Mafeking, Ciudad Subterránea. Capítulo 5 Parte 1

LA FAMILIA DALL  (Primera Parte)

La característica notable del asedio fue que toda la comunidad estaba impregnada de un espíritu de leal resistencia  y de  una alegre y buena sensación, bajo la cual  todas las diferencias locale y privadas habituales fueron dejadas de lado a favor de la única gran idea… “                                      Baden-Powell, 1907. Sketches in Mafeking & East Africa

Uno de los aspectos más llamativos del Sitio de Mafeking, es la manera en la que la ciudad intentó –dentro de lo posible-  continuar con su estilo y ritmo de vida, pese a los bombardeos cotidianos y la amenaza permanente de una invasión Bóer, en gran medida, los temas administrativos y legales del municipio siguieron rodando. Más destacable aún,  es la  forma en que sus ciudadanos trataron de seguir adelante  con sus asuntos personales y cotidianos en medio de la guerra.

La historia de la familia Dall, es una buena muestra de ello.

——●——

JAMES
Mafeking. Sudáfrica
Viernes 22 de diciembre de 1899

El Registro de Inmigrantes Británicos en Sudáfrica  indica que James Dall, era el cuarto de los doce hijos que tuvieron el Profesor James Kayll Dall y Margaret Holme en Inglaterra.   El  censo nacional de  1861 lo encontró viviendo con su familia en Leeds, a cuatro horas de Londres. Cuando tenía 16 años de edad, el nuevo  empadronamiento de  1871 lo ubica junto a sus padres y hermanos en Surrey, en sudeste de Inglaterra.

Posteriormente la  familia se mudó a Sudáfrica, siguiendo la oleada de inmigrantes que fueron a colonizar los nuevos dominios reales a fines del siglo diecinueve.

A los 40 años James  trataba de repartir el tiempo entre sus muy variadas ocupaciones.

Como Concejal de Mafeking estaba pendiente de las necesidades del pueblo; el Concejo había decidido colaborar completamente con el Coronel Baden-Powell, tanto en la defensa como en la administración de la ciudad, así que tenía la doble tarea de ayudar a cumplir las órdenes militares, y a la vez representar el interés de sus conciudadanos.

En carácter de Jefe de un Puesto de la Guardia Civil, estaba a cargo de una treintena de civiles armados, que se instalaron en las trincheras frente a su comercio. Hombres como él, ciudadanos que nunca habían combatido, pero que ahora empuñaban rifles Lee-Metford y Martini Henry. El Coronel había entregado 600 rondas de balas  a cada uno y había sido inflexible respecto de su uso, en la  Orden General que se distribuyó el 3 de noviembre de 1899 advirtió:

Los Comandantes de los puestos no permitirán disparos individuales e inconexos a grandes distancias de sus obras de defensa; ello desperdicia munición y alienta al enemigo. Pueden, cuando así convenga, hacer disparos individuales directos desde los puntos avanzados o voleas, cuando los francotiradores del enemigo sean visibles.” 

Para evitar el despilfarro, se habían instalado algunas marcas en el terreno, a unos 1700 metros de las defensas, el máximo rango de fuego de sus armas. Entre las  responsabilidades de Dall estaba la de cuidar que sus hombres no dispararan hasta que los Bóers no cruzaran las marcas.

Además  de servidor público y guardia civil, James era un conocido comerciante de Mafeking; su tienda, ubicada frente a  la esquina sureste de la ciudad, era la principal fuente de ingresos de su familia; y se proponía no descuidarla. Desde la llegada de los Bóers, hacia poco más de dos meses,  sus ventas descendieron notablemente debido a dos motivos: la gente comenzó a retener su dinero, la duración del bloqueo era incierta, y quien tenía efectivo trataba de conservarlo. Un segundo factor, tal vez más determinante que el anterior, le restó clientes: caminar por las calles  ya no era seguro. Los bombardeos eran diarios y los francotiradores Bóers hostigaban la ciudad; así que los comercios prácticamente sólo abrían los domingos,  día en que por un tácito acuerdo entre las dos fuerzas oponentes  se celebraba una tregua de fuego.  Dall consideró que un poco de publicidad tal vez ayudaría a reactivar el negocio y –tal vez con  la esperanza de repuntar las ventas para la navidad-.se animó a contratar la publicación de un anuncio en el periódico Mafeking Mail Special Siege Slip: 1/8 de hoja en la primera página del diario del viernes  22 de diciembre de 1899

