Baden-Powell y el “Indianismo”- Los Scouts y los ‘Woodcraft Indians’ de Seton. 4ª Parte

En el pasado artículo os comenté que, para finalizar esta serie dedicada a los “Woodcraft Indians” de Seton, os mostraría lo que pensaba el viejo Jefe de dicho esquema.

Vaya por delante que el fundador tenía muy claro que su escultismo tenía sus bases sólidamente ancladas en el ‘arte de los bosques’.

Y lo está porque sabía que a los chicos se les tiene que seducir con un entorno mágico, un marco simbólico, que propusiese una serie de actividades que les resultasen atractivas, y les animara a auto-formarse sin apenas darse cuenta… además de que el entorno natural proporcionaba el sol y aire puro tan necesario para la buena salud de los muchachos.

Por tanto, en palabras suyas, esta formación:

“No puede lograrse mediante la imposición de una instrucción artificial desde el exterior sino por medio del estímulo de los instintos naturales desde su interior.

Que esto se imparte mediante el liderazgo y ejemplo personales por parte del mismo Scouter, y mediante su simple educación.

Que la aplicación inteligente del conocimiento Natural y del conocimiento de las habilidades de los acampadores (el arte de los bosques o ‘woodcraft‘), proporcionan en gran parte los medios y los incentivos, mientras que la Promesa y la Ley Scout proporcionan la dirección.”

Curiosamente esta palabra evocaba a muchos (dirigentes incluídos) la imagen de los ‘pieles rojas’:

“Algunos compañeros parecen pensar que porque a Gilwell Park se le denomina campamento de ‘Woodcraft’ se espera que se vistan con pieles y flecos y se pinten la cara con rayas rojas y negras como los indios piel roja. Pero ese no es el caso.

No sé por qué la palabra ‘woodcraft‘ (arte de los habitantes del bosque) se ha visto mezclada con la idea de los indios, pero en realidad significa acampar a la manera de los scouts o de los hombres del bosque, no solo vivir en una ciudad de lona como los soldados.” 

Al fundador no parecía hacerle mucha gracia que se asociase de manera automática el término ‘woodcraft’ e ‘indios’. Era consciente de que la literatura había puesto el foco en las habilidades de esta raza como si fuese el paradigma de dichas artes… cuando en realidad todos los pueblos primitivos que había conocido tenían sus propios métodos  para aprovechar el medio natural:

“De alguna manera u otra se ha escrito mucho en los libros acerca de los Indios de Norteamérica, y a menudo la mitad de lo que se ha escrito de ellos proviene de la imaginación, o de información de segunda mano.

La consecuencia es que la gente tiende a creer que los indios son los únicos salvajes que tienen algo de bueno.
Pero esto es un gran error, y nuestra ‘Representación sobre el Escultismo‘ en Olympia mostrará que en diferentes partes del Imperio británico existen otras razas tan buenas e igualmente con buenas costumbres e ideas.”

En este artículo de la revista “The Scout” lo resume muy bien:

El Woodcraft (arte de los bosques) no quiere decir artesanía india

Veo que he estado abogando por que el arte de los bosques (woodcraft) es la ‘actividad clave en el verdadero escultismo’.

Eso es correcto.

Pero, además, el término ‘woodcraf’ ha sido explicado como si significase vestirse como los Pieles Rojas, y que por lo tanto abogo por la adopción de ‘crestas, artesanía india, tipis y plumas’.

Eso no es verdad.

Conozco un poco acerca del indio piel-roja, y no es (ni era en su mejor momento) todo como lo pintan aquellos que escriben de él sólo durante sus tiempos de esplendor.

Aun así, no soy hostil hacia ellos. Si sacamos las plumas del conjunto, nos encontramos que su historia romántica, sus vestimentas pintorescas y sus costumbres llaman la atención, en algunos casos, del muchacho, y de esta manera pueden sernos útiles.

Como también pueden serlo su hermano africano, el Zulú, el Haussa, el Somalí y el Árabe, a todos los cuales conozco yo. Ni tampoco omitiría al Maorí, al Negro australiano, al Isleño de los Mares del Sur, los Gurkha, el Birmano, el Sikh, etc. Todos ellos pueden tener sus puntos malos, pero ciertamente todos tienen algo de lo que podemos aprender.

Pero el arte de los bosques va mucho más allá de la atracción superficial o la imitación de una u otra de las tribus más primitivas de hombres.
Es más bien la capacidad común a todos estos pueblos de leer el libro de la Naturaleza, y que sus líneas educativas son mediante métodos naturales y de algún modo primitivos, los cuales, en nosotros, han sido ahogados bajo la aplicación de procesos artificiales.

Capacidad de observación y deducción, habilidades de campamento, recursos, disciplina, desarrollo físico (incluyendo rapidez de observación) y resistencia,  capacidad de disfrutar de placeres sencillos. Hay una buena cantidad de cosas de las que podríamos aprender, con mucho, de los llamados salvajes.

Esa misma educación, tal y como la vemos nosotros, aplicada al hombre civilizado en el caso del explorador, del hombre de los bosques, y del hombre de frontera, lo hace un individuo más eficiente, más viril y de mente y cuerpo más robustos que el promedio de los miembros de una ciudad masificada educados en la escuela.”

