Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 11 Parte 1

INFORMANTES, ESPIAS Y TRAIDORES: EL ESPIONAJE BÓER EN MAFEKING

AYUDANDO DESDE CASA

Jueves 26 de octubre de 1899.  Los espías que regresaron al laager [refugio] Boer informan que vieron minas de dinamita enterradas en las proximidades de Aslaagte [a unos 6 Km km de Mafeking]. Eso causó pánico entre nuestras filas.”

La entrada en el diario de Abraham Stafleu, – un maestro de escuela de 29 años de edad que se enroló como  combatiente voluntario en el ejército bóer- no deja dudas sobre la eficiencia del  trabajo de los espías al servicio de los burgueses.

La anotación del holandés, registrada  tan solo a dos semanas de iniciado del Sitio, indica claramente que el servicio de inteligencia del General Cronje poseía “ojos y oídos” en la  ciudad y sus alrededores; ello se debía tanto a sus espías profesionales como a un gran número de colaboradores que por distintos motivos adherían a su causa.

Sin que técnicamente puedan ser catalogados como espías, algunos vecinos del distrito oficiaron de informantes para los burgueses: sus propios compatriotas

Varios agricultores holandeses tenían granjas o trabajaban y vivían con sus familias dentro de los límites de Mafeking. Eran vecinos, conocidos,  amigos, clientes, proveedores y –en algunos casos- familiares  de las personas a las que luego sitiarían.

Linden Bradfield Webster, uno de los cadetes, recordaba a los 84 años

Teníamos muchos amigos entre los bóers que a menudo llegaban a nuestra tienda. La discusión era si habría guerra.”

Muchos de ellos, en los momentos previos a la guerra,  dejaron a sus esposas e hijos viviendo en Mafeking, y se unieron para combatir junto a las fuerzas de los burgueses.

Sólo unos pocos se enrolaron en la Guardia Civil como defensores junto a los hombres de B.P.; según los datos del Mayor Hamilton Goold-Adams –Comandante de la Guardia Civil durante la última mitad del sitio- 27 holandeses se anotaron en el improvisado cuerpo de defensa de Mafeking.

No he podido establecer con certeza el número de habitantes  Bóers en la comuna, pero es posible hacer algunas aproximaciones y analizar algunos datos interesantes que comprueban la existencia de varios holandeses en la “ciudad de las piedras”.

En el Libro de Actas  de Matrimonios Anglicanos celebrados entre 1885 y 1904  en la Parroquia San Juan de Mafeking, encontramos –por ejemplo- una pareja de holandeses que se casaron poco más de un año antes de la guerra, el día de San Valentín de 1898:

Abraham Isaac VAN NIEKERK, 23 años, soltero, de ocupación albañil, con domicilio en Mafeking
Elizabeth Margarita MARTIN, 18 años, soltera, con domicilio en Mafeking

Los recién casados establecieron su vivienda familiar dentro de la ciudad.

Mucho más contundentes son los archivos microfilmados de la Iglesia Metodista Weselyana de  Ciudad del Cabo, -Libro de Matrimonios 1887-1895- a cuyo registro corresponde la siguiente traducción realizada para este trabajo:


En ambos casos, los esposos lisa y llanamente declaran ser “Boérs de Mafeking”.

Otra muestra de la presencia en la ciudad de familias vinculadas a los Bóers la aporta el propio Baden-Powell en su libro de 1907 Sketches in Mafeking & Eats África, cuando incluye una nota que un artillero holandés colocó dentro de un proyectil  y luego disparó en Mafeking sin carga explosiva. Si bien la primera parte es un mensaje para él mismo,  al final se transmite  una comunicación –aparentemente domestica y coloquial- a una mujer del pueblo.

La nota enviada por el artillero Bóer reza:

Sr Baden-Powell, por favor discúlpeme por enviar este “mensaje de hierro”, no tengo actualmente otra manera de hacerlo.  Es bastante excéntrico, pero le pido que lo perdone. Me gustaría pedirle que no deje que sus hombres se beban todo el whisky ya que deseo tener una bebida cuando todos vayamos a verlo. Cindy: por favor dile  a la señora Dunkley que su madre y toda su familia están muy bien. 
Atentamente, suyo,  Un republicano.”

La historia del mensaje es confirmada por el corresponsal Mayor Frederik David Baillie, quien  el 7 de diciembre de 1899, anotó en su diario:

Se  supone que  en el curso de su vida, el Coronel Baden-Powell ha tenido muchas comunicaciones curiosas, pero sin duda ninguna más que esta. El otro día un cafre recogió un proyectil  de cinco libras sin explotar, cuando el detonador fue desenroscado, en lugar de una carga explosiva se encontró el siguiente mensaje: …”

Tal vez se tratara solo de una inocente comunicación familiar.
Tal vez fuera un mensaje en código.
De cualquier manera constituye una clara prueba del contacto que mantenían los Bóers con algunos de los pueblerinos.

