Dos pequeños salvajes… un relato autobiográfico de “El Jefe”

¿”El Jefe”? … Te refieres a B-P, claro…”

Pues NO. Esta vez os quiero contar algo respecto a uno de esos personajes poco conocidos por la mayoría de scouts y que sin embargo tuvieron gran influencia en el origen del Movimiento. Me refiero a Ernest Seton….o “El Jefe” (”The Chief”), que es como muchos le conocían (además de por su totem- ‘Black Wolf’-, claro).

Este verano, aprovechando los días de relax, he sacado por fin el tiempo necesario para engancharme en uno de esos libros que llevaba siglos queriendo leer:

“Dos pequeños salvajes” (‘Two Little Savages’).

Hace algún tiempo que me hice con los 6 volúmenes de lo que los norteamericanos conocen como “La Biblioteca de Pionerismo y Arte de los Bosques” (‘The Library of Pioneering and Woodcraft’), compuesta por:

I. Rolf en el bosque (‘Rolf in the Woods’)
II. Costumbres de animales salvajes (‘Wild Animal Ways’)
III. Dos pequeños salvajes (‘Two little savages’)
IV. El Libro del Arte de los Bosques y el saber de los indios (‘The book of woodcraft and indian lore’).
V. Cuentos del Bosque (‘Woodland Tales’).
VI. Animales salvajes en libertad (‘Wild animals at home’)

Cada uno de los títulos desarrolla varias de las técnicas para poder disfrutar del campo y la naturaleza con mucho del conocimiento de los indios americanos: caminar y desplazarse por la montaña y en canoa, conocimiento de la fauna, técnicas de acampada, cocina y caza primitivas, técnicas indias de supervivencia y juegos, conocimiento de la flora… e historias verídicas de animales para hacer ameno el mundo natural a los muchachos.
De ellos 2 títulos están disponibles en castellano, por lo menos que yo conozca, los volúmenes 2 y 6.

“¿Y por qué tenías ganas de leer ese libro en concreto?”

Pues porque los “Dos pequeños salvajes”, publicado en 1903 y cuyo título completo incluye “las aventuras de dos muchachos que vivieron como indios y lo que aprendieron”… es considerado por muchos como el primer manual de Seton dirigido a los “Woodcraft Indians”, el movimiento precursor del escultismo, además de ser autobiográfico en gran parte.

Seton fue un espíritu inquieto, una persona de una curiosidad infinita por las maravillas del mundo natural (hoy en día probablemente lo calificaríamos como un “friki”), un artista que estudió en París o Londres, un escritor de indudable talento y uno de los “padres del escultismo”, además de uno de los mayores expertos sobre el indio norteamericano y un promotor del conservacionismo y de las reservas naturales en EEUU.

“Los coyotes atacan a un búfalo” – de E. Seton

Aunque se le conoce como naturalista… nunca llegó a recibir el reconocimiento que merecía. Para su desgracia su formación académica no incluyó esos estudios y todo lo que aprendió se debió a su irrefrenable pasión por la naturaleza y su capacidad autodidacta. Pasó largos periodos de su vida en contacto con ese medio, tomando notas, dibujando todo lo que veía con gran detalle, e incluso diseccionando y disecando animales. Llegó a publicar libros especializados sobre fauna y flora de Norteamérica, y aunque algunos académicos le consideraban un intruso, aquellos que le conocían bien le respetaron y admiraron su obra.

Su faceta como escritor fue la que le proporcionó fama… y una gran fortuna, y llegó a crear escuela en su época. Su especialidad: los relatos de animales, en los que describía su vida a modo de una aventura, pero respetando la veracidad en ellos. Debido a su éxito muchos otros autores se lanzaron a seguir su ejemplo, pero la gran mayoría desvirtuando la realidad y haciendo un relato-ficción en el que llegaban a humanizar tanto a los animales que se llegaba al absurdo (como quien afirmaba haber visto a un ave entablillarse una pata rota con palitos y barro…).

Podéis imaginaros que las historias fantasiosas de aquellos escritores le hicieron un flaco favor, pues el mundo académico tendía a “meterlo en el mismo saco” e hizo que su prestigio como naturalista se resintiese en ciertos círculos. Sin embargo, aunque a veces se podía dejar llevar por sus sentimientos, intentaba evitar interpretaciones moralistas.

Seton era un observador realista. Abominaba del pensamiento ‘buenista’ de la sociedad actual con respecto a la naturaleza (es lo que yo llamo “el pensamiento Disney”, que humaniza a los animales y reniega de la REALIDAD NATURAL).

