La ‘Granja Scout’ y la Ciudad de los Muchachos

Bueno, tal y como os prometí la semana pasada, vamos a curiosear un poco más sobre aquella ‘república de scouts granjeros’ que os presenté.

Y continuaré respondiendo a la pregunta que dejábamos pendiente:

“¿De dónde salió aquella idea y cómo se llevó a la práctica?”

Bien, aquella ‘Granja Scout’ de Buckhurst Place era la respuesta a algo que Baden-Powell siempre había tenido en mente: la capacidad del gobierno de los muchachos por ellos mismos y el valor formativo de esa aventura. El fundador creía en la importancia de la “escuela de la vida”, y que la responsabilidad sacaba lo mejor de las personas.

Las experiencias de la ‘República de Jóvenes de George’ (que también vimos en el artículo anterior), en los EEUU, le mostraron la viabilidad de ese proyecto al que dio vida con la ayuda de Benjamin Newgass.

“¿Benjamin Newgass? ¿Quién era? ¿Algún General amigo de BP? ¿Un scouter de los primeros tiempos?”

Pues no. El Sr. Newgass era un vecino rico de la localidad de Frant, y fue él quien donó a los scouts la enorme mansión de Buckhurst Place (curiosamente con las mismas iniciales del fundador B.P.), en la villa vecina de Wadhurst (si queréis situarlo en el mapa, se encuentra en la frontera entre los Condados de Sussex y Kent, cerca de Tunbridge Wells).

Pero no sólo se trataba de un edificio. A aquella mansión se añadían una granja de buen tamaño, edificios anexos y una extensión de tierras de más de 100 acres (¡más de 405.000 metros cuadrados!). El fin de aquella donación era establecer una granja-colonia en la que los ‘boy scouts’ pudiesen recibir una educación en actividades típicamente rurales como la cría de ganado vacuno y gallinas, fruticultura, apicultura, horticultura, y también lo referente a la administración de las fincas.

Como hemos visto esta escuela formaba a los chicos en el actividades agropecuarias… pero también contaba con talleres donde aprender carpintería, herrería, tratamiento de pieles, lavandería, panadería y cocina. Todo ello con la esperanza de que pudiesen ganarse la vida en Gran Bretaña… pero sobre todo en las Colonias, para su beneficio propio y el del Imperio.

“Vale, pero todo eso ¿cuándo empezó?”

Pues aquel novedoso esquema comenzó su andadura en noviembre de 1911 (‘B-P’s Scouts– Collis y Hazlewood), y lo hizo bajo la dirección de uno de los Scouters de Middlsex, el Sr. Mealing, y de su asistente el Sr. Poe (quien pronto tomaría su relevo). Estaba supervisado por un pequeño Comité de la Dirección Central del que formaba parte Sir Percy Everett (que en aquel momento era Comisario de dicho Condado), quien mantenía puntualmente informado a BP.

Ya en Diciembre de 1911 contaba con 25 chicos de entre 14 y 18 años, procedentes de todas las partes del país, de los cuales sólo dos no habían sido scouts con anterioridad, aunque (como nos cuenta el artículo de prensa que os traje la semana pasada), la granja estaba diseñada para dar formación a unos 200 muchachos.

Se trataba de una verdadera ‘república’, administrada y desarrollada por los propios muchachos. En esta ‘Granja Scout’ se aplicaron los mismos principios del programa scout convencional, tanto a nivel de formación como en la administración o la disciplina. De hecho, ellos mismos elegían a su propio alcalde, y llevaban el control completo de su política interna.

Por supuesto que el Sistema de Patrullas y la Corte de Honor formaban parte de aquel nuevo esquema con un estupendo resultado. El estímulo competitivo entre patrullas contribuía a la eficacia del esquema, y los chicos de cada patrulla daban lo mejor de sí para el bien de su equipo.

“Bien, pero ¿cómo funcionaba el asunto?”

Os lo cuento.

