Las primeras ‘Chicas Scout’ de la historia

Sí, ya sé que os he hablado del origen del Guidismo, y que amplié el tema en otro artículo de este espacio (concretamente en “Los niños con los niños, las niñas con las niñas…”).

Y que incluso os traje el primer programa de las Guías que se publicó en la ‘Gaceta de la Dirección’ en Noviembre de 1909.

“Entonces… ¿qué nos quieres contar hoy?”

Pues voy a haceros un pequeño recorrido por la historia de las chicas para que veáis el momento exacto de su irrupción en el Movimiento.

¿Por qué?
Pues porque curioseando el otro día por la web, me encontré una página muy interesante (www.scoutcollecting.co.uk) en la que se hablaba del asunto de las primeras chicas scout de la historia… y se ilustraba con una fotografía de una “supuesta Tropa de Chicas Scout” ….de 1.905 !!!

En concreto se describe como:La patrulla Búhos, 1905-1909, de Brislington”. Y explica que la mujer sentada es la Señorita B. Wise, y que tres de las chicas son Marjorie Webb, Freda Webb y May Jones. La señorita Wise sería de este modo la primera Scouter del mundo.

“Pero ¿es eso posible?”

Pues evidentemente NO. Porque en ese año no existía ni tan siquiera el esbozo del programa scout. Tan sólo algunos chicos que practicaban actividades de exploración con sus amigos basadas en el libro “Ayudas para la Exploración” de BP, un manual militar que ejerció una gran influencia en una sociedad ávida de héroes y deseosa de alguna realidad que despertase su imaginación y colmase sus deseos de aventura.

De hecho cuando BP regresó a Inglaterra se encontró con una audiencia inesperada de jóvenes que había adquirido su obra, y que incluso algunas instituciones educativas, como la de la Srta. Mason, lo utilizaban para dar formación en observación y deducción. Pero desde luego NO PODÍA EXISTIR LA IDEA DE UNA PATRULLA SCOUT en una fecha tan temprana.

Entonces ¿Cuándo aparecieron exactamente esas Patrullas de Chicas Scout?”

Es verdad que en la prensa han aparecido varias personas afirmando ser la primera “Chica Scout”. Y como os conté en los artículos que mencioné al principio… lo cierto es que hubo centenares de chicas que empezaron a practicar el escultismo antes de la formación de las Guías, concretamente en 1908.

Aquellas muchachas simplemente adquirieron, o sus amigos o hermanos les prestaron, alguna copia de ‘Escultismo para Muchachos’. Se vieron seducidas por aquel nuevo juego que parecía entusiasmar a sus compañeros y familiares con una promesa de aventura y diversión en una época en la que no existía la cantidad de opciones con las que cuentan los chavales de hoy.

Algunas sólo querían emular a los chicos por celos o por rivalidad. Aquella hermandad exclusiva, en la que gozaban de camaradería y diversión les despertaba curiosidad e interés por lo prohibido. Aquellas niñas estaban deseosas de ser Boy Scouts, pero como eso era imposible…pues se hicieron Girl Scouts!!!

Una de ellas evidentemente fue May Jones, que aparece en la fotografía antes mencionada, y que tuvo la fortuna de recibir incluso una carta del propio fundador ¡el 21 de marzo de 1908!, es decir, antes siquiera de que se terminase de publicar la última parte de “Escultismo para muchachos”, que fue el 25 de marzo.

La carta dice así:

Señorita May Jones
Me alegra oír que está practicando el escultismo. Creo que pueden haber chicas scouts tanto como chicos, y espero que formarás una patrulla y nos harás saber que la tuya es la primera patrulla scout de chicas.
Puedes trabajar exactamente en las mismas líneas que los chicos, y no tenéis que limpiar o coser más de lo que lo hacen ellos, aunque un poco de ambas cosas es siempre necesario para un scout.
Te deseo todo él éxito.
Atentamente Baden-Powell”

Como podéis comprobar en esta carta se está animando a una muchacha a formar una patrulla de chicas scouts, y de ella podemos deducir que se trata de una errata y en la fotografía debe leerse “La patrulla Búhos, 1908-1909”.