Baden-Powell toma nota de esta situación  en su reporte final del 18/05/1900 explicando que “Más de la mitad de las familias de las mujeres en el refugio  eran holandesas y de simpatía pro-Bóer”. 
Si tenemos en cuenta sus propios datos, en el laager de mujeres –el refugio que se construyó al inicio de la guerra- había  188 mujeres y  315 niños,  por lo que podemos suponer que tal vez en Mafeking había unas 90 mujeres Bóers con sus hijos. En una población de unas dos mil personas, esa cifra resulta un porcentaje significativo y muy importante.

De acuerdo al Registro Civil de la Provincia del Cabo, había –al menos- dos  familias Dunkley (el apellido de la mujer que figura en el mensaje)  en Mafeking:

  • El matrimonio formado por el comerciante de ganado John Harry Dunkley de 34 años  y Johanna Jacoba Charlote Hofmann de 22 años, se habían casado el 16 de enero de 1894   en la parroquia San Juan de  Mafeking,
  • Los otros Dunkley eran Indor Gruffydd Trevor y Enrieta Eliza Dunkley, casados el 12 de mayo de 1890, en la misma parroquia.

Treinta y tres años más tarde B.P. volvió a mencionar el  mensaje del artillero Bóer que le rogaba que “no se bebieran el Whisky” y  completó la historia; En Lecciones de la Universidad de La Vida, escribió:

“Esto fue tan galante de su parte que le mandé una botella de whisky bajo una bandera blanca. Cuando estuve en Sudáfrica nuevamente, llegó a mí un hombre en De Aar y dijo que por muchos años había deseado conocerme y agradecerme por una excelente botella de whisky que le había mandado, y tal hombre era mi amigo el artillero”

Familias Bóers fotografiadas en Mafeking durante el Sitio

 

Cazando Brujas

Así como resulta comprensible que algunos familiares y amigos de los Bóers  les suministraran  información, de igual manera  es lógico que se generara cierto temor entre los habitantes de Mafeking que desconfiaban de esos vecinos holandeses. El Mayor Baillie  aporta una anécdota que permite inferir que ese recelo no era del todo injustificado:

Domingo 29 de enero.  Era una curiosa coincidencia que después de la batalla  del sábado, hubiera una sensación de inseguridad en la ciudad, y la mayoría de las personas opinaban  que con toda probabilidad los Boers violarían la tregua del domingo; pero cuando se observaron que las mujeres holandesas caminaban por los alrededores, el sentimiento de confianza se restableció rápidamente”.

Parece evidente que las holandesas sabían de antemano cuando ocurriría un bombardeo. y por lo tanto  existía algún tipo de comunicación con los sitiadores.

La Sra. Craufurd, enfermera voluntaria del hospital,   luego del Sitio fue entrevistada para el New Zeland Herald y  también manifestó las mismas sospechas:

 “6 de octubre de 1900. Un incidente que yo observe, además de otras personas, ocurrió la noche  que el refugio mujeres fue bombardeado. Todas  las holandesas que hasta entonces habían dormido ahí, se fueron a dormir a las trincheras o a las bodegas”

A pocos días de iniciado el cerco, las autoridades comenzaron a recibir denuncias y  rumores sobre supuestas traiciones y espionaje.

Jacobus Johannes Burger –uno de los bóers citados  más arriba en los Registros de Matrimonios de la Iglesia Metodista- fue encarcelado debido a la denuncia de unos vecinos que aparentemente  lo acusaban de espía.

El caso fue tratado en la Corte de Jurisdicción Sumaria de Mafeking en su sesión del jueves 23 de noviembre de 1899. La transcripción de lo actuado en  la reunión  es una inverosímil y disparatada muestra de la paranoia reinante en la ciudad, que incluso llevaba  a enfrentar miembros de una misma familia y a encarcelar a los integrantes de otra.

Burger llevaba 37 días encerrado cuando su caso llegó al tribunal:

Jacobus Johannes Burger se declaró no culpable de ser un presunto espía.
Joseph Palmer soldado del  Regimiento en el Protectorado informó que su hijo le dijo que  “oyó a su tía decirle a su madre que Jacobus Johannes (cuya familia está ubicada en un vagón contiguo al de la familia de los testigos en el refugio de Mujeres) que  había estado en la ciudad obteniendo  información y que iba a darla a conocer a los holandeses”
Christopher Palmer, de 13 años, hijo del último testigo, conocía al prisionero, oyó su tía decirle a su madre que el Sr. Burger descubre cosas de la ciudad y las informa a los holandeses. Lo hizo sobre la dinamita.
Interrogado por el prisionero dijo: No he escuchado decir al prisionero  decir nada por el estilo.
La señora Margaret Palmer, en buen inglés, informó a la Corte que ella no hablaba inglés, que había visto prisionero varias ocasiones. “Yo sé que es un holandés. ”  Mi hermana me habló de él dando  su información a los Boers, pero no hice caso de eso. Ella mencionó su nombre relacionado con cierto asunto sobre  dinamita. Mi hermana vivía cerca de los Burger.
Alleta Sophia van Royne conocía al prisionero: “Nunca mencioné ningún nombre, pero sólo le pregunté a mi hermana si era dinamita cuando vi algunas cajas en el campamento de la BSAP” (Policía Británica de Sudáfrica)
Presionada sobre el punto, dijo que  no podía explicar razón por la que se le metió la idea en su cabeza, ella nunca había mencionado la dinamita a nadie antes. Ni siquiera cuando la gran explosión tuvo  lugar. No había hablado con nadie, salvo su hermana sobre el tema de la dinamita, y negó  la conexión con el nombre de Burger  al hablar con ella.
El Prisionero dijo al Jurado que recientemente había venido aquí por su salud. Estaba sólo por unos pocos días y pretendía luego  volver a su granja en el Protectorado. “Llegue  el 9 de octubre y el 17 fui detenido”.
Eso es todo lo que tenía que decir.