Sí. El Jefe siempre estuvo convencido de las bondades de aprender lo recursos del ‘arte de los bosques’ para formar el carácter de los individuos.

Pero recelaba de los esquemas como el de los ‘Indians’, a su juicio demasiado limitados en cuanto al atractivo general:

Los Indios “Woodcraft‟

Dos Scouters diferentes me han preguntado si apruebo el ‘Movimiento Woodcraft’ o de los Pieles Rojas en los scouts.

Bueno, para empezar estamos mezclando los términos. Que yo sepa no
existe ningún movimiento especial con tal finalidad, aunque había uno en América que finalmente se fusionó con los Boy Scouts.

El Woodcraft (arte de los bosques) es, como ya he señalado anteriormente, la actividad clave en el escultismo. Para ello es esencial acampar con frecuencia, navegar y hacer excursiones, junto con sus actividades complementarias de pionerismo, conocimiento de la Naturaleza y habilidades de campo en general.

Allí donde estas actividades no sean fácilmente accesibles las actividades de los Pieles Rojas pueden suponer una valiosa ayuda.

Pero no hay ninguna necesidad de establecer un movimiento independiente en nuestra Hermandad, y un paso en tal dirección sería negativo por más de una razón.

A mí, personalmente, me gustan las artes de los indios. Yo crecí con las historias de Catlin (se refiere a George Catlin, a quien menciona numerosas veces en sus escritos, en especial en aquellos referentes a la importancia de mantener la boca cerrada y respirar por la nariz) y los indios americanos.

Es cierto que cuando llegué a conocer personalmente a los Pieles Rojas ya no tenían todo aquel romance e historia de los que hablaban. Por decirlo de algún modo, la civilización los había echado a perder moral y físicamente.

Al mismo tiempo, sus hazañas pintorescas, los rituales y los vestidos de estos valientes suponen un gran atractivo para los chicos, sí, e incluso para los hombres en algunos casos.

Me dicen que es ridículo para un habitante de la ciudad, asumir un nombre propio del woodcraft (tótem), y añadir una marca dibujada a su propia firma a imitación de la de los indios.

Bueno, eso es verdad, pero puedo aseguraros que cuando los indios de los Boy Scouts de América me dieron el título de ‘Pino solitario en el horizonte‘ el otro día en Olympia (se refiere al primer Jamboree), me sentí tan emocionado y complacido como cuando los verdaderos maoríes me obsequiaron con uno de sus más preciados símbolos de guerra por el servicio prestado en Sudáfrica, o cuando los guerreros matabele me pusieron el título de ‘Impeesa’ por mi labor de campo.

Así que, aunque pudiera ser sólo cuestión de creencia, incluso, como una variación de la formación scout ordinaria, el esquema de los Pieles Rojas puede tener su lugar, y muy bien pudiera aplicarse, durante un periodo, en una Tropa scout.

Pero el Scouter debería recordar que debe esperarse que su atractivo no siempre sea duradero, y que los muchachos tienden a cansarse de él, o ser ridiculizados fuera de él.

Más aún, la formación en el esquema de los indios deja de atraerles bruscamente en cuanto el muchacho empieza a convertirse en un joven y por lo tanto a ser más sensible a la sensación de ridículo.

Si su práctica es un éxito o no en la Tropa depende mucho de la afinidad del propio Scouter. Si sabe disfrutar del Conocimiento de los Indios y transmitir esa fe, y conoce la vida de los bosques y sus artesanías, sacará gran partido de ello.

Pero los chicos son unos pillastres críticos, y son capaces de captar rápidamente a aquel hombre que no cree o que no lo ha vivido.

“The Scouter”-Octubre, 1920

Como habéis podido ver B-P siempre estaba abierto a la incorporación de elementos que encajasen en el marco simbólico y que pudiesen complementar el esquema scout… aunque siempre advirtió del peligro de convertirlo en un ‘movimiento paralelo’ (este fue uno de los motivos de su desencuentro con quien estaba llamado a ser el 1º Jefe de Campo de Gilwell -y no lo fue-, John Hargrave), debido a su corto recorrido temporal (en cuanto al atractivo de los muchachos).

Al viejo Jefe le encantaban los elementos pintorescos, y admiraba muchas de las habilidades de los indios norteamericanos. Por eso en el encabezamiento de su columna en la revista “The Scouter” utilizaba elementos pictográficos relacionados con esta ambientación.

Y por eso lo habéis visto vestido con el tocado indio… y no sólo él, a su mujer Olave también le encantaba el encanto de las tradiciones. También ella recibió su Totem indio: “Otter Woman” (‘Mujer Nutria’).

Y con estos extractos del pensamiento del viejo Jefe doy por concluida la serie de artículos referentes al tema de los ‘Woodcraft Indians’. Espero que os haya resultado interesante.

Comparte con otros... Share on Facebook
Facebook
0Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print
Email this to someone
email

0 Respuesta a “Baden-Powell y el “Indianismo”- Los Scouts y los ‘Woodcraft Indians’ de Seton. 4ª Parte”


  • Ningún Comentario

Añade un Comentario