“Insignia de Madera”: No, no todos los cursos son iguales…

La semana pasada os hablé del curso “Insignia de Madera” que hacen los scouts norteamericanos de los BSA y, como ya os anticipé, hoy seguiremos viendo algunas cosas importantes referentes a esta formación.

Creo que todos estamos de acuerdo en lo importante que es que cada scouter esté lo mejor formado posible. Y NO, desde luego que hacer un montón de cursos no garantiza el éxito, pero en ellos se abordan aspectos que resultan imprescindibles para que los chicos puedan sacar el máximo de su experiencia en el escultismo.

¿Y por qué digo que no garantiza el éxito? Pues porque como vimos en este artículo…

¿Por qué se van nuestros scouts? 4. La falta de buenos scouters

… la conexión con los chicos y con los padres no es algo que se pueda aprender en un curso, aunque sí se puede aprender a prestar atención a determinados aspectos o comportamientos que nos ayudarán en ello.

Formarse bien ES ESENCIAL, especialmente en aquellos grupos en los que hay mucha rotación de dirigentes o en los que los scouters no fueron scouts en su día (evidentemente esa experiencia proporciona ventaja).
Eso sí, me parece imprescindible que el Curso de Insignia de Madera se imparta de la manera adecuada.

“¿A qué te refieres? ¿Cómo se supone que es ese modo ‘adecuado’?”

Pues a que sean equilibrados y combinen bien la parte más teórico-legislativa-administrativa con la práctica, y desde luego se desarrollen prestando atención a algo que comentaba uno de los participantes de la encuesta de la semana anterior, en concreto el número 10….

“¡Es verdaderamente divertido!”

Eso es algo que me RESULTA MUY IMPORTANTE. Hacer de los cursos y de la formación de los scouters algo divertido, como debiera ser el escultismo mismo. No podemos basar la formación en una serie de peroratas infumables y teoría y más teoría.

Hacer un curso en un local, como si de una clase se tratase, con legislación y más legislación, consejos psicológicos por doquier, protocolos a montón en función de cada uno de los múltiples objetivos, dinámicas a diestro y siniestro… sólo consigue ABURRIR al más pintado y apagar el ánimo, a pesar de la buena voluntad. Por tanto hay que combinar las materias con sabiduría y buscar las artimañas para que aquellas partes más pesadas no lo sean tanto.

A mi juicio el ejemplo más claro de lo que funciona lo encontramos en el patrón fundamental de los cursos clásicos de Gilwell Park (y que aún siguen muchos, como vimos), prestando mucha atención al aspecto práctico (mediante un campamento de formación de una semana, o varias acampadas de fin de semana), consiguiendo que los responsables se pongan en el lugar de sus chicos, y vivan la aventura como lo harían ellos. Así es cómo se puede COMPRENDER DE VERDAD el Gran Juego.

La formación de los scouters 4. El método Gilwell

Desde luego eso NO QUIERE DECIR que dejemos de lado otros aspectos más teóricos y necesarios, tales como políticas de seguridad, de organización, de legislación actual, etc. Aspectos que, por otra parte, siempre fueron tenidos en consideración en función de la época, porque no nos engañemos: SIEMPRE (sí, en la época de B-P también) hubo que planificar, respetar legislaciones, pedir los permisos oportunos… aunque hoy día los requisitos sean más estrictos (en beneficio del medio ambiente, de la seguridad y la salud de los participantes).

Evidentemente hay tantos puntos que tratar que toda formación exige multitud de cursos, unos más teóricos que otros, pero NO DEBERÍAMOS dejar de lado una formación práctica al más puro estilo clásico. Hacerlo así marca las diferencias.

¿No me creéis?

Os contaré una anécdota:
Tras el curso de Formación Práctica para la obtención de la mencionada ‘Insignia de Madera’ de WFIS Europa, uno de los participantes me cuenta entusiasmado lo satisfecho que regresa del mismo. Curiosamente él, como algunos de los otros participantes españoles en el mismo curso, habían realizado la formación completa por otra asociación.

Al preguntarle por sus impresiones comparativas (evidentemente sólo al alcance de aquellos que han podido tener acceso a ambos cursos), las respuestas son DEFINITIVAS: “No han tenido nada que ver”, como si se tratasen de DOS JUEGOS DIFERENTES. Curiosamente en ese curso de WFIS han salidos LLENOS DE ENTUSIASMO, impregnados de espíritu scout y las ideas claras en cuanto a la aplicación de lo fundamental del método.

¿Y por qué?
Sencillamente: el desarrollo del curso práctico ha seguido el esquema Gilwell. Los participantes han convivido durante una semana como si de lobatos, scouts o rovers se tratase (en función del curso), y han tenido la oportunidad de experimentar de primera mano los problemas, las claves para enfrentarlos, y disfrutado de la genuina técnica scout aplicada a la formación. Se ha utilizado el ‘sistema de patrullas’ y el ‘aprender haciendo’ . Se ha motivado con juegos y competiciones reales. Se ha hecho divertido, como se supone que debe ser nuestro método.

La Patrulla ‘Castores’

En palabras de uno de ellos:

“Esto sí, esto era lo que yo tuve siempre en mente que debía ser un curso de formación Insignia de Madera”

Mientras el otro me resumía la vivencia con una frase:

“Tuve la oportunidad de sentirme de nuevo un chiquillo”

¿Por qué en los otros cursos no fue así?
Simplemente porque los que los diseñaron NO SE MOLESTARON en ello. Prestaron mucha importancia a lo que se dice pero sin revestirlo de manera sencilla y atractiva. Pensaron que los adultos no lo necesitarían.

Y es que tengo la impresión de que a veces tenemos tendencia a obviar detalles pensando que no son importantes… y los detalles LO SON TODO. Por eso encontramos que algunos cursos son aburridos, desmotivadores, saturados de información y llenos de sillón y más sillón en un local. Lo curioso, tal y como indicaba Darzee en un comentario, es que incluso en aquellos cursos peor planificados o desarrollados por un ponente poco hábil se acaba aprendiendo algo positivo (aunque sea lo que no conviene hacer, je, je).

Cuando los participantes en cursos así salgan del mismo…¿quienes creéis que transmitirán mejor lo que han aprendido?

Pues EVIDENTEMENTE aquellos que han sentido ese espíritu. Aquellos que salen convencidos de lo que han hecho porque a ellos mismos les ha entusiasmado. No lo dudéis. Porque aquello en lo que se CREE DE VERDAD, aquello que a uno le ha calado…SE TRANSMITE con una fuerza inmensa. El fundador lo supo desde un principio y por eso abogaba por un escultismo sencillo, libre de esquemas rígidos ni burocracias. Un escultismo en el que los adultos disfrutasen tanto como los chiquillos. Y así lo reflejó:

“Lo divertido de las nuevas actividades scouts es que son justamente como el nuevo juguete que papá lleva a casa para los chicos: papá es el primero en ponerse a jugar con el juguete. Bueno, eso es precisamente lo que debiera suceder en el escultismo”. (“Gaceta de la Dirección”, 1922).

Por tanto pienso que en nuestros cursos, sean de la asociación que sean (porque esto NO va de que unos lo han hecho bien y otros mal, sino de ver qué aspectos de un curso han sido más positivos para tomar ejemplo y aprender), debemos poner más atención a algo fundamental: enseñar de manera clara y entretenida nuestro método genuino, mediante una aplicación práctica lo más similar al verdadero ambiente en el que se mueven nuestros chicos y que nos ayude a  desarrollar el espíritu adecuado. Espíritu que posteriormente pasaremos a ellos.

Y vosotros… ¿cuál ha sido vuestra experiencia?, y ¿qué pensáis?

Contadnos…

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4 Respuestas a ““Insignia de Madera”: No, no todos los cursos son iguales…”


  • Totalmente de acuerdo. El sistema de formación Gilwell, o insignia de madera, no es una forma para formar a los adultos en el escultismo, ES LA ÚNICA FORMA. Punto y aparte.

  • Hay que diferenciar entre curso de metodología y curso de teoría. En los segundos poca practica podemos meter si son de psicología, legislación o similares. Cada día mas, las leyes de protección al menor, medio ambiente o legislaciones mas restrictivas nos ponen en la tesitura de que para poder hacer actividades en el medio ambiente sea mas “difícil”.
    Ahora bien, metodología, campismo, animación, primeros auxilios… Educación por la acción. Seguir nuestro método. En el tiempo que forme parte de la EIM EXMU, los cursos básicos y avanzados de rama, se orientaban de esa manera. Los alumnos se transformaban por unos días desde castores a rovers.

    Por eso al leer lo de alumnos que hicieron en una escuela española los cursos…… Pon que escuela, pon que curso. Quizás así entenderíamos mejor las quejas o diferencias entre uno y otro curso no??

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Claro, Jose Luis.
    El curso de Insignia de Madera siempre se compuso de varios módulos, uno teórico, uno práctico-metodológico (el que originariamente se realizaba en Gilwell y de una semana de duración), y luego la puesta en práctica real en un Grupo (lo verdaderamente importante).
    Hoy día el teórico se podría realizar incluso on-line (con las posibilidades audio-visuales actuales sería incluso más entretenido y llevadero, e igual de válido. Los BSA ya lo han empezado a hacer).
    Pero para mí el práctico debe seguir orientándose como también comentas, siguiendo nuestro método.
    Por supuesto que se ha hecho y se sigue haciendo así en muchos lugares. Sólo pretendía llamar la atención sobre el buen resultado que sigue dando este enfoque, independientemente de dónde se realice, especialmente a la hora de captar el método y el espíritu. No pretendía señalar asociación ni grupo alguno, y desde luego quiero dejar constancia de que TODOS los cursos son útiles en mayor o menor grado, y el esfuerzo de TODOS los que los realizan me parece encomiable.
    Un apretón de zurda. Yo también desde Murcia, je, je.

  • Creo que hace falta, primero volver a los orígenes, a las fuentes (Manual para el JT, Escultismo para muchachos, Manual para el GP, etc.) y luego todo lo demás. Esos son los libros que me hizo estudiar Genovés, mi “padrino” en la parte I (teórica) de IM portuguesa. Sobre esos manuales realizamos las actividades de la parte II (campamento de siete días) y con esos fundamentos realicé la Parte III, varios meses de servicio. Y de tanto me sirvieron que uso los mismos fundamentos para impartir asignaturas técnicas en cuersos de las Escuelas de Montaña y de Espeleología: enseñar jugando, practicando, ese es el “secreto” que aprendí porque me lo enseñaron.

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