionamos sobre el cómo volver a reconstruir territorios más circunscriptos, barriales, comunitarios, aquellos que incluyen a los diferentes niños y jóvenes, dado que la oferta “global” sin base comunitaria solo construye una segmentación más en una población que pierde su relación con los lazos y desafíos del lugar de residencia… excepto en los lugares más pobres, que no son los que deciden los destinos de las organizaciones scouts.

Reflexionar sobre los estilos de juego nos permitirá pensar en primer lugar cómo romper con la tendencia a segmentar y expulsar a los niños y jóvenes desde la concepción del programa, poniendo especial atención en la construcción de una “escenificación” (de hecho por algo nos denominamos “Gran Juego”) que aloje a la diversidad por sobre las propuestas o miradas donde prevalece la homogeneidad. ¿Solo alojamos a uno o dos estilos de juego ignorando que en un movimiento que apunta a la ciudadanía activa el tiempo del juego (que es evolutivo y dura años) importa en tanto de lo que se trata es de que los sujetos -cada uno en su estilo de juego- pueda orientarse en función de determinados valores que se centran en la vivencia de la Ley y el logro de la felicidad entendida como una sociedad más justa para todos? ¿por privilegiar uno o dos estilos expulsamos al resto de los chicos que gustan de los juegos, las competencias, las aventuras? La propuesta de este texto es enriquecer la visión que tenemos del juego… tenemos claro que la gran escenificación del escultismo es la aventura épica, que las patrullas implican un liderazgo compartido donde cada uno de los chicos a partir de los cargos y puestos de patrullas encuentran una posibilidad de crecimiento y liderazgo… a ello le agregaremos la clasificación de Andrzej Marczewski para preguntarnos ¿qué los hace jugar este juego que llamamos Escultismo?, no sin señalar antes que pensemos en estos nombres solo como “clasificaciones” y no como definiciones del ser

Los estilos de jugadores no son algo puro, en este texto solo tomaremos la clasificación de los tipos básicos, sin extendernos por los subtipos de cada uno de ellos… esta introducción nos permitirá ir avanzando en otros textos sobre este tema (si es que les produce interés). Veamos, entonces tenemos a…

Filántropos: Son los que juegan por un propósito que los excede, disfrutando de ayudar a los demás a vivir la experiencia del juego, sin estar centrados en el ganar o perder. Desde el punto de vista de los ideales del movimiento es el estilo base al que apuntamos, el tema es que un jugador con este tipo de rasgos tarda tiempo en formarse por lo que podríamos afirmar que no son los más comunes, pero si trabajamos temporalmente en esta dirección es posible que este rasgo se adhiera a los otros estilos… porque de eso se trata ¿no?

Socializadores: Son aquellos que juegan centrándose en el disfrute de interactuar de todas las maneras posibles con los distintos jugadores. Amantes de los juegos de equipo, culturales, aventuras donde la construcción del relato épico y el anecdotario de aventuras pasa a ser muy importante. Este estilo a diferencia del anterior es un poco más común y es el que permite que se constituyan grupos de juegos.

Triunfadores: Se motivan con los distintos retos buscando el dominio del juego y la superación de sí mismos.  Aman la aventura que les permita probar los limites de su cuerpo y de sus conocimientos. Aportan a la patrulla su capacidad de organización y planeamiento siendo a su vez motores de adelanto personal y de grupo

Espíritus libres: jugadores autónomos que gozan de las posibilidades que les brinda el juego de explorar y experimentar distintas cosas. También aman la aventura en tanto ella implica la posibilidad continua de novedad y nuevas vivencias. Rompen la monotonía de la patrulla con el objeto de que las actividades se constituyan en excitantes aventuras

Jugadores: Motivado por las recompensas del juego, es quien juega para ganar. En la patrulla suele ser el mas enojoso con los otros cuando las cosas no se hacen bien. Todo lo convierte en competencia por eso sus aportes tienden a ser equilibrados por el resto de los estilos

Revolucionario: Son aquellos que motivan cambios buscando provocar modificaciones en el juego. A diferencia del espíritu libre no tendrá problemas en operar disruptivamente para divertirse, conducta que muchas veces se acomoda cuando es él el que tiene la responsabilidad de hacerse cargo de los cambios que propone y liderar en ello

En el próximo articulo seguiremos trabajando sobre la articulación entre el sistema de patrullas y los estilos de jugadores…

Representaciones juveniles, método scout y segregación

    ¿Cómo inciden las representaciones juveniles en la práctica del escultismo? Es una pregunta que merece realizarse en tanto y en cuanto determina hegemonías, inclusiones y segregaciones.

