El ‘Birch Bark Roll’ – Los Scouts y los “Woodcraft Indians” de Seton- 2ª Parte

En el artículo anterior os propuse examinar el famoso libro que Ernest Seton envió a Baden-Powell a finales de Julio de 1906 con el fin de conocerlo un poco y así tener herramientas con las que poder opinar con fundamento sobre qué ideas pudo incorporar el fundador de los Scouts a su propio esquema.

Como os expliqué se trata del “Birch Bark Roll of the Woodcraft Indians”, un librito de poco más de 70 páginas. Un poco escaso si tenemos en cuenta que cada uno de los 6 fascículos quincenales de “Escultismo para Muchachos” tenía aproximadamente esa extensión.

Pero dejémonos de preámbulos y empecemos con nuestra labor… por la introducción del propio libro, que a mi juicio fue lo que más pudo llamar la atención de Baden-Powell, especialmente porque le reafirmaba en su propia opinión de que la juventud de la época necesitaba una ayuda en su formación física y moral con el fin de alejarla de los males de la nueva vida urbana que había traído la Revolución Industrial. Y sobre todo que la respuesta obviamente no estaba en la educación académica.

La propuesta de Seton fue un regreso a la Naturaleza y el aire libre, y aunque esa respuesta NO era novedosa (la idea de que el sol y el aire puro son algo sano es muuuuy antigua… ya en época de Hipócrates se argumentaba así) la manera de hacerlo sí que lo era: aprovecharía el modelo de los indios norteamericanos para plantear un esquema muy original.

“Y… ¿En qué consistía exactamente?”

Pues reunir a los chicos en pandillas o ‘bandas’, al modo de una tribu, y proponerles una serie de juegos y ‘proezas’ a realizar, basadas en las habilidades de aquellas gentes, con las que los chicos podían ganarse unas plumas que añadirían a su tocado igual que hacían los indios de antaño. Todo ello revestido de la emoción, aventura, cánticos y demás parafernalia de los ‘pieles rojas’.

El truco para atrapar a los chicos y chicas era plantearles un revestimiento que hiciese atractivo y deseable vivir al aire libre.

¿Por qué?

El propio Seton lo cuenta en una introducción de otra edición de este mismo libro:

“No hace mucho un hombre rico benevolente, impresionado con esta idea, alquiló un barco de vapor y se llevó a varios centenares de muchachos de los suburbios hasta las montañas de los Catskills (en la zona de Nueva York) para pasar el día en el bosque. Los desembarcaron allí y les dijeron ‘ahora salid y pasadlo bien’.

Fue como coger una red llena de siluros (un tipo de pez de agua dulce) y arrojarlos en el bosque diciéndoles: ‘id y pasadlo bien’.

Los chicos miraron alrededor con mal gesto y desaparecieron de mal humor. Una hora más tarde, cuando los encontraron, estaban reunidos en grupos, entre los arbustos, fumando cigarrillos y jugando a los dados y a las cartas, las únicas cosas que sabían hacer.

De esta manera aquel rico bien intencionado aprendió que no basta sólo con sacar a los chicos al aire libre. Debemos enseñarles también cómo disfrutar de él.”

Pero vamos con la introducción, que os transcribo íntegra para que veáis exactamente cómo lo plantea Seton.

“Este es un tiempo en el que la nación entera vuelve su mirada hacia la vida al aire libre, buscando una regeneración necesaria para la continuidad de la existencia nacional, despertando al hecho largamente conocido por los hombres reflexivos, de que los más longevos son aquellos que viven cerca de la tierra, es decir, la vida sencilla de épocas primitivas, aunque desprovista de la lacra de la ignorancia de aquellos tiempos.

La mitad de nuestras enfermedades están en nuestras mentes y la otra mitad en nuestras casas. El resto podemos dejarlo tranquilamente en manos de los médicos para su tratamiento.

El deporte es el gran incentivo de la vida al aire libre. El estudio de la naturaleza es el lado intelectual del deporte. Acampar es la vida sencilla reducida a la práctica real, así como la culminación de la vida al aire libre.

Acampar no goza de gran popularidad en la actualidad, debido a que los hombres tienen la idea de que sólo es posible tras un costoso viaje al mundo salvaje, y las mujeres de que es problemático, sucio y peligroso.

