Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 10 Parte 4

ESPIONAJE EN MAFEKING: EL DESASTRE DE GAME TREE

¿Error de Inteligencia o error de Baden-Powell?

En 1906 cuando BP volvió a visitar Mafeking en compañía del Duque de Connaught,  recorrió nuevamente sus calles y particularmente aquellos lugares en los que se desarrollaron acciones importantes durante el Sitio. Un año más tarde las experiencias vividas en ese viaje, pasaron a formar parte de su siguiente libro “Bocetos en Mafeking y Africa Oriental”. Allí dejó constancia de su paso por uno de los puntos donde tuvo lugar una batalla:

Game Tree – la fortaleza inexpugnable de los Bóers-  ha desaparecido casi por completo. No queda nada para demostrar que aquí nuestros hombres hicieron un valiente intento para tomarlo por asalto; y aunque fueron rechazados desde el foso de las trincheras – sufriendo grandes pérdidas-,  se reunieron y volvieron a atacar la posición, y al final sólo se retiraron taciturnos, y lentamente, con más de la mitad de su gente muertos o heridos

El “veldt” –la sabana sudafricana- se caracteriza por presentar amplias extensiones de hierba plana, en las que presencia de árboles  es una excepción y no una regla. Game Tree –Árbol del Juego- era el nombre que los habitantes de Mafeking  le habían dado a un árbol de caucho; una especie tan rara para la región que hizo que el sitio donde había crecido tuviera su propia denominación.

Por sus alrededores se extendía una de las mejores zonas de pastoreo de la ciudad que era empleada tanto por criadores nativos como europeos para llevar sus animales. Las dos invasiones de langostas de los últimos meses habían esquilmado la ya de por sí pobre vegetación, convirtiendo al pasto en un bien escaso. Game Tree era uno de los pocos lugares verdes que quedaban.

En ese sector ubicado a unos tres mil metros al Noroeste del centro de Mafeking, los bóers emplazaron una de sus fortificaciones más importantes. En los primeros días de noviembre las fuerzas agresoras se apostaron en el paraje, construyeron trincheras,  parapetos e instalaron un cañón de alta velocidad que disparaba proyectiles de 12 libras.

Fortificación bóer en Game Tree, el Arbol del Juego.

Ubicados en esas trincheras, durante varias semanas los bóers provocaron bastantes daños a las propiedades y  sus eximios francotiradores causaron gran cantidad bajas entre los ciudadanos.

Existen diferentes versiones para explicar los motivos que impulsaron a Baden-Powell a ordenar un asalto contra ese puesto.

  • El Mayor Baillie afirma en su diario que luego de un extenso período de actitud defensiva del ejército británico, BP quería demostrar a los bóers una postura más activa para intimidarlos.
  • Según la opinión de otro cronista, poner fin al hostigamiento de los tiradores bóers que estaban diezmando a los ciudadanos desde esa posición ventajosa, es otra de las razones que habrían motivado la acción.
  • De acuerdo al biógrafo William Hillcourt, para la Navidad de 1899 había empezado a escasear el alimento para el ganado y los caballos, y por ello se hacía imperativo controlar el punto que dominaba una buena zona de pastizales.
  • Otros autores indican que –transcurridos más de 70 días de bloqueo- el Comandante Baden-Powell dio la orden de cuidar las existencias de municiones y por ello sus ataques habían disminuido;  esa pasividad, esa aparente muestra de debilidad, habría animado  a los bóers a emprender cada vez mas acciones que ponían en riesgo la defensa.
  • Abrir una brecha hacia el Norte –ampliando las líneas de defensa – para apoyar la llegada de los eventuales refuerzos, es otro de los argumentos que añade un periodista.
  • Leo S. Ameri en The Times: History Of The War: in South Africa, agrega que se eligió el día 26 de diciembre debido a la costumbre del General Snyman de licenciar a los boers para que fueran a sus casas de vez en cuando, y se suponía que por ese motivo en navidad la guarnición tal vez fuera menor.

Cualquiera fuera la razón, a las 2.00 am del martes 26 de diciembre de 1899 Baden-Powell  emprendió el ataque sorpresa a la posición, movilizando sus hombres en silencio. El plan de incluía fuego de distracción con tres cañones y una ametralladora Maxime desde la izquierda y la derecha, el tren blindado brindaría apoyo desde el flanco trasero y dos escuadras de soldados se deslizarían hasta el fuerte aprovechando la protección del cañoneo.

