Mafeking: Ciudad Subterránea. Capitulo 17 Parte 1

QUE HACÍAN LOS CADETES?  Primera Parte

Mucho más qoe sólo llevar mensajes…

Es un hecho conocido que los Cadetes actuaron como correos internos durante el Sitio. Para disminuir traiciones y espionajes, BP prohibió que los soldados que estaban en la línea exterior de defensa fueran hasta la ciudad, y de manera inversa no se permitieron visitas a las trincheras. Así que las cartas que los chicos transportaban  eran llevadas desde el centro de Mafeking hasta las líneas de fortificaciones, a unos 5 o 6 km del centro.

Sin embargo, reducir las actividades de los chicos sólo a “llevar cartas” es tan injusto cómo inexacto.

Londres, Inglaterra
Agosto de 1903.
Tres años después del Sitio de Mafeking.

Baden-Powell ha finalizado subrepticiamente su tarea con los Aguaciles de Sudáfrica y es nombrado en una nueva comisión: Inspector General de Caballería, sus flamantes responsabilidades –según escribió  en Lecciones de la Universidad de la Vida- incluyen  “…, la eficacia de la Caballería Regular y del Cuerpo de Guardia del Rey, en Gran Bretaña, en Irlanda, así como la Caballería en Egipto y en Sudáfrica.”

En agosto de 1903 se encuentra en Inglaterra durante un breve período,  donde comprueba que curiosamente su popularidad no se ha apagado, la avidez de los públicos más diversos que desean escucharlo, lo lleva a participar de innumerables reuniones en las que le piden que les narre sus aventuras en Mafeking.

Asiste a un acto de la London Boy´s Brigade, la Brigada de Muchachos de Londres, donde por supuesto es el orador principal. El lugar está repleto de periodistas que toman nota de cada palabra y cada gesto del militar. Allí Baden-Powell expone su particular pensamiento sobre el rol de los jóvenes en la defensa del Imperio, durante la siguiente semana sus declaraciones son reproducidas en la mayoría de los periódicos de habla inglesa. The Auckland Star en la edición del 5 de agosto de 1903 titula “El Valor de los Cadetes”:

“…si queremos mantener la paz hay que tener cuidado de mantenernos preparados para  la lucha. Si estos chicos fueran aumentando en número, se obtendría una gran cantidad de jóvenes compañeros que crecerían  bajo la disciplina, y  esa sería una fuerza muy fuerte detrás de nuestro Ejército y nuestros Voluntarios. … Los chicos de Mafeking se constituyeron en un cuerpo cuyo valor llegó a ser muy grande en un tiempo muy corto. Ellos fueron capaces de tomar el lugar de los hombres en la entrega de despachos y la  señalización, y mostraron  la mayor determinación y diligencia en este trabajo. Lo que debemos buscar es que los  chicos entiendan que   Inglaterra podría algún día encontrarse a sí misma en la posición de Mafeking: rodeada de enemigos, y acechada desde la línea de fuego. Entonces si los niños  estuvieran  entrenados como ellos,  serían capaces de organizarse tras las líneas de  defensa, como lo hicieron en una escala más pequeña en Mafeking.”

Además de su elogio a los Mensajeros de Mafeking, en su discurso  BP hacía mención a un hecho poco comentado “el entrenamiento de los cadetes”   que –según surge de los diversos testimonios- tenía más que ver con la rutina militar que con el servicio de correos. También se  refiere  a la obtención de un cierto tipo de disciplina –que como se verá más adelante- se lograba aplicando  su idea de “educación desde el interior”, diferenciando así la “Instrucción” de la  “Educación”, un concepto que desarrollaría en plenitud cuando más tarde diseñó lo que hoy se conoce como Método Scout.    Desde el aspecto técnico, también afirma que los chicos recibieron entrenamiento para obtener habilidades en la  señalización y entrega de mensajes.

