Relatos Scouts Distópicos. El durazno sangrado.

Hora de partida. En el primer tramo se proponen llegar hasta la zona del Bosque “el durazno” para realzar su primer screening de Amarita, los lugareños dicen que en este lugar comienzan a aparece los primeros hongos “raros”; no es un recorrido largo pero ya están en plena aventura. Cada patrulla cuenta con un viejo transmisor de VHF y una frecuencia común por la que establecerán contacto en el caso de que en alguna parte del trayecto decidan separarse por la necesidad de tener misiones distintas.

setas

–          Sacha. Bueno gente… comencemos a marchar, Piero y Eleonor están a cargo del camino. ¿los demás tienen todo?

–          Alina. Con Maximiliam tenemos los guantes descartables y las bolsas. Tendremos que ir haciendo paradas de reconocimiento para ver si encontramos Amanitas que tengan algo distinto a lo común.

–          Kemal. Con Verónica tenemos preparadas la cámara y el expansor de imágenes de alta calidad, antes de guardar las muestras queremos garantizarnos que reúnan las condiciones de extrañeza porque si bien los hongos no pesan, ocupan espacio

–          Mariah. Con Joaho llevamos un espectofotómetro transportable para analizar las muestras, queremos ver si podemos determinar qué es lo extraño en los hongos.

–          Maximiliam. Los demás somos multipropósito… vamos a aprovechar para que las chicas nos enseñen algunas técnicas ya que son muy buenas en ello.

La excursión comienza. “El diquecito” va quedando atrás mientras se dirigen con dirección a la estancia “el durazno”. La marcha es lenta pero viajan contentos prestando atención a cada lado del camino a los efectos de encontrar aquello que buscan. El paisaje se alterna entre pastos naturales y maitenes, mas algunos árboles foráneos plantados vaya a saber hace cuántos años. De vez en cuando detrás del pasto asoman las orejas de algunas liebres atentas a la caravana, y a lo lejos una pareja de zorros corretea persiguiendo vaya a saber que roedor serrano. Todo marcha de forma tranquila, sin ninguna novedad respecto de las amanitas, hasta que a lo lejos algo se observa en el cielo

– Kemal. Esperen que miro con los binoculares… hay un grupo de drones que circulan en un radio de 500 metros de la “Casona del durazno”. Tenemos que rodearlo sin perdernos en el camino

–  Piero. Eleonora ¿Me ayudas para calcular el rodeo?

– Eleonora. Por supuesto Piero. Por lo que dice Kemal tendríamos que estar saliendo por el antiguo Complejo turístico para evadir los drones. El tema es que por momentos vamos a quedar muy expuestos a la visión de otro tipo de ojos electrónicos

– Maximilian. Tengo las pulseras para camuflaje, si nos movemos despacio seguro que no tendremos problemas

– Eleonora. El único problema es que el complejo de “la casona” llega muy cerca de la base del cerro. Alli es donde más cuidado debemos tener, porque las pulseras de camuflaje tienen sus límites, va a ser una buena oportunidad para que Uds. que vienen de Ciudad Centro practiquen un poco de stalking ja ja

– Sacha. Ok. Marchemos con cuidado entonces

Huemules y Timbúes comienzan la marcha. Si bien caminan a campo abierto las pulseras le brindan cierta protección aunque el sol puede jugar una mala pasada y reflejarse en el camuflaje como si golpeara un vidrio produciendo un destello que podía ser visto desde la casona, este mismo destello podría enviar una señal lumínica a los drones lo que se convertiría en un problema. Ya cerca de la base del cerro se escuchan ruidos.

–          Kemal. ¡Silencio! ¡alguien viene!

–          Alina. ¡Todos a los maitenes y tírense en el piso cerca de donde están los espinillos que allí no se va a acercar nadie!

–          Maximilian ¡AY! ¡pinchan estas cosas!

–          Kemal ¡al piso y silencio total!

Se sienten paso de varias personas. A unos metros asoman unas siluetas de vigilantes, pudieron darse cuenta por sus pequeñas cabezas. Avanzaron hasta muy cerca de ellos pero los pinches los detuvieron. Los camuflajes funcionaban a la perfección. Uno de los vigilantes piso la mano de Verónica que se encontraba fuera de la zona de pinches; tuvo que soportar el dolor que le provocaba porque era cuestión de vida o muerte. Luego de unos minutos los vigilantes se fueron.

–          Sacha. Arriba y despacio, no hagan ruido, esta era la parte más difícil ahora es todo más sencillo

–          Mariah. ¡Miren lo que veo!

A pocos metros de su rostro se veía cerca de la raíz de un Maitén un hongo. Se acercaron a él. Alina y Maximiliam tomaron los elementos de seguridad y lo extrajeron. Al quitarlo observaron como un líquido color sanguinoliento salía de él.

–          Maximiliam. Esto sí que es raro. Llevémoslo y lo examinaremos una vez que estemos fuera de la zona de riesgo

Ya en el viejo complejo turístico abandonado Joaho saca el espectofotómetro portátil para examinarlo, mientras comienzan a observar a poca distancia una gran cantidad de hongos en lugares que no eran para nada comunes.

–          Joaho. El líquido rojo pareciera ser una mutación del dapround pero se ve un trazo energético extraño, como si hubiera sido irradiado por algo

–          Mariah. Como veníamos para esta zona me traje un geiger… a ver… si… ha sido irradiados con uranio pero no entiendo por qué.

–          Kemal. ¿Uranio?

–          Alina. En las Altas Cumbres hay una vieja mina de Uranio, quizás allí podamos encontrar alguna respuesta. Dicen que está abandonada, pero algunas noches se ven luces en el cielo en esa dirección, no me extrañaría que algo estuviera sucediendo

–          Sacha. Tomemos más muestras y vayamos hasta el río Yuspe, allí podremos hacer noche para seguir viaje hasta la mina.

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