Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 13 Parte 2

El Padre de los Cadetes

Lord Edward Cecil

BP y Cecil en Mafeking

Como   Jefe del Estado Mayor y segundo al mando en Mafeking, el Mayor Lord Edward Cecil estaba perfectamente consciente de la apremiante situación que se estaba viviendo;   diariamente  veía el parte de bajas de soldados y vecinos donde constaba como se iba diezmando la guarnición. El corresponsal J. Angus Hamilton informó que entre el 14 de octubre de 1899 y el último día de febrero de 1900, 227  personas habían muerto víctimas de las balas, la artillería o las enfermedades, y esos datos correspondían únicamente a aquellas personas que pasaron por el hospital..

Además  Baden-Powell se había empecinado en distribuir la línea exterior de defensa en un círculo demasiado amplio para la cantidad de personal disponible, por lo y tanto había puestos que sólo eran defendidos por quince hombres, a medida que los escasos defensores iban cayendo cada vez era más difícil remplazarlos.
Se necesitaba con urgencia algún tipo de solución, y a Cecil se le ocurriría  una que pasaría a la historia.
Cuando llegó a Sudáfrica junto a Baden-Powell a principios de julio de 1899, Cecil tenía 32 años de edad y 12 de antigüedad en el ejército. Había iniciado su carrera en la Guardia de Granaderos y rápidamente logró una sucesión de ascensos.  Cumplió misiones exitosas en Irlanda, Etiopía y  Egipto, lo que también le  había valido la obtención de dos condecoraciones, una de ellas por Servicios Distinguidos.
Su primera tarea, una vez que desembarcaron en Ciudad del Cabo- fue la de negociar la compra de provisiones y materiales en la casa matriz  de la tienda mayorista Julius Weil & Co. Baden-Powell había conocido al emprendedor comerciante tres años antes mientras perseguía a los Matabeles rebeldes; el joven empresario lo impresionó lo suficiente como para que dejara constancia del encuentro en su libro The Matabele Campaing:

“22/05/1896:…mientras que aquí en Mafeking somos los invitados del señor Julius Weil, el genio – en todos los sentidos – de esta parte de África del Sur. Él trabaja la maquinaria de transporte y suministro de la Compañía Chartered; sus “tiendas” tienen en ellas todo lo que un hombre podría querer comprar. “Las “raciones Weil” se conocen en más de la mitad del mundo como la mejor comida enlatada para los viajeros; él es dueño de los  mejores perros y caballos; él es un miembro de la Asamblea Legislativa del Cabo; y además de  todo ello,  es joven y animado!”

A pesar que Baden-Powell ya había trabado relación con el propietario del comercio, dejó en manos de Cecil  las difíciles tratativas y negociaciones: necesitaban 500.000 Libras en suministros para sus fuerzas, y  tenían para ofrecer a cambio más promesas que efectivo. Cecil obtuvo el compromiso del abastecimiento y para ello hizo  alarde de su mejor carta de triunfo: su familia.
Lord Edward Herbert Gascoyne-Cecil era el  cuarto hijo de Robert Gascoyne-Cecil, Tercer Marqués de Salisbury, en ese momento Primer Ministro de Gran Bretaña y el político más importante y con mayor poder de decisión  de Inglaterra. Edward convenció a Weill para que aprovisionara a sus fuerzas, incluso para que las proveyera desde su filial en Mafeking una vez que  los hombres de BP se instalaran allí.
El negocio era un próspero y amplio local que se anunciaba como “Contratista de Sudáfrica, Mayorista e Importador Directo”, la empresa –que en 1902 se convertiría en  la primer representante de Shell en Sudáfrica- era dirigida en Mafeking por el Sr. Benjamín Weill, Los Weill vieron la oportunidad comercial que la guerra ofrecía  y en una iniciativa privada, hicieron una fuerte apuesta  aumentando  sus existencias aún más de lo que Baden-Powell les solicitaba.
Con este arreglo, el joven Cecil, comenzó su tarea anotándose un importante logro estratégico por el que más tarde sería reconocido en el Reino Unido.
El retoño del primer ministro era una especie de celebridad entre la alta sociedad británica, ni bien la prensa se enteró de su presencia en Mafeking, su nombre pasó a ocupar las columnas de los periódicos:
El periódico Nelson Evening Mail, en su edición del 24 de octubre de 1899 informó

EL HIJO DE LORD SALIBURY EN MAFEKING.
Ciudad del Cabo, octubre 22.  Lord Edward Herbert Gascoyne Cecil, un hijo del Marqués de Salisbury, que lleva a cabo la comisión de un teniente de la Guardia de Granaderos, es uno de la guarnición de Mafeking.

El Thames Star, del 20 de octubre de 1899, también se hizo eco del nuevo destino del ilustre personaje:

EL HIJO DEL MARQUES DE SALIBURY
Lord Edward Herbert Gascoyne Cecil, hijo del Marqués de Salisbury, que lleva a cabo la comisión de Teniente de la Guardia de Granaderos, está en  Mafeking.