Todo esto sugiere la existencia de algún tipo de  “programa de capacitación” y –cuando se juntan todos los conceptos sueltos, se aclara  y se comprende mejor lo que afirmó el Cadete Webster cuando dijo  “…se reformaron los cadetes. Nos llamaron el Cuerpo de Mensajeros de Mafeking”

No sólo se trataba de una nueva estructura y una nueva misión, sino de una capacitación y disciplina especial. Aquí entra en escena el Instructor de Cadetes, el  Sargento de la División 2 de la Policía del Cabo Percy Thornhill Brooke Clements: un hombre con formación militar (ver sus antecedentes en el capítulo anterior)

El corresponsal  Baille también apunta algo en este sentido en su crónica del 17 de abril de 1900, refiriéndose al Cuerpo de Cadetes señala que

“…es comandado por un joven,  el Sargento Mayor  Goodyear,  hijo del capitán Goodyear, quien fue herido en las fábricas de ladrillos, y es supervisado directamente por Lord Edward Cecil. Se ejercitan con regularidad, y los chicos son maravillosamente inteligentes”.

El Ejercicio al que se refiere Baillie –que es corresponsal pero también un Mayor del Regimiento de los Húsares- es sin duda ejercicio militar.

La siguiente fotografía, tomada un domingo durante el sitio, muestra  a los cadetes “ejercitándose”

Los Cadetes ejercitan en la Plaza del Mercado,. A la derecha (semi oculto por la primera fila de chicos) un instructor dirige la marcha. En el fondo: El Hotel Riesle y la Casa de Fotografía de David Taylor.

 Sarah Dixon Gwynne, la madre de los Cadetes Sidney y Ramsay Harrhy, aporta otros detalles que refuerzan la idea de un sistema de inspecciones y prácticas formales,  el 28/04/1900 anotó en su diario los progresos de  sus hijos:

“Ramsay ha ganado un galón por su buena conducta…  Sidney recibió un par de los gemelos hechos con  balas de plata por ser el más pulcro, mejor ejercitado  y tener  la mayor asistencia habitual  en los desfiles de los Cadetes”

Por último la “Nomina de Subsidios” sobre la que se abundó en el capítulo anterior, muestra en una de sus columnas el rubro: “Número de ejercicios a los que se asistió en el semestre” lo que también habla de regularidad, sistematización, un control de asistencia y una cierta institucionalización del entrenamiento. El listado muestra que entre el 1 de enero y el 30 de junio de 1900,  24 cadetes  asistieron a 20 ejercicios, 4 chicos participaron de 14 sesiones, 1 concurrió a  13 y 2 lo hicieron en 6 oportunidades.

La nueva versión de los cadetes suponía que los muchachos debían realizar nuevas tareas. De “Reunirse alrededor de una fogata, escuchar historias de batallas y hervir té en el fuego”, como contó el ex Cadete Frederick Saunders, pasarían  a remplazar a los hombres en la tarea de mensajeros y ordenanzas, trabajando  a menudo bajo fuego y con riesgo de vida.

Linden Bradfield Webster tenía 13 años y 9 meses de edad cuando comenzó el Sitio, hacía varios meses que integraba el grupo de los Cadetes.  70 años después de los hechos recordaba lo peligroso de la situación:

Tuve una suerte de escapar en una ocasión. Estaba previsto que tomara el turno de  las 2 pm Las cosas estaban muy tranquilas y, al ser sólo un muchacho de 13 años, me había olvidado de la guerra. En lugar de utilizar las trincheras para llegar a casa, me paseaba alegremente por el suelo abierto. De pronto, una bala pasó silbando junto a mi  oreja. Cuando caí al suelo, una lluvia de balas cayó a mí alrededor. Sin embargo, me las arreglé para llegar al refugio de forma segura. Cuando mi padre se enteró de lo que había pasado, quería darme una paliza. Sin embargo, había aprendido la lección.

El corresponsal de Reuters Vere Stent, también fue testigo del riesgo que corrían los Cadetes:

“Vi como un pedazo de una bomba golpeó a uno de ellos mientras llevaba un mensaje en bicicleta. Le dio un fuerte golpe en la pantorrilla, abollando  su polaina de cuero. El chico saltó de su bicicleta y con gran alegría, se apoderó de la esquirla, la guardó en el bolsillo y nunca volvió a mirar a lo que debe haber sido una contusión dolorosa.”

Con motivo del 12º aniversario de la Liberación de Mafeking, el diario  Auckland Star reporteó al General Alexander Godley –que durante el Sitio detentaba el rango de Mayor y estaba a cargo de las defensas occidentales- en la edición del  26 de mayo de 1912 el ex camarada de BP recordaba:

 “ Ellos llevaban los despachos y la correspondencia de la sede a los puestos de avanzada los domingos, cuando los Boers se abstenían de bombardearnos”

Sin embargo, parece poco probable que el correo sólo se distribuyera un día a la semana, hay muchos testimonios que evidencian que los chicos además de correos, eran mensajeros, es decir que transmitían despachos urgentes cada vez que era necesario y ello importa necesariamente trabajar todos los días.