    Si nos remitimos a la historia del Roverismo, como bien explica el amigo Gato Legendario en su artículo  titulado “qué hacer con los scouts mayores” la primera respuesta a la constitución de “algo” terminado el pasaje por los scouts fue la creación en 1914 de la Mutual Scout que permitiría a quienes habían terminado su práctica de escultismo e ingresaban al campo laboral, organizarse solidariamente en una asociación que entre otras cosas pudiera ofrecerle un seguro, acceso a la salud, y continuidad de actividades.

Se proponían constituirse como un centro de actividad social que brindara la posibilidad de participación en campamentos y encuentros, salidas, excursiones; también ofrecerían capacitaciones para formarse como scouters o instructores en sus aficiones particulares.

Por diversos motivos dignos de análisis no superficiales, con el tiempo la Mutual Scout no prosperó y fue desplazada por el Roverismo orientado específicamente a aquellos sectores medios y altos que al tener oportunidades de estudio, postergar su ingreso al mundo laboral, casarse y tener hijos tardíamente; gozaban de un tiempo vital de menor exigencia y un contexto protector por lo que bajo los ideales eduardianos de deportes y aventuras se constituyen una extensión de la oferta del escultismoa la burguesía de la época. En esta pregunta de qué hacer con los scouts mayores, dos respuestas se esbozan…la del roversimo no fue masiva sino hasta los sesenta, período en el cual cada vez más jóvenes entraban en la categoría de “moratoria social” llegándose a invertir los fines del movimiento al denominarlo “juvenil” o “de los jóvenes”.

Escultismo y moratoria social.
   
Una de las primeras definiciones sociales de juventud es la noción de moratoria social, entendiendo a la misma como un espacio indeterminado que separa en el tiempo la niñez – adolescencia de lo que se consideraba “responsabilidades adultas” como trabajar y formar su propia familia.  Esta moratoria se inicia sobre fines del XIX y comienzos del XX cuando distintos sectores sociales beneficiados por la revolución industrial pueden ofrecerles a sus hijos la posibilidad de postergar dichas responsabilidades…

La noción de juventud como moratoria social está estrechamente ligada a las clases medias y altas. En la Inglaterra pos victoriana coincidió con el Eduardismo –también conocida como la Belle Epoque- donde la recreación y el deporte juvenil se constituía en pasatiempo y aventuras de dicho sector social constituyendo la primera estética de lo juvenil, lejana a la del trabajador. Si la Mutual Scout parte de los jóvenes trabajadores, el roverismo lo hace de la estética de los jóvenes de clases medias y altas… si bien la división no busca ser tajante tampoco es ajena a la lógica del capitalismo de esa época, y por qué no, quizás también en esta.

    Es interesante observar en los discursos en general y en las instituciones scouts en particular cómo cuando al hablar de la condición juvenil quedan elididas las condiciones histórico – sociales de los distintos contextos de los llamados “jóvenes”, en tanto la desigualdad social es la base de lo que llamamos moratoria social. Claramente no es lo mismo un joven que no estudia ni trabaja en un contexto de clase media o media alta que quien no estudia ni trabaja en un contexto de pobreza.

Es un error grave y con consecuencias atribuir el significante moratoria social a ambos casos.  Mientras los primeros están protegidos por un contexto económico que le permite la postergación de la responsabilidad de sobre sí mismo y en relación a otros, para los sectores populares el trabajo o la capacitación son una necesidad imperativa en tanto carecen de tiempo y dinero para vivir despreocupadamente; el “tiempo libre” de los sectores populares no tiene el mismo signo que el de las clases medias y altas… es un tiempo que lleva el signo de la frustración y la desesperanza.

