El scout… ¿silba y sonríe en las dificultades?

Sí, sí…ese es el 8º artículo de la Ley Scout, como bien sabéis. Y lo es desde el mismo origen del Escultismo (aunque hasta 1911 los artículos eran sólamente 9). O por lo menos lo era cuando yo entré al movimiento y lo sigue siendo en muchos países.

Aunque algunos otros han optado por darle una interpretación a lo que el estableció el Viejo Jefe, y por ejemplo en España, en ASDE, ahora se ha sustituido por:

“El Scout es animoso ante peligros y dificultades. Se enfrenta positivamente ante los problemas. Anima en los momentos difíciles. Disfruta haciendo. Incluso en el esfuerzo”.

“Bueno, en el fondo dice lo mismo”

Esperad un poco, que enseguida veréis dónde quiero llegar…

En el Reino Unido, cuna del Movimiento, fueron más lejos y han dejado la Ley ¡en sólo 7 artículos! (aunque ellos también aseguran que en el fondo dicen lo mismo- y Lady Baden-Powell, quien aún vivía cuando lo hicieron, comentaba con razón “si dicen lo mismo ¿para qué cambiarlo?”).

Allí, lo referente al artículo 8º ahora constituye el 5º, y dice: ” El Scout cobra ánimo ante las dificultades”.

Los Estadounidenses, por su parte, comenzaron en 1910 copiando al pie de la letra los 9 artículos de B-P, pero para 1911 también quisieron adaptar las leyes “a su propia identidad cultural” y establecieron 12 puntos en lugar de 10. Su 8º artículo dice literalmente que:

“El Scout es alegre. Mira el lado bueno de la vida, Afronta la tareas que le llegan con alegría. Trata de ayudar a los demás a ser felices.”

“Bueno y ¿por qué nos cuentas todo esto?”

Pues porque en el artículo original se hace alusión a algo que no parecen contemplar las interpretaciones modernas: SONREIR y SILBAR. No se trata de ser sólo animoso u optimista.

“Pero viene a decir lo mismo, ¿no? ¿Por qué haces esa precisión? A nosotros nos parece una tontería, siendo lo importante el espíritu que subyace…”

Pues ahora os explico la diferencia.

¿Habéis oído alguna vez la frase:

“El pájaro no canta porque es feliz, es feliz porque canta”?

Pues esa frase es de un gran filósofo y psicólogo estadounidense llamado William James.

A James, le preguntaron en una ocasión cuál era a su juicio el descubrimiento más importante en el campo del desarrollo humano. Su respuesta fue la siguiente:

Hasta ahora se pensaba que para actuar había que sentir. Hoy se sabe que el sentimiento aparece cuando empezamos a actuar. Este es para mí el descubrimiento más grande del siglo en el campo del desarrollo humano”.

William James

          William James

El descubrimiento se resume en algo muy sencillo: aunque estés deprimido, si empiezas a actuar como si fueras feliz, acabarás sintiéndote feliz, y por lo tanto lo serás.

“El comportamiento cambia el sentimiento, el sentimiento cambia el pensamiento”.

La mayoría de nosotros piensa exactamente al contrario y se dice: “Lo haré cuando me sienta bien”. Sin embargo el descubrimiento al que aludía James afirma que hay que hacerlo al revés: hay que empezar a actuar inmediatamente, y las cosas cambiarán dentro y fuera de nosotros.

 “Intención sin acción es ilusión. Atrévase a hacer y el poder le será dado”.

Curioso ¿verdad? Pues esto mismo es algo de lo que el viejo Jefe era consciente.  Por eso insistía en la necesidad de sonreír y silbar:

LA SONRISA DEL SCOUT 

Parte de la Ley Scout es que el scout debería sonreír incluso bajo las peores
circunstancias. Cuando sufre dolor, o está enfadado, o tiene problemas, le proporciona un alivio inmediato si tan solo se esfuerza en hacerlo.

Ahora se que nuestro ejemplo ha sido seguido por el Club de los Optimistas de América. Su divisa es “Sonríe”.

Sólo se permite unirse al club a aquellos que pueden sonreír en la cara de los problemas y están dispuestos a divulgar la sonrisa. Uno de los dichos del club es, “El que más sonríe es el mayor sanador”, lo que significa que si tu sonríes cuando hay algún problema ello levanta la moral de los demás y les hace pensar menos en sus propias penas. (“Historias para Boy Scouts”, 1909).