Tal vez las entregas de los días domingos sólo estuviera reservada a correspondencia común, y no tenía el mismo tratamiento –y la misma urgencia- que un mensaje militar.  Por otra parte no parece lógico que una carta despachada –por ejemplo un día lunes- espere hasta el domingo para ser entregada a tan sólo 3 o 4 km de distancia.

De cualquier modo, para llevar a cabo las nuevas tareas con eficacia, además de disciplina y del natural entusiasmo y temeridad de los chicos,  se necesitaba formación  y en eso el Coronel era un experto.

BP. Tenía una opinión particular sobre la disciplina y el entrenamiento militar clásico; en una nota para The Scouter, en enero de 1914, (publicada en B.P.’s Outlook en 1941)  llamada “Donde la Instrucción Falla”, decía de los soldados:

Su llamada disciplina era demasiado propensa a venir por temor al castigo o la reprimenda en lugar que  desde el espíritu de “jugar el juego”. Sin embargo, esto es esencial, si no desea que se obtenga un simple barniz de obediencia que no pasará la prueba de servicio.” “Los Boers no fueron entrenados, sin embargo, se hicieron muy buenos  y se enfrentaron a  nuestras tropas entrenadas  a lo largo de una campaña de más de dos años. ¿Por qué era esto? Porque tenían el apropiado trabajo de base sobre el  carácter para cumplir la  tarea  – eran autosuficientes e ingeniosos, experimentados en el mejor uso de  su coraje, sentido común, y astucia. (Las tres C que hacen a los buenos soldados). [Se refiere a las iniciales de las tres palabras en inglés: courage, common sense, and cunning] Esos hombres sólo necesitaban el pulido final de la instrucción  y un poco de disciplina más fuerte para hacerlos  el mejor de los soldados. Esa es la secuencia de la formación que se quiere. Si se aplica el camino inverso, se obtiene el barniz. Debe, como un elemento esencial, primero tener al carácter establecido como su base.”

Baden-Powell –que era un innovador en cuanto a métodos de entrenamiento militar se refiere- ya había introducido modificaciones al programa oficial de capacitación de soldados en los regimientos que había comandado en India. Unos meses antes del Sitio había escrito en su libro para suboficiales y soldados “Aids To Scouting (1899) un novedoso sistema (al menos  para el mundillo militar), que proponía juegos y competencias para formar a  sus hombres:

“Competencia de Mensajeros a Caballo”
(Puesto en práctica por el 18º Regimiento de Húsares)
“Cada competidor lleva su despacho  por una distancia de aproximadamente ocho millas. Caminando: 2 millas;  Nadando 50 yardas (o más); Corriendo 1 milla; En bicicleta 1 ½ milla; Remando 2 millas; Montado a  caballo 1½ milla,”
“6. Encontrar la carta que falta.”
Una carta para cada escuadrón está escondida en un determinado lugar, a unas 50 millas de los cuarteles. Una lista de consejos y pistas en cuanto a puntos de referencia, los puntos geográficos, etc., se da, por el cual los competidores pueden encontrar el camino.
Cuatro exploradores de cada escuadrón, montados en bicicletas, pueden empezar. Gana el escuadrón que primero vez envía su carta al  cuartel.”

Cuando la Real Comisión de la Guerra en Sudáfrica lo interrogó el jueves 19 de marzo de  1903 en el Parlamento Británico, se  le solicitó que presentara  un informe aportando su opinión  para reformar el sistema de entrenamiento del ejército, en base a las experiencias obtenidas en la guerra Anglo-Bóer, y  BP escribió:

IV.- Principios de la futura formación de oficiales y soldados:
“Deben ser alentados los recursos y la astucia en el campo, especialmente en las maniobras. Y los  ejercicios en las barracas deben reducirse tanto como sea posible. Deberá introducirse en mayor medida la competencia en las prácticas tendientes a perfeccionar los hombres…”

En Mafeking BP iba a poner en práctica su revolucionario sistema de formación:.

EN LA PRÓXIMA ENTRADA :   LOS CADETES Y RECIBEN UNA MISIÓN ADICIONAL


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Las fuentes documentales en las que se basan las investigaciones se pueden consultar en el listado aqui.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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