“El Jefe” conocía la gran verdad. Sabía lo que el medio natural es riguroso y duro, y que las vidas de TODOS LOS ANIMALES también lo son.
Algunos le acusaban de ser demasiado trágico al relatar aquellas vidas, pero como él mismo afirmó:

“Para el animal salvaje no existe el dulce y pacífico declive de la senectud. Su vida se desarrolla en el frente, en primera línea de batalla, y tan pronto como sus fuerzas comienzan a declinar lo más mínimo, y sus enemigos se vuelven demasiado poderosos para ellos, perecen.
Sólo hay una manera de hacer que la historia de un animal no sea trágica, y es detenerla antes del último capítulo”

Tanta fama obtuvo Seton con aquellas historias que llegó a asegurar que Rudyard Kipling, a quien conociá desde 1898 y con quien mantenía amistad, se había fijado en sus primeros relatos de animales para escribir su ‘Libro de la Selva’ (teniendo en cuenta que la obra de Kipling data de 1894…parece una fanfarronada de Seton, conocido entre otras cosas por su ocasional petulancia).

En cuanto a su faceta como “padre” del escultismo… ya os hablé largo y tendido sobre si B-P plagió las ideas de Seton para fundar sus Boy Scouts en este artículo:

El malvado Baden-Powell 6. ¿Plagió el escultismo?

… así que no entraré demasiado en esa cuestión.

Lo que sí que está claro es que muchas de las ideas de Ernest Seton le parecieron muy inspiradoras al fundador de escultismo y que SUS LIBROS TAMBIÉN…. en especial el que hoy tenemos entre manos.
Y como muestra un botón:

Ejemplar de “Dos pequeños salvajes” dedicado por B-P

Pocos conocen que durante el famoso Campamento experimental de Brownsea, Baden-Powell llegó a regalar un ejemplar de los “Dos pequeños salvajes”, dedicado de su puño y letra, al menos a uno de los asistentes. En concreto a Cedric Isham Curteis, de la patrulla ‘Zarapitos’ (como podéis ver en la imagen sacada del original de la colección de David Scott aquí arriba.

Por cierto, veréis que he hablado de patrulla “Zarapitos”’ (‘Curlews‘), y no “Chorlitos”, que es un ave diferente. La verdad es que se tradujo mal del inglés y el error se ha perpetuado en la mayoría de escritos. Aquí abajo podéis ver cómo son esas aves propias de terrenos húmedos.


“Pero… ¿Por qué ese regalo? ¿Sólo se lo regaló a Cedric?”

Pues me temo que NO podemos saberlo. Tal y como señala el historiador Colin Walker: sólo podemos imaginar que, si en el campamento de Humshaugh B-P regaló una copia de ‘Escultismo para muchachos‘ a cada uno de los chicos, es posible que hiciese lo propio en Brownsea.

…O quizá sólo fuese el premio por ganar una competición. Lo que sí está claro es que se trata de una prueba irrefutable de que B-P reconocía ante los chicos la importancia de Seton, y que algunos de sus juegos derivan de sus ideas y que recomendaba su lectura a los muchachos. (No era ningún secreto, y también lo hizo en su “EpM”)

“¿Y de qué va el libro?”
El protagonista es Yan (en realidad su historia es la del propio Ernest, en gran medida), que cuenta sus problemas con un padre autoritario – al que detesta – y una madre muy religiosa. El chico se refugia en la naturaleza para escapar de la presión. Tras sufrir una grave enfermedad es llevado a casa de unos amigos en el medio rural para reponerse. Allí conoce a Sam y juntos emprenden la aventura de vivir un verano acampados como los indios, viviendo multitud de aventuras.

El caso es que la idea original de Seton era escribir un “Diccionario sobre Woodcraft”, pero un viejo conocido nuestro, Kipling, fue quien le quitó aquella idea de la cabeza, argumentando que prácticamente nadie leería, o publicaría, una obra así. Le sugirió que camuflase toda la información a modo de relato ameno en las páginas de un libro de aventura…

…y así nacería en 1903 aquel “Dos pequeños salvajes”, en el que aquellos chavales aprenden a construirse una típico Tipi indio, una cama de ramas, a encender un fuego sin cerillas, a confeccionarse arco y flechas, a utilizarlas en juegos incentivados con el logro de plumas indias o cabelleras del enemigo para el ganador, a señalizar, a conocer plantas y animales, a llevar un cuaderno en el que se reflejan las aventuras o se dibujan animales y plantas, a estimar distancias y alturas, a cazar, a trampear, a desollar un animal, a curtir una piel, a hacerse un tambor, unos mocasines o un gorro de plumas indio… además de otras costumbres de los ‘pieles rojas’.

También fue Kipling quien insistió al editor, Frank Doubleday, para que firmase el contrato con Seton y le publicase aquella obra, hasta el punto de presionarle en varias ocasiones. Kipling estaba al tanto de las ideas de aquel británico arraigado en Norteamérica y coincidía plenamente en su planteamiento de acercar a los chicos a la naturaleza para fortalecerlos en todos los ámbitos (lo mismo que le ocurriría posteriormente con su amigo B-P).