El Comandante y su estado mayor se ubicaron para seguir el combate dese el Fuerte Dummy, a 2000 metros del puesto bóer.

Los periodistas tomaron conocimiento de la acción que se iba  a emprender el día 25 de diciembre, cerca de las 23 hs. cuando el segundo al mando, Mayor  Lord Edward Cecil los invitó a presenciar la batalla, citándolos en el fuerte Dummy a las 3 am.

El parte de batalla indica que a las 4:15 am comenzó el fuego de artillería y el blindado se puso en marcha,  sin embargo se encontró que los Bóers  habían cortado las vías y el tren debió detenerse a unos 800 mts. del punto  convenido, volviéndose ineficaz para apoyar al resto de las fuerzas.

Los 114 hombres de los  escuadrones C y D del Regimiento del Protectorado – ajenos a esa situación- continuaron con la rutina acordada y embistieron contra la trinchera, una vez que traspasaron una zona de pequeños arbustos,  fueron recibidos con dos amargas sorpresas: la posición había sido techada y blindada con chapas metálicas, y unos trescientos bóers los estaba esperando protegidos por el parapeto.

Impotentes ante el infranqueable refugio, los hombres de Mafeking quedaron dentro de los fosos de protección que rodeaban el búnker, y allí fueron un blanco fácil.

El Capitán Harry Sandford recibió dos disparos cuando llegó al lugar; desde el piso dio al escuadrón la última orden de su vida: cargar contra el refugio. En pocos segundos una oleada de balas de fusil derribó a una docena de sus hombres, En ese momento el Capitán Charles FitzClarence fue herido en ambas piernas, cayó y continuó disparando desde el suelo.

Los soldados intentaron reagruparse y emprender un otro ataque contra la muralla pero nuevamente fueron repelidos; otra veintena de soldados quedó fuera de combate por el implacable fuego bóer.   Valientemente, el Teniente Harold Paton, el Cabo  Cooke y el Sargento Mayor Frederick Paget dejaron los rifles a un lado y  lograron trepar al techo. Por los agujeros de las aspilleras descargaron sus revólveres. Cuando agotaron sus seis balas,  Paget y Paton fueron inmediatamente abatidos. La chaqueta de Cooke tenía cuatro perforaciones, pero milagrosamente ninguno de los proyectiles lo había dañado..

Los hombres que quedaban en pie comenzaron a retirarse caminando hacia atrás, con la vista fija en el reducto enemigo. (Más tarde cuando los corresponsales les preguntaron la razón de esa conducta,  respondieron que pensaban que iban a morir en el lugar y no querían sufrir la indignidad de hacerlo mediante un disparo por la espalda.)

Desde el Fuerte Dummy Badén Powell hizo flamear la bandera blanca y ordenó que salieran las ambulancias a recoger los heridos.

La batalla de Game Tree había terminado.

El 31 de marzo de 1900, el soldado del Regimiento del Protectorado John Ebenezer Rusell King, -mientras aún  se reponía de sus heridas en el hospital de Mafeking- le escribió a su padre narrándole los hechos

“… El 26 de diciembre hicimos una salida. Fue un mal día para todos nosotros. Fuimos a tomar una posición, pero nos resultó imposible, nos derribaron como  ovejas. Desde entonces estoy en el hospital…”

El fallido ataque acarreó la mayor cantidad de bajas que hasta el momento hubieran sufrido las fuerzas de BP. Un  durísimo revés que incluía las muertes de veinticuatro hombres, entre ellos tres valientes  oficiales, los Capitanes Vernon, Sandford, y el Teniente Paton.  Veintitrés  hombres resultaron heridos y tres desaparecieron.

Un verdadero desastre en términos militares.

Una pesadilla en términos anímicos,

El Cementerio de Mafeking en el año 2006. Las filas de cruces que están en primer plano corresponden a las tumbas de los hombres que cayeron el mismo día en Game Tree. (Fotografía de Scott Balson)

Mucha información señala que los Bóers tal vez fueran advertidos del ataque, y por ello techaron sus trincheras, cortaron la vía del tren  y redoblaron la guarnición.