Todo ello es erróneo. Ha surgido esa idea porque no se comprende el acampar como un arte. Cuando se lleva a cabo de modo sensato la vida de campamento se convierte en una forma barata y encantadora de vivir, así como en una reparación física y mental para aquellos forzados y machacados por la rutina de un mundo hiper-ocupado.

El consumo, la plaga del hombre blanco desde que se convirtió en una raza encerrada en casas, se vence mediante el sol y el aire, y muchos de los males de la mente son también olvidados cuando el sufridor regresa con valor a la vida en tiendas.

El mundo salvaje permite la acampada ideal, pero muchos de sus beneficios pueden obtenerse viviendo en una tienda plantada en un solar, una plaza o incluso una azotea.

Me gustaría guiar a toda la nación en el camino de la vida al aire libre al menos durante un mes al año, reviviendo y propagando una costumbre que en tiempos tan remotos como los de Moisés ya se consideraba esencial para el bienestar nacional.

Estas bandas (se refiere a los Indians de Seton) se han organizado con el fin de propagar el placer por acampar, por mostrarles cómo puede hacerse con el mayor beneficio. Son sencillamente clubes de aire libre. El nombre Indio y el estilo se les han proporcionado principalmente porque les añade color y romance, y porque son muy apropiados.

Cuando dos o tres jóvenes salen de acampada pueden vivir como si se tratase de una familia, especialmente si va un adulto con ellos, pero cuando van una docena o más es necesario organizarse.

Existen cuatro formas posibles de gobierno.

Primero la patriarcal, como la que comentaba anteriormente. Responde estupendamente cuando se trata de 2 ó 3, pero se revela ineficaz cuando hay un grupo considerable.

Segundo el sistema escolar, que por varias razones no ha tenido éxito fuera de las aulas.

Tercero la Brigada, a la que muchos se oponen, principalmente porque promueve el militarismo.

Y por último la forma Tribal o India.
Esta es, en esencia, una república o monarquía limitada, y ha demostrado con creces ser la mejor. Permite el autogobierno de sus miembros. Ofrece respuestas apropiadas para realizar al aire libre. Es tan maleable que puede adoptarse en su totalidad o parcialmente, de manera inmediata o gradual. Su carácter pintoresco llama enseguida la atención de los muchachos y se presta tan bien a las ideas ya existentes que antes o después la mayoría de campamentos se ven abocados a usar sus puntos esenciales, requiriéndolos cuando lo desean.

Ningún grupo grande de muchachos ha acampado nunca durante un mes sin que precisasen reconocer unos líderes, una figura más grande o un grupo de control cuya posición se basa en el mérito, algún adulto sabio que les guíe en las dificultades, y un lugar en el que colocar los emblemas del campamento. Es decir, que hayan adoptado el sistema de Jefes, Consejo, Hombre Medicina y Poste-Totem.

Además, el ideal Indio, haya existido o no alguna vez, representa la perfección de la vida primitiva, y era un maestro en el Arte del bosque, que supone nuestro estudio principal. Por Arte del Bosque queremos decir estudio de la naturaleza, ciertos tipos de caza, y el arte de acampar, pero nosotros le añadimos todo lo bueno del ejercicio al aire libre a nuestros objetivos.

Reconocemos la fotografía como una rama del estudio natural, y la destreza de los acampadores con el fin de incluir los métodos más sencillos de triangulación, conocimiento de las estrellas, encontrar el camino, saber la dirección, el lenguaje de signos, así como muchas otras ramas de las habilidades de los Indios.

Dos otras ideas importantes subyacen en el esquema. La primera es el adorno personal por logros individuales. La segunda son los Honores (los premios no son honores) no competitivos. Todos nuestros honores se consiguen de acuerdo a un patrón universal.

Hoy día, en nuestros colegios, todos los esfuerzos están dirigidos a descubrir y desarrollar a los mejores. La gran mayoría de estudiantes quedan desatendidos. Es decir, aquellos que más necesitan un desarrollo físico no lo adquieren, y se sobre-desarrolla en aquellos que no lo precisan.