Inmediatamente Cecil se convirtió en alguien  muy popular entre los habitantes de Mafeking, sus refinados modales de  caballero británico le hicieron ganar el respeto y la consideración de ciudadanos de diferentes clases sociales.
Lady Sara Spencer dejó constancia en sus notas de la buena impresión causada por el oficial, en su libro South African Memories anotó:

“Junto a él [a Baden-Powell] llegó en importancia Lord Edward Cecil, de la Guardia de Granaderos, Jefe de Oficiales.  A menudo he oído decir que si Lord Edward hubiera sido miembro de cualquier otra familia, y no  la de los dotados Cecil,  habría sido catalogado  como un genio, y que si no hubiera sido soldado con seguridad hubiera sido un político de nota.”

En una nota para el periódico New Zeland Herald, del 6 de octubre de 1900 la enfermera Agnes Craufurd declaró –una vez levantado el Sitio-  que:

“…No quiero terminar sin decir el tipo de hombre que fue Lord Edward Cecil con las enfermeras. Él nos construyó un comedor de chapas de estaño, e hizo mucho para ayudarnos durante un tiempo de prueba.”

Sol Plaatje –Traductor de la Corte de Mafeking- en su libro Native Life In South Africa, recordaba:

“…Y la relación armoniosa entre el blanco y negro como predominante característica de la población de la guarnición en todo el sitio fue en gran parte debido al tacto en la gestión del Mayor Lord Edward Cecil, Jefe de Oficiales.”

A poco más de un mes del inicio del Sitio, llegaron malas nuevas desde Inglaterra, y el periódico local las transmitió a todos los ciudadanos

“Mafeking, Noviembre 24 de 1899.
Es con profundo pesar que informamos el fallecimiento, el 20 del corriente de la marquesa de Salisbury. La triste noticia fue informada  aquí por un mensajero del campo de Bóer esta mañana. Estamos seguros que representamos al conjunto de la guarnición Mafeking en la expresión más profunda solidaridad en este momento de su duelo hacia Lord Edward Cecil, cuya amable cortesía le ha hecho querer a todos en Mafeking.”

La muerte de la madre de Cecil sin duda contribuyó a empeorar la débil salud del Mayor, a partir de aquí su enfermedad –de la que no he hallado precisiones- se agudizaba intermitentemente y  con frecuencia lo dejaba fuera de la escena. Desde este momento –y  durante todo el Sitio-  el Mayor usaría en su brazo izquierdo un brazalete de color negro en señal pública de luto.

A pesar de la popularidad del militar y de sus buenas relaciones con los pueblerinos y nativos, había alguien a quien no había logrado seducir con sus encantos: el Coronel Robert Baden-Powell.
Cecil reunía todas las condiciones necesarias para obtener la desaprobación de BP: era un jugador de bacará empedernido que estaba acuciado por las deudas de juego; un asiduo conversador afecto a las reuniones sociales,  y como si todo lo anterior fuera poco, su presencia le había sido impuesta.
BP estaba molesto porque en Inglaterra el Mariscal de Campo Garnet Wolseley  de la Oficina de Guerra no le permitió elegir su equipo de  personal superior, y lo obligó a tomar a  Cecil como Jefe de su Estado Mayor.
La misión del  C.S.O (Chieff Staff Officer –Jefe del Equipo de Oficiales)  -una pieza medular del funcionamiento de las fuerzas de defensa- supone la supervisión y la coordinación de un Estado Mayor integrado por experimentados y capacitados oficiales, que  su vez tenían la responsabilidad de los servicios de inteligencia, transporte, artillería, suministros, medicina, etc.
Resulta comprensible que el Coronel esperara ubicar a un hombre de su confianza en esa posición.
Aparentemente, 33 años más tarde al Fundador aún le duraba el malestar, cuando escribió en Lecciones de la Universidad de la Vida:

Hubiera preferido escoger mi propio Estado Mayor de Oficiales, si hubiera estado permitido, antes de dejar Inglaterra, con el objeto de tener hombres que conocieran Sudáfrica y hombres que yo conociera personalmente. Si se tiene que hacer responsable a un hombre de un trabajo que ha de realizarse, si se quiere ser justo con él, déjenle escoger sus propias herramientas.”

En otro párrafo  agregó:

“De todas maneras, en Rhodesia encontré muchas viejas manos conocidas que me habían servido antes, y entre aquellos y los que fueron enviados después desde Inglaterra, estaba un excelente lote e incluían a algunos camaradas Sudafricanos como el Coronel Plumer, el Coronel Vyvyan, el Mayor Godley y el Capitán McLlaren” .

Con este comentario dejaba en claro que Cecil no formaba parte de aquel “excelente lote”

Cuando terminó el Sitio, Baden Powell  escribió a sus superiores sobre el desempeño del Mayor, el 18 de mayo de 1900 informó que Cecil:

“…me prestó una gran asistencia. Realizó decididamente  su trabajo, a pesar de encontrarse un tanto obstaculizado por enfermedad durante la primer parte del sitio  Hizo una gran cantidad de trabajo duro en la primera organización de la fuerza de  la frontera;  y en Mafeking, su tacto y sereno temperamento, hicieron posible que nuestra relaciones con los civiles coloniales se desarrollaran  con la menor la fricción posible.

