Relatos Scouts Distópicos. Fuga a la selva tucumana

           Noche sin luna… ideal para avanzar sin ser vistos. Verónica y Piero con el equipo preparado se dirigen hacia el observatorio. Llegan al antiguo camino que unía Cafayate con Tafí del Valle y comienzan a subir utilizando estacas adhesivas donde colocan sogas porque no saben en qué estado se encuentra Joaho y si tendrán que bajarlo en camilla. En acción coordinada Sacha y los demás se dirigen a un camión con el objeto de apropiárselo para huir por el viejo camino de la montaña, sin hacer ruido lo deslizan desde el observatorio hacia abajo con las luces apagadas y se ubican a unos 500 metros montaña abajo.

Una vez en el Observatorio Verónica y Piero se ocultan tras unas piedras. Un vigilante se acerca con una fuente donde lleva supuestamente comida. Entra a la construcción y sale rápidamente en dirección al observatorio. Verónica y Piero se acercan a la puerta, pasan la tarjeta y al entrar se encuentran con una Joaho encerrado entre barrotes.

–          Joaho. ¡Hola! ¿Vinieron por mí?

–          Piero. Nos quedamos sin yerba y creímos que acá funcionaba un negocio jajaja

–          Joaho. Bueno. No va a ser difícil sacarme.

–          Verónica. Seguro que no – vuelve a pasar la tarjeta y la puerta se abre –

Se dirigen al encuentro de sus compañeros en el camión. Es tarde y no saben de cuánto tiempo disponen para huir.

–          Sacha. ¡Joaho! ¡te vez bárbaro!

–          Joaho. Por suerte no pudieron obtener datos, mis patrones genéticos no figuraban en ningún lado y como no entendían que pasaba me confundieron con un algún habitante de una aldea de montaña que no estaba registrado, me hice el tonto pero igual me encerraron porque sospechaban, escuché que a la mañana iban a mandar a alguien a la aldea a ver si había algún muchacho perdido

–          Alina. ¡buenísimo!… ahora salgamos porque no sabemos cuánto tiempo disponemos.

Luego de arrancar el camión se dirigen por el viejo camino a Tafí del Valle.

–          Mariah. ¡Miren! ¡Vicuñas! ¡Y no tienen los ojos rojos!

–          Todos ¡Jajajajajaja!

–          Kemal. Ríanse pero si chocamos alguna y nos desbarrancamos en diez minutos estamos todos entre barrotes…

Joaho revisa la filmación que había realizado con los lentes. De pronto se escucha una exclamación.

–          Joaho ¡Miren lo que grabé!

–          Eleonor ¿Qué encontraste?

–          Joaho. Fui abriendo todas las pantallas que pude mientras transmitía lo que veía. Acá hay planos de distintas instalaciones dispersas en Sudamérica, todas cercanas a ciudades y con una red de comunicación subterránea.

–          Mariah. Impresionante, el Bibliotecario seguro va a agradecer la información

–          Joaho. ¡Grabamos la fórmula del Gen 34f! ¡estaba en una de las pantallas!

–          Maximiliam. ¡Buenísimo! ¡Misión cumplida!

–          Sacha. No es tan fácil, ahora hay que llegar a el Siambón, no sabemos de cuánto tiempo disponemos hasta que se den cuenta que falta Joaho

–          Johao ¿no tenemos forma de transmitir estos datos?

–          Sacha. Imposible, la señal no detectable es analógica, no contamos con un aparato potente de tansmisión como el que adaptaste a los lentes.

Cruzando por el costado de la antigua Tafí del Valle a lo lejos se observan luces de drones que provenían de la zona del observatorio. Seguro ya sabían que Joaho no estaba y que faltaba un camión por lo que había que abandonar el transporte y salir rápidamente hacia la selva tucumana.

–          Eleonor. Vamos hasta “el Mollar” y nos escondemos en la montaña. Tengo la cartografía del lugar

–          Sacha. Si nos nos bajamos nos van a capturar, y si nos bajamos no sabemos qué nos vamos a encontrar

–          Eleonor. Prefiero una araña pollito de la selva Tucumana y no un cabeza pequeña.

–          Sacha. ¿Hay arañas?

–          Eleonor. Del tamaño de un plato, pero no son venenosas según nuestros informes, eso sí, si te muerden duele…

–          Sacha. Vayamos entonces

Luego de dejar el camión bajo unos árboles, por un costado del lago se dirigen a la montaña, Eleonor considera que un primer tramo deben hacerlo por el cañadón del río que alimenta el lago, es riesgoso porque el primer tramo carece de vegetación.

–          Piero. Hagamos noche en uno de esos viejos galpones

–          Maximiliam. Si, mejor ¿votamos?

–          Todos. ¡De acuerdo!

Durante casi toda la noche se escucharon drones recorriendo el lugar. Un interceptor térmico que poseía Joaho disimuló la temperatura del lugar donde se habían escondido, obstaculizando los termógrafos de los drones. Noche de silencio. La mañana depara una nueva aventura, en las montañas y la selva tucumana.

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