El resultado es un gran desequilibrio en muchos aspectos. Mucho de esto podría evitarse si nos esforzásemos en desarrollar a todos los individuos hasta cierto nivel. En nuestras pruebas no-competitivas los enemigos no son “los otros compañeros”, sino el tiempo y el espacio. No tratamos de hundir a los otros, sino subir nuestro propio nivel. Una aplicación cuidadosa de este principio acabaría con muchos de los males de los ahora desmoralizadores ejercicios atléticos escolares.

Tenemos cerca de ciento cincuenta hazañas o proezas reconocidas en varios apartados (en realidad en el libro que le envía a BP son 104, pero muchas de ellas tienen varios niveles en función de las edades del chico que las afronta), y se les conceden a los bravos ornamentos que muestran lo que han logrado. El plan trata de dar a los jóvenes ‘algo que hacer, algo en lo que pensar, y algo de lo que disfrutar en el bosque‘, con la vista puesta siempre en la formación del carácter, ya que el primer objetivo de la educación es la humanidad y no la erudición.

Y nosotros haríamos del aire libre la vida real, la vida bajo techo lo accidental, dando la vuelta a la situación actual.

Sin embargo, no nos dispersamos cuando termina la temporada de acampar. Tal y como veremos, se ofrece una amplia provisión en forma de juegos y honores para que se continúe con la organización durante todo el año. La mayoría de las Tribus encuentra abundante entretenimiento durante el invierno preparando sus armas, vestidos, tiendas, ornamentos y canciones para el campamento de verano.

Guiando a la juventud sobre esta línea estaremos ayudando a toda la nación en el camino hacia la salud.”

“¿Y qué cosas crees tú que Baden-Powell tomó de este planteamiento?”

En realidad creo que mucho de lo que se dice sobre la salud general de los jóvenes era conocido y comentado en aquella época tanto en los EEUU como en el Reino Unido. Como ya os conté en los artículos sobre ‘Cómo y por qué nacieron los Scouts’

¿Por qué y cómo nacieron los scouts? 4. Dando forma a “Escultismo para muchachos”

El propio Arthur Pearson (el editor de sus libros) ya colaboraba con una asociación denominada ‘Fresh Air Fund’, que se preocupaba en llevar a los chicos más desfavorecidos de los barrios marginales a disfrutar de largas temporadas al aire libre y proporcionarles así algo de alegría.

Pero Seton plantea una manera de hacerlo que toma como base el ‘Arte de los Bosques’ (el woodcraft) y el acampar como medio de conseguirlo. Y aunque el mismo B-P había disfrutado en su juventud precisamente de eso… es más que probable que esas palabras le hicieran tenerlo en cuenta y contribuyesen a que fuera también la base de su programa al aire libre.

En el escultismo de BP los chicos debían afrontar el reto de aprender a vivir como los pioneros y acampadores , y la superación de este reto sería el que sacara lo mejor de los muchachos.

“¿Pero no es cierto que  Baden-Powell no habló de ‘woodcraft’ en sus primeros bocetos hasta recibir ese librito de Seton?”

Es verdad. No habla directamente de ese término, pero sí de las actividades que engloba y de la idea que subyace. Evidentemente para cualquier explorador las habilidades de leer signos, de acampar, encender fuego, orientarse, etc…son imprescindibles y esas sí que las menciona. Así, en su libro de ‘Ayudas para la exploración‘ habla de Observación, Orientación, Rastreo y lectura de huellas o Camuflaje.

En el esquema que manda a William Smith, en mayo de 1906 (2 meses antes de recibir el libro) habla también del arte de encender fuego y cocinar, de juzgar distancias, de orientarse por el sol, la luna y las estrellas o memorizar los  detalles.

Todas ellas son actividades del ‘Arte de los Bosques’ planteadas también por Seton (aunque NO en el ‘BIRCH BARK ROLL‘, sino en sus ‘Dos pequeños salvajes‘). Pero pensar que B-P las conoció por él es un absurdo. Entre otras cosas porque el fundador ya conocía lo que era el ‘Woodcraft,’ y lo hizo de primera mano: explorando con Frederick Burnham en la campaña contra los Matabele. En su libro ‘The Matabele Campaign‘(1896), así lo cuenta:

Burnham era una compañía de lo más encantadora para este tipo de aventura. Entretenido, interesante y de lo más instructivo. Habiendo servido en campañas contra los pieles rojas, suponía una nueva y muy relevante experiencia en  el trabajo de exploración aquí. Y mientras habla no hay nada que escape a su rápida e inquisitiva mirada, sea en la lejanía o a sus pies.

