¡Llega el campamento!

Pues sí. Para la mayoría de Scouts del hemisferio norte llega el verano y con él vienen nuestros tradicionales campamentos.

Me resulta curioso leer a Baden-Powell y su descripción de un campamento ideal y compararla con lo que la legislación actual (sin duda establecida por personas con muy buena voluntad y escasa idea de lo que es el escultismo), nos permite realizar. Pero no os marearé de entrada con mis puntos de vista, prefiero que dediquéis un minuto a leer al viejo fundador y su ‘perspectiva’:

Acampar

“No hace mucho me enseñaron una muestra de campamento escolar en el que había filas de tiendas de campaña, de tipo cónico, elegantemente plantadas y perfectamente alineadas, con una estupenda carpa grande y un alojamiento para los cocineros bien equipado con una cocina completa.
Había senderos de ladrillo y baños y letrinas de madera, etc.
Todo estaba sumamente bien planificado y construido por el contratista. El responsable que lo organizó simplemente tuvo que pagar una cierta suma de dinero y todo quedó organizado. Fue bastante sencillo y formal.

Mi única queja al respecto fue que aquello no era acampar. Vivir bajo una lona es algo bien diferente a acampar. Cualquier burro, por así decirlo, puede vivir bajo tela formando parte de un rebaño al que se le da todo hecho. Pero para todo el bien que probablemente obtuviese de ello, lo mismo podría quedarse en su casa.

Espero, por lo tanto, que cuando se les pida consejo, los Scouters subrayen a los organizadores del campamento que lo que atrae a los muchachos y lo que los mantiene ocupados, siendo al mismo tiempo educativo para ellos, es acampar de verdad. Es decir, allí donde ellos preparan su propio campamento, incluso hasta el punto de confeccionar previamente sus propias tiendas y aprender a cocinar su propia comida.

Después montar las tiendas en lugares separados y rincones elegidos por las patrullas dentro de lo posible, organizar el suministro de agua y leña, la preparación de los lugares de baño, las cocinas de campo, las letrinas, los hoyos de drenaje y de desperdicios, etc., la utilización de recursos de campaña, y la elaboración de utensilios y mobiliario de campamento, proporcionarán un gran interés y una valiosa educación.

Allí donde encuentres a un montón de muchachos en una ciudad de lona te verás obligado a utilizar instrucción militar y formaciones de baño como un medio para proporcionar una ocupación conjunta, mientras que con unas pocas patrullas, además de un menor trabajo de campaña, el cual lleva mucho tiempo, existe la constante oportunidad para la educación en conocimiento de la Naturaleza y para el desarrollo de la salud del cuerpo y la mente mediante carreras y excursiones campo a través, y la vida al aire libre en los bosques.

Conseguid que los organizadores se den cuenta desde el principio de la diferencia entre acampar y vivir bajo lona, y habréis hecho una buena acción para con ellos y para con sus muchachos.”                                                                          Mayo, 1919

Y es que la idea del escultismo que tienen muchos no tiene nada que ver con lo que en realidad se pretende. No se trata simplemente de salir al aire libre para respirar aire puro, jugar y divertirse, a la vez que se aprende a convivir.  Todas esas cosas TAMBIÉN van implícitas en el Gran Juego… pero quedarse ahí es quedarse muy corto.

La idea es poner a los chicos en un ambiente “extraño” pero atractivo, revestido de un aura de emoción y aventura, de la magia y admiración que despiertan en los chavales los exploradores, los rastreadores nativos, los supervivientes, los maestros del bushcraft (que es lo que ahora pueden ver por la televisión). Esos hombres capaces de conseguir vivir con lo que hay en su entorno.

Esa ambientación, ese marco simbólico, nos permite motivar y encender la imaginación. Y de esta manera se enfrentarán a ese medio “hostil”, que supone el medio natural, con las herramientas básicas para conseguir desenvolverse en ella con comodidad.

“¿Y por qué con herramientas básicas? ¿Por qué no es bueno tener comodidades? Si así se gana en seguridad…”

A ver… comodidad no tiene nada que ver con seguridad. La razón de ponerlos en un ambiente incómodo (aunque absolutamente controlado) es precisamente porque el juego consiste en un reto. El reto de trabajar en equipo, de solventar los problemas que van saliendo, de aprender de los errores que sin duda cometerán, de solucionar sus discusiones y rencillas, de utilizar los recursos, el ingenio, el conocimiento adquirido poco a poco y enseñado de veteranos a noveles, a fin de conseguir ganarse el máximo confort. Al afrontar ese reto los chicos sacan lo mejor de sí, y al superarlo es como obtienen esa sensación de orgullo, de confianza y autoestima que tan útil les será en la vida. Es sencillamente formar el carácter de los chicos, que decía B-P.

En un campamento organizado, con duchas, cocinas, baños, etc… todo eso se ve muy minimizado.

Por ejemplo, hacer unas letrinas del modo adecuado es todo un arte. Un arte que va acompañado de planificación, de enseñanza, de “aprender haciendo”, de conocimiento del medio. Es necesario observar, averiguar el lugar idóneo para hacerlas, a la distancia adecuada del campamento y de posibles corrientes de agua. Es necesario saber cuál es la profundidad idónea, que permitirá una mejor descomposición de los residuos por las bacterias y nos evita dolores de espalda excavando agujeros profundísimos y peligrosos. Saber cuál debe ser su longitud y su anchura. Cómo se utiliza y cuánta tierra se debe depositar tras usarla. Y cuándo se debe comenzar a usar la zanja siguiente. Una letrina bien hecha y bien usada no precisa de sustancias químicas nocivas.

Los chicos ponen en práctica las habilidades manuales adquiridas y a organizarse para la tarea. Pero también aprenderán que los insectos transmiten las enfermedades al posarse en los excrementos y luego volar hacia otras partes, así como aspectos esenciales de la biología y del ciclo de la vida. Aprenden el gran peligro que supone no hacer las cosas bien. Y ganan confianza en sus capacidades y un sano orgullo por saber trabajar en equipo para superar todos los pequeños obstáculos.

Si simplemente se les ofrecen unos baños prefabricados porque así es más cómodo… pues estupendo, pero no habrán podido aprender nada de nada. Estarán como en su casa. O como dice BP en su escrito: “para todo el bien que probablemente obtuviese de ello, lo mismo podría quedarse en su casa”. A todo ello podemos añadir que de este modo los chicos aprenden a valorar lo que tienen en sus casas y a relativizar la importancia de algunas cosas que antes les parecían imprescindibles… y que NO LO SON.

Lo mismo ocurre con las tradicionales tiendas de campaña… ¿o creéis que los chicos de principios del siglo XX no estarían más cómodos en cabañas o barracones, y durmiendo en camas con colchón? ¿De verdad creéis que no pasaba como ahora?

Como habréis comprobado por el texto del viejo jefe, antes tampoco era nada difícil contratar todos los servicios, incluyendo la comida. Es simplemente…que no se trataba de eso, sino de formar el carácter de los chicos.

¿No habéis observado como los humanos nos unimos ante la adversidad? Pues el escultismo utiliza el medio natural para conseguir lo mismo. Tan sencillo, o tan complejo, como eso. Y el campamento supone una oportunidad extraordinaria para poner a los chicos en una situación especial y observar con detalle cómo se comportan. Es un verdadero tesoro para el Scouter con las ideas claras y la vista aguda.

Como veis, TODO TIENE SU POR QUÉ, y un repaso a los viejos libros, como esta “Perspectiva de B-P”, nos permite comprender el método y cómo jugar al Gran Juego del escultismo con el mayor éxito.

 

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1 Respuestas a “¡Llega el campamento!”


  • Gonzalo J. Perezalonso UNITED STATES

    Muy buena la descripción de un verdadero campamento bajo la perspectiva de BP. Para estimular la creatividad y la habilidad de ser auto suficientes se requiere el esfuerzo y la iniciativa de lograr algo por propio merito resolviendo todos los obstáculos que se presentan usando nuestra inteligencia y capacidad, motivo de orgullo, una vez logrado por propio esfuerzo. Esto forja nuestro carácter y espíritu de ser útiles y líderes prácticos al tomar decisiones. Lo que verdaderamente nos cuesta lograr lo sabemos apreciar porque enriquece nuestro espíritu y nos orgullece de ser humanos utiles y responsables. Gracias BP por tus enseñanzas. BP hurra!

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