Una verdad incómoda. La renuncia a Educar en el modelo Valleriano

“No existe nada parecido a la desaparición de la infancia,
aunque sí existe la renuncia adulta a intervenir en la educación de los niños”

Estanislao Antelo

niño y árbol

Renunciar a Educar. Eso se pide a los adultos tanto en la escuela como en algunas organizaciones Scouts, afirmando que si lo hacemos ¡realmente educamos! ¿cómo es esto?

El mito del autoengendramiento – reservado a los dioses – que en otros tiempos alimentó al “yo” todopoderoso de la “religión americana”, a Nietzsche en su “voluntad de poder”, a Hitler con la pureza racial; hoy reaparece desde la llamada ciencia al servicio del poder bajo el imperio de una  biopolítica cimentada en el “mito del niño que se crea a sí mismo”, por lo que la labor del adulto nunca podrá ser educarlo sino “facilitarle” el camino a su autocreación casi sin marcas identificatorias (pero no sin marcas, con las del mercado que inunda desde la tecnología a su disposición) y con la menor interferencia posible.

Si hace unas décadas los Ideales orientaban al sujeto en la vida respecto de su goce de los cuáles podría liberarse en su adolescencia y juventud para ir más allá de lo normado, en la actualidad aparece de entrada la no regulación de – como diría Freud – Su Majestad el Niño, entendiendo la norma como función que se denominan paterna no porque necesariamente coincide con la figura del varón, sino en tanto se trata de la Ley que instituye a las infancias como tales.

En nuestro tiempo un cóctel desestructurante se ha formado en tanto que la cultura impone por diversos medios el mito narcisista articulando las teorías educativas que sostienen un aprendizaje sin el Otro con la mercantilización de la infancia cuyo único objeto es la creación de consumidores que necesitan no estar regulados por los ideales para que la mayor circulación de los objetos sea posible (y esto no es sin desmedro de los lazos con el otro y con los otros). Estos objetos que en definitivamente son naderías, se ofrecen como los únicos que garantizarán completud y satisfacción, siendo engañosa como toda publicidad porque siempre habrá un nuevo objeto a consumir que ocupe el lugar del comprado hace poco  que demasiado pronto se volvió viejo.

Vivimos un tiempo donde si hay algo sencillo es cuestionar la Educación, en especial la figura del Educador en tanto nunca podrá a estar a la altura del lugar adjudicado a partir de la modernidad. La sociedad no está dispuesta a sostener una autoridad que confunde con desigualdad, cuando en realidad se trata de la posición que conviene al proceso educativo. Hoy el imperativo tanto para los padres como para aquellos que trabajan con la niñez y juventud es Eduquen sin Educar, no se le ocurra producir frustración entre lo que el niño cree saber y lo que realmente sabe porque hiere su autoestima, que construyan las reglas no interesa cuáles porque lo verdaderamente importante sería que las autogeneren tal como el mito manda siempre y cuando sigan consumiendo.  Imposible introducir en la discusión que, de la misma forma que el lenguaje, las reglas son constructos sociales arbitrarios que han llevado siglos a la humanidad y que son  necesarias en tanto reguladoras de las relaciones. El “doble vínculo” que Gregory Bateson teorizara hace algunas décadas se hace carne en las teorías Educativas diciéndole al adulto: “Educa al niño!” … “No intervengas, no lo limites!”; lo que se traduce continuamente en cursos donde el adulto es desorientado en su función por la falta  de claridad de su tarea, aprendiendo casi de memoria la normativa de seguridad de campamento y por otro lado la libre- creación de los chicos lo que no es muy seguro sin su intervención.

En sintonía con el modo de producción neoliberal se ha ido minando la POSICION del educador respecto a la formación en CIUDADANÍA ACTIVA, para desplazarse hacia los supuestos saberes y métodos de aprendizaje que convienen al sistema productivo tanto en la currícula como en el sistema de trabajo por equipos variables, sin la estabilidad de los lazos comunes y necesarios en la infancia, esto último en nombre de “socializar con todos y entre todos” siendo el patio de la escuela –en el recreo – el único lugar en que pueden agruparse naturalmente. Lo mismo ha ocurrido en algunas organizaciones scouts donde ya no se tiene en cuenta los modos de agrupamiento de los niños sino que se interviene directamente sobre ellos creando nuevos “equipos” cada año, despojando a los niños de las marcas identificatorias que hacen a ser parte de una patrulla determinada con una historia distinta de las otras. Si la función del adulto es impedir la construcción de lazos identificatorios propios de la niñez, tenemos la garantía de colaborar en la producción de la soledad de los lazos flexibilizados (como el mundo del trabajo manda) y sumarle algunas fichas a la construcción de una futura generación de CONSUMIDORES acríticos.

Históricamente la familia (sagrada o no) junto con la Escuela han tenido como función principal la construcción de CIUDADANOS ¿cómo es eso?. Se las ha cuestionado hasta el hartazgo en su función alienantes, pero no se presta atención a que no hay construcción del sujeto sin que se pase por la alienación al Otro, y si esto no ocurre con el discurso Familiar, religioso o al de la Educación, sencillamente se produce directamente con el mundo de las mercancías convertido en un spam continuo gracias a los avances tecnológicos con una hiperpresencia que cortocircuita la base de los lazos sociales, distinta a los lazos ocasionales que pueden cambiar… como los equipos de trabajo variables… la sociedad toda, construida con la circulación de mercancías como nuevo demiurgo, principio ordenador de la humanidad.

La ilusión del autoengendramiento no es mas ni menos que la traducción la ilusión de base, la omnipotencia humana. Renunciar a Educar a los niños es abandonarlos al Mercado ¿podría existir una “privatización” más radical que esa? ¿seguiremos sosteniendo la ilusión del niño autoengendrado que conviene a la subjetividad de nuestra época? ¿Acaso el escultismo no nace con vocación de ciudadanía que hoy se da de bruces con la noción de consumariado?

Niños abandonados

            En “Las infancias y sus destinos: esos lugares donde las cosas suceden de otros modos” Oscar Amaya nos sitúa crudamente en la época. Vivimos un tiempo donde la subjetividad infantil se configura fuera de la Escuela y la Familia, en una cultura producida por la tecnología que invade todos los aspectos de la vida del niño absorbiendo su tiempo e intereses, lo que denomina existencia saturada.

Este panorama nos muestra que nuestros niños y jóvenes corren el riesgo de ser una terminal de un sistema globalizado que determina cada vez más cuál es la información que llega y cual no, y esto nunca es políticamente inocente. El summun tecnológico son los juegos de “realidad aumentada” que estrictamente son de “realidad disminuida” en tanto configuran un circuito de corte autístico donde las relaciones con el mundo son ignoradas –por ejemplo- en una cacería de poquemones el mundo pasa a ser un segundo plano del primero… la pantalla. Si en los 70 Francoise Doltó comparaba el continuo encierro de los niños en su casa y la ida a la escuela en un transporte escolar donde el vidrio se convierte en una pantalla que obliga la toma distancia con el mundo real, en la actualidad se ha potenciado el encierro en tanto el mundo se configura como extensión de la pantalla del celular y los otros no son más que imágenes que nos rodean mientras nos convertimos en objeto de lo que supuestamente es nuestro objeto precioso (como diría gollum). Cualquiera podrá darse cuenta de esta existencia saturada observando cómo los lugares del lazo social han sido invadidos por la tecnología produciendo que cada sujeto esté más atento al celular que a lo que sucede en la reunión, lo que impacta disolviendo el lazo social.

Es el Mercado quien apunta a resquebrajar el Orden Simbólico en tanto éste  permite que se instituya un ciudadano, y por ende Ideales que regulen la satisfacción inmediata convirtiéndose en un obstáculo para la circulación de las mercancías. El Orden Simbólico se encuentra representado por el Estado, la Familia, las Iglesias, las Organizaciones que colaboran en la tarea de la Educación en Ciudadanía; instituciones bastardeadas de forma continua desde sectores políticos que las ubican como el motivo del malestar de la cultura, incluyéndose en la crítica supuestas organizaciones que se autodenominan “progresistas” que hacen el juego al Mercado del cual se quejan.

Algunos “pedagogos” funcionan queriéndolo o no, como operadores del poder. Nos dicen que “las actividades surgen exclusivamente de los intereses del niño” evitando decir que esos supuestos intereses se encuentran muchas determinados desde el mercado, encubriendo el verdadero abuso y abandono al que es sometida la infancia. Muchas veces la actividad realizada por un Educador  permitirá el descubrimiento de nuevos mundos, la exploración de posibilidades, la oportunidad de cuestionarse en la subjetividad mercantilizada que instala la desorientación y el Ansia del consumidor.

De la flexibilidad laboral a la resiliencia; del Estado con intervención mínima al dirigente Facilitador; de la a-historicidad del mercado a la a-historicidad de la anulación de las historias y tradiciones de las patrullas centrando el tabajo de los niños con objetivos que sirven para todo el mundo; de la metonimia de los objetos de consumo a la liberación de las actividades en función de los supuestos intereses de los niños (previamente formateados por el mercado)… y otras cosas más… existe continuidad ideológica de los distintos conceptos que ponen en sintonía la sociedad neoliberal con el “Escultismo comercial”, cuestionando en las otras modalidades de escultismo -al principio del texto decía que si algo era fácil es criticar a la educación y al educador-:  el lugar que ocupa el adulto, la actividad típica de los scouts definiéndola como “recetas”, el reconocimiento de logros de progresión a partir del esfuerzo personal, la utilización de manuales sobre conocimientos técnicos para el aprendizaje de las técnicas que son representantes de un orden simbólico. Lo que encontramos de fondo en estas críticas es que apuntan a no facilitar que un sujeto se instituya como ciudadano a partir la aceptación de lo norma que apunta a la fortaleza del Ideal,  cuestión básica que lo orienta hacia el compromiso concreto para la transformación social de un mundo en el que todos tengan lugar.

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2 Respuestas a “Una verdad incómoda. La renuncia a Educar en el modelo Valleriano”


  • Claudio Mateluna

    Me parece una crítica rápida y fácil de un remanente normalista, fácil porque en la actual estructura social existe una brecha y un abismo entre el adulto formado en un contexto normalista y en base a un panoptico, donde no sólo veíamos la figura del​ educador de forma endiosada sino que además heredaba también sus traumas al educado impidiendo su propio desarrollo y capacidad de decisión.

    Tampoco el formato educativo criticado plantea soltar los niños y jóvenes a la selva con solo un taparrabo como herencia. Sino permitir que el niño se desarrolle en base a su propio ser y experiencias y no en base a otro. No por ello tampoco significa que el educador sería igual que un dibujo en la pizarra sino un guía, un ancla capas de mostrar gamas de alternativas.

    Finalmente, esto es lo que plantea el fundador o no has leído rema tu propia canoa, el texto no está dirigido al educador sino al educado y es entonces el rumbo que tienen el movimiento scout desde su origen, asunto diferente es que no hayamos sido capaces de comprenderlo antes

  • Claudio Mateluna.
    Primeramente agradezco tu comentario.
    En primer lugar quiero aclararte que es un posteo es parte de una serie de textos sobre el tema, publicados en el Blog que se titulan “Vallerianas: jugar a ser o la orientación del deseo”, “la confusión del Sr Vallory”, “desentrañando el trabajo de equipos”, “el gestor del programa”, “la técnica scout y la formación del carácter” “desamarrados, flexibles y resilientes”, “de la formación del carácter a la corrosión del carácter”, “la desestimación de las prácticas scouts y la homogeneización” y a su vez por su extensión es un texto que tiene 3 partes… esta es la primera de ellas.
    Supongo que al decir “normalista” hacer referencia a la escuela normal unida a la idea del panóptico… bueno no viene por ahí en el análisis que realizo… sino desde los estudios la época actual que es la del Ojo Absoluto y la Biopolítica, donde es peor el Otro invisible en su voracidad, que el maestro con todos sus traumas y defecto… peor para la regulación de la pulsión, peor para la consitución del propio cuerpo (de allí las epidemias donde la imagen juega un papel preponderante sean en patologías como la anorexia y bulimia, como en las de la depresión en tanto también es una cuestión relacionada a la imagen).
    Vos decis que el formato educativo criticado plantea “permitir que el niño se desarrolle en base a su propio ser y experiencias y no en base a otro”… y justamente es lo que cuestiono, el mito de autoengendramiento, también en los textos anteriores abordo sobre la imposibilidad que que alguien alcance un ser SIN EL OTRO, solo algunos cognitivistas o neurocientíficos alejados de la clínica pueden afirmar algo así, lo que es respetable en tanto opinión, pero no tiene base real.
    He leído “Rema tu propia canoa” y varios libros, como te daras cuenta es de Baden Powell y se le cree en lo que dice porque es Baden Powell que ocupa un lugar de maestro para el que lo lee, por eso se lo cita… de esta manera sencilla se demuestra que no es sin el Otro.
    En algo te doy la razón, pero al revés, la tuya es una crítica rápida y fácil. Y si escribo esto último es simplemente porque me parece que desestimar el trabajo de alguien rápida y fácilmente no es muy cortés que digamos, todavía existen las buenas formas.

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