Nos llevábamos estupendamente y quedó muy satisfecho de los resultados de mi pronta adquisición del arte del ‘razonamiento inductivo’. De hecho antes de que hubiésemos examinado y  preocupado por el significado de muchas pequeñas señales en el camino de nuestra cabalgada ya me había puesto el apodo de ‘Sherlock Holmes’.

Sin un entrenamiento especial un hombre no puede tener una profunda confianza en él mismo como explorador, y sin esa confianza absoluta en sí mismo no tiene ningún sentido pensar que un hombre pueda salir a explorar.

El desarrollo del hábito en percibir detalles y el razonamiento inductivo constituyen los elementos de la formación requerida. Puede llevarse a cabo tanto en las zonas más civilizadas como en los territorios más salvajes, aunque para su perfeccionamiento completo son preferibles estos últimos.

Se trata en gran medida del desarrollo de la ciencia del arte de los bosques en un hombre (esto es, el arte de percatarse de los pequeños detalles, y de leer su significado, para conocer el modo y los hechos acaecidos), la educación de estar atento al terreno, y al hábito de sacar tus propias conclusiones.

Una vez se convierten, por la práctica continua, en una segunda naturaleza en el hombre,  sólo le resta aprender los detalles más artificiales que se requieren para elaborar un informe, y el mejor método de hacerlo, para convertirse así en un explorador de pleno derecho.

Nosotros los ingleses poseemos de nacimiento y llevamos en la sangre el talento para el woodcraft y el espíritu de aventura e independencia…

Que todas estas habilidades y sus posibilidades para educar a los chicos en recursos y confianza ya las tenía en cuenta antes de recibir el libro es también otro hecho.

¿Por qué?

Pues porque durante el fin de semana que estuvo reunido en la mansión de Pearson (también antes de recibir el libro o conocer a Seton) ya les había hablado a todos de cómo en su juventud, la vida de aventuras de exploración junto a sus hermanos había contribuido a formar su carácter, y cómo pretendía ayudar a los muchachos británicos a alejarse de una vida sin perspectivas utilizando dicha formación.

“¿Y qué más cosas pudo entonces tomar B-P de la introducción del libro?”

Pues el mismo fundador lo dice claramente en su diario tras hablar con Seton. Entre otras cosas destaca:

“Cada ‘Campamento’ está regulado por su propio Consejo.”

El autogobierno de los muchachos con una figura adulta que actúa como consejero (en los ‘Indians’ será el ‘Hombre Medicina’ y en los Scouts… el Scoutmaster) es algo que antes de esto no parece haberse planteado. El Consejo de la Tribu y la forma de tomar decisiones es claramente el germen de la “Corte de Honor”.

En todo caso ya veremos el próximo día las diferencias notables entre ambos esquemas.

Pero también resalta:

“Gana plumas e insignias mediante pruebas.”

Y el sistema de incentivos mediante pruebas NO COMPETITIVAS es también una idea de Seton en la que bebe el viejo Jefe. También analizaremos esto un poco más adelante para ver hasta que punto lo utiliza B-P.

En cuanto al resto de esta introducción me parece importante reseñar la estructura del programa de forma anual, con actividades más apropiadas durante el invierno y que serán preparatorias del gran evento anual: el campamento de verano.

Aunque es una idea que se cae por su propio peso es evidente que verla plasmada pudo ayudar al fundador a hacerse una composición propia de cómo estructurar su esquema scout.

¿Y la idea de organizar a los chicos en pandillas? ¿No es también mérito de Seton?”

Pues NO. Los estudiosos de la época ya habían planteado la conveniencia de programas que tuviesen en cuenta la manera de relacionarse de los chicos en pandillas.

Quizá la obra más conocida al respecto en ese tiempo fuese la de William Byron Forbush (de quien ya os hablé en este artículo“The Boy Problem”, de 1901.

Pero también la manera de organizarse de los Indians difiere mucho de la de los Scouts. Como también os mostraré.

Y por hoy no os voy a marear más. El próximo día haremos una revisión del resto del libro y seguiremos analizando qué ideas pudieron influir o no a B-P.

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