Dar lo que se promete

La semana pasada os volví a dar la tabarra con la importancia del marco simbólico y los pequeños detalles a la hora de crear un espíritu de grupo que haga más atractivo el juego.

Sé que me repito muchas veces y que seguramente parezca “cansino”, pero es que estoy tan convencido de sus bondades a la hora de aumentar el atractivo y la retención de los chavales que todo esfuerzo me parece poco.

Y sí, creo que todo lo que se puede decir sobre estos temas lo he contado con lujo de detalles en los artículos que encadenamos tras el título “Redescubriendo el escultismo“, en los que semana a semana desgranamos todos los elementos esenciales del Gran Juego tal y como se hizo siempre.

Redescubriendo el escultismo.

Hoy, con vuestro permiso, os contaré una historia real. La historia de un grupo scout francés vivida por un Scouter español, nuestro hermano Darzee,  en la que se refleja con claridad la importancia de ver las cosas con los ojos de los chavales.

Porque todo es más sencillo si antes de hacer lo que nosotros pensamos que es mejor tratamos de volver a aquellos años y nos acordamos de qué cosas nos gustaban y cómo las hacíamos. Eso NO quiere decir que los chicos hagan lo que quieran, ni que debamos cambiar las reglas del juego porque a ellos se les antoje. Las reglas son las que son y nuestra labor será la de ser capaces de guiarlos hacia el objetivo deseado con ingenio. De una manera sutil  e interesante.

En este caso se trata de un grupo católico, pero lo importante de verdad es el mensaje que subyace en la historia. Nuestro hermano lo contaba así:

“La historia del grupo es la común a muchos grupos scouts católicos: el servicio va por delante de muchas cosas y el consejo de grupo se apunta a todas las demandas que le realizan desde la iglesia: acompañar enfermos a Lourdes, empujar sillas de rueda en una maratón benéfica y asistir a todas las misas que les piden. Entre septiembre y diciembre de 2013, como responsable Farfadet (Castores) acompañé al grupo scout en no menos de OCHO misas.

El año pasado el consejo de grupo cambia casi completamente, el primer curso es caótico, me dicen, y para este nuevo curso 2016-2017 el consejo decide que hay que volver a las raíces. Cuando me captan para hacerme cargo de la unidad la presentación que me hace el jefe de grupo es “yo no fui Scout de pequeño pero mi mujer y otros scouters sí. Cuando les oigo hablar de sus recuerdos scouts de juventud me digo que eso es lo que quiero que vivan los chicos.”

Y eso no quiere decir que hayan dejado la iglesia de lado. En TODAS las actividades hay un tiempo religioso, los scouters son, somos, católicos practicantes.

Así pues la tropa Scout ha vuelto a aprender a hacer construcciones. Un colegio católico de la ciudad nos ha abierto sus puertas y podemos disponer de su bosque para acampar cuando queremos y realizar construcciones permanentes.

Tanto las patrullas como los pioneros han recuperado sus “acampadas en autonomía“, una actividad que había desaparecido del programa del grupo y que consiste en que los chavales organizan un realizan un fin de semana de forma totalmente independiente, sin scouters. Ojo, que aquí en Francia es legal. En España es imposible. Lo scouters simplemente pasarán un rato cada día para ver que todo va bien.

En resumen, más escultismo.

Claro que no ha sido un cambio sin problemas. Los anteriores responsables de grupo (aquí en Francia a menudo la jefatura de grupo es colegiada) se han ido porque el rumbo no les convence. Algunas familias del grupo han expresado su malestar porque se identifican más con el catolicismo militante que con el escultismo. Pero no dejan el grupo porque las instituciones católicas de la ciudad y la estructura regional de Scouts et Guides de France continúan apoyándonos al 100%. El director de la institución católica responsable del colegio y el instituto católicos más prestigiosos del departamento también es Scout desde niño, es scouter desde hace años y forma parte de la nueva jefatura.

Y bueno, así estamos. De momento funciona, hay buen rollo en el consejo de grupo y los niños están encantados.”