Sin embargo parece que a Seton se le pasó agradecer públicamente a su valedor… cosa que sin embargo reclamó con avidez a Baden-Powell con respecto a sus ideas, je, je.

El valor de esa obra para Seton era tal, que llegó a afirmar que

“no hay ni una sola idea importante en ‘Escultismo para Muchachos’ que no hubiese publicado en ‘Dos pequeños salvajes’ hace años”.

Pero… ¿Qué pretendía Seton con aquella publicación?”

Pues “El Jefe” hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que la vida moderna y el consumismo habían hecho presa del hombre, y que era necesario educar a las nuevas generaciones en contacto con el medio natural con el fin de reconducir a la humanidad hacia un ideal, dulcificando sus instintos. Estaba convencido de que la naturaleza era capaz de sacar lo mejor del ser humano, fortaleciendo física, mental y espiritualmente a los que viven en armonía con ella.

Y el prototipo ideal de cultura ligada a ese medio era la del indio norteamericano, a quien Seton admiraba profundamente, y a quienes se encargó de conocer y defender cuanto pudo.
Por ello utilizó ese marco simbólico para su propuesta educativa: Los Woodcraft Indians.

Seton y su esquema de los Woodcraft Indians acabarían uniéndose a los Boy Scouts en los albores del escultismo norteamericano. Sin embargo, como ya os conté, las grandes discrepancias con la cúpula ejecutiva de los BSA (en especial con J. West) en cuanto al concepto de lo que era el ‘patriotismo’ y cuál debía ser la aspiración última del movimiento, le hicieron sentirse desplazado.

Su visión y su idea estaban muy lejos de lo que la sociedad de la época estaba dispuesta a aceptar. Coincidía en el propósito de usar el medio natural para de educar a los muchachos, forjando un carácter fuerte, pero chocaba frontalmente con la idea de defensa a ultranza de la Nación y del servicio al país.
Para Seton el desarrollo económico del país no era relevante. Su ideal era más bien el socialismo utópico de las comunidades indias (podéis imaginar cómo se vería eso en una sociedad como la norteamericana, donde la propiedad privada es algo sagrado). Y en cuanto a la educación…creía que el regreso a la naturaleza proporcionaría un resurgir de las virtudes humanas, y esa formación humanista le importaba mucho más que el patriotismo.

Y a ello podemos sumarle que para muchos norteamericanos las ideas paganas de Seton no eran aceptables, así como tampoco el considerar a los ‘pieles rojas’ como un ideal a seguir. Una cosa era reconocer que no se les había tratado con justicia y otra pretender que una sociedad como la de los indios fuera la meta a la que reconducir a la juventud.

Es probable que de ese choque entre visiones naciese la polémica con BP sobre el origen de la idea. Seton seguramente pensó que un papel preponderante y el reconocimiento como ideólogo del escultismo en los BSA, le permitiría llevar la idea de sus Woodcraft Indians un paso más allá. Pero la cúpula de aquellos Boy Scouts de América no estaba por la labor y al final acabaron forzando su marcha y exacerbando el resentimiento hacia B-P por …. digamos ‘robarle y adulterar la idea’.

El legado de Seton permanecerá para siempre entre los Scouts, en muchos de sus juegos, en los animales de patrulla, en su focalización en el ‘woodcraft’ o ‘arte de los bosques’, la señalización y las pistas, en consejos de campismo y rastreo, en las tradiciones totémicas, en la progresión mediante la utilización de juegos no competitivos y muchos otros detalles integrados en el escultismo por B-P.

En el Reino Unido personajes como John Hargrave siguieron su estela. Y en los EEUU la Sociedad Honorífica de la ‘Orden de la Flecha’, dentro de los BSA, mantienen viva la llama de muchas de sus enseñanzas…

…pero esa es otra historia que quizá os cuente algún otro día.

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4 Respuestas a “Dos pequeños salvajes… un relato autobiográfico de “El Jefe””


  • Maravillosa historia, como siempre. Gracias Gato.

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Gracias a ti Darzee. Me alegro de que te parezca interesante.

  • Juan Sánchez COLOMBIA

    Juan J Pérez-Gato legendario, saludos desde Colombia, podrías poner un correo de contacto para comunicarme contigo. Gracias

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Estimado hermano Juan
    Si entras en nuestro foro podrás enviarme un mensaje privado desde allí. En este espacio no ponemos correos personales por aquello de la protección de datos…
    En cuanto lo reciba estaré encantado de intercambiar impresiones contigo.
    Un apretón de zurda.

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