Existía una gran zona común o Granja Principal, donde se enseñaba a los muchachos, y luego una serie de pequeñas parcelas a cargo de cada patrulla. Las patrullas, compuestas por ocho chavales, debían dedicar una serie de horas a aprender y practicar en la Granja Principal. Pero además debían gestionar su propia parcela de cuatro o cinco acres (cerca de 2 hectáreas) de terreno, siendo completamente responsables de su mantenimiento. La producción de dichas parcelas era vendida a la Granja Principal a precio de mercado, como en la vida real.

Diploma de la Exhibición de Birmingham 1913

“El programa suena interesante, y … ¿cómo fueron sus resultados?”

Durante su desarrollo probó ser un gran éxito, a pesar de que el terreno no era demasiado bueno, pues en invierno la tierra estaba muy dura y con el buen tiempo las lluvias lo convertían en un barrizal difícil de trabajar.

Tras unos comienzos complicados, como toda empresa que empieza, el esquema se afianzó y empezó a mostrar su potencial.

En la foto de la derecha (abajo) podéis ver uno de los talleres llevado a cabo por scouts de Buckhurst durante su participaron en el Rally de Exhibición que tuvo lugar en Birmingham en Julio de 1913.

“Entonces… ¿siguió funcionando muchos años? ¿Sigue en la actualidad?”

Pues me temo que NO. Por desgracia el estallido de la Primera Guerra Mundial acabó con esta ‘granja-escuela’. Los gastos eran enormes y la escasa disponibilidad de chicos y de instructores en tal coyuntura lo hizo insostenible. La granja hubo de ser abandonada y el experimento finalizó en 1916.

Lamentablemente muchos de los scouts que recibieron la formación en Buckhurst no utilizarían nunca la pala para las labores agrícolas aprendidas… sino para cavar trincheras durante aquel conflicto.

Y no creáis que este modelo de educación fue algo anecdótico. Un modelo similar de la época, pero con carácter de reinserción social, lo encontramos en la denominada ‘Pequeña Commonwealth’ de Dorset (un Condado situado al sudoeste de Inglaterra), fundada en 1913 por Homer Lane.

Se trataba de una escuela comunitaria que acogía a chicos y chicas de clases bajas, niños abandonados en sus primeros meses de vida, y a adolescentes (hasta los 19 años) destinados a los reformatorios. El principio fundamental de esta escuela era también la repartición de la responsabilidad.

Según Lane los niños se convertían en personas responsables cuando la actitud de los adultos hacia ellos era de libertad y confianza (vaya, como podéis comprobar era exactamente lo mismo que predicaba Baden-Powell). “La libertad no se otorga, la conquistan los muchachos con la fantasía”, era su frase favorita.

En la “Little Commonwealth” los propios niños instauraban las normas. Se trataba por tanto de un autogobierno, en el que los adultos se limitaban a ser mediadores con el mundo externo, mantener las relaciones con las autoridades competentes (los niños estaban bajo la tutela estatal) y gestionar la parte económica. Pero evitaban, en la medida de lo posible, interferir con las decisiones de los chicos.

Y no quisiera terminar sin referirme al más conocido de estos esquemas de educación mediante la responsabilidad y la autogestión: la famosa ‘Ciudad de los Muchachos’.

Y digo famosa porque dio lugar a dos películas clásicas protagonizadas por Spencer Tracy y Mickey Rooney en los años 30 y 40 del pasado siglo (y no, no es que sea un viejo, es que me gusta el cine, je, je).

Aquella ‘Ciudad de los Muchachos’ fue un concepto de orfanato creado en 1917 en Estados Unidos por el padre Edward J. Flanagan (1886-1948), un sacerdote católico de origen irlandés al que Hollywood daría vida.

La idea central del padre Flanagan se resume en esta frase, que él repetía constantemente:

“No existe un solo muchacho realmente malo” (‘There’s no such thing as a really bad boy’).

El Padre Flanagan

Estaba convencido de que la delincuencia infantil y juvenil procedía principalmente de la ausencia de responsabilidades. Como BP creía que era con responsabilidad como se forjaba el carácter de los muchachos, y que ese era el camino para re-educar a los jóvenes inadaptados, ayudándose con un régimen de autogobierno.

En base a esto, fundó su primera “Boys Town” en la ciudad de Omaha, Estados Unidos. En ella recogía a niños abandonados, a chavales procedentes de familias con pocos recursos y a chicos problemáticos. La ‘Ciudad’ hacía a los propios chicos responsables de la convivencia dentro de la escuela, eligiendo a alumnos para que desempeñaran los cargos de alcalde, concejal, juez, policía o incluso ministro.

La institución tuvo tan buena acogida que, con los años, se abrieron más centros en otras partes del país y también en Europa. En España comenzaron a crearse otras ‘Ciudades’ a imagen y semejanza de la de Omaha. Se fundaron en lugares como Barcelona (donde todavía resisten sus restos en el corazón de Collserola), Madrid, Valencia, Granada o Alicante.

Ruinas de la sede de Barcelona

En Orense se crearía la más importante de todas ellas, cuando un grupo de jóvenes dirigidos por un religioso que entonces estaba terminando sus estudios en la Universidad de Comillas, el padre Silva, concibieron un proyecto muy similar en el que los chicos se educaban en una “república independiente”, autogestionada, con su propia moneda y alcalde electo.

Tiempo más tarde, en 1963 y con una comunidad en crecimiento, se instalaron en la finca de Benposta, donde construyeron su ciudad con los pabellones para albergar los diferentes servicios: aulas, comedores, locales para talleres o una taberna. También se puso en marcha un centro de estudios de primaria y secundaria (bachillerato y formación profesional).

En sus mejores tiempos el recinto llegó a tener cerca de ¡un millar de niños!… y algo diferenciador y novedoso: la escuela-circo.

Así nacería el famoso “Circo de los Muchachos”, que llegó a realizar giras internacionales que llevó a sus integrantes incluso a visitar Japón. De aquellos tiempos queda el Poliedro, la enorme carpa en la que se realizaban los ensayos. En la foto podéis ver uno de los carteles de una actuación en Nueva York.

Sin duda toda una idea. ¿No creéis?

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3 Respuestas a “La ‘Granja Scout’ y la Ciudad de los Muchachos”


  • Para esta historia: en Sevilla existe una Ciudad de los Muchachos, ahora Colegio (http://www.ciudaddelosmuchachos.com/index.php?option=com_content&view=article&id=45&Itemid=37) Casualmente, cuando entré en mi primer grupo scout teníamos el local en la Calle Jesús del Gran Poder, pared con pared con el edificio que albergaba la Ciudad de los Muchachos. Se cerró creo que en 1964 (para irse a un gran espacio en las afueras de la ciudad) y mi tropa ocupó una de sus habitaciones, el resto estaba cerrado. Pero… encontramos una entrada y la aventura de mi patrulla era recorrer todo aquel edificio de varias plantas, a oscuras y en silencio, encontrando muchas cosas que allí habían sido abandonadas. Yo guardé durante muchos años una bola de billar de marfil que encontré dentro de una mesa de billar desvencijada en la gran sala de juegos.

  • En Granada también hubo una “Ciudad de los Muchachos” que yo siempre conocí en ruinas. Nunca supe exactamente lo que era pero me llamó la atención el nombre. Hoy en día hay otra institución en Granada llamada así pero no estoy seguro de que sea lo mismo.

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Gracias Kim por el dato. Las aventuras vividas en casas abandonadas también forman parte de mis recuerdos más gratos. Recuerdo una en Alicante en la que ‘se había refugiado el Lute’. Nada menos! Imaginad la impresión de aquello a los 8 años, je, je.
    Darzee, sería interesante indagar qué ocurrió con aquella ‘Ciudad’. Pregunta a tus contactos…

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