¡¡¡Scoutlandia!!!

No, no os voy a hablar de ningún parque de atracciones novedoso al que viajar este próximo verano, sino de una auténtica ‘República de Muchachos’, o lo que podríamos denominar de esa manera a la que yo he bautizado como “Scoutlandia”.

“¿’República de muchachos’? ¿Eso dónde está? ¿Qué historia nos traes hoy?”

Pues os contaré algo acerca de un esquema de trabajo, dentro del escultismo de los primeros días, que me encontré mientras traducía al castellano el libro “Boy Scouts más allá de los mares” (“Boy Scouts Beyond the Seas”).

En su visita a los EEUU durante los comienzos del Movimiento (el libro narra el viaje realizado en 1912), Baden-Powell nos cuenta la existencia de este interesante lugar:

“Visité un lugar que sería de gran interés para los scouts, porque, de algún modo es como nuestra granja de scouts en Buckhurst Place.
Como sabéis, los scouts tienen allí sus propias granjas, y gestionan sus propios asuntos, con un alcalde y unos concejales elegidos de entre ellos mismos.”

¡Vaya! La verdad es que hasta entonces no había oído hablar de aquel lugar. Pero sigamos con lo que nos cuenta el Viejo Jefe:

“Bien, en este lugar que visité, en Freeville, en América, existe un pueblo ocupado por muchachos y muchachas que gestionan totalmente sus propios asuntos, como si fuesen una comunidad de adultos, y lo hacen tan bien como éstos lo harían.

La mayoría de las casas del pueblo son casas de alojamiento u hoteles, algunos para los muchachos, otros para las chicas. Otros edificios son la panadería, la lavandería, la carpintería, la herrería, la imprenta, la tienda de comestibles, lechería, la iglesia, el gimnasio, el juzgado, la escuela, el hospital y la pensión.

La ‘república’ es dirigida por uno de los muchachos como Presidente, y otros como el Jefe de Justicia, Tesorero general, Secretario de Estado, Jefe de policía, etc. Estos hacen las leyes y las llevan a cabo. Si un ciudadano incumple la ley, es llevado ante el juez y juzgado por un jurado de muchachos y muchachas en un juicio regular, y, si es encontrado culpable, es condenado a un trimestre de prisión en la cárcel. Todo esto se lleva a cabo exactamente igual que si se tratara de una comunidad de adultos.

La ‘república’ tiene su propia moneda, y todos los ciudadanos tienen que pagar su pensión y alojamiento de la manera ordinaria. Con el fin de conseguir dinero puede contratarse a sí mismo en una de las tiendas que le guste. Allí recibirá un pago regular de acuerdo a su capacidad como trabajador. Sólo depende de sí mismo el tipo de comida y alojamiento que pueda permitirse pagar según gane mucho o poco.

Si elige ser un holgazán y no ganar nada se comporta como un vagabundo y es sentenciado a duros trabajos. Por ello recibe paga, pero a menos que trabaje duro sólo será suficiente para comprarse una comida sencilla. El gobierno no le alimenta por nada.

Los ciudadanos parecen un grupo encantador y feliz.
Fui a una fiesta-cena en uno de los hoteles de chicas cuando tenían chicos como huéspedes, y fue una fiesta muy animada.También tienen sus juegos de fútbol, béisbol y baloncesto, y vi un buen partido de baloncesto en el que la república jugaba contra un equipo de una ciudad vecina. Es un juego realmente espléndido cuando se juega bien y bajo reglas estrictas como era el caso aquí.

Fue muy interesante ver a los muchachos trabajar en la panadería. Elaboraban excelentes pasteles y galletas así como pan. En la carpintería y en las tiendas de carpintería de obra desarrollaban un excelente trabajo por el cual ganaban muy buenos premios.

En general, toda la república está extraordinariamente bien gobernada y precisamente demuestra que los muchachos pueden ser tan sensatos y trabajadores como los adultos si tienen el espíritu necesario.

Como os contaba aquella historia me resultó muy interesante, pero sobre todo me quedé con la afirmación del Viejo Jefe: “es como nuestra granja de scouts en Buckhurst Place”.

¿Granja de Scouts? ¿‘Buckhurst Place’? Mmmm… ¿qué sitio sería éste?

Me puse a indagar en mis viejos libros y biografías (‘Baden-Powell’ de E.E. Reynolds, ‘21 years of scouting’ de EK Wade, ‘The First Ten Years’ de Percy Everett y ‘B-P’s Scouts’ de Collis y Hazlewood, entre otros), y la verdad es que exceptuando la obra de Wade, en el resto se lo nombraba muy de pasada. No obstante una búsqueda más intensa me vino a arrojar más luz sobre aquel lugar.

Probablemente aquella idea la había conocido el propio BP con anterioridad, quizá durante su visita a Norteamérica de 1910. Allí hacía algún tiempo que existía lo que se denominaba la “George Junior Republic” (la GJR que podéis ver en el billete de la foto), que debe su nombre a William George.

“¿Y quién era ese personaje?”

William George

Pues un hombre de negocios muy preocupado por aquellos chicos pobres que, a finales del siglo XIX, deambulaban en pandillas sin futuro alguno. En el verano de 1890 se llevó a 22 chavales a Freeville, cerca de Nueva York, con el fin que experimentasen los efectos beneficiosos del aire freso y la vida que él mismo disfrutó de niño en su granja familiar.

El caso es que a lo largo de los años desarrolló aquella idea, en la que el trabajo se convertía en una herramienta para educar y dar autoestima a aquellos pillastres. En 1895 se estableció la granja de forma permanente, y la idea se extendió por otras localidades de los EEUU. La finalidad era que cada Estado contase con una.

Aquello sirvió de inspiración para otros países y en Inglaterra dio lugar a una novedosa e interesante empresa en conexión con el movimiento scout: la Granja scout de Buckhurst.

Así lo describía una periódico de la época, el “Natal Witness” (el ‘Testigo de Natal’ era – y sigue siendo- una publicación de Pietermaritzburg, Sudáfrica), en Diciembre de 1911:

“Tal esquema, en unión con las clases técnicas proporcionadas por el Consejo del Condado, pretende demostrar su gran valor, e indudablemente proporcionará a los chicos la posibilidad de volver a la tierra y fomentar la agricultura como profesión (recordemos que la industrialización estaba llevando a la gente del medio rural a las ciudades donde muchos no podían ganarse bien la vida). Esta colonia acomodará a finalmente a unos 200 scouts, aunque de momento sólo hay 30 residentes.

Los chicos no sólo son educados para ser trabajadores expertos, sino que recibirán una amplia educación en tareas relacionadas, tales como la lechera, la cría de aves, cultivo de frutales, cría de ganado, apicultura y jardinería. Habrá secciones en las cuales aquellos muchachos de ciudad que no deseen ser granjeros podrán recibir cursos de trabajos manuales y administrativos.

El esquema sigue firmemente los principios de las ‘repúblicas de muchachos’ establecidas en los Estados Unidos, y a las que se ha hecho referencia. Habrá un alcalde y un consejo elegidos por los muchachos para que administren los asuntos de la colonia. También se establecerán Cortes de honor y se dividirá a la colonia en grupos o patrullas. ¿Quién hay más adecuado que los scouts para organizar y gestionar tal institución?

Cada grupo tendrá su granja de 5 acres (unos 20.000 metros cuadrados), completamente equipados para la labor, y en cada una de estas granjas trabajarán bajo el consejo de los expertos para su propio provecho, yendo la producción a un gran mercado central.

Se observará la disciplina de los scouts, y toda la administración cívica se fundamentará sobre principios que inculquen el sentido del honor, altruismo y virilidad.

Los chicos entrarán en la colonia a los quince años, y permanecerán allí durante dos años, al final de los cuales se espera habrán recibido una formación completa que los cualifique para poder disfrutar de una posición bien remunerada en Inglaterra o en las Colonias.

Una de las críticas que pueden argumentarse contra la colonia es que dos años es un periodo muy corto para formarse en una granja, pero por otro lado, cuando el muchacho consiga algún empleo en algún lugar habrá aprendido gran parte de las tareas básicas y puede ofrecer buenas perspectivas a sus empleadores.

Los gerentes de la granja mantendrán una oficina de empleo con ofertas apropiadas para aquellos scouts que finalicen su formación, y los organizadores esperan de todo corazón que esto conduzca a la difusión de los jóvenes por todo el Reino Unido y su Imperio. Algunos de nuestros propietarios en Sudáfrica pueden pensar que merece la pena mantener la comunicación con la granja-escuela y obtener todos los detalles del esquema.

El coste de formar a un scout en la granja-escuela se estima en unas 20 libras anuales, y los promotores esperan poder ofrecer becas. En la actualidad se han conseguido 10.000 libras para equipar y mantener la colonia durante los tres primeros años, y para entonces se espera que pueda ser autosuficiente. Se han recibido numerosas ayudas y se ha hecho una llamada a todos los amantes del Imperio en las islas y los dominios para que colaboren. La colonia no se va a gestionar como un negocio para obtener beneficios sino con el fin de formar a jóvenes de carácter (no necesariamente expertos, sino capaces de realizar un servicio práctico) que supondrán un gran beneficio para el Imperio donde quiera que se establezcan.

La idea es verdaderamente digna de elogio, aunque el esquema podría ser más valioso en algunos aspectos, en especial en el periodo de formación”.

Impresionante ¿verdad?

“Pero ¿de dónde salió aquella idea y cómo se llevó a la práctica?”

Bueno para responder a esa pregunta os invito a seguirnos la semana que viene, que sino se hace muuuuuy pesado.

¿Os espero?

(Las imágenes de scouts trabajando no corresponden a la Granja de Buckhurst – no he conseguido imágenes de la misma-, sino a las labores de apoyo de las tropas rurales a sus vecinos durante la 1ª Guerra Mundial, en aquellos mismos años).

 

 

 

 

Comparte con otros... Share on Facebook20Share on Google+1Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

1 Respuestas a “¡¡¡Scoutlandia!!!”


  • Muy interesante. Creo haber leido algo hace muchísio tiempo en un libro sobe Educacion y Escultismo escrito por Piero Bertolini donde hace un repaso de las distintas derivaciones del método scout.
    Espero el proximo texto para no meter la cuchara aquí, ya que hay algunas cuestiones de época y de concepciones de salud que tienen que ver con estos abordajes
    Saludos!

Añade un Comentario