El célebre artículo que cambió la vida de Vera Barclay

“¿Célebre? ¿De qué demonios nos hablas?”Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es wolf.png

Pues, tal y como os contaba la semana anterior, de uno de esos artículos de “La Gaceta de la Dirección” que daría a conocer a una muchachita que pronto pasó a ser una figura importante dentro del Movimiento: Vera Barclay.

Como os conté en “¿Conoces la verdadera historia del lobatismo?”, la Señorita Barclay había llamado la atención del Viejo Jefe por su claridad de ideas a la hora de trabajar con el esbozo de esquema que os presenté la semana pasada.

Y hoy os traigo precisamente el trabajo que publicó en “La Gaceta” en su número de Enero de 1915, justo un año después de la presentación del primer esquema.

Como siempre, ha sido gracias a la cortesía de Peter Ford, de Gilwell Park, quien me facilitó la copia de los originales para su traducción, y con la autorización de la UK Scout Association.

Espero que os resulte interesante. Dice así:

Cómo puede una señorita educar a los Lobatos
Por Vera C. Barclay

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es HQG-January-1915-001-621x950.jpg“En nuestro pueblo todos los muchachos mayores de once años ya eran scouts. Pero aún quedaba una considerable población de gente pequeña y entusiasta provista de un espíritu guerrero.

Y como nadie los organizaba a ellos ni a su entusiasmo en un grupo reconocido, y les permitía llevar pantalones cortos y colgarse las cantimploras cruzadas sobre sus espaldas, por fuerza tuvieron que organizarse ellos mismos en escuadrones, y entrenarse los unos a los otros en los bosques del pueblo. Y cortarse ellos mismos sus “bordones” en los bosquetes de avellanos, y a aprender a silbar con los dedos.

A menudo, cuando caminaba por el pueblo, uno u otro de aquellos chicos de ojos vivos, chiquillos faltos de atención, corría tras de mi diciendo:

“¡Señorita, Señorita! Si necesita otro Scout ¡estoy preparado!”

“Estupendo”, les respondía, “Sin duda me acordaré de ti”, y formalmente les tomaba el nombre, y los despedía con sus esperanzas reavivadas.

¡Pero tener que aguardar dos años es un tiempo descorazonador! ¡Dos semanasEsta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es HQG-January-1915-002-681x950.jpg se hacen increíblemente largas cuando tienes nueve años! En la Escuela Dominical las excelentes lecciones sobre paciencia y perseverancia que se derivaban de las acciones del niño Samuel, eran interrumpidas por “Por favor profesora, yo sé hacer cuatro nudos y las letras del semáforo hasta la G”. Y aun así aquel maravilloso logro debía permanecer sin reconocer durante dos años, y aquella tarea autoimpuesta resultaba estéril.

Cuando unos jovenzuelos de jerseys sucios, que no sabían ni hablar y que no levantaban dos palmos del suelo, comenzaron a hacerme el saludo con los tres dedos, empecé a darme cuenta de que había que hacer algo por aquellos chicos que no llegaban a la edad requerida. Fue entonces cuando alguien me entregó un panfleto sobre los Lobatos.

Al día siguiente salí a reclutar. El día después los aspirantes se reunieron en el campo. Se columpiaron, comieron grosellas, y aprendieron a entender el significado real de ser un Lobato.
Aquella noche envié una petición formal a la Dirección pidiendo equipo, y una carta a nuestro Comisario de Distrito, y la semana siguiente la 1ª Manada de Hertford Heath, con sus jerseys de color verde y sus rodillas al aire, lucía ruidosa y llena de entusiasmo.

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Pero mis Scouts tenían prioridad sobre mi tiempo, y como los Lunes, Miércoles, Jueves, Viernes y Sabados los dedicaba a ellos, por no hablar del Campamento de quince días durante las vacaciones y de las clases de equitación ocasionales, tenía que encontrar a alguien que se hiciese cargo de dirigir la Manada, y mi hermana pequeña (la señorita Ángela Barclay) se convirtió en la Jefa de los Lobatos.

Sin embargo, el primer Sábado por la tarde, mis Scouts prescindieron de mi, y yo ayudé a iniciar a los Lobatos en el fascinante arte del Escultismo, tanto desde el punto de vista práctico de reptar sobre la barriga para atravesar setos y alambres de espinos, como desde un lado más espiritual, convirtiéndose en un Piel Roja, un explorador ártico o un salvaje.

Dividimos la Manada en dos partes, y los ojos de los Lobatos brillaban cuando les contaba que ahora eran, respectivamente, un grupo de cowboys que marchaba a través de la pradera, y dejaban señales y mensajes escondidos para sus compañeros que venían por detrás, y una partida de Pieles Rojas excitados tras la pista de los Rostros Pálidos.

Los vaqueros iban provistos de trozos de tiza, con los que hacían señales scouts en todos los tocones disponibles, pasos y desvíos, y a cada pocos cientos de yardas parábamos para escribir un mensaje, contando que habíamos pasado una noche allí, o que nos habíamos quedado sin agua, o que habíamos atacado una manada de búfalos.