Creo que el mensaje está más que claro.

Los chicos no vienen a los scouts sólo para hacer grandes amigos, ni a jugar, ni mucho menos a hacer muchos servicios sociales o a una escuela dominical. Vienen buscando emoción, aventura, variedad... todo lo que hemos vendido a lo largo de nuestra historia, y se quedarán SI LA ENCUENTRAN, y si por supuesto SATISFACEMOS TAMBIÉN sus necesidades de desarrollo individual, de progreso, de atención por parte de sus responsables, de reconocimiento por parte del grupo, etc.

Pueden llegar a nosotros sólo por la imagen que tienen en su mente, o por lo que les ha contado algún amigo, pero si queremos que se queden el tiempo suficiente como para que el escultismo marque sus vidas… TENEMOS QUE DAR LO QUE PROMETEMOS en nuestro envoltorio y en nuestra historia: aventuras, magia y emoción envueltas en nuestro MARCO SIMBÓLICO GENUINO. Algo que nadie más posee, y que les ayudará a permanecer el tiempo suficiente como para desarrollar el ESPÍRITU SCOUT, que es lo que en definitiva nos interesa.

Así conseguiremos no sólo captar a los chicos, sino ayudar a RETENERLOS.

Por supuesto que existen otras muchas variables que influyen en esta tarea, y de hecho nos hablé largo y tendido sobre ellas en esta serie de artículos:

¿Por qué se van nuestros scouts? 1. El problema

Porque, a pesar de que manejamos cifras elevadas de chicos, muchos de ellos se marchan igual de rápido que llegaron, sin que el escultismo pueda llegar a ejercer una influencia significativa en ellos. Por tanto es evidente que queda mucho trabajo que hacer en este sentido.

Leí alguna vez una reflexión respecto a nuestra imagen que me pareció interesante. Venía a decir que suponiendo que existen en España más de 4,5 millones de chicos escolarizados entre los 6 y los 16 años, si sólo UNO por cada aula (pongamos clases de 25) se interesase por el escultismo…debería haber unos 180.000 scouts. Y sin embargo me temo que, a pesar de tan bajas expectativas, no llegamos ni de lejos a esas cifras. Podéis hacer este mismo ejercicio con las cifras en vuestros países y sacar vuestras propias consecuencias.

Cuanto menos nos debería hacer pensar, porque da la impresión de que los chicos no se sienten demasiado entusiasmados por venir al Movimiento, cuando debería ser una actividad lo suficientemente llamativa como para que el mismo “boca a boca” de los chavales inundara nuestros grupos.

Y desde luego la pieza fundamental en este engranaje es la formación de los Scouters, de modo que a ELLOS MISMOS LES FASCINE el Gran Juego. Es imprescindible que tengan una idea clara de los objetivos y del método.

No podemos perdernos en programas complicados con multitud de objetivos pedagógicos, programaciones exhaustivas y actividades dirigidas a todos y cada uno de esos objetivos pre-establecidos PARA TODOS LOS CHIQUILLOS POR IGUAL. Porque las fórmulas y previsiones matemáticas no valen con los humanos, y mucho menos si los que lo han de aplicar NO son profesionales de la educación, sino voluntarios, con lo que quizá sólo logramos confundirlos y desanimarlos.

Como decía el propio fundador, es fundamental que los primeros en disfrutar del juego en sana camaradería con los chiquillos y manteniendo una relación abierta y franca con los padres… sean los propios Scouters:

“Lo divertido de las nuevas actividades scouts es que son justamente como el nuevo juguete que papá lleva a casa para los chicos: papá es el primero en ponerse a jugar con el juguete. Bueno, eso es precisamente lo que debiera suceder en el escultismo”. (Baden-Powell- “Gaceta de la Dirección”, 1922).

Comparte con otros... Share on Facebook9Share on Google+1Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

1 Respuestas a “Dar lo que se promete”


  • Gustavo Alvarez ARGENTINA

    “En resumen, más escultismo.” Imposible no estar de acuerdo. Excelente Gato!.

Añade un Comentario