Las chicas, al igual que hicieron los muchachos, crearon sus propias patrullas entre sus amigas, e incluso llegaron a conformar patrullas mixtas como nos cuenta Margarita de Beaumont en su libro “El lobo que nunca duerme” (1944), acerca de las ‘Girl Scouts’:

En realidad no existía tal cosa, pero se inventaron un uniforme para ellas mismas que consistía en un sombrero scout, una pañoleta, un cinturón y un bordón. Eligieron las patrullas que quisieron, siendo una de las primeras la de los ‘Lobos’. Yo fui muy afortunada de ser la Guía de los Lobos, y estoy más orgullosa por eso que por ninguna otra cosa que me haya ocurrido desde entonces.”

En una grabación de 1978 para la Asociación de Guías nos decía:

“Simplemente nos vestimos nosotras mismas, le dimos la vuelta a las medias sobre las rodillas, cogimos todos los palos de escoba que pudimos encontrar en el armario de la limpieza y nos fuimos a las Oficinas Centrales y nos compramos sombreros scouts, cosa que se podía hacer en aquellos días. No nos preguntaron quiénes éramos ni ninguna otra cosa. Formamos una patrulla mixta, en la que había dos chicos pequeños, y creo que cuatro niñas… y solíamos practicar escultismo”.

Rose Kerr, en “La historia de las Guías” (1932) refleja otro de estos ejemplos:

En 1908, Alison Cargill (ahora la Srta Greenlees) fue a comprar el primer número de la revista ‘The Scout’ y acabó entusiasmada con la propuesta. Luego leyó ‘Escultismo para muchachos’, y en agosto de 1908 organizó una Patrulla de Chicas Scout entre sus amigos de una escuela privada de Glasgow.

Se reunían regularmente en la parte de arriba de un establo. El mero hecho de subir por la escalera hasta su refugio se añadía a la emoción y romance de sus prácticas. Para horror de sus padres probaron la seguridad de sus nudos descendiéndose las unas a las otras desde la puerta de arriba hasta el patio del establo.

En 1909 esta patrulla, los Cucos, quedó ligada a la 1ªTropa de Boy Scouts de Glasgow. Uno de sus Scouters asistía a las reuniones semanales de las muchachas. Les pasaba las pruebas y les proporcionaba muchas emocionantes competiciones para que las llevaran a la práctica antes de la siguiente reunión”.

Eilee Tatham fue otra de aquellas primeras Chicas Scout. Percy Everett la menciona en una carta que le escribió al viejo Jefe en Agosto de 1909, en la que le informa que:

“La Señorita Tatham ha sido una scout entusiasta desde comienzos de 1908, y que tomó parte en la exhibición de Wimbledon, siendo una experta en señalización y primeros auxilios”.

También en ‘The Scout’ aparece esta reseña el 19 de Septiembre de 1908:

Una Patrulla de Chicas Scout se ha formado en Clifton, cerca de Brighouse, bajo el liderazgo de la Srta Mildred Tomlinson. La Señorita Tomlinson desea saber si pueden unirse chicos a su Patrulla. Creo que es aconsejable que los chicos no estén en la misma patrulla que las chicas, aunque pueden estar en la misma Tropa.”

“Pero entonces… ¿Qué es lo que pensaba realmente Baden-Powell al respecto?”

Pues podemos intuir sus ideas por sus escritos.
En su Esquema de los Boy Scouts de 1907 habló de manera positiva sobre lo que podía conseguir una formación del carácter en ambos sexos:

Señoritas.- A las señoritas interesadas en el cuidado y la educación de las muchachas, creo que este esquema puede suponer la sugerencia de una organización atractiva y una valiosa formación.

Un experimento similar utilizando los campamentos para chicas trabajadoras en fábricas ha sido tal éxito que le lleva a uno a suponer que los campamentos scouts podrían utilizarse con mayor razón en la formación de las nuevas generaciones de chicas tanto como de chicos.”

Y en el manuscrito de “Escultismo para muchachos” aparece claramente de puño y letra del fundador el objetivo del movimiento:

Ayudar a formar a las nuevas generaciones, sin distinción de clase o credo, en buenos ciudadanos” y que ello “puede también extenderse a la formación de las chicas”

En el primer fascículo del manual escribió:

El escultismo es igualmente apropiado para los chicos y las chicas

¿Queréis más? Pues en la revista ‘The Scout’ apareció este artículo suyo en Mayo de 1908

“¿PUEDEN LAS CHICAS SER SCOUTS?