   Si bien el concepto de moratoria social no es adecuado utilizarlo en todas las clases sociales, el concepto de moratoria vital es pertinente ya que hace referencia a una cuestión claramente corporal y etaria que permite al joven disponer de un cuerpo en sus puntos máximos de desarrollo con posibilidad de generar a su vez un capital temporal que les brinda la posibilidad de construir o elegir entre distintas opciones.

La posibilidad de construirse y representarse a sí mismo no es igual en las distintas clases sociales, aunque desde la idea hegemónica de juventud muchas organizaciones lo propongan acríticamente siendo generadoras de frustración y segregación. Si a esta moratoria vital le sumamos la social según Margulis – Urresti[1] podremos distinguir a los jóvenes de los jóvenes no juveniles, que son aquellos que no gozan de moratoria social ni poseen los signos hegemónicos de la juventud.

De una visión monocromática de la juventud hacia una visión multicolor
     Cecilia Braslavsky[2] hace referencia a cómo desde las distintas ciencias se tiende a pensar la juventud de forma monocromática. Qué significa esto? Que las investigaciones y las organizaciones tienden a presentar a la juventud homogénea estableciendo como criterios de análisis general aquello que es válido sólo para los sectores medios – altos trasladándolos como variable de análisis a todo el cuerpo social.

¿Cuál es el resultado de ello? En el caso de los Rovers introduce una nueva pregunta sobre lo que entendemos como diferencias entre el escultismo tradicional y escultismo comercial, siempre y cuando nos basemos en la diferenciación entre escultismo realista y parlamentarista que hemos trabajado en otros textos.

    Tres interpretaciones son características en quienes abordan la juventud de forma homogénea, y como podrá verse, no son sin consecuencias en las prácticas sociales como el escultismo.

La juventud gris: En este mito se deposita en los jóvenes todos los males sociales, grupo sufriente afectado por las crisis y el autoritarismo de la sociedad generando jóvenes desocupados, delincuentes, pobres y apáticos. Representaciones sociales: joven inseguro de sí mismo – joven como ser incompleto – joven como ser desinteresado y sin deseo – joven como desviado – joven como peligroso – joven victimizado –

La juventud dorada: Este mito juvenil presente en las sociedades y organizaciones identifica a los jóvenes con los privilegiados, aquellos que disfrutan del ocio, poseen más tiempo libre, no tienen responsabilidades alternando su despreocupación con la militancia por sostener sus privilegios de jóvenes. Representaciones sociales: joven como ser en transición – joven como ser no productivo –

La juventud blanca: Ve en los jóvenes personajes maravillosos y puros que cuales nuevos Mesías redimirán la sociedad, harán lo que no hicieron sus padres y construirán una Argentina democrática donde todos valgan. Representaciones sociales: joven como rebelde y revolucionario – joven como ser del futuro

    En el primer caso observamos prácticas de Roverismo que al victimizar a los jóvenes de las desgracias de la vida se ofrecen como protectoras, preventivas, rehabilitadoras en el sentido de la adaptación social, no necesariamente críticas y muchas veces realizadas desde una posición colonizadora con escasísima llegada al mundo juvenil. En el segundo caso nos encontramos con prácticas de Roverismo recreativas, deportivas y de aventura con amigos. El tercer caso podríamos llamarlo neoliberalismo juvenil en tanto son prácticas donde la diferencia es que se desdibuja el rol del adulto en tanto “enemigo el cambio” por lo que se busca anularse reproduciéndose sin límite dentro del grupo de jóvenes las relaciones de poder hegemónicas en el cuerpo social

La juventud multicolor:
    Braslavsky propone el concepto “multicolor” para dar cuenta de que cuando se trata de la juventud o de la condición juvenil existen variables que de no tenerse en cuenta nuestra interpretación será segregativa en virtud de una visión monocromática que oscilará entre la juventud dorada y la blanca.

