El dirigente como mediador de inclusión

Posiblemente este escrito sea poco simpático para quienes se plantean la inclusión en el movimiento scout desde la omnipotencia de que “el método scout lo puede todo”, no tiene restricciones, por lo que la inclusión es un hecho que se produce y no un fin que quizás nunca se cumpla plenamente.

A partir del escrito anterior “El guía de Patrulla no es un Acompañante Terapéutico” me llegaron algunas consultas que lograron preocuparme.

Una de ellas versa sobre una Patrulla donde los chicos se ocuparon todo el campamento de un patrullero que no controlaba esfínteres por su patología, siendo responsabilizados para esa tarea por sus dirigentes; otra situación planteada es la de un campamento de Patrulla donde chicos que comúnmente van con Acompañante Terapéutico a la institución escolar por sus desbordes afectivos y conductuales, en el grupo salen a cargo de sus compañeros con la posibilidad de recurrir al dirigente que se encontraba “cuidando” a las distintas patrullas a 500 metros de distancia. Si los que han planteado estas situaciones son lectores que buscan informarse sobre el tema y por eso acceden a este artículo quejándose a la vez de la falta de capacitación de las organizaciones scouts, ni quiero imaginarme las situaciones que se estarían produciendo entre quienes no consultan a nadie y ven como algo maravilloso la inclusión de niños y niñas con dificultades sin dimensionar la responsabilidad que ello implica para los adultos y el desafío que representa asumir la construcción de una sociedad más inclusiva, amén de los riesgos en una actividad como la nuestra.

Un primer punto a tener en cuenta es que lo esperable no es la inclusión, sino la segregación. Sonará antipático pero es una realidad que se comprueba en la agrupación espontánea de niños y niñas base fundamental del escultismo (léase fundamento). La inclusión generalmente viene de la mano de los padres que desean que sus hijos con alguna dificultad realicen actividades con otros niños; o de las Instituciones que se plantean el Ideal de un grupo de niños que no segrega.

Perla Selmanovich[1] (Directora del Programa de Psicoanálisis y Prácticas socio-educativas de FLACSO Argentina) nos advierte que muchas veces la segregación es reforzada por las prácticas institucionales potenciando circuitos de violencia. En otros textos (educación por indicios I, II y III que encontrarán en el blog) había especificado claramente que  no es lo mismo el reino de lo común que el de lo singular, no porque quienes participan del lazo social que se establece con lo común no poseean singularidad, sino porque para quienes tienen dificultades en participar del reino de lo común donde son segregados, el abordaje debe realizarse desde su singularidad para de esa manera poder “entrar” en el lazo con los otros.

Si en la inclusión no se realiza un abordaje de lo singular no hay inclusión, quizás con suerte y de acuerdo a cada chico sea posible integración, siendo altamente probable la segregación o autosegregación del “incluido” o los miembros de la Patrulla para quienes el escultismo deja de ser algo divertido. ¿Cómo afirmar algo así? Sencillo, si le decimos al dirigente que se ocupe de los chicos con dificultades posiblemente responda “por uno o dos chicos no puedo dejar de ocuparme del resto”… y traslade el problema directamente al grupo. Podríamos decir que por uno o dos chicos de los cuales el adulto se desentiende pero está contento por lo inclusivo que es el movimiento, un Guía de Patrulla -que es un par d es chico y no tiene capacitación específica en el tema- deberá hacerse cargo de la ausencia de su dirigente, depositando sobre su persona una cuestión ética no es menor… la decisión de que por ocuparse de uno o dos asumiendo los ideales Institucionales, se desocupa del resto que pasan a ser los “segregados”, lo que puede culminar en un forzamiento de una conducta segregativo que de otra manera no hubiese ocurrido. Como vemos a veces la inclusión para educar a los niños y niñas en un mundo donde haya lugar para todos, podría convertir a quien o quienes tiene una posición de indiferencia respecto del tema sencillamente porque cuestión de edad e intereses, en segregadores en virtud de que el adulto deposita el conflicto ético en los chicos.

