La Perspectiva de B-P y las Historias del Jefe Scout

Para despedir esta serie de artículos del fundador he elegido uno que me resulta especialmente importante pues es la base en la que descansa la buena ciudadanía y el ser del  propio escultismo.

Como todos los anteriores está sacado de una selección de escritos del fundador tomados de la revista “The Scouter” y publicados con el nombre de “La Perspectiva de B-P“, de la cual existía una traducción al castellano un tanto confusa. Por ello me propuse realizar una nueva y añadirle una selección de artículos escritos para los muchachos y publicados en inglés con el título “The Chief Scout Yarns“.

Al final de el artículo de hoy encontraréis un enlace para poder descargar el libro en PDF de modo gratuito, tal y como os prometí en el primero de los textos de esta serie.

Espero que disfrutéis de las palabras del viejo Jefe tanto como yo, y que os sirvan para aclarar algunos conceptos.

Y ahora, el artículo

Ética fundamental

“En los Movimientos Scout y Guía solamente ponemos ante los chicos y chicas los más simples fundamentos de la ética y la religión, y después les ayudamos a ponerlos en práctica. Éstos son tan simples y fundamentales que para el crítico superficial el Escultismo parece no prestar atención a la religión.
Y sin embargo el estudioso y el colaborador del Escultismo conocen lo contrario.

He dicho que nos ceñimos a la ética más simple y fundamental. Ello es así en parte porque los niños las pueden digerir mejor de esta manera (y la digestión es esencial si se pretende que el alimento tenga algún beneficio), y en parte porque al estar en la base de todas las confesiones religiosas esta ética no ofende a ninguna de las varias creencias de los miembros con los que habremos de tratar.

Las exponemos tal y como Cristo las enseñó, en sus dos formas más sencillas:

“Amar al Señor con todo el corazón.
Y el segundo deriva de él
Amar al prójimo como a ti mismo”
Sobre estos dos mandamientos se soportan toda la ley y los profetas”

Pero no es suficiente para los niños aprenderse meramente los textos en abstracto y repetirlos como loros en cada ocasión. Eso pronto los aburriría y tendría poco efecto sobre su carácter o sus vidas.
De modo que nosotros les presentamos los mandamientos de forma activa.

  • Amor por Dios.– Para inducir una mejor comprensión y amor hacia Dios lo hacemos mediante el estudio de Sus obras. Ello, debe recordarse, es un paso y no un sustituto, y la historia de David Livingstone nos habla de lo valioso que puede ser dicho paso a la hora de establecer los cimientos adecuados de una mente joven.
    El arte y conocimiento de la Naturaleza en sus diversas formas, y la apreciación de todas sus bellezas y maravillas, llaman la atención a casi todos los niños. El campamento o la excursión por el campo ponen en contacto a los chicos y chicas con las plantas, los animales, las aves, las rocas y demás camaradas como una gran familia de Dios.
    Los misterios de los cielos y los mares, la fascinación por el colorido de la escena, y el modelado del escenario, a los que antes permanecían ciegos, pueden hacerse visibles.
    De ese modo la puerta del alma del joven queda abierta para el profesor que lo entiende.
    Incluso cuando la observación del medio natural sea difícil, existen maravillas que pueden investigarse en cada centímetro de nuestra anatomía, cuyo conocimiento (de nuevo en las manos del profesor consciente de ello) puede tener un valor infinito tanto para mostrarles la maravillosa obra del Creador, para desarrollar una profunda reverencia para con el cuerpo que nos ha sido prestado, y para mostrarnos cómo debemos cuidar de él y desarrollarlo y reproducirlo como una parte del desempeño de nuestros deberes hacia Dios.

  • Amor por el Prójimo.- Al promover el segundo mandamiento, el amor por nuestro prójimo, animamos a nuestros scouts y guías a expresarlo de una forma activa, aunque sea de una manera elemental, mediante la realización de servicios a los demás.
    La buena acción diaria, sin el deseo de una recompensa, la cual crece en sucesivas etapas hasta que se convierte en un hábito de conducta, continúa hasta implicar sacrificios en cuanto a tiempo o placeres monetarios incluso hasta el punto de significar poner en peligro la vida del que la ejecuta.
    Enseñamos al muchacho que un regalo no es suyo hasta que ha expresado su agradecimiento por él. Su actitud hacia Dios es, por lo tanto, el agradecimiento por los beneficios recibidos, y su manera de expresarlo es a través del servicio, en nombre de Dios, hacia sus semejantes.
    Esta represión del egoísmo y el desarrollo de ese amor, lo cual significa llevar a Dios en el interior, produce un cambio total en el corazón del individuo y con ello el resplandor del verdadero Cielo. Hace de él un hombre diferente. Para él la cuestión comienza a no ser lo que puede sacar, sino lo que puede ofrecer en la vida.

No importa cuál pueda ser la forma religiosa que elija, ese individuo ya tiene sus fundamentos en él mismo, y conociéndolos y poniéndolos en práctica llega a ser un verdadero cristiano con una perspectiva ampliada de bondad y simpatía hacia sus hermanos.
Por otra parte, sabemos muy bien que existe el riesgo de ignorar el lado psicológico y sobrecargar el espíritu teológico y espiritual de los niños.

Podemos ganar a unos pocos y perder a muchos. Corremos el riesgo de aburrirlos bajo nuestra tutela de modo que cuando se sientan libres abjuren de la religión. Corremos el riesgo de crear mojigatos y farsantes, de promover la superstición en vez de la fe.
Pero sobre una base dispuesta como lo he descrito, la edificación subsiguiente de una religión bajo una forma concreta es comparativamente sencilla. De hecho, surge casi de manera automática cuando se la dirige bien.

Cuando tengamos en nuestra nación una levadura de ciudadanos de esa clase, que lleven el cristianismo a la práctica en su quehacer diario, habrá menos clasismo y diferencias sectarias y una mayor hermandad de corazón sincero y generoso, de manera que incluso el patriotismo nacional no será el objetivo más elevado de un hombre, sino la buena voluntad activa y la cooperación con sus hermanos de todo el mundo como hijos de un mismo Padre.

De ello surgirá el reino de la paz sobre la Tierra.”    Julio, 1924

El libro completo en su nueva traducción podéis descargarlo aquí:

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