Con Margulis – Urresti damos nombre a algunas variables: la edad, la clase social, la generación –contexto generacional-, el crédito vital, el marco institucional y el género. De ella dependerán las modalidades sociales de los jóvenes que serán muy distintas si se trata de jóvenes de clases media – alta   o jóvenes de las clases populares en tanto la moratoria social no se encuentra distribuida de forma homogénea. 

A su vez la condición juvenil no puede ser aislada de los contextos relacionales institucionales: la familia, el estudio, el trabajo, la iglesia, el barrio, el gremio. Si la visión es escindida se ve al joven como sujeto aislado, separado de la sociedad, autónomo. Representaciones sociales:  el joven como ser en relación completo y complejo.

Roverismo multicolor
    Uno de los puntos principales que la Institución Escultista debe tener en cuenta es que el Roverismo no es ni ha sido el fin del escultismo sino una de las consecuenciasergo decir que el movimiento es de los jóvenes genera una “propiedad impropia” o al menos lo reduce a la propiedad de una clase social, la de aquellos que gozan de moratoria vital + moratoria social.

   Las posturas institucionales son dignas de análisis en tanto se parte de una visión homogénea de la juventud que signa como error que un joven de dieciocho años que trabaja o estudia y trabaja, dirija en una rama dando por hecho que su escultismo y él mismo están incompletos, marcando una falta entre una juventud idealizada de las clases medias – altas y la juventud real en la que el joven vive. Muchas veces a pesar del deseo del joven de dirigir en su grupo se lo envía a otro grupo a “completar su progresión” lo que implica que la imposibilidad de lectura heterogénea y diversa es determinante para expulsar al joven de su contexto vital – comunitario en función de un supuesto “bien superior” sin garantías.

    Se ha convertido en una máxima que “para todo joven lo que corresponde es el roverismo” en tanto no se entiende que la postergación de la asunción concreta de compromisos y responsabilidades depende no solo de la moratoria vital sino básicamente de la moratoria social. 

Si en un primer tiempo las mutuales scouts y el roverismo caminaron juntos –dos respuestas para los scouts mayores-, después de la segunda guerra mundial sólo queda el Roverismo y quizás la división planteada por Forestier en “Escultismo ruta de libertad” entre escultismo realista y escultismo parlamentarista pueda echar luz a las diferencias entre un roverismo multicolor realista que aloja las necesidades contextuales de los jóvenes y su comunidades con un roverismo monocromático parlamentario que buscando el “factor común” muchas veces impuesto desde las clases medias, segrega lo particular y lo singular, repitiendo la estructura de clases y su dialéctica de dominación de unos y sometimiento de otros  tema que abordaremos en otro texto.

Notas sobre felicidad y roverismo

Foto campamento “los Molinos” pagina BPSA

“Nuestra vida no tiene sentido sin amor, justicia y paz. Ni el dinero, el placer o la fama hacen la felicidad.”
“Rema tu propia Canoa”Canción tradicional de la rama

En 1971 el P. Carlos Alberto Corujo – Tigre Cantor– escribió y puso música a la canción “Rema Tu Propia Canoa”, orientada a motivar la existencia de Rovers de Partida en la Región ya que los Jóvenes Dirigentes de la USCA de la Región Bahía Blanca en gran parte veían cortada su progresión al pasar a trabajar en los grupos como Rovers en servicio lo que permitió un gran crecimiento pero ya era tiempo de apostarle a la posibilidad de que todos los muchachos culminen su progresión en el Roversimo antes de dirigir en los grupos.

