Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 10 Parte 1

ESPIONAJE EN MAFEKING: EL JEFE DE ESPIAS DE BP

Aunque Baden-Powell era un espía experto, otro  hombre fue quien dirigió la red de espionaje y contraespionaje de Mafeking

Teniente Hanbury-Tracy en uniforme de gala

Mafeking. Sudáfrica
7 de octubre de 1899

Como Jefe de Inteligencia, las  primeras tareas que el Coronel Baden-Powell le encomendó al Teniente Honorable Algernon Henry Charles Hanbury-Tracy fueron las de comprobar la fidelidad de los mapas de zona de Mafeking y efectuar un relevamiento de sus rutas de acceso.  Junto a un ayudante, el Teniente cabalgó durante varias horas en las afueras de la ciudad buscando ubicaciones estratégicas. Intentando adoptar el punto de vista de los bóers, se preguntaba: ¿Dónde emplazarán sus cañones?

¿Cuál es la mejor ruta para emprender un ataque de infantería? ¿Cuál era el punto más elevado? ¿Desde dónde obtendrán una mejor vista? A medida que comprobaba las posiciones hacía anotaciones en su mapa. Para disminuir las facilidades de los atacantes BP contemplaba la posibilidad de minar las zonas que les resultaran más ventajosas a los holandeses, identificar esos lugares era la misión del oficial.  Los distinguidos e  ilustres orígenes de su noble familia, no le impidieron cumplir con los deberes mundanos y el trabajo pesado y que la situación imponía. El Teniente –hijo del Barón de Sudeley y nieto del cuatro veces Miembro del Parlamento Británico Frederick Tollemache-  se desempeñaba en la Guardia Real Montada, cuando los altos mandos británicos lo destinaron a Sudáfrica para integrar el nuevo equipo de BP

Tenía 28 años de edad cuando llegó a Mafeking y comenzó a reunir información de inteligencia para la futura defensa de la ciudad, su tarea abarcaba un gran campo de actividades formales e informales: establecer contacto con los nativos,  consolidar redes con los simpatizantes del Imperio Británico, detectar posibles rebeldes y traidores, identificar potenciales espías, gestionar el trabajo de los informantes infiltrados entre los bóers, analizar los datos que se obtenían de los periódicos holandeses, relevar información sobre el armamento y la capacidad de fuego del enemigo, etc.. Una labor extremadamente difícil que requería un alto grado de astucia, calificaciones profesionales impecables y una probada lealtad a Gran Bretaña.

Como Jefe de Espías la mayor parte de sus responsabilidades se desarrollaban “en las sombras”, fuera de la vista pública y posiblemente en la difusa línea que en tiempos de guerra, separa lo legal de lo ilegal.   Ello tal vez explique por qué  – aunque se trate de un personaje ilustre de la Alta Sociedad Británica- exista muy poca información disponible  sobre sus días en Mafeking.

El resultado de su trabajo pronto se hizo visible Indirectamente:  tres días antes de que la guerra se declarara oficialmente, Baden-Powell –por intermedio  de su segundo al mando-hizo un anuncio público pegando carteles en los establecimientos más concurridos de la ciudad:

 “AVISO.  
ESPÍAS
Al día de hoy, hay en la ciudad  nueve   espías conocidos.
Por la presente son advertidos  que deben salir
antes de las 12 horas de mañana o serán  aprehendidos.
Por orden de E.H. Cecil, Major, Jefe del Estado Mayor
Mafeking, 07 de octubre 1899”.

 

Ni siquiera fue necesario que se publicaran los nombres de los espías: el hábil Teniente ya los había identificado gracias a su tarea de inteligencia militar.

Una vez iniciado el Sitio Baden-Powell añadió una nueva carga a las obligaciones del Teniente: la de Censor de Prensa.  En un conflicto armado la información es un insumo de valor incalculable y razonablemente  no podía permitirse que la prensa –intencional o inocentemente- filtrara datos  sensibles a los lectores Bóers.  Eran muchos los corresponsales que -para distintos periódicos británicos-  trabajaban en la guerra y permanecieron cercados en la ciudad: Ralph Hellawell del diario Dailly Mail, Vere Stent de la Agencia Reuters, Ernest Parslow del periódico Daily Chronicle,  J. Angus Hamilton de The Times, J Emerson Neilly del Pall Mall Gazette, y Frederick David Baillie del Daily Graphic.  A partir de una  nueva disposición del Coronel, todos los periodistas –incluidos los del diario local Mafeking Mail- debían presentar sus notas a Hanbury-Tracy antes de publicarlas. Según el informe final de BP  “ como Oficial de Inteligencia y Censor de Prensa: ha trabajado duro y con éxito, manejándose  con tacto y firmeza en sus relaciones con los corresponsales de prensa.”  Por supuesto que esto generó roces con los reporteros que se quejaban de los recortes que sufrían sus escritos, no obstante ello G.N.H. Whales (editor del Mafeking Mail)  públicamente agradeció al Teniente por haberle salvado la vida mientras ejercía sus deberes En una reimpresión de los diarios emitidos durante el período del Sitio, el editor agregó en el prólogo de julio de 1900 su caustico agradecimiento:

El 17 de enero varios proyectiles llegaron a estropear la oficina así que se  consideró conveniente enviar a los hombres a una distancia prudente. Sobre las tres de la tarde, el editor fue a presentar un tema al Censor de Prensa, mientras estaba ocupado en ese asunto, un proyectil de 100 libras  entraba por una ventana, atravesó la oficina y pasó a través de la pared de enfrente, estallando en una casa vecina que fue completamente demolida.  En su paso a través de la oficina la bomba cruzó por el lugar en donde debería estar sentado quien escribe estas líneas, si no hubiera realizado  su forzada  visita a ese oficial que tanto se ha abusado; la censura de prensa, después de todo, demostró que tiene alguna utilidad.”

Aparentemente, las graves responsabilidades del oficial no le impedían bromear sobre su trabajo; Sarah Wilson comenta en su diario:

”…estaba  Hanbury-Tracy, de la Guardia Real a caballo, que ocupó el cargo de Director de Inteligencia Militar. Este oficial siempre estaba ideando algunos divertidos y descabellados planes para aniquilar o dar jaque mate a los Boers”

Baden-Powell no sólo le confiaba la responsabilidad de una tarea tan delicada como el Servicio de Espionaje, sino que elegía al joven Teniente como compañero de equipo en otras faenas menos severas, tal como demuestra esta singular anotación en el diario del Mayor Frederick Baillie, describiendo un evento realizado cuando se estaban cumpliendo 63 días de Sitio:

“Domingo 17 de diciembre de 1899: Tuvimos un torneo de polo. Estos son los equipos:
Equipo Nº 1: Coronel Baden-Powell (capitán),  Teniente Honorable. A. Hanbury-Tracy,  Capitán Gordon Wilson, Capitán Singleton. 
Equipo Nº 2: Capitan Lord C. Cavendish-Bentinck (Capitán), Teniente Coronell Walford, Mayor Anderson, Teniente Mackenzie.
Equipo Nº 3: Teniente Coronel Hore (Capitán), Capitán Sandford, Capitán Vernon,  Teniente Bridges.
Equipo Nº 4:  Major Godley (Capitán) Major Goold-Adams, Capitán Fitzclarence, Teniente Moncreiffe.
Equipo N º 5: – Major Baillie (Capitán),  Capitán Marsh,  Capitán Cowan,  Teniente Paton.

Al día siguiente el periódico local en su edición Nº 34, brindó detalles de la competencia, informando que se jugaron  10 partidos en total y  que el equipo que capitaneaba Baden-Powell participó en 4 de ellos. Dos juegos los perdió por 0 a 1 y los restantes los ganó  por 1 a 0.

Una aduladora línea del periodista dice que “El equipo del Coronel Baden-Powell tenía un capitán que jugó un excelente partido”, sin embargo con solo dos puntos convertidos a su  favor,  la realidad es que terminó compartiendo el último puesto con el equipo del Mayor Godley.

Aparentemente Baden- Powell y Hanbury-Tracy eran mejores militares que deportistas.

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No toda la información que llegaba a sus manos  tenía que ver con el espionaje o la inteligencia militar; el 5 de febrero de 1900 los corredores –luego de varios días de incomunicación- lograron colarse por entre los vigías boérs y trajeron correspondencia a Mafeking, el Mayor Baillie anotó el hecho en su diario:

 “…los corredores llegaron desde el norte de esta mañana. En lo personal, he recibido mi primera comunicación desde casa desde que comenzó el asedio, solamente un cable  Un buen número de cartas entró, pero se distribuyó de manera muy desigual. Algunos recibieron una docena,  la gran mayoría ninguna.”

Y en su irónico estilo agregó:

 “Hanbury-Tracy fue excepcionalmente afortunado, ya que recibió una circular de unos  usureros y una solicitud de pago, re-dirigida en tinta roja,  por su ordenanza del cuartel en casa. Esa fue  su única comunicación.”

Entre sus incumbencias como Oficial de Inteligencia se hallaba también la de analizar la información divulgada por los distintos medios gráficos de la región. Para ayudar a los habitantes del pueblo a sobrellevar el tedio del prolongado encierro y la angustia que provocaba la incomunicación con el exterior de la ciudad, el Teniente luego de procesar las noticias, donaba las publicaciones a los ciudadanos:

Mafeking Mail Special Siege Slip, edición del 22/03/1900

“Por cortesía y consideración del Teniente Honorable  A. Hanbury-Tracy, una serie de periódicos recibidos por el Departamento de  Inteligencia, serán depositados en la Oficina de Correos mañana domingo, para comodidad de cualquiera que guste leerlos detenidamente”

BP -sentado primero desde la izquierda- en Mafeking con parte de su Estado Mayor. De pié, en el círculo blanco, el Teniente Honorable Algenon Hanbury-Tracy

 El domingo 1 de abril de 1900, un emisario bóer que portaba una bandera blanca se acercó a la línea defensa de Mafeking,  avisando a los defensores que podían recoger los cadáveres de los británicos que cayeron en el enfrentamiento del día 30 de marzo. Ninguno de los hombres de la guarnición faltaba en su puesto, por lo tanto era posible que se tratara de soldados de una fuerza que venía desde el exterior, tratando de romper el cerco de los holandeses del Cabo.  El Mayor Baillie registró el hecho en sus notas”

“…una  carreta a cargo del  Honorable Teniente Hanbury-Tracy y el Capitán Singleton fue enviada al  norte, donde se reunieron los Boers, que les han ayudado a encontrar y recuperar los cuerpos….”

Efectivamente los tres fallecidos no eran hombres de BP sino que  pertenecían a efectivos Regimiento de Rodhesia, y eran parte de una  patrulla de  avanzada que se trabó en un enfrentamiento con los vigías boérs.

Recoger cadáveres parece una tarea menor para ser encomendada a un Capitán y un Jefe de Inteligencia, cuando cualquier otro personal de rango inferior podía haberlo hecho de igual manera.

Sin descartar las razones humanitarias que pudieran haber motivado al Teniente Hanbury-Tracy para asumir ese trabajo -y aunque se trata sólo de una especulación- tener la posibilidad de ingresar a las líneas Bóers, es una oportunidad irrechazable para cualquier espía. Observar el terreno enemigo sin que le disparen mientras lo intenta, es sin duda una ocasión que no desaprovecharía ningún oficial de inteligencia.

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Para aliviar la tensión que los largos días del Sitio provocaba a ciudadanos y soldados, BP mantuvo a rajatabla las jornadas de deportes y actividades de esparcimiento los días domingo. Sin importar que tan dura hubiera resultado la  semana, el día de tregua se dedicaba a las actividades recreativas. Para el día domingo 6 de mayo -11 días antes de la finalización del Sitio- se programó un torneo de boxeo a 3 asaltos de 2 minutos cada uno entre los hombres de la ciudad, en dos campeonatos separados, uno para ciudadanos blancos y otro para gente de color.  El anuncio con las reglas de la competencia muestra que –saliéndose de su estricto papel de espía- el Jefe de Inteligencia también contribuyó en se aspecto:

“Inscripciones , indicando los pesos de los contendientes, se enviarán al Teniente. Honorable Hanbury-Tracy, a más tardar a las 7 p.m. del jueves, 3 del corriente

LA PROXIMA SEMANA:  UN ESPIA ESCRIBE UN MENSAJE Y LOS NATIVOS SE CONVIERTEN EN AGENTES DE INTELIGENCIA.


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Las fuentes documentales en las que se basan las investigaciones se pueden consultar en el listado aqui.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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