Pese la inconsistencia de las pruebas y a las incongruencias de los testigos y acusadores, la Corte resolvió que el reo:

“Permanecerá en la cárcel así como también sus dos hermanos, Carl Burger y Christian Burger, bajo arresto por un cargo similar”

Esta especie de “caza de brujas” se completó seis días más tarde  con la aprensión de otro miembro de la familia;  el periódico informaba:

29 de noviembre de 1899: Christian J. Burger, padre de los tres Burger  acusados la semana pasada como sospechosos de espionaje, ha sido detenido  esta mañana bajo un cargo similar y será retenido en la cárcel.”

Los datos oficiales de  B.P. dan una buena idea del permanente nivel de alerta y sospecha que se mantenía en la ciudad:

Tuvimos más de 30 sospechosos en la cárcel  la  mayor parte de la duración del Sitio, pero era casi imposible conseguir pruebas en su contra.”

Y más adelante cuando destaca la actuación de sus hombres señala:

Sr. Heal,  Carcelero: llevó a cabo una ardua y difícil tarea, de la manera más eficiente y leal. Además de los presos comunes, el tuvo a su cargo la custodia los delincuentes militares, y también un gran número de sospechosos holandeses, espías y traidores  de Irlanda”

Teniendo en cuenta que el Sitio se extendió por  treinta y una semanas,  y visto las palabras de B.P. reconociendo que no existían pruebas en contra de los prisioneros,  queda en evidencia que  muchos ciudadanos permanecieron injustamente detenidos durante varios meses, dudosamente acusados y con el único argumento se ser “sospechosos”.

Como Comandante al mando de la ciudad, el Coronel –en una proclama emitida el 11 de octubre de 1899- había instaurado en Mafeking  la vigencia de la Ley Marcial Británica, consecuentemente la Ley Civil ordinaria quedó indefinidamente suspendida; ello acarreó que los derechos de los ciudadanos se vieran reducidos y  dejó manos libres a las autoridades militares para arrestar personas sin necesidad de mantener las garantías legales ordinarias.

Inclusive – a la luz de las declaraciones de los “supuestos testigos” transcriptas más arriba- el concepto de “juicio justo” quedó bastante diluido en nombre de la seguridad de la ciudad.

La Sra. Craufurd también aporta algunos datos sobre los prisioneros:

Todas las noches alrededor de una docena de los maridos de estas holandesas eran encerrados bajo sospecha, y se los  liberaba durante el día, aunque bajo una ciertas medidas de observación.”

Baden-Powell en varias ocasiones acudió a métodos poco ortodoxos para proteger a Mafeking y uno de ellos involucró a los supuestos espías detenidos.

Cuando luego de reiteradas advertencias a los Bóers, estos volvieron a bombardear el Refugio de Mujeres y niños, B.P. hizo uso de esos prisioneros sospechosos para desalentar futuras acciones; el Soldado del Regimiento del Protectorado William Robertson Fuller tomó nota en su diario

 “ 26 de enero de 1900:  El Gran Cañón disparó sobre el  Laager [ refugio] de las Mujeres. No hay víctimas. BP les  envió un mensaje diciendo que si comenzaban los bombardeos a las mujeres nuevamente, se colocarían todos espías holandeses sospechosos en un recinto en el Laager. Por lo tanto, estarían matando a sus propios amigos.”

En un intento por detener las acciones contra los lugares protegidos, el 29 de enero B.P. hizo publicó su advertencia en el diario local:

“… los sospechosos holandeses que han sido tratados con la mayor indulgencia en la cárcel y a los que se les otorgó cierto grado de de libertad, ahora se mantendrán como prisioneros en un lugar próximo al Laager [refugio]  de las mujeres, por lo que si el enemigo bombardea ese lugar otra vez  lo hará a  riesgo de matar a sus amigos. El Coronel al mando ha se ha visto obligado a recurrir a estas medidas contra su voluntad, debido a la acción dolosa del enemigo en los bombardeos al  refugio, el convento, etc. cuando podrían  haber tomado el más viril curso de atacar a nuestras defensas. – R.S.S. Baden-Powell – Comandante de las Fuerzas de la Frontera.”

Sospechosos de espionaje en la puerta de la cárcel de Mafeking

 

LA PROXIMA SEMANA: BP DESCUBRE UN ESPÍA Y PONE A TRABAJAR AL PELOTÓN DE FUSILAMIENTO


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Las fuentes documentales en las que se basan las investigaciones se pueden consultar en el listado aqui.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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