Seguramente jamás pensó que esa canción motivadora de la región se convertiría en un Himno del Roverismo argentino y trascendería las fronteras de nuestro país en un tiempo donde no existía la comunicación actual y las canciones sólo se transmitían en los encuentros scouts. Como dice el querido Tito Cimarotsti –Oso Laborioso– más allá de que nuestro país se encontraba convulsionado, para los jóvenes “era una época de grandes sueños y esperanzas, creíamos en un mundo nuevo con valores fundados en el amor y la justicia, que generaría posibilidades para todos nosotros” 

Desde mi punto de vista “Rema tu propia Canoa” representa de una manera genial la esencia del Roverismo, casi como un mantra que habría que repetir siempre, en tanto condensa el Ideario de la Ruta, la mirada que los “Trotamundos” utilizan para descubrir el mundo y actuar en él, brindando en sus estrofas de forma sencilla, grandes definiciones: la ruta es un camino hacia la Felicidad cuyas llaves son tomar la vida como un Gran juego en servicio a los demás, siendo el sentido más pleno del roverismo, la construcción de un mundo de justicia y paz dejando expresado claramente que el éxito del que se trata es el desarrollo humano, no apunta a metas individualista de obtención de dinero, placer o fama que pueden operar como derivas del sujeto

Si quieren buscar una orientación para la Felicidad, la canción es una brújula perfecta en un concepto que, como el amor, siempre resulta esquivo a definiciones produciéndose entre otras cosas su degradación o aparición del lado de la perversidad. Baden Powell sigue las ideas de Jeremy Bentham (creador del utilitarismo ingles) de allí que para él la felicidad es un efecto de un carácter formado mas la práctica de la ciudadanía activa, pasando a configurarse como concepto político en tanto que es de interés de la comunidad que la mayoría de sus miembros sean felices… y vaya si es un concepto político que en las últimas semanas rompió récords en un debate sobre la felicidad en el marxismo y el capitalismo entablado entre el psicoanalista y filósofo esloveno Slavoj Zizek y el Psicólogo Jungiano Peterson Jordan Peterson, siendo considerado “el debate del siglo”

La felicidad es un revólver caliente 
La Felicidad es efecto de otra cosa. Como afecto conviene desmitificarla e indagar sobre ella de forma más profunda como son sus primarias relaciones con el odio. Tal como señalaba San Agustín respecto de la mirada de odio del hermano mayor ante la cara de satisfacción del Bebe al tomar del pecho materno, siendo lo que le provoca un estado de felicidad  el pellizco que él mismo puede darle para que llore luego de haber mamado al no soportar su cara de una satisfacción que él mismo no tiene. En el llamado “debate del siglo” Zizek pone como ejemplo un chiste checoslovaco para hacer notar esta relación que es más común de lo que los humanos queremos admitir; dice lo siguiente: Dios se le aparece a un campesino y le Dice que le va a conceder un deseo, pero que tenga en cuenta que de lo que él reciba su vecino obtendrá el doble; el campesino le pide a Dios que le quite un ojo. Como vemos el campesino checoslovaco está lejos de lo que Baden Powell proponía en su último mensaje “la verdadera manera de obtener felicidad, es haciendo felices a los demás”

Una medida de hasta qué punto el escultismo sirve o sirvió de algo en la vida de una persona es conocer qué la hace feliz. Que los scouts creamos en la posibilidad de que una humanidad mejor es posible (y que apostemos a ello) no implica negar lo que somos y lo que la historia nos enseña sobre nosotros. La mayoría de las personas cuando no son felices culpan a otro, y nuestra sociedad en los últimos tiempos ha reforzado la idea de que somos perjudicados por alguien, que vivimos una especie de fiesta que debemos pagar… Baden Powell no opina lo mismo y responsabiliza a cada uno “la felicidad es el resultado de un trabajo activo, mas que el gustar pasivamente del placer”.

 La lógica del prejuicio es utilizada cotidianamente por el capitalismo para demonizar a quienes atentan contra el sistema económico de explotación y acumulación del capital… de la misma manera que en Checoslovaquia si no llovía era culpa del comunismo, en Argentina nos están diciendo cotidianamente que uno de los candidatos de las próximas elecciones es el responsable de lo que ha pasado en estos últimos tres años y medio (cuando no gobernó) y también es responsable de lo que pasará en el futuro y cualquier opinión que cuestione la ideología del gobierno será  “kirchnerista” (equivalente al comunista de los checoslovacos). Solamente escribir esto, en esta lógica del prejuicio, me ubica como Kirchnerista (sin importar si lo soy o no) … y no solo a mí sino al propio BP y su idea de felicidad.

La dinámica del prejuicio provoca felicidad desresponsabilizando al sujeto e invitándolo a gozar morbosamente de cualquier cosa que perjudique al responsable señalado causa de su infelicidad (algo similar utilizo el nazismo con los judíos como explicación de la debacle económica del país, convirtiéndose uno de los pueblos más cultos en el autor de la tragedia humana más recordada). Actualmente los medios de comunicación apuntan a la relación de la felicidad con la derrota del rival que ellos señalan, sabiendo que fogonean un afecto primario, estructural, que impacta en el lazo social  ¿Acaso nunca vieron a alguien feliz porque por un penal inexistente ganó su equipo de fútbol? ¿o porque en el River – Boca una patada del jugador de nuestro equipo deja fuera de juego al del otro que podría marcar un gol por su habilidad? ¿acaso los cánticos de las tribunas de forma obscena no hacen referencia al sometimiento del otro? 

La felicidad es un indicador que nos muestra quienes somos realmente, que es distinto de quienes creemos ser. Podemos darnos cuenta que la felicidad de la que se trata en el escultismo no es primaria, sino secundaria en tanto que por su dirección al otro de la buena manera (no desde la rivalidad imaginaria cuya fórmula es “o yo, o el otro”, se liga a un Ideal de buen – vivir, justicia (social) y paz.

Por la idea de prejuicio el sujeto y la comunidad se desresponsabilizan de sus decisiones y destino (la felicidad que no tenemos es porque el otro nos la quita) siendo esto inherente al narcisismo, de allí que en el capitalismo de nuestra época se impone la idea de que si otro es feliz o accede a un derecho, es porque a mí me están quitando algo… y cuando se elije un gobierno que verdaderamente nos quita a casi todos (el casi es porque no le quita a los grandes intereses económicos transnacionales) generando que nuestro salario se vea reducido a más de la mitad o que perdamos el empleo por la debacle industrial… aún así, esta idea narcisista de la felicidad mas que ser conmovida por la realidad de la pérdida económica e incluso de derechos básicos, es reforzada, volviéndose a culpar a quienes en otro momento pudieron salir de la miseria o acceder a algunas cosas que “no les corresponde” por lo que el resultado de nuestra desgracia es para pagar lo que en un momento dado tenía el otro sin darnos cuenta que porque el otro tenía estos acceso toda la economía funcionaba generando empleo… seguimos siendo el hermano mayor que observa al bebe tomando la teta y aún sabiendo que después de que lo pellizquemos en su cuna vamos a recibir un golpe por ello, elegimos el pellizco y el golpe porque lo que verdaderamente nos hace felices primariamente es la infelicidad del otro, aunque duela el cachetazo

Que las personas se alegren y disfruten de esta supuesta “derrota del enemigo” tiene como efecto que los discapacitados dejan de percibir pensiones para poder vivir o tener la atención básica, que los abuelos estén destinados a morir porque no pueden comprar sus remedios, que los chicos del campo se queden sin educación por cerrar las escuelas, etc. De esta manera su felicidad tiene un costo altísimo para muchas personas, pero como de esto es mejor no hacerse cargo en tanto inconfesable, aparece la voluntad de justificación para tratar de evitar quedar en evidencia consigo mismo respecto de la propia calidad humana, de que no se ha logrado sobrepasar el propio narcisismo (egoísmo) aunque muchos hayan elegido dirigir niños y jóvenes en el movimiento transmitiendo de esta manera su visión de mundo cargada con sus propias frustraciones, prejuicios e ideología. Gran parte de los dirigentes que tienen esta idea de “felicidad” son los que toman solo uno de sus dos aspectos, al que BP hace referencia cuando dice que “la verdad es que no hay que posponer la felicidad para el futuro y hay que gozar de la vida todo el tiempo” remitiendo esta (y otras frases) al disfrute de la naturaleza y la vida de campamento como gozo personal.

