Disciplina y Liderazgo

La semana pasada os mareé un poco tratando de aclarar el concepto de disciplina en el escultismo.

Hoy, para seguir ilustrándolo, os traigo uno de esos artículos que se publicaron en la revista “The Scouter” hace un montón de tiempo (éste figura en una selección de la que ya os he hablado anteriormente y publicada con el nombre de “Scouter’s Digest”).

Porque a pesar de los años transcurridos me parece que en ocasiones es necesario hablar de este tipo de conceptos como el de o Disciplina o el de Liderazgo.

¿En qué consisten? Os invito a echarle un vistazo a algunos extractos del mismo:

Disciplina y Liderazgo

Oh Señor, enséñanos a ser los dueños de nosotros mismos para que podamos ser los sirvientes de los demás

La esencia de la disciplina es el dominio del egoísmo. El servicio verdadero es la esencia del liderazgo. Debemos ser discípulos antes de poder ser maestros.
Debemos aprender, y aprender a seguir, antes de poder guiar.

Y tanto en la disciplina como en el liderazgo, en el aprendizaje como en la enseñanza, el ejemplo es fundamental. Y esto, como bien sabemos todos, es una verdad tanto en el escultismo como en otras facetas de la vida. Si el escultismo ha de ser un modo de vida, el ejemplo correcto de todos nosotros es necesario para lograr ese ideal.

Tanto en la disciplina como en el liderazgo, lo primero y fundamental (tan obvio y repetido que acaba por ser olvidado), es que los scouters tienen que formarse cuidadosamente. Eso se aplica tanto a nuestro escultismo como a sus deseos y necesidades. Es ese conocimiento lo que contribuye a ganarnos el respeto de nuestros scouts. Pero primero debemos respetar y obedecer a aquellos que están sobre nosotros en el organigrama del escultismo o en la vida. Debemos seguir la Ley y Promesa Scouts, las Leyes de Dios y las de los hombres.

En cuestiones menores para hacer que nuestros scouts sean diligentes en su respuesta a las órdenes debemos serlo nosotros al dar nuestras instrucciones. Si queremos que su aspecto sea elegante debemos serlo nosotros mismos en nuestro vestir. Para asegurar un tono respetuoso (que no servil) y una actitud leal debemos serlo nosotros para con todos los demás con quienes trabajamos y vivimos.

Muestra a tus scouts que estás orgulloso de ellos, porque así será si llegas a conocerlos y a apreciar sus buenas cualidades. Les hará bien el saberlo. Lo bueno predomina en la mayoría, y cuanta más consideración le tengas a una persona, mayor llegará a ser su respeto por sí mismo y con mayor ahínco buscará ser merecedor de tu consideración.

Si actúas en relación a un hombre, o un muchacho, como si ocupara una posición moral mayor de la que tiene en realidad, éste tenderá a elevar su posición.

En estos tiempos muchos se han dado cuenta de ello. Lo malo es que no parecen haber aprendido y se siguen quejando de lo duro del trabajo honesto en lugar de alabar las tareas que consiguen en su formación.

Las actitudes hacia tus compañeros marcan al buen discípulo, y tiende también a hacer al buen responsable.

La existencia y fuerza del escultismo dependen del liderazgo, desde los altos estamentos hasta los más bajos, desde la Asociación como conjunto a la manada, la patrulla o al Rover individual. Dicho liderazgo debe estar marcado por la personalidad, en otras palabras, debe tener “alma”.

La base del liderazgo es el carácter, el cual precisa de muchas cualidades, fe en la causa, en su equipo, en sus seguidores, entusiasmo, concentración, perseverancia, hacer bien las cosas, firmeza, capacidad de reconocer los errores, coraje para asumir las culpas y para no culpar a otros cuando las cosas van mal, Coraje para sobreponerse a las decepciones y a los fracasos, quizá la lección más difícil de la vida. Fuerza para dar órdenes precisas y reglas sin vacilar. Justicia al tratar con todos, personalidad mostrada por su propio ejemplo.

El líder no lleva un traje especial, trabaja tanto o más duro que el resto y no tiene privacidad.
En las cosas ordinarias se pone al mismo nivel de sus compañeros y si debe servir de guía debe probar su superioridad a la hora de afrontar las dificultades inesperadas.
Saca lo mejor de sus compañeros porque ellos se avergonzarían de darle menos de lo que él ofrece…”

 

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1 Respuestas a “Disciplina y Liderazgo”


  • Si hay algo que siempre me ha desesperado de los Scouts es la falta de liderazgo de la mayoría de los responsables. Creas un proyecto, se te une la gente pero si no estas ahí para sacudirles el látigo a diario se apagan como velas en un sótano.

    Cuando yo empecé como jefe scout tenía 17 años. Entré en un grupo scout recién formado, apenas unos meses de vida. En mi primer campamento como jefe de Lobatos tenía 16 lobatos. En el segundo, apenas 4 meses después tenía 45. Pero lo mismo pasaba en todas las secciones, los jefes eramos líderes y nuestro Grupo creció.
    A nuestro alrededor siempre me pareció que los demás se conformaban con tener un líder y dejarle todo el peso y la responsabilidad.

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