O también en este otro texto del mismo libro:

SONREÍD TODO EL TIEMPO

Con esta frase, “Sonreíd todo el tiempo”, quiero decir mirar el lado bueno de las cosas, incluso cuando las cosas os van muy mal, decíos a vosotros mismos: “Bien, está bien, no puedo estar peor, ahora mejorará”.

Cuando estéis doloridos, o enfadados, o ansiosos, o en problemas, si tan sólo recordáis forzaros a dibujar una sonrisa, os hará un gran bien y a la vez os dará alivio. Intentadlo.
Incluso en el caso de una herida dolorosa funciona, si tan solo recordáis el hacerlo.

Si estáis absolutamente de mal humor por algo, parad de jurar y de patalear, y pensad para vosotros mismos, “¿Qué diferencia marcará en mi vida de aquí a diez años?
Luego sonreíos a vosotros mismos por haberos excitado tanto por una nimiedad que es lo que en realidad es.

Una sonrisa además no es sólo buena para vosotros mismos, sino que hace bien a otros, los hace alegres también.

Pensad qué diferencia hay cuando decís esa pequeña palabra “Gracias”. Si la decís a la ligera y sin ánimo significa muy poco. Si se dice con una mirada feliz y una sonrisa, enciende lo más profundo del corazón de aquel a quien se dirige. Continuad sonriendo.”

Y lo mismo ocurre con el silbido:

TRATAD DE SILBAR

Cuando todas las cosas se vuelvan en vuestra contra, o la gente os acorrale, a menudo supone una cura inmediata a la ansiedad y la irritación si uno empieza a silbar una melodía.

Yo mismo he visto hacerlo en muchas ocasiones con el mejor de los efectos. Lord Wolseley, en su ‘Libro de bolsillo para el soldado’, recomienda para el oficial al mando, cuando la batalla va mal, silbar mientras cabalga alrededor, porque la gente que lo escucha cree entonces que no puede la cosa ir tan mal como imaginaba.

El mismo Napoleón, quien durante mucho tiempo salió victorioso en todas sus grandes batallas, al final sufrió una derrota muy severa en Leipzig, pero mientras se alejaba cabalgando entre las tropas en retirada, se le oyó silbar una melodía popular, y este pequeño hecho fue un gran modo de reanimarlos de nuevo.” (Historias para Boy Scouts”, 1909)

Y terminaré con este otra referencia al tema que expresó en la revista “El Scouter”, en Enero de 1929, y en la que expresa la gran influencia que tiene esto en el estado de ánimo de los demás:

Dando Felicidad

A riesgo de parecer aburrido me gustaría señalaros una vez más una dirección en la que deseamos progresar. A condición de que no apuntemos demasiado alto, o vayamos demasiado rápido, o demasiado en serio, existe una labor que podemos hacer con la ayuda de nuestros muchachos.

Es la del pequeño gran servicio de ‘dar felicidad’. Esta vieja expresión inglesa debemos tenerla presente a la hora de formar a nuestros chicos, especialmente en la época de Navidad. Si un muchacho simplemente se esfuerza por llevar una expresión alegre por la calle, supone algo importante (no olvidéis que él lo consigue mediante el ejemplo de su Scouter). Ello da felicidad o ilumina a muchos con los que se cruza, a diferencia de los deprimentes centenares de caras tristes con las que, por lo demás, se encuentran.

La tristeza o la alegría son igualmente contagiosas. Conseguir que el muchacho haga esto como un paso hacia la realización de servicios más grandes que proporcionen felicidad es algo que merece la pena intentar.

El deseo de dar felicidad, una vez inculcado en el carácter del muchacho, marcará la diferencia en sus relaciones con sus semejantes, y en su actitud para con la comunidad en su vida posterior. Hará de él al ‘ciudadano feliz y servicial‘ que precisamos, y este es, después de todo, el verdadero objetivo de nuestro empeño en el Escultismo.

Tanta importancia dio B-P a la necesidad de sonreír que, como él explicó, la propia vitola de la insignia Scout, en la que figura el lema “Siempre Listo” tiene forma de una sonrisa, con las puntas hacia arriba.

¿Y ahora qué? ¿Enseñamos y nos animamos a sonreír? Es parte de la Ley Scout.

Hasta el próximo día.

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