He recibido últimamente varias cartas preguntándome si sería beneficioso para las chicas practicar el escultismo, y si habría posibilidad de que fueran lo suficientemente valerosas como para ser buenas scouts.

Les he contestado que creo que las chicas pueden obtener del escultismo tanta sana diversión y aprovechamiento como los muchachos. Algunas de las que lo han practicado ya han demostrado ser buenas scouts en poco tiempo.

En cuanto al valor, las mujeres y las muchachas pueden ser tan valientes como los hombres, y lo han demostrado una y otra vez en tiempos de peligro. Pero por alguna razón no se espera de ellas y por consiguiente raras veces forma parte de su educación, aunque debiera serlo. El coraje no siempre es innato sino que generalmente se obtiene mediante la instrucción.”

En la revista ‘The Scout’ aparecía ocasionalmente correspondencia de Chicas Scouts. Pero lo que está claro es que aunque el fundador les diera ánimos en muchas ocasiones, nunca pensó que ambos sexos pudieran trabajar juntos.

Incluso es posible que algunas de aquellas respuestas no hayan salido de la pluma del Jefe en aquellos años en los que lo que deseaba Pearson eran ventas.

En realidad el mensaje no estaba tan claro y aunque encontramos declaraciones del fundador en la revista, como la que informaba de una competición scout en Wimbledon en Mayo de 1908:

“Nos agradó mucho ver a varias chicas scouts portando sus insignias”

U otra en la misma revista en Septiembre de ese mismo año:

“Siempre me agrada escuchar que se están formando patrullas de muchachas”
“No hay razón alguna por la que una muchacha no debiera formarse en las artes scouts”.

Sin embargo lo cierto es que desde la Dirección NO se permitía la inscripción oficial de las chicas (traba que ellas mismas resolvieron rellenando los impresos con sus iniciales o con los nombres de sus hermanos para evitar la negativa).

Tanto es así que a una chica que preguntó al Jefe si podía participar en una competición de acampada le respondió con claridad que NO, “ya que la primera condición es ser un Boy Scout”.

BP y las Oficinas Centrales parecían un tanto confusos. Por un lado seguro que pensaban que la acción de las chicas podría ser beneficiosa y una influencia un tanto apaciguadora, pero luego temían también que los chicos no quisieran verse implicados en un ‘juego de niñas’.

Parecían tener claro que el programa scout podía suponer una oportunidad de contribuir a la educación en ciudadanía de las muchachas, pero por otra parte la presión de una gran parte de la opinión pública de la época aconsejaba no permitir que se pusiera en tela de juicio el papel de cada uno de los sexos o facilitar que aquellas señoritas recibiesen una formación de “mari-machos”. Os hablé de esto en éste artículo:

“Los niños con los niños, las niñas con las niñas…” 1ª Parte. Un vistazo atrás.

En todo caso aquellas patrullas femeninas surgieron por todo el país, realizando sus actividades como los muchachos.

Eileen K. Wade lo refleja en la biografía de Lady Baden Powell (1971):

“En una fecha tan temprana como 1909 la labor de las jóvenes amazonas figuraba en un diario de Kent: ‘La presentación más llamativa fue indudablemente una interesante demostración de Primeros Auxilios por parte de una Tropa de Chicas Scouts formada recientemente.

Las jóvenes señoritas llevaban la equipación scout completa y estaban encantadoras con sus vestidos perfectamente apropiados compuestos por una blusa y una falda de tejido azul marino. Portaban un pañuelo de seda de color azul claro alrededor de su cuello que puede utilizarse como vendaje en caso necesario, y también llevaban el habitual sombrero de fieltro de ala ancha.

Portaban bordones similares a los de los Boy Scouts y sobre sus espaldas colgaban mochilas que contenían los materiales sanitarios necesarios… Mostraron métodos de socorro a una persona desmayada, inmovilización de brazos rotos, y concluyeron trasportando a algunas de sus compañeras fuera del estrado sobre camillas elaboradas con bordones scouts y sábanas tomadas de sus mochilas”

Y es que esa era la tónica en aquellos días. Muchas de las chicas, como también ocurrió con sus hermanos y amigos, tuvieron que improvisar sus uniformes, confeccionándose en muchas ocasiones su propia vestimenta, como podemos ver en la fotografía de Elsie Lee, la primera Chica Scout de Newcastle-Upon-Tyne.

