El camino del Águila

“¿Camino del Águila? ¿De qué va esto? ¿Alguna ruta escondida?”

Me temo que NO. En los últimos artículos (como éste) os he hablado sobre los ‘Eagle Scouts’ o Scouts Águilas, el colofón de la progresión scout en los BSA, nuestros hermanos norteamericanos.

Eagles, eagles, eagles¿Y qué más nos da a nosotros? Si nuestro sistema de progresión es distinto?”.

Es verdad. Simplemente os lo traigo porque me resulta muy curioso cómo estos estadounidenses han cambiado tan poquito su sistema de progresión a lo largo de los años. A su lado muchas otras asociaciones parecen dar vueltas y más vueltas en busca de no sé qué panacea universal. Y en ellas podemos incluir a la ‘Scout Association’ británica, que a pesar de ser la cuna del escultismo lleva proponiendo cambios y más cambios desde finales de los años 60 (a los que os apetezca indagar sobre estos cambios os recomiendo la serie de artículos que publicamos en este blog referente a ello).

El caso es que exceptuando el primer año de su existencia, en el que su “Boy Scout Handbook-Original Edition, (1910)” era un refrito entre los textos de Seton y los de B-P (de donde tomaron la progresión inicial británica y la Ley Scout original de 9 artículos), los BSA no han cambiado apenas sus etapas de progresión.

En 1911, en la 1ª edición de su manual, ya se definen las etapas actuales: Pie Tierno, 2ª Clase, 1ª Clase, Star Scout, Life Scout,  e Eagle Scout, y los requisitos necesarios para cada una de ellas. Eso sí, la única variación es que en las dos primeras ediciones del manual se define la etapa Life Scout antes de la Star. De hecho se invierten los requisitos, precisándose un total de 5 especialidades para Life y 10 para Star. Pero aquello cambió a partir de la 3ª edición (1927) … y hasta la actualidad (con pequeñas variaciones en cuanto a los requisitos, claro).

Ya os comenté que no es sencillo llegar a ser ‘Eagle’, que se precisa compromiso y esfuerzo… pero sobre todo espíritu scout, espíritu de servicio a los demás (empezando por sus propios compañeros de patrulla y de Tropa).

A pesar de todo ello, el año pasado lo consiguieron un total de 55.186 muchachos (un 1,5% más que el año anterior), lo que supuso un total de 9.156.368 horas de servicio a sus comunidades en sus proyectos (ya os conté que ese proyecto de servicio comunitario es un requisito para este galardón). Si hacéis la división… supone un promedio de cerca de 166 horas por cada chaval en esta tarea.

Como a los estadounidenses les gusta cuantificarlo todo en dinero, estiman que todo ese tiempo SUPONDRÍA cerca de 216 millones de dólares. ¡¡¡Ahí es nada!!!
Imaginad si hacen el mismo cálculo con todos los Eagles de la historia…
… ah, ¿que cuántos son?
Pues en total… 2.429.979 desde que se creara el galardón. Desde los sólo 23 chicos que lo lograsen en 1912, hasta el máximo de 58.659 de 2012.

Curiosamente el porcentaje de chicos que consiguen la máxima progresión no deja de crecer. Los chicos están mejor preparados y sus Scouters también. El hecho de que posea una consideración social elevada lo hace muy atractivo, y los chicos (y sus padres) son conscientes de ello. Hay menos chicos  (ya os conté que la pérdida de miembros en los BSA es constante desde 1999), pero los que se quedan parecen estar más implicados. El número de Eagles ya supera el 6% de los chavales que están en Tropa.

Restauración de cabañas de un campamento para chicos de barrios desfavorecidos

También llama la atención que la edad de consecución del Eagle ha subido mucho. Desde los 14,6 años de edad media de los chicos de 1949… a los 17,35 años de la actualidad (os vuelvo a recordar que los BSA continúan manejando las edades de la Tropa Scout exactamente igual que se hacía en los años de B-P: desde los 10 años y medio hasta que cumplen los 18 aproximadamente). Los chicos permanecen más tiempo ahora, y parecen tener menos prisa por lograr su progresión que antes.

El proyecto de un Eagle: resultado y origen

Pero desde luego lo que más me llama la atención es la gran variedad de proyectos de servicio que desarrollan estos chicos. Desde campañas de recogida de enseres, ropa o alimentos, hasta la recolecta de fondos para restaurar una construcción o un programa de apoyo a un colectivo desfavorecido. En las fotos podéis ver algunos de esos ejemplos.

Campaña de recogida de calzado para un orfanato

Los BSA demuestran con su sistema de progresión que no es necesario volverse loco cambiando constantemente la nomenclatura, haciéndola confusa o desvirtuando su sentido. Pequeñas adaptaciones, pequeñas mejoras y un esquema claro desde el principio y de un indudable prestigio dentro de la asociación. Asociación que se preocupa de dar mucha importancia a este elemento esencial del escultismo y que en muchas otras tienden a dejar en un papel muy accesorio: la progresión.

Es una herramienta esencial para motivar a los chicos, para formarlos, para sacar lo mejor de ellos, y por supuesto (tal y como demuestran estos proyectos que os adjunto) contribuyen a dejar el mundo algo mejor.

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