Sugestivamente, ninguno de los logros que menciona Baden-Powell tienen que ver con  el combate, las acciones de guerra, o las actividades que se esperarían de un soldado. Aparentemente su tarea quedó relegada a una cuestión que más tiene que ver con la política y los negocios que con los asuntos bélicos. Tratándose del hijo del Primer Ministro, es comprensible que B.P. no se explayara públicamente sobre la supuesta ineficiencia del Mayor y sus desavenencias, sin embargo, en una carta  reservada al Cuartel General, informó que Cecil “no hizo mucho”.

Efectivamente la indefinida enfermedad de Cecil obstaculizó su desempeño durante varios meses; el día 17 de noviembre el Mafeking Mail informó que:

“El Consejo de Guerra continuó reuniéndose el martes y el miércoles por la tarde, con la presencia de Lord Charles  Bentinck, Auditor de Guerra,  en lugar de Lord Edward Cecil, que no pudo asistir por su enfermedad”

 El 9 de diciembre de 1899 su estado había empeorado lo suficiente como para que BP lo remplazara temporalmente  de su función principal e hiciera un anuncio público

“Deberes del Estado Mayor: Durante la indisposición temporal del  Mayor Lord Edward Cecil, los deberes de Jefe de Estado Mayor serán desempeñados por el Major F. W. Panzera.”

Al día siguiente, en la reseña de las actividades del domingo 12 de diciembre, el mismo periódico informo que los Torneos de Gimnasia fueron exitosos, que BP asistió a algunas de las pruebas, pero    “…por desgracia Lord Edward Cecil sufrió una recaída que lo confinó puertas adentro”.

El Mayor –un “mimado” por la prensa angloparlante-, volvió a ocupar espacio en los periódicos cuando las noticias sobre su estado se filtraron; el diario  Press de Nueva Zelanda informó el día 31 de diciembre que había sido herido en un combate; una semana más tarde, el  Thames Star, en su edición Nº  9438,  comunicaba a sus lectores que afortunadamente:

“ Lord Edward Cecil está sufriendo de fiebre. El no fue herido”

 

Si su estadía en Mafeking era desdichada,  la marcha de su vida personal no iba a resultar mejor. Cinco años antes del Sitio había contraído matrimonio con una candidata inmejorable de acuerdo sus nobles orígenes: Violet Georgina Maxse, segunda hija del almirante Federico Augusto Maxse, nieta del barón Berkeley. Los artículos de época dan cuenta que desde el principio las cosas no funcionaron todo lo bien que cabía esperar.  En Fifty-One Years of Victorian Life,  Margaret Elizabeth Leigh, detalla que “Cecil era un aventurero y un jugador irredimible que asediaba permanentemente a su Padre el Primer Ministro solicitándole dinero para saldar sus deudas”  y eso por supuesto pronto deterioró la relación de la pareja.

En Julio de 1899 el matrimonio llegó a Sudáfrica; el Mayor instaló a su esposa en Ciudad del Cabo y se fue a Tuli para organizar los regimientos junto a Baden Powell, Cecil entró a Mafeking el 15 de septiembre de 1899 y no saldría de allí hasta mayo de 1900.   . Mientras tanto Lady Violet (una joven de 26 años) aprovechó su tiempo bastante  bien, en Ciudad del Cabo comenzó un romance –al parecer bastante público- con  Sir. Alfred Milner que por ese entonces  era el Alto Comisionado para África del Sur y Gobernador de la Colonia del Cabo, el mayor  funcionario civil británico en Sudáfrica. (Oxford Dictionary of National Biography)

En el año 2005,  Hugh Cecil  -sobrino Nieto del Mayor Edward Cecil-  publicó el libro   Imperial Marriage: An Edwardian War and Peace, allí acepta que hubo algún tipo de vínculo entre su tía abuela  Violet y Lord Milner,  pero niega que se tratara de un romance. Increíblemente en el mismo trabajo admite tres hechos que parecen sugerir una conclusión obvia:

  1. Antes de su muerte Violet quemó toda la correspondencia que le envió Milner  durante el  período correspondiente al Sitio de Mafeking, aunque conservó todas las cartas de sus múltiples amigos (por ejemplo el libro Edward Burne-Jones Letters to Violet Maxse 1892-1897, recoge cinco años de correspondencia con un artista plástico y  constituye una elocuente muestra de su selectivo criterio para la quema de material)
  2. Luego del Sitio de Mafeking Violet se divorció de Cecil
  3. Más tarde  volvió a casarse: ¡Con Milner!, convirtiéndose así en la Vizcondesa Milner.

Mientras tanto Cecil permanecía encerrado en la ciudad, ajeno a la situación; debería esperar siete meses  días para enterarse de estas inquietantes noticias familiares.

EN LA PRÓXIMA ENTRADA: CONTINUAMOS RECORRIENDO LAS ACTIVIDADES DEL DÍSCOLO “PADRE” DE LOS CADETES: EDWARD CECIL, UN HOMBRE ENFERMO Y MUY OCUPADO.


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Las fuentes documentales en las que se basan las investigaciones se pueden consultar en el listado aqui.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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