Fueron meses un tanto caóticos, como ya os conté en este artículo sobre los orígenes de la uniformidad scout, en los que había muy pocas regulaciones y aún menos control central.

La verdad es que el movimiento estaba creciendo solo. En palabras del viejo Jefe: ‘crecían como champiñones’.

La Patrulla de Sybil Cannadine, tuvo suerte y consiguió que el Scouter de la parroquia de San Marcos de Camberwell las aceptara formalmente, o por lo menos las ‘autorizase’. Aquel responsable les dijo que “no veía razón alguna por la que no hacerlo, pero que no podría prestar otra ayuda, excepto el libro”. 

Lo que en realidad las dejó al libre albedrío, cosa que las chicas aprovecharon para seguir a los chicos a distancia para luego realizar las mismas actividades que ellos hacían.

“Los sábados por la tarde solíamos seguir discretamente a los chicos hasta Peckham Rye. Allí, con ‘Escultismo para muchachos‘ en las manos, aprendíamos a rastrear, a acechar, cómo preparar nuestro modesto té, y como con nuestros bordones (en realidad palos de escoba) ser capaces de saltar sobre las vallas y pequeños arroyos”.

Las chicas se las apañaban como podían. En esta tarjeta de inscripción podemos ver cómo se las ingeniaban para utilizar el material oficial y darle un cierto toque de realismo a su escultismo.

En ella podemos ver cómo una niña de 9 años, Phyllis Hasker, se saltaba la normativa de edad y de sexo con una tarjeta de las usadas para los chicos, rellenándola ella misma y cambiado la palabra ‘chico’ por ‘chica’.

En 1909 seguimos encontrando ejemplos de la actividad de las féminas.

Por ejemplo, un grupo de Chicas Scouts, conocidas por la “Patrulla Canguro” tenía una revista de patrulla (la de la primera imagen que introduce este artículo) , llena de historias con scouts en las que evitaban robos y secuestros, y mostraba en la portada chicos y chicas practicando escultismo juntos.

En esta fotografía podéis ver una portada fechada en Mayo de 1909.

En cuanto a las mujeres adultas… también estuvieron implicadas desde el principio. La primera certificación como Scouter correspondió a Miss Wade, de Brighton, el 16 de marzo de 1909.

Y llegó el día del célebre Rally  o Convención del Crystal Palace de Londres el 4 de septiembre de 1909.  A este asistieron varios grupos de ‘Chicas Scouts’ junto con más de 10.000 de sus compañeros

“¿Y cómo acogieron los muchachos a aquellas chicas?”

Pues Margarita de Beaumont recuerda que nadie se percató lo más mínimo de nuestra presencia”.

Aunque algunas de ellas se sorprendieron de que hubiese “tantos muchachos”

Era un rally scout, claro, y como nosotras mismas nos llamábamos scouts pensamos que todos los scouts eran chicas y chicos, mezclados.  Pero entonces descubrimos que no lo eran… eran todo chicos.

Y entonces vino el propio B-P hacia nosotras y nos dijo ‘¿Qué estáis haciendo aquí? ¿Quiénes sois?’  Nosotras le dijimos  ‘Por favor, Señor, somos las Chicas Scouts’ y entonces dijo ‘Nunca he oído hablar de vosotras. En todo caso es mejor que vengáis y os unáis a nosotros’, lo cual nos agradó mucho.”

La descripción de Sybil Cannadine, que entonces tenía 13 años, fue bastante distinta:

“Se rieron de nosotras, nos silbaron, nos maullaron, pero no nos importaba. Estábamos allí y formábamos parte del espectáculo y cuando terminaron los discursos y se leyó el telegrama del Rey elevamos nuestros sombreros y nuestros bastones y vitoreamos al Rey, e hicimos lo mismo y vitoreamos a Baden-Powell’”

La descripción de su participación en el Rally merece la pena leerla con detenimiento:

En verano oímos a los Boy Scouts locales hablar sobre el Rally en el Crystal Palace. No teníamos autorización para iniciar la aventura pero nos hicimos una especie de uniforme scout con camisas de los chicos y sombreros que tomamos prestados de scouts que no iban al Rally”

“El 4 de septiembre fue un día bastante frío y neblinoso. Caminamos 6 millas hasta el Crystal Palace porque entre todas teníamos el dinero suficiente sólo para el billete de regreso a casa y no para llegar hasta allí”.

Nesta Maude, de Sussex, recordaba:

“Marchamos hasta la entrada pero un encargado nos dijo tajantemente que no podíamos asistir al Rally. No discutimos, pero cuando apareció la siguiente tropa de chicos y marcharon a través de la puerta, se llevaron a los dos vigilantes del ángulo muerto de la puerta de exhibiciones. Una vez dentro, ¡ninguna fuerza en el mundo podría habernos sacado!”

Las chicas se sentaron en el borde de la pista donde tenía lugar una serie de demostraciones y desfiles. “Una de las que recuerdo mejor”, dijo Cannadine, “fue la utilización de dos bicicletas para transportar a los heridos sobre camillas improvisadas con bordones y chaquetas”.

Setenta años después aún recordaba perfectamente lo que ocurrió después:

“De repente desde el otro lado de la pista apareció una figura que venía, de hecho a grandes zancadas, hacia nosotras. Nos dimos cuenta de que era el mismísimo Baden-Powell”.

“Nos bajamos rápidamente del banco en el que estábamos sentadas… y vino hacia nosotras preguntándonos: ‘¿Qué demonios estáis haciendo aquí?’

Nuestra Guía de Patrulla dijo ‘Queremos hacer las mismas cosas que los chicos. Queremos ser Chicas Scout’. Baden-Powell dijo: ‘Eso es imposible, esto es sólo para muchachos’

Pensamos que nos iba a echar pero al final dijo: ‘Pensaré sobre ello’. Entonces rompimos filas y nos amontonamos a su alrededor y le dijimos: ‘Por favor, por favor, algo para las chicas’.

Nos fuimos a la pista cuando comenzó a llover y entonces nos unimos al desfile. Nos pusieron en la parte de atrás junto con otras chicas.

Y aunque evidentemente ese NO fue el momento en el que el fundador supo que había chicas jugando el ‘Gran Juego’ ni que allí se gestase la idea de las Guías (en la ‘Gaceta de la Dirección’ ya se había anunciado en agosto de 1909 que un esquema ya estaba preparándose para el año siguiente), como la tradición romántica nos ha contado siempre,  sí que es cierto que aquel Rally fue la primera vez en la que las muchachas se hicieron realmente visibles ante todos sus hermanos scouts.

Tras aquella celebración, el debate en la sociedad de la época se hizo más evidente.  Archibald Kyle, desde la Secretaría de la Asociación, constató que “parece haber la impresión de las Chicas Scouts forman parte de la organización de los Boy Scouts y no es así”, pero también anunció que el nuevo esquema para las muchachas, el esquema de las guías, estaba en el disparadero.

Esquema que también os traje a este espacio hace algunos meses y que no contentó a muchas de aquellas jóvenes que sentían que no respondía a lo que buscaban, como constataron algunas de las Scouters de la época, como la Sra. Wade:

“Cuando ellas comenzaron querían ser scouts, claro, y ellas eran scouts y se denominaban así. Adoptaron el lema scout y pusieron nombre a sus patrullas, los animales, los lobos, los osos, etc… y no les agradó en absoluto cuando desde aquellas Oficinas Centrales bastante Victorianas, les chafaron la idea y les sugirieron que deberían pasar a ser rosas, lirios y violetas en su lugar”

Tan poco les agradó aquello que lo cierto es que algunas de aquellas muchachas continuaron haciendo lo mismo que hacían y llevando sus  uniformes scout durante meses y años posteriores al lanzamiento del esquema de las Guías.

Con el nacimiento del esquema Guía el movimiento se desarrolló por separado en ambos sexos (aunque los British Boy Scouts mantuvieron la denominación de Girl Scout) hasta los años 70. Y el resto de la historia creo que ya os la sabéis…

Además de las fuentes citadas en el mismo artículo, se ha recabado información de:

Sarah Mills (2011) Scouting for girls? Gender and the Scout Movement in Britain, Gender, Place & Culture, 18:4, 537-556

Uk Scout Association archives y Scouts Heritage UK

The Guardian- ‘The day mere girls subdued Baden Powell’-Ben Summerskill (30 jul, 2000)

Legalised mischief vol2- Steven Harris (2003)

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