El mediador evanescente posibilitador de inclusión.

            ¿Es imposible la inclusión en los Scouts? Por supuesto que no, el tema es que no es incluye e integra de cualquier manera, menos delegando de buenas a primeras la responsabilidad a los participantes del juego los niños y niñas que es probable operen segregando si quienes deben hacerse cargo de que la cosa funcione evaden la responsabilidad que les compete.

Incluir desde la singularidad a un territorio de lo común implica pensar en catalizadores ¿Qué es eso? aquellas cosas o personas  que tienen como función combinar, unir o intercambiar dos elementos que comúnmente se excluirían, en nuestro caso son niños y niñas que pueden establecer un territorio común, con niños y niñas que tienen dificultad en el lazo social para incluirse o integrarse ¿qué cosas operan como catalizadores?

(1)   El dirigente scout. Su responsabilidad es INDELEGABLE

(2)   El programa de adaptación a la vida de Patrulla no es responsabilidad del GP en tanto no dispone de elementos para ello (puede operar en el territorio de lo común), sino de quienes están capacitados para pensar las estrategias convenientes: los dirigentes a cargo dispondrán de la información que les permita diseñar el progreso personal (actividades que puede realizar sin asistencia, con asistencia de otro o que directamente no puede realizar por el riesgo que implica) y cómo incluirlo en la patrulla para ocupar una posición de responsabilidad acorde a su singularidad, esto requiere el diseño de actividades mayormente inclusivas, y donde no se pueda incluir, el diseño de actividades centradas en el niño. Como estrategias lógicas a seguir tenemos la conversación con los padres, el niño-niña, el Guía de Patrulla, el Consejo de Guías, el equipo de soporte (infraestructura o logística).

(3)   El equipo de Infraestructura o logística: De acuerdo a las características de las distintas singularidades, es importante contar con un Equipo de adultos capacitado y autorizado por los padres para intervenir en aquellas situaciones que provoquen un malestar directo al grupo de chicos y chicas, como ejemplo la situación de higienizar o  contener en algunas circunstancias al niño- niña incluido.

(4)   El Acompañante Terapéutico: En caso de participar un Acompañante Terapéutico el mismo debe ser capacitado básicamente por el Equipo de Dirigentes respecto de la forma de trabajo del escultismo y del funcionamiento de la patrulla, para que de esa manera pueda adecuar su estilo de acompañamiento a los fines que ofrece el movimiento.

Perla Selmanovich[2] hace uso del concepto “mediador evanescente” de Frederik Jameson,[3] considerándolo propiciatorio para la inclusión. Jameson lo definía como “un agente catalítico que permite el intercambio de energías entre dos términos que se excluirían mutuamente”; un conector entre mundos, agente de transformación social entre el territorio de lo común y quienes no tienen las mismas posibilidades para establecer lazo social con otros.

En el mejor de los casos (que no es lo más común en algunas situaciones de inclusión) el mediador opera hasta que el objetivo de transformación social está logrado. En determinadas situaciones sociales y patologías, el mediador evanescente no cesa en su función en tanto es necesario para una producción que permanezca en el tiempo, más allá de si se logra una transformación social definitiva.

             La experiencia de inclusión, si se la realiza de la buena manera, nunca será sin huellas y consecuencias positivas para ambas partes.

 

 

[1] Perla Selmanovich. “Paradojas de la inlcusión universal: lo singular en lo común para un abordaje de lo segregativo”. Actas V Simposisio internacional Red INFEIES, Rosario 2015

[2] Ibid

[3] Benjamín Arditi. Universidad Autónoma de México. “Las insurgencias no tienen un plan – ellas son el plan: performativos políticos y mediadores evanescentes”, publicado en Revista Sul Americana de Ciencias Políticas V 1, Nro 2

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