Escultismo y la cultura del esfuerzo

Siempre he pensado que un Grupo Scout debería ser un Laboratorio de felicidad donde se crearan experiencias positivas sobre la vida y no unos talleres extraescolares donde de vez en cuando se sale a la naturaleza, se montan algunas tiendas y se califica a los Scouts con unos u otros progresos. Este Laboratorio necesitaría de unos técnicos expertos en la creación de ambientes y no la degeneración de los mismos.

marcha de pioneros

En este Laboratorio no deberíamos confundir esfuerzo con capricho, decirle a alguien que puede conseguir todo aquello que se proponga es un arma de doble filo si está bien encaminado pues basado en supuestos de la psicología positiva y en la propia Ley Scout podemos soñar, luchar por lo que somos e incluso pensar que la palabra imposible no existe, pero esto no hace que nuestro camino no esté ausente de trabajo y esfuerzo pues por el mero hecho de desear las cosas no se consiguen.

¡¡Desterremos de nuestros Grupos Scouts la moda del “yo lo valgo”!!

Como el escultismo no es ajeno a la sociedad que lo amamanta aunque intente cambiar la propia dirección de la misma se ve influido por unos preceptos nada favorables. Educar no es fácil y transmitir a nuestros Scouts la idea de que el esfuerzo es necesario para su formación es en realidad un metaobjetivo, no palpable y en ocasiones un poco utópico viendo nuestro ritmo de trabajo habitual: dos horas semanales.

Esquivar el esfuerzo es buscar el placer inmediato aunque este lleve aparejado valores contrarios a nuestro movimiento: egoísmo y pereza, y lo que es peor, a la larga fracaso.

Si queremos ser un Laboratorio de experiencias positivas necesitamos recuperar cuanto antes la cultura del esfuerzo, es el único camino para el talento, para competir con uno mismo y autoexigirse. No hay nadie brillante que no tenga detrás de sí muchas horas de entrenamiento. ¿Cómo intentar implantar una pedagogía del esfuerzo siendo una isla dentro de un mar de valores devaluados? Con voluntad y paciencia, dos grandes armas del movimiento.

¿Cuánto esfuerzo gastó Ulises para regresar a Ítaca aún desconociendo lo que había ocurrido con Penélope? ¿Qué hubiese ocurrido si cesa en su empeño de volver a casa? Ulises utilizó el impulso continuada a lo largo del tiempo y dejó de lado tres obstáculos que nos encontramos sábado a sábado en nuestros salones Scouts:

  • 1. “Ya te lo haré yo”
  • 2. “Se muestra lo bueno y no lo malo”
  • 3. “Está bien, seamos ingenuos”
  • ¿Qué ocurre si me siento una Akela paternalista?

    Clamaremos al cielo cada vez que veamos una situación que nuestro Lobato tenga que resolver: antes de esperar el tiempo necesario para que éste aprenda a atarse los cordones preferimos atarlos nosotros vaya a ser que el programa se nos quede corto y no podamos cuantificar objetivos y criterios de evaluación. Y ¡ojo! Ese paternalismo suele ser transmitido entre responsables y podemos encontrar a Responsables de grupo hiperpaternalistas con sus responsables de rama: el tema es peliagudo.

    El segundo obstáculo está marcado por nuestros medios, y en nuestras generaciones claramente por la televisión y las redes sociales. Ven modelos de éxito pero no ven todo el esfuerzo que cuesta llegar a ello, solo ven que sus modelos cercanos están muy preocupados por temas mundanos como pagar la hipoteca mientras Rafa Nada consigue otro Roland Garros pero no han parado a pensar cuantas cosas ha dejado éste a un lado del camino para poder levantar el trofeo.

    El último obstáculo: “todos podemos llegar a todas partes con esfuerzo”, tenemos que tener cuidado con los falsos mitos de igualdad. No creáis que soy un cenizo, en el Laboratorio de felicidad no se puede jugar con la misma pues el escultismo tiene que buscar explotar aquellas potencialidades que se encuentran inmersas en cada persona.

    ¿Cómo vencer a todo esto? No hay duda, inculcando motivación y haciendo de nuestra casa Scout un lugar de enormes experiencias que demuestren a cada uno de nuestros muchachos y muchachas quiénes son y para qué están más capacitados: recordad que aunque el Escultismo no es una ciencia sí es un método de ensayo-error.

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