El corresponsal  Baillie, que estuvo presente en la batalla, remarca que la rapidez con la que llegó el  apoyo bóer, la presencia del General Snyman en la posición, etc., son elementos que apoyan esa teoría.

William  Hillcourt.- que tuvo acceso a los diarios personales del Fundador- señala que “Cuando más tarde Baden-Powell juntó los informes, se dio cuenta que los Bóers habían recibido información adelantada del ataque previsto”.

El periodista Hamilton observa que la línea del tren había sido interrumpida durante la noche, y eso sería una clara muestra de una filtración puertas adentro de Mafeking.

La bibliografía disponible y los artículos periodísticos de la época, atribuyen el estrepitoso fracaso exclusivamente a la acción de espías o traidores que dieron aviso del ataque al enemigo.

Sin embargo –y suponiendo que efectivamente alguien hubiera alertado a los holandeses- ello no es óbice para que el servicio de inteligencia británico tomara nota que el emplazamiento estaba siendo reforzado hasta el extremo de hacerlo invulnerable.

No parece factible que las  trincheras fueran fortificadas de esa manera sin que los vigías de Mafeking lo advirtieran.

Resulta extraño que ninguno de los espías, centinelas e informantes del Coronel hayan notado el movimiento en la trinchera enemiga. Blindar una posición requiere el traslado de muchos materiales y el desplazamiento de hombres y herramientas, lo que también supone -además- producir una considerable cantidad de ruido; hechos que no podrían pasar desapercibidos a los ojos y oídos de los exploradores que estaban apostados y ocultos cerca de las líneas Bóers.

Por otra parte, dar por hecho  que los bóers dejarían intacta la vía del ferrocarril que pasaba cerca de su posición, es producto –en el mejor de los casos- de  una conducta ingenua, impropia de un hombre con las responsabilidades y la experiencia de Baden-Powell.

Sin perjuicio de otras causales que puedan argüirse, es posible aventurar algunas hipótesis que expliquen  las razones que llevaron a emprender esa acción casi suicida:

  • Tal vez la situación le fuera informada a BP, pero el Coronel minimizó los reportes, cometiendo un severo error de juicio.
  • Quizás Baden-Powell confió excesivamente en la sorpresa de su ataque y no consideró la posibilidad de una filtración.
  • Posiblemente sus espías de campo no fueran los suficientemente perspicaces y las disposiciones que estaban tomando los bóers pasaron desapercibidas.
  • Eventualmente los exploradores malinterpretaron los movimientos que observaron.
  • Tal vez BP y su Estado Mayor subestimaron la capacidad táctica del enemigo.
  • Acaso Baden-Powell fuera traicionado por una facción de su propio servicio de inteligencia.

En todo caso, seguramente el Coronel y Hanbury-Tracy se enfrentaron a un grave problema; sea por el espía que informó a los bóers, por la ineficacia de su propio personal, o por la traición de sus agentes.

Ni en su reporte de las acciones militares del Sitio, ni en sus escritos posteriores BP menciona algún tipo de traición o espionaje que influyera en el resultado de la batalla. En su parte para el gobierno explicó:

“Algunos proyectiles lanzados en ella [en la posición de Game Tree] unos días antes habían obligado al enemigo a desalojarla temporalmente, mostrando era una posición débil y abierta. Esto había sido confirmado por nuestros exploradores de reconocimiento.”

Esta afirmación –en mi criterio- alienta dos sospechas: o sus “exploradores de reconocimiento” fueron ineficientes, o traicionaron a su propia gente ocultando los movimientos que observaron.

Independientemente de las razones que llevaron al fracaso, Baden-Powelll se responsabilizó del fiasco informando a sus superiores:

“Si la culpa de este revés cae en alguien, debe ser en mí, ya que todos los que tomaron parte hicieron su trabajo muy bien y de acuerdo las ordenes que yo había dado. Tanto oficiales como soldados obraron con excelente coraje y espíritu.”

EN LA PROXIMA ENTRADA: ¿UNA SEÑORA CHISMOSA O UNA OPERACIÓN DE INTELIGENCIA?


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Las fuentes documentales en las que se basan las investigaciones se pueden consultar en el listado aqui.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

Contate Algo… de Mafeking

Comparte con otros... Share on Facebook24Share on Google+1Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

0 Respuesta a “Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 10 Parte 4”


  • Ningún Comentario

Añade un Comentario