Vera Barclay y su ‘Disciplina Scout’

Como os anticipé en mi anterior artículo, hoy os traigo algunas de las reflexiones de una de las figuras más llamativas del escultismo en sus orígenes: Vera Barclay.

Os conté entonces que Vera no sólo trabajó y publicó para los responsables de Manada, sino que también lo hizo para los Scouters de Tropa. En concreto os hablé de 3 libros esenciales: ‘Buen Escultismo’, ‘El Método Scout’ y ‘La Disciplina Scout’.

Pues bien, hoy curiosearemos esta última obra, que como también os conté no es más que una recopilación de algunos capítulos de los dos primeros libros.

“¿Y por qué se le ocurrió a Vera escribir sobre este tema? Parece que no le pega mucho a su imagen…”

Pues porque en un tiempo en el que la mayoría de textos estaban dedicados al método scout, el Sistema de Patrullas, las técnicas, los campamentos, normativas, juegos y demás…quedaban algunos aspectos sobre la formación del carácter que era imprescindible abordar. Entre ellos éste de la disciplina, que siempre ha sido caballo de batalla para los Scouters. Por eso esta obra fue recibida con gran interés.

“¿Por qué lo de ‘caballo de batalla’?”

Pues porque la mayoría de responsables no tenían (y siguen sin tener) muy claro de qué se trata el asunto. A muchos les suena a imperativo, a obligación, a dictadura, a tiempos arcaicos… a los educadores les recuerda aquellos tiempos pasados en que los niños eran intimidados, ahogando su floreciente personalidad.

Sí, la disciplina fue la excusa de los malos maestros, preocupados sólo de que los pillastres no les molestasen durante sus clases. La asocian a sufrimiento y represión.

Y sin embargo no pueden estar más equivocados. La disciplina es un factor FUNDAMENTAL en la formación de los muchachos.

El tema no es nuevo en este blog. En un par de ocasiones anteriores ya os hablé acerca de lo que se entiende por disciplina scout, pero este libro de Vera trata el tema con una claridad y profundidad  que hacen que merezca la pena su lectura.

La Srta. Barclay era una persona muy observadora, intuitiva y con un gran sentido común, además de poseer una grandísima experiencia en el trato con niños y adolescentes, por lo que la suya es una opinión muy autorizada.

Bueno y ¿qué es lo que cuenta en esa obra?”

Pues ante todo dejar claro precisamente eso: que la palabra disciplina se suele interpretar de manera equivocada. De hecho el término viene de “discípulo”, el que aprende, el que ‘crece’, así que creo que sobran muchas más explicaciones.

Y lo más importante es entender que el Escultismo es sencillamente un sistema de auto-disciplina, esto es, un método de enseñar a los muchachos cómo gobernarse a sí mismos y crecer para llegar a dar lo mejor que hay en ellos.

Así de sencillo: formar el carácter de los chicos para que sean capaces de buscar lo mejor para el conjunto y para ellos mismos, ayudando a hacer el mundo algo mejor cada día…y en esa formación del chiquillo la disciplina se revela como una herramienta indispensable para lograrlo.

“Pero la disciplina ya existe en la escuela, en el ejército… ¿por qué entonces es diferente en los Scouts?”

La respuesta de la Srta Barclay es tajante:

A diferencia de la escuela o la milicia, nosotros la planteamos como un fin, y no como un medio

Todo el método scout está pensado en conseguir esa auto-disciplina que logre buenos ciudadanos. En los Scouts no existe un maestro luchando con un muchacho, sino un líder ayudando al chico a luchar contra sí mismo.

Lo primero que nos explica Vera es que existen dos tipos de disciplina.

La disciplina exterior, con la que nos referimos a la conducta ordenada (tanto del muchacho como de la Tropa), y la disciplina interior, que significa carácter.

“Ah, entonces…¿ la importante es la interior. La exterior es sólo represión…?”

Pues NO. Precisamente el gran problema es que algunas veces renegamos o no prestamos atención la disciplina externa, precisamente porque sabemos que la finalidad última del Escultismo es la disciplina interior, la formación del carácter.

De este modo cometemos un nefasto error, porque ambas son necesarias, y responden la una a la otra de una manera sorprendente. La ausencia de una hace a la otra casi imposible.

Conseguir una disciplina externa, en el grupo, contribuirá a formar el carácter de cada uno de los chicos de la Tropa. El orden colectivo proporciona a la mente un tono de disciplina, de manera inconsciente…y como por arte de magia el carácter del individuo comienza a amoldarse a ella. Pero será después cuando lleguen los frutos: se hará consciente, será gradualmente comprendida, aceptada y deseada. Entonces surgirá el consentimiento voluntario.

En su libro Vera nos expone claramente por qué se necesita esa disciplina externa:

En primer lugar porque permite un desarrollo adecuado de las actividades scouts: es su garantía. Es necesario un cierto orden para llevarlas a cabo y garantiza la seguridad de los chicos en muchas ocasiones. Incluso en los juegos, la disciplina es necesaria, y los niños mismos son los primeros en señalar las desviaciones de la regla:

“Los juegos son una necesidad para el niño y una de las mejores formas de formar su personaje, pero los juegos sin disciplina son más que inútiles y no alegran a nadie. “

Además, la disciplina tranquiliza a los chicos. Ellos necesitan orden. En su grupo Scout, les hace felices ver el prestigio, el dominio de su responsable, y por eso lo seguirán con confianza al fin del mundo. El niño en su interior siente gran consideración hacia el educador que sea capaz de mantener el orden, pues éste le permite trabajar correctamente.

Además contribuye a crear un entorno, una atmósfera adecuada. En una atmósfera de simpatía, aprecio, expectación, confianza, entusiasmo, camaradería, llegarán a encontrar y dar lo mejor que hay en ellos.

En una atmósfera de represión, sospecha, oposición, o de mera autoridad basada en un poder superior, en una atmósfera de  esfuerzo por mantener el orden, con gritos o toques de silbato, o de sufrida paciencia o llena de reproches, en cualquiera de dichos ambientes… los chicos se convierten en los seres menos manejables y más irritantes del mundo.

Y por último por su efecto sobre la formación del carácter. Recordemos que Vera era una auténtica especialista en este tema (todos sabéis que su obra emblemática de siempre ha sido ‘El Lobatismo y la Formación del Carácter’). De hecho era admiradora del Dr. Allers, el autor de ‘Psicología práctica en el desarrollo del carácter’, del cual Vera publicó una versión abreviada. Era muy consciente de que la disciplina externa actúa sobre el carácter. La actitud exterior da forma al interior.

Trabajando la disciplina externa, el Scouter está ayudando al niño en su lucha interna,un periodo de cambios tan acusado como la adolescencia. Facilita sus esfuerzos y ayuda al joven que a veces está internamente angustiado. La disciplina externa, incluso en cosas pequeñas, incluso si a veces parecen insignificantes, produce buenos hábitos.

Esos pequeños detalles nos hacen lograr grandes cosas. Nos ayudan en el control de nuestros impulsos para aspirar a un bien mayor.

“¿Control de impulsos? Suena un tanto manipulador…”

Todo lo contrario. Es la disciplina de la vida la que nos hace más libres al hacernos menos dependientes de nuestras pasiones, de nuestro egoísmo.

Pero el gran dilema era cómo conseguir esa disciplina en los Scouts.

En su libro describe con detalle algunas de las claves:

El respeto a la autoridad, no al Scouter sino al cargo que significa, ganándose por supuesto el apoyo de sus Guías como primer paso. Curiosamente los responsables más autoritarios suelen ser los que carecen de esa autoridad y tratan de mantenerla de manera forzada, temiendo que se le descontrole el grupo en cualquier momento.

La autoridad se gana con el ejemplo más que con carisma, ya lo sabéis.

Es también muy importante lograr una tradición en cada una de las Tropas del ideal al que se aspira. Es decir que cada uno de los chicos sea muy consciente de que ciertos comportamientos ‘no tocan’ o no proceden, del mismo modo que se crea ‘una moda’. Aparece así el orgullo de pertenecer a algo mayor, algo con lo que gustan de identificarse.

Y también es indispensable desarrollar un programa adecuado a los intereses de los chicos, combinando con sabiduría momentos de actividad más intensa con los más suaves, para responder a las necesidades vitales de los muchachos.

“Hay que alternar constantemente entre trabajo y juego, calma y ruido. Por ejemplo, no penséis que la mejor manera de calmar a los niños para una conferencia solemne o una ceremonia es instruirlos en silencio o contarles una historia. La mejor preparación será el ejercicio físico potente de un tipo u otro. Alterna sabiamente y cada parte será una relajación si la comparamos con la anterior. “

Si no despertamos ese interés los chicos se convierten en insoportables. Pero esto exige una preparación detallada por parte del Scouter, quien debe evitar dejar las cosas a la improvisación.

¿Por qué? Porque así transmite comodidad y seguridad en lo que se hace en todo momento. Por supuesto que al planificar hemos de tener siempre en cuenta los deseos y necesidades de los chicos, las edades, el entorno en el que nos encontramos…

El correcto uso del Sistema de Patrullas es otro de los pilares fundamentales,  pues se trata de la organización innata de los propios chicos. Y debemos  estimular una sana competencia entre ellas, a fin de mantener siempre un interés alto. Jugar con la rivalidad natural que se desarrolla entre los equipos, por honor, para hacerlo mejor que los otros, supone un gran estímulo porque los chicos se comparan constantemente.

Además es de sentido común que controlar a un grupo reducido, otorgando responsabilidad a los propios muchachos es más sencillo que hacerlo con un grupo grande de chicos… y  por supuesto es una manera muy eficaz de formar su carácter y trabajar la disciplina.

Otro aspecto muy interesante que aborda Vera es la limitación al ingreso de los nuevos muchachos. Aboga por mantener a los chicos sin muchos cambios hasta haber logrado un nivel adecuado de disciplina y estabilidad. Los nuevos elementos son siempre factores de tensión y deben ser acogidos en el momento adecuado. Además cuando el acceso a algo no es automático…se valora mucho más. Genera un aura de exclusividad que fascina a los chicos.

“¿Y qué pasa cuando se incumplen las normas o cuando los chavales se pasan de los límites?

Pues entonces es la hora de la “reprimenda”. Pero no se trata sólo del famoso “alaba en público y reprueba en privado”. Todo tiene su momento, de modo que haber cuándo toca cada cosa y cómo hay que hacerlo es TODO UN ARTE.

Y como no quiero aburriros ni ‘revelaros’ lo que expone la autora de todo ello os dejo una sorpresa: la traducción al español de LA DISCIPLINA SCOUT de Vera Barclay, llevada a cabo por un servidor. Es muy cortito, así que no os asustéis de antemano esperando encontrar una obra enciclopédica, sino algo bastante claro y conciso.

Sólo tenéis que pulsar sobre este enlace

Espero que lo disfrutéis como yo lo hice y le saquéis todo el jugo posible.

Y ahora… sacad un ratito para leerla. No os arrepentiréis.

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