El tema es que Baden Powell además de señalar la “carnaza”(o carnada) donde aparece la felicidad como gozo personal que se desprende de la vida al aire libre, el disfrute de la naturaleza, etc… siempre planteará la relación al otro “La felicidad es como la radio. Es una especie de amor que aumenta en proporción de lo que da; de allí que la felicidad esta al alcance de todos, aún de los mas pobres” “la felicidad la tiene el que sirve a Dios a través de su prójimo”La felicidad en el escultismo tiene estos dos aspectos (1) el gozo personal de la naturaleza (2) la creación de un mundo mas vivible, justo, donde todos puedan ser felices…nuevamente los invito a pensar ¿Qué los hace felices a Uds? ¿que hace felices a los Rovers?… si primero reflexionamos los adultos sobre este tema, más sencillo será colaborar con el proceso de reflexión necesaria que deben realizar los Rovers para que juntar tapitas por un hospital no sea el mismo gesto que en un lobato, sino que se invita a pensar por qué hay que juntar tapitas para un hospital publico cuando la salud es un derecho. La canción “Rema tu propia canoa” siempre será una referencia válida para pensar el camino a la felicidad y para preguntarnos ¿qué nos hace felices?

Escultismo en los bordes: con los pies en la tierra

                Desde los orígenes del escultismo existe esta problemática que provoca tensiones respecto de los fines del movimiento. Al hablar de la historia tenemos una imagen idealizada del campamento de Brownsea. Cuesta mucho mas imaginar que sobre el 1900 de la época victoriana se marcaba una clara división de clases sociales, esto implicaba que la niñez y adolescencia de los barrios pobres vivíera en condiciones infrahumanas, sin ningún tipo de servicios, los padres explotados en las fábricas trabajando por demás, y los hermanos mayores cuidando a los menores en sus casas casi sin acceso a la escolaridad.

También era la época de  la ilusión que el desarrollo tecnológico traería bienestar a toda la humanidad, como si el sistema productivo capitalista sin regulaciones no operara por descarte humano y degradación ambiental. El escultismo ofrecía aventura quitar sacar los chicos de las ciudades harto contaminadas por la industria hacia lugares que difícilmente podrían ir con sus familias siquiera a vacacionar. La progresión podía pensarse desde la aventura, pero también como intervención social para el desarrollo del aprendizaje del uso de herramientas y los conocimientos de primeros auxilios que pasaban a ser de gran importancia para la incorporación a la vida de la fábrica o el ejército y para el cuidado de los hermanos menores en los hogares, donde el uso del fuego, braseros y los accidentes domésticos especialmente de los niños y púberes se convertían en invalidantes o mortales ante la falta de un sistema de salud preventivo y de atención a la población. Continuar leyendo ‘Escultismo en los bordes: con los pies en la tierra’

¿Participamos en un grupo -club o en un grupo-comunidad?

               Al menos dos formas de practicar el escultismo se encuentran en tensión cotidiana, ambas presentes en el Escultismo Comercial y en el Escultismo tradicional que  implican concepciones distintas sobre el grupo scout, la realidad social, los límites de las acciones y de la relación de los distintos actores de una comunidad. Una de ellas es lo que denominaremos el grupo-club, la otra el grupo-comunidad.

El Grupo – Club

                Una señora que participa del Club donde su hijo practica Básquet forma parte del grupo de padres que apoyan con su trabajo la actividad de los niños. La condición de los niños y adolescentes para la participación en el equipo es el pago de la cuota social y los gastos derivados de la actividad como los viajes, camisetas y demás. Los niños y adolescentes que no pueden pagar su membresía directamente no ingresan, considerando que la misma es la primera obligación del socio… las excepciones existen cuando un niño o adolescente demuestra que su capacidad deportiva es excelente, el club lo toma y lo forma también a la espera de un posible futuro negocio con el pase a otro Club más importante. Continuar leyendo ‘¿Participamos en un grupo -club o en un grupo-comunidad?’

No somos scouts… estamos siendo

                En la actualidad el escultismo tradicional y el comercial al momento de pensar los valores encuentran como punto de partida teorías que se fueron produciendo en la denominada modernidad Europea. La conquista y dominación de los territorios americanos se produce dentro de un proceso de colonización que muestra a las claras la verdadera cara del moderno europeo que expulsó mediante  distintos procesos sus “restos poblacionales” primeramente a las colonias, con posterioridad a los países emergentes en los procesos independentistas siempre sirviendo a dos dioses… el del catolicismo utilizado como velo del verdadero dios Europeo, Wotan que retornaba de su sueño guerra tras guerra.

                El proceso de colonización dio como resultado el sostenimiento de las categorías del pensamiento Anglo – Germánico en las clases altas y la Universidad (reproductora de la Ideología del Amo), pero el intercambio cultural entre los restos sociales: pueblos originarios, gauchos, mestizos, libertos y mas tardíamente inmigrantes expulsados de la revolución industrial, provocaría el nacimiento de un “pensamiento mestizo” que originará con los años un fenómeno que los Europeos no pueden entender desde sus categorías que son los diversos procesos emancipatorios latinoamericanos. Continuar leyendo ‘No somos scouts… estamos siendo’

¿Es el escultismo una práctica social o una práctica educativa?

            Cuando nos preguntan qué somos los scouts, rápidamente sin distinción de asociación pero con distinción decimos: “somos un movimiento educativo” y a muchos en ese instante, hasta se les infla el pecho automáticamente.

            De tanto escucharlo y aprender a decirlo, lo creemos firmemente y cambiamos las prácticas scouts para que entren dentro de los cánones (siempre ideológicos y variables) de lo que se considera educativo… cuando Piaget estaba de moda nos convertimos en “piagetianos”, cuando vigotsky los desplazó un poco fuimos “vitgotzkyanos”, tambien fuimos “Freireanos” pero solo un tiempico… como es populista mejor pasarlo de largo… luego fuimos conductistas, ahora cognitivos – comportamentales y mañana vaya a saber qué.

            Tardé muchos años en darme cuenta que algo de esta verdad a medias diluía y perjudicaba directamente al programa de los niños y jóvenes. Es cierto que BP en varias ocasiones dice algunas cosas respecto de la educación en general, lo que no podemos saber es a quien se dirigen, quiénes eran los interlocutores imaginarios o reales (a referencia)… también es cierto que BP en muchos textos va diciendo que el escultismo es una práctica (entre nosotros, no suena tan “distinguido”) algo que conviene ahondar. Continuar leyendo ‘¿Es el escultismo una práctica social o una práctica educativa?’

La educación popular y el escultismo

            Difícilmente podamos encontrar una definición común de lo que entendemos por “Educación Popular” en tanto la conceptualización de lo popular siempre está en tensión con distintas interpretaciones y contextos sociopolíticos. Marco Raúl Mejía y Myriam Awad nos brindan una definición que seguramente podrá sernos muy útil, dada su amplitud: “La especificidad de la educación popular radica en ser una intervención intencionada con instrumentos dentro del mundo del saber y el conocimiento, que busca el emponderamiento de sujetos y grupos excluídos -segregados, desiguales- quienes, en el proceso, se constituyen en actores sociales que transforman su realidad de forma organizada”. Continuar leyendo ‘La educación popular y el escultismo’

El escultismo como Plataforma

             Con tantas organizaciones dando vueltas, a veces me pregunto qué nos hace ser scouts a cada uno de nosotros, y qué provoca ese recelo al otro y la respuesta no se hace esperar… las organizaciones, cada una a su manera, creyendo tener “la vaca atada” de lo que se trata el movimiento scout.

            Y uno se cansa de escuchar historias donde una Organización presiona a la entidad patrocinante para que el grupo scout se “cambie” de asociación con la excepción de si se quiere ir de la “nuestra” se enarbola la bandera de “el movimiento es de los jóvenes” –caballito de batalla para no pensar- deslegitimando la decisión sea del Concejo de Grupo o la Entidad Patrocinante. Continuar leyendo ‘El escultismo como Plataforma’