Relatos Scouts Distópicos. Las trazas del destino

Luego de una semana de espera los Huemules marcharon hacia Basurópolis. El camino era familiar, y siempre hacían un alto en el camino para saludar a los viejos amigos que fueron cómplices ocultos de su primera escapada de Ciudad Centro.  Llegados a la colonia se dirigieron al grupo scout del lugar donde se encontrarían con la patrulla Timbúes, conformada por chicas de la Colonia: Natalia, Veronica, Alina, Mariah y Eleonor serían sus compañeras de aventura.

–          Sacha. ¡hola chicas! ¿todo preparado?

–          Alina. Sí, pero el Bibliotecario quiere vernos en Ciudad – Centro.

–          Ruben. ¿el Bibliotecario?

–          Alina. Sí, será para decirnos que no hagamos lío en las Sierras jajaja

Los huemules rieron todos a la vez, posiblemente no por lo gracioso del dicho, sino como forma de agradar a sus compañeras de viaje.

Una vez en la Biblioteca observan que un grupo de personas los espera.

–          Bibliotecario. Buenos días chicos y chicas. Aprovechando que Uds. van hacia las Sierras de Córdoba les queremos encargar una misión que debe permanecer en secreto. El Dr. Baum les va a explicar.

–          Dr. Baum. Como encontramos trazas de fenobarbital en la basura alimenticia de Ciudad Centro, Pepe estuvo la semana pasada buscando alimentos frescos, los huemules colaboraron con él. Descubrimos que el fenobarbital en realidad se utiliza como cobertura de trazas de Amanita, un hongo venenoso y alucinógeno que era endémico de algunos lugares de las Sierras de Córdoba pero que se consideraba extinto a partir de la utilización del Dapround en los alrededores de Ciudad – Soya. Lo que hemos descubierto es que la genética de la Amanita ha cambiado, no sabemos si esto es producto de los entrecruzamientos naturales, una adaptación de las especie, o existe alguna manipulación de Tomonsan con algún fin que desconocemos.

–          Bibliotecario. La idea es muy sencilla. Mientras realizan su caminata y acampe por los lugares permitidos, prestarán atención muy especial a este tipo de hongo, ya que si encuentran alguno necesitamos que lo traigan para poder analizarlo en Agrípolis

–          Kemal. Una pregunta. Sólo por los lugares permitidos ¿no quieren que exploremos un poco?

–          Bibliotecario. No. Es peligroso. Desconocemos qué ocurre en esos lugares. Sólo queremos que traigan algún hongo si es que encuentran, sino que pasen unos lindos días. Nosotros nos ocuparemos de que la supercomputadora de Ciudad Centro los tenga ubicados en una actividad de la Organización Scout.

Mientras preparaban las mochilas para emprender el viaje que en una hora los dejaría a la entrada de Ciudad Soya, se acerca Pepe.

–          Pepe. Chicos, no hagan macanas. Les traigo unos accesorios que inventé por si tienen problemas. Estas son pulsera miméticas, si en algún momento necesitan desaparecer del radar de la Corporocracia simplemente buscan un lugar seguro, se tiran al piso y las encienden, automáticamente la pulsera genera un efecto camaleón, o sea que en un radio de un metro del cuerpo una imagen se confunde con el terreno por lo que pasan a ser invisibles al ojo electrónico y al ojo humano; simula imagen y temperatura haciendo imposible ser detectados. También les dejo copia en papel de la vieja cartografía del siglo XX, la única que pueden usar si no quieren ser detectados por la Corporocracia, por lo menos podrán hacerse una idea de qué es lo que hay en la zona donde los satélites no pasan información.

–          Naty. Gracias Pepe, siempre cuidándome

–          Pepe. Cuidándolos… vos sabés qué no tenes que hacer, pero los muchachos no están acostumbrados y pueden meter la pata.

Una vez en la estación de carga de la Corporocracia, las patrullas suben al único vagón de pasajeros que dispone el tren subsónico. Es Parte del arreglo que los Directorios de Ciudad Soya y Ciudad Centro tienen con las colonias, ya que los productos orgánicos – naturales que consumen los jerarcas provienen de distintas colonias que acorde a las posibilidades geográficas cultivan y elaboran alimentos.

El tren arranca y poco a poco va aumentando la velocidad, transformando el paisaje que alterna entre grandes espacios de producción industrial donde pueden verse maquinas-robots trabajando junto a drones de vigilancia, con lugares agrestes donde pueden verse árboles y arbustos nacientes, algunos animales extraños corriendo o alimentándose de los pastos que comienzan a rellenar los huecos semi-desérticos. Parece que la naturaleza lucha para curarse del daño de la explotación industrial, en algunos sitios pueden verse colonos realizando trabajos, lo que da lugar a una larga conversación entre las Timbúes y los Huemules respecto de las distintas técnicas de descontaminación de la tierra y el agua que se realizan con  especies naturales que tienen la propiedad de absorver los tóxicos, mezclado con  soportes tecnológicos para el tratamiento del agua en gigantescos piletones donde se equillibra el PH desbalanceado y por intercambio iónico se quitan los metales pesados para volverla apta para el consumo animal destinado también una parte a la producción de vegetales en las tierras curadas.

El cartel luminoso anuncia que la próxima parada es Ciudad Soya.

La aventura está por comenzar…

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