dall-22-de-diciembre-1899““Vayan  a la ESQUINA DE DALL – Plaza del Mercado. Para Damas y Niños, Ropa y Equipamiento – Para Caballeros y Jóvenes. Ropa, Botas y Zapatos, etc.  LISTO PARA ENTREGAR: Sombreros Marineros para Niños, Trajes, Enteritos, etc. Capelinas para Niños,  Sombreros, Sombrillas. Delantales. Nuevos Diseños Vestidos en tela de verano, Sombreros Decorados, Cordones, Cintas, Correas, en existencia. El Salón de Exposición está repleto de   NUEVOS PRODUCTOS. También Piezas para Ropa Masculina en: Galatea, Algodón, Cord, Piel de Topo, y una línea Especial en Hilo de Lana tejido en diagonal con  Motivo Naval – TRAJES  DE CABALLEROS – Cuando no esté en las instalaciones, estaré encantado de asistir prontamente  los pedidos que dejen en mi casa en  la calle Molopole, cerca del Molino.” James Dall

Ciertamente no eran épocas para desperdiciar el dinero en volantes, pero a pesar de la  escasez, había una cierta expectativa en los comerciantes respecto de la navidad, ya que se estaban preparando diversos eventos para el festejo. El Coronel Baden-Powell ya había anunciado que se montaría el típico  árbol ornamental en el salón de Austral, la  Logia Masónica de Mafeking, y se ofrecería un té a todos los niños de la ciudad,  Según dejó constancia en su diario Lady Sarah Wilson –la esposa del Ayudante de Campo de BP-  ,  era un secreto mal guardado que

Por una extraña coincidencia y la suerte, un pavo había sido pasado por alto por el Sr. Weil cuando el Gobierno requisó todo el ganado y el alimento  para los animales al comienzo del asedio

Así que pese a las privaciones, se ofrecería una cena navideña con el Comandante de la Ciudad como Huésped de Honor.  También se comunicó públicamente que cada niño tendría su regalo, así que existía la posibilidad de lograr alguna venta.

Sólo restaba esperar que los Bóers no decidieran bombardear a la hora de la cena

——●——

Mafeking. Sudáfrica
Viernes 9 de febrero de 1900

Si las cosas fueron  duras en los primeros cuatro meses del bloqueo, para febrero la situación ya era más que preocupante. Una cosa era enterarse de las muertes que sucedían desde siempre en el Stadt  de los Baralong, la aldea nativa: uno o dos niños y ancianos,  que diariamente fallecían a causa de disentería, malaria o  diarrea.  Otra muy distinta era ver a sus vecinos y amigos, blancos y europeos, angloparlantes y religiosos,  que caían bajo el fuego enemigo. Algunos morían por el impacto directo de los proyectiles del cañón de asedio Creusot de 94  libras que estaba fustigando a la ciudad, otros por las esquirlas que esparcían  los cañones  de 7 libras Jameson,  y  los demás  por el acertado disparo de los fusiles Máuser de los francotiradores que acechaban a toda hora y en todas partes. En su doble condición de  representante vecinal y  defensor con el rango de Comandante, James debió lidiar con una situación tan delicada como imprevista: sus conciudadanos, hombres de negocios, comerciantes, cuentapropistas, productores, funcionarios administrativos, todos de buen pasar, comenzaron a preguntarse: ¿Por qué debemos abandonar todo y pasