Una verdad Incómoda (2): No hablemos de Educación, sino de aprendizaje.

Tú hiciste de mi vida un cuento para niños en donde naufragios,
pérdidas y diferencias…. son pretextos de ceremonias

Alejandra Pizarnik

¿Por qué no hablar de Educar y sí de aprendizaje? Sencillo. Hablar de Educar implica posicionarse políticamente en tanto que siempre se lo hace desde una práctica social que atraviesa la historia de la humanidad, teniendo desde sus orígenes la formación del hombre o a partir del siglo XIX, del ciudadano. Esto implica que la Cultura establece cuáles son los saberes a transmitir implicando en su selección una operación ideológica, señalando contenidos, despreocupándose de ellos, definiendo qué es la educación y de qué forma se aprende.

Las Ciencias Sociales a partir de la década del 60 se ocuparon de denunciar y cuestionar la ideología presente en las instituciones, suponiendo que ello facilitaría el cambio social y el avance hacia una sociedad “más justa”. Jacques Lacan fue uno de los pocos que en su aguda percepción señalo dos cuestiones claves para entender ésta y cualquier otra época.

  • Toda revolución implica quitar un Amo para poner otro
  • Se puede ir más allá del Padre (la ley) a condición de servirse de él

No son cuestiones menores en tanto que la caída de las regulaciones sociales han permitido el afianzamiento de un discurso neoliberal que rompe el lazo social, encubierto por el discurso de la Ciencia. El “mito del niño que se crea a sí mismo” sostenido por el cognitivismo individualista y las neurociencias que se ofrecen bajo una supuesta “neutralidad ideológica”, han provocado desorientación en padres y educadores que por definición siempre están “atrasados” tecnológicamente respecto de los hijos, pero nunca debieran estarlo en su función de instituir infancia. La negación de las regulaciones que implican la incorporación del NO de las normas que corresponden a la familia y las instituciones, ha provocado de hecho el abandono de niños y adolescentes en tanto que, para ir más allá de las regulaciones sociales, primero hay que estar atravesados por ellas. ¿Qué ha ocurrido? La instauración de un Hedonismo que libera los goces que convienen al capitalismo, y la declinación de la función de Educar que se contrapone al Mercado. Los niños y adolescentes quedan desamparados ante su goce autista y el resultado directo es la no discusión y compromiso con la construcción de una sociedad más justa para dar lugar a los avatares del cuerpo consumidor con todos los síntomas de época, que paradójicamente pretender ser legalizados.

¿Por qué la insistencia en cómo los chicos aprenden descontextualizándolos de su ambiente? Se dice que las actividades surgen de los intereses de los muchachos, algo así como el cuento de que surgirían de un repollo en tanto se niega el papel del Otro como lugar de constitución del sujeto y su deseo, abandonado al niño  como consumidor que se consume en el recorrido de su infancia, adolescencia y juventud.

Es muy fácil cuestionar al dirigente y obtener una sonrisa cómplice del público, después de todo ¿Quién no cuestiona a sus padres o hermanos mayores por no estar a la altura de su función? Se lo crítica por duro o por blando, por poner o no poner límites, porque está presente y no deja desarrollarse, o está ausente y los abandona; porque interviene demasiado o no interviene y abandona, porque da indicaciones o porque no orienta, etc. Cuestionar al dirigente es una batalla que siempre se va a ganar porque el adulto se encuentra en una posición imposible de ser sostenida, pero que es condición NECESARIA para el escultismo y la educación –si es que aún no hemos renunciado a ello -.

La posición “Valleriana” de fuerte cuestionamiento al escultismo utiliza el término “trastocado” para lo que tiene que ver con el escultismo llamado “tradicional”, y sin decirlo, marca su propia creencia como “verdadero escultismo” . Lo que escribe no se verifica y  tiene poco que ver con las nuevas -viejas infancias. Como dice Mercedes Minnincelli “No se trata del fin de la infancia, ni de nuevas subjetividades “libres” sino de la renuncia que promueven ciertos discursos de nuestro tiempo a la Educación de la prole humana, a la transmisión de la legalidad cultural. Es decir, se advierte la renuncia a la inscripción filiatoria en el linaje familiar, social, cultural. De este modo, se desplaza dicha inscripción hacia el universo imaginario propio del discurso de la cultura hegemónica de nuestra época, por parte de generaciones de adultos que, desilusionadas con su propia infancia, no acreditan el derecho a la misma en las nuevas generaciones”

Estimado lector ¿eres parte del problema o del intento de solucionarlo?

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