Esta imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Wolf-Cub-handbook-6-530x1024-492x950.jpgEstos mensajes eran cuidadosamente escondidos y se señalizaban con el signo convencional que indica a los iniciados el paradero de la carta escondida. Después de media milla, tras descubrir que los Indios nos pisaban los talones, trepamos todos a lo alto de un frondoso roble y aguardamos nuestro destino.

Al poco tiempo el cauteloso enemigo se arremolinaba alrededor de nuestros últimos rastros visibles. Entonces, con gritos de “bang, bang, bang” los liquidamos y recuperamos nuestros mensajes, cada uno de los cuales habían encontrado.

Todos los Sábados por la tarde la Manada vivía aventuras como ésta, solo que entonces se trataba de mensajeros Británicos que atravesaban las líneas Germanas, o de espías Austriacos que reptaban por un campamento Ruso.

Algunas tardes de la semana los Lobatos se reunían en una habitación animada, y se sentaban alrededor de un buen fuego, rompiendo periódicos en fragmentos para rellenar almohadas en las que descansar sus agotadas y excitadas cabecitas, mientras escuchaban emocionantes historias de Scouts y espías Alemanes. También aprendían otras muchas cosas útiles, como a hacer nudos o primeros auxilios.

He escuchado a personas oponerse a los Lobatos por diversas razones, pero estas personas no han tenido la experiencia de trabajar con una Manada. Al observador de fuera puede parecerle que dirigir una manada no es más que un largo y continuo juego, que es exactamente como debería ser. Pero para el Jefe de Tropa significa no tener que perder un tiempo precioso en la formación de los Pie Tiernos.

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Un Lobato de 2ª estrella lleva un buen camino recorrido en la promoción de un Scout, y aún mejor, ya ha desarrollado sus capacidades Scout durante tanto tiempo que una vez que se une a la Tropa y se le da su objetivo, lo lleva a cabo con rapidez.

Pero me parece que el Jefe de Tropa no debería ocupar su tiempo en esta tarea. Debería haber un Jefe de Manada por separado. El Escultismo conlleva absolutamente todo el tiempo que un hombre pueda ofrecer (y de hecho nunca puede dar lo suficiente), y son los chicos más mayores los que necesitan a un hombre. Los muchachos menores de once años pueden apañárselas bastante bien (quizás mejor) si están a cargo de una mujer Jefa de Manada, siempre y cuando sea del tipo adecuado. El mejor manual que puedo recomendarles es “La Edad Dorada” de Kenneth Grahame.

Si cada Jefe de Tropa pudiese persuadir a una mujer de su entorno para que dirigiese a una Manada vinculada a su Tropa, encontraría que el Escultismo se vería muy simplificado en el futuro.

Como habréis podido comprobar Vera ya dirigía una Tropa y tenía experiencia en aquellos menesteres, pero vio con claridad las enormes posibilidades que podía ofrecer aquel esquema. Su visión llamaría la atención de Baden-Powell quien en 1916 la convertiría en la Secretaria Nacional de la nueva Rama.

Espero que os haya resultado interesante.

El próximo día os traeré otro de esos artículos que marcaron la historia del Escultismo… pero eso será ya el año que viene.Hasta entonces os deseo a todos una Feliz Navidad y un estupendo año 2019.

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7 Respuestas a “El célebre artículo que cambió la vida de Vera Barclay”


  • Jajajaja, eres un verdadero crack, Gato!! Que maravilla de articulo!!

  • Se nota que en ese momento Vera Barclay no habia leido Jungle Book pues recomienda otro texto

  • Gustavo Alvarez ARGENTINA

    Felicitaciones Juan. Un artículo precioso. Nuevamente debemos agradecerte tu trabajo que ayuda a echar luz sobre la historia despojada de fantasías y leyendas.

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Gracias por vuestra palabras Darzee y Gustavo. Lo cierto es que disfruto mucho indagando en las raíces de nuestro juego. Me gusta tanto que a veces pienso…si será pecado! Je, je…

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Hermano Andrés…evidentemente no podía recomendar el libro de Kigling…porque B-P todavía no había elaborado su esquema definitivo basado en dicha obra. Si le echas un vistazo a “la verdadera historia del lobatismo” que se enlaza en este mismo artículo (https://blog.larocadelconsejo.net/2018/04/todo-lo-que-crees-saber-es-cierto-la-verdadera-historia-del-lobatismo/) podrás comprobar que hasta 1916 no presentaría el esquema definitivo basado en “The Jungle Book” y con todo el marco simbólico que conocemos. En las fechas en las que Vera escribió esto (Enero de 1915) los lobatos parecían más bien una especie de “escultismo descafeinado”, tal y como lo definieron muchos de los líderes de entonces. Un apretón de zurda.

  • VALENTIN A. MACHADO RUJANO VENEZUELA

    REALMENTE ES UN HECHO QUE TRABAJAR CON LOBATOS ES UNA BELLA EXPERIENCIA…DURANTE MI VIDA ROVERS PRESTE MIS SERVICIOS EN LA MANADA DE MI GRUPO ( ALFA 81 MIRANDA-MIRANDA ) Y FUE MARAVILLOSO Y AL FINAL DE MI SERVICIO FUI NOMBRADO BALOO HONORARIO…MUY BELLA Y ENRIQUESEDORA EXPERIENCIA

  • Javier Martínez SPAIN

    Cada día me sorprendes más con todas estas maravillosas historias . Gracias

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