Archivos del Mes para septiembre, 2017

Somos humanos

Pocas veces lo hago, pero esta vez es una de ellas. Por favor, LEED ESTE TEXTO. No os arrepentiréis.

Somos humanos

Cuando uno lee toda la información y todos los consejos que se facilitan en los múltiples libros, manuales o foros, la sensación que puede quedar a cualquier persona normal es la de:

“¡Madre mía! ¡Yo no soy capaz de hacer todo esto!”

Y es verdad. Si alguien consiguiera de verdad manejar una tropa scout teniendo en cuenta todo lo que se dice o recomienda, tanto él como su tropa serían de otro mundo. Demasiado perfectas para ser terrenales.

Y es que ningún libro puede pretender decir a todos los scouters qué es lo que tiene que hacer en todas las circunstancias que se presentan. Cada tropa es diferente y seguirá siendo así mientras cada muchacho también lo sea. Los protocolos estrictos no tienen cabida en el escultismo. No podemos, y por tanto tampoco deberíamos pretenderlo, conseguir una tropa que funcione como una maquinaria de relojería, donde todo funcione de acuerdo con sencillas directrices. El escultismo es algo muy personal y cada uno debe manejar su tropa de acuerdo con sus propias habilidades y las necesidades de los chicos.

Es necesario dar a los chavales la oportunidad de convertirse en las mejores personas posibles. Sirviendo a vuestros chicos servís también a vuestra comunidad. No obstante conviene no tomarse este hecho demasiado en serio. El escultismo es UN JUEGO y como tal debe ser disfrutado, tanto por los chicos como por los adultos. Debemos abordarlo con un corazón alegre y un paso ligero. Y si llega el momento en el que no disfrutáis de vuestra tarea…DEJADLO. Sin alegría no conseguiréis hacer ningún bien a los chicos, al movimiento…ni a vosotros mismos.

El escultismo tiene una finalidad profunda y perdurable, pero no podemos estar todo el tiempo refiriéndonos a ella ni moralizando. Ni mucho menos dar a conocer a los chicos dicha finalidad encubierta. Los chicos llegan a nosotros buscando emoción y aventura, o por otras muchas razones, pero NUNCA “para hacer el bien” o “porque es bueno”. Nuestra tarea es darles lo que buscan. Nuestro escultismo debe ser tan emocionante y pleno de aventuras como podamos. Sigamos adelante en nuestras locas expediciones con coraje y sentimiento de proeza.

Estad preparados para echar por la borda todas las ideas preconcebidas y reíros con vuestros chavales. Intentad lo inesperado y agarrad al vuelo cualquier posibilidad de practicar escultismo en condiciones poco habituales. Los scouts os seguirán contra viento y marea si les dais oportunidad. El verdadero liderazgo es una cualidad escasa e innata, pero sus características principales pueden ser adquiridas casi por la mayoría de nosotros.

Ofreced a vuestros chicos un ejemplo que valga la pena, el ejemplo de una persona normal y corriente que da lo mejor de sí para hacer una buena labor. Vivid una vida scout con vuestros chavales. Simplemente sed vosotros mismos y poned vuestra experiencia de vida a la disposición de ellos. Ellos no esperan que seáis un “Admirable Crichton” (ya os hablé de ello en otro artículo, se trataba de un mayordomo perfecto, capaz de improvisarlo todo en cualquier circunstancia), sino que una vez que os hayáis ganado su confianza afrontarán cualquier cosa junto a ti.

La vida es muy divertida. Tratadla como si fuese una gran aventura. Pensad que la tropa no es sino una pandilla de amigos que salen de excursión y tú eres el que lleva el mapa. El camino está ahí y muchos otros lo han recorrido antes que tú, pero cada uno la ruta es nueva y cada grupo de chavales son sus pioneros, con todos los retos y los logros frente a ellos.

La aventura os llama y os espera a cada paso, a cada vuelta del camino, incluso en la calle más oscura de vuestra ciudad. Enfrentaos a los avatares del camino, a sus subidas y bajadas, con buen ánimo y disposición. Trabajad, vivid y reíd con vuestros chicos, y sed vosotros mismos.

No siempre es fácil ser natural, pero es la clave del éxito. Aprended de otros pero no los imitéis. Sed lo mejor que podáis pero preservando vuestra propia personalidad. Los chicos son muy buenos detectando la hipocresía y no se dejan engañar por modales pomposos. No tengáis miedo de cometer errores sino que una vez los hayáis cometido estad dispuestos a admitirlo y aprended de ellos. La confianza de los chicos os dará fuerza para corregir vuestros fallos.

También se necesita SIMPLICIDAD. El escultismo comenzó por entusiasmo y debería continuar por ese mismo medio. El verdadero deseo es LO MÁS IMPORTANTE y las reglas y organizaciones vienen después. No busquéis complicar el escultismo u os perderéis en una montaña de detalles. Las normas están para ayudarnos, no para entorpecer.

Os enfrentaréis a trabas y decepciones pero no abandonéis. Habrá veces que parecerá que hacemos pocos progresos. No os preocupéis. Sólo cuando la tropa parece ser de primera clase es cuando hay peligro. Mientras luchemos habrá progreso.

Por otro lado…nunca os deis por satisfechos. Siempre hay algo más que podemos lograr. Quizá no veremos los resultados pues tratamos con jóvenes en pleno desarrollo, pero nosotros estamos sembrando. Nuestro trabajo es la siembra de primavera y el tiempo del verano y de la recogida no es para nosotros. Nosotros debemos continuar, y sembrar y transmitir nuestra semilla. Es la tarea que Dios nos encomendó, con la esperanza de que arraiguen en buen suelo.

Tenéis ante vosotros una dura tarea y sin embargo no existe otra que merezca más la pena de realizar. Deberéis soportar el calor y la carga del día sin recibir ninguna recompensa tangible. Y sin embargo la recompensa os llegará cuando vuestros scouts lleguen a ser adultos. Quizá un día podréis echarles un vistazo y deciros a vosotros mismos:

esa persona es mejor por haberme conocido”.

Cuando os digáis eso sabréis que todo ha merecido verdaderamente la pena.

He elegido este texto para esta semana porque me parece sublime. Está sacado de un pequeño libro escrito por Stanley White y publicado en 1940 por Pearson (sí, sí, el mismo de “Escultismo para muchachos” y un montooooooón de libros scouts), y titulado “Running a Troop” (“Dirigir una Tropa”).

Fue una de las obras de referencia en su época y en él se tratan con detalle cada uno de los aspectos del método a la hora de manejar una tropa scout. En su último capítulo nos obsequia con esta reflexión que comparto plenamente y la cual me pareció interesante traer este foro.

Y a vosotros ¿qué os parece?

¿Qué me pasa doctor?

Definitivamente tendré que ir al médico. Mi estado no es el mismo, no soy capaz de adaptarme a la nueva situación, no sé lo que me pasa pero no me encuentro en situación.

Vaya molestias más raras, escucho silbatos y echo de menos mi antiguo colchón, algo más duro, pero era el mío. Está claro que el malestar es genérico, mi madre dice que tengo síntomas físicos claros: ojeras, rasguños…y yo sigo pensando que todo es psicológico, seguramente sea una buena mezcla de ambos.

¿Cómo es posible que a mi edad aparezcan estos síntomas? Está clarísimo, mis compañeros me lo comentaron y creo que el diagnóstico está claro…doctor: ¿qué me pasa?
Continuar leyendo ‘¿Qué me pasa doctor?’

Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 18 – Fin de la serie.

ULTIMO CAPÍTULO

EL JUEGO DE LOS CADETES

“Le dije a uno de estos chicos en una ocasión, cuando llegó  a través de un fuego bastante pesado: “Vas a ser golpeado uno de estos días, andando de esa manera  cuando los proyectiles están volando.” 

“Pedaleo de manera tan rápida señor, que ellos nunca me alcanzarán!”, respondió.”

(Traducido de la edición británica de 1954, Scouting For Boys – British Commonwealth and Empire Edition)

Continuar leyendo ‘Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 18 – Fin de la serie.’

Historias de scouts: la Patrulla de las Nutrias

Como todos sabéis en 1908 se publicó “Escultismo para muchachos”, el libro que daría paso al gran Movimiento que hoy son los Scouts.
Pero tanto Pearson (el editor, del que os hablé en este artículo) como B-P eran muy conscientes de que, para crear y mantener el interés de los chicos, debían acompañar a aquel libro con una publicación periódica en la que se aclarasen dudas, se fomentase el intercambio entre Tropas y se estimulasen el espíritu de grupo y el espíritu scout.

Aquella publicación fue ni más ni menos que la revista “The Scout”, en la que el mismo fundador contaba con un artículo para dirigirse personalmente a los chicos, y como los que podéis ver en el libro “Las historias del Jefe Scout” que os enlacé aquí.

Las historias de aventuras no podían faltar dentro de aquella revista y fue Frank Lamburn, a quien correspondió la misión de reunir el material para las primeras ediciones de la misma, el que decidió que la mejor manera de atraer a los chicos a aquel nuevo Movimiento podía ser una historia de aventuras vivida por una Patrulla aquellos nuevos Scouts.

Lamburn encargó a Edward Le Breton Martin la tarea de escribir esa historia por capítulos que aparecería en la edición de cada semana. Aquella historia fue tan novedosa, tan original y atractiva, tan llena del espíritu de aquellos primeros Scouts, que enseguida llegó a ser la serie más popular de su época. Continuar leyendo ‘Historias de scouts: la Patrulla de las Nutrias’

Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 17 Parte 4

QUE HACÍAN LOS CADETES? Parte 4

REPARTIENDO EL CORREO…

Las siguientes imágenes muestran una serie de cartas que fueron despachadas en Mafeking y entregadas dentro de la ciudad:

(1) Carta remitida al Soldado Everett, a la Base de Defensas Oeste (Puesto del Mayor Godley)

Continuar leyendo ‘Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 17 Parte 4’