El escultismo no es una ciencia

El artículo del viejo Jefe que os traigo hoy corresponde al publicado por la revista “The Scouter” en enero de 1931. El comienzo del mismo es una de esas reflexiones utilizadas mil y una veces por aquellos que pensamos que en muchas ocasiones complicamos tanto el juego, que acabamos desvirtuándolo y haciéndolo pesado y aburrido. El artículo completo dice así:

 El Escultismo es un juego, no una ciencia

“Sí, el Escultismo es un juego. Pero a veces me pregunto si, con todos nuestros panfletos, normativas, disquisiciones en “El Scouter”, conferencias y clases de formación para los Comisarios y demás Scouters, etc., no parecerá que estamos haciendo del juego algo demasiado serio.

Es cierto que todas estas cosas son necesarias y que ayudan a los hombres a hacerse una idea del asunto, y a obtener resultados seguros. Pero tienden a crecer en gran medida (como nuestros propios hijos o las propias particularidades) sin que nos demos cuenta, a pesar de ser algo muy patente para aquellos de fuera del movimiento que se tropiezan con ello de repente.

De este modo, esta avalancha de ayudas formativas resulta absolutamente tremenda para más de un Scouter, mientras que para los observadores que nos echan un vistazo antes de saltar a nuestro vórtice debe ser directamente disuasoria en muchos casos.

Cuando comienzas a verlo como algo formidable, entonces pierdes el verdadero espíritu y toda la alegría que hay en él. Vuestros chicos captarán vuestro desánimo, y el Escultismo, una vez haya perdido su espíritu, no será ya un juego para ellos.

Acaba siendo como el juego de polo que me sugirió un General bajo cuyas órdenes serví. Había surgido un momento de desánimo cuando se ordenó a las Tropas de la guarnición que fuesen de luto. Ello sucedió el mismo día que se iba a jugar un importante partido de polo. Así que me enviaron como delegado a preguntarle al General si debíamos cancelar el partido. El General, guiñándome el ojo, me contestó: “Creo que si jugáis muy despacio y utilizáis una pelota negra podría valer para la ocasión”.

Como he dicho antes, el escultismo no es una ciencia que deba ser estudiada solemnemente, ni una recopilación de doctrinas y textos. Ni tampoco es un código militar para inculcar disciplina en los chicos y reprimir su individualidad y su iniciativa. No, es un juego divertido al aire libre, en el que hombres y muchachos puede correr aventuras juntos como hermanos mayores y pequeños, adquiriendo salud y felicidad, habilidad manual y buena disposición.

Lord Baden-Powell

Muchos jóvenes esquivan la responsabilidad de ser Scouters por el temor de tener que ser como el Admirable Crichton y de ser capaces de enseñarles a sus muchachos todos los detalles de las diferentes Especialidades, cuando su labor es la de entusiasmar a los chicos y conseguir a personas expertas que les puedan enseñar. El conjunto de normativas es sólo para establecer una guía que les ayude en alguna dificultad. Los cursos de formación son sólo para mostrarles, lo más sencillamente posible, la mejor forma de aplicar nuestros métodos y de conseguir resultados.

Así que me gustaría urgir a los Scouters a que sean conscientes de que la cuestión más importante para 1931 es animar el alegre espíritu del escultismo mediante acampadas y excursiones, no como algo ocasional entre periodos de escultismo de salón o de desfiles, sino como la manera habitual de educar a sus muchachos, y de paso a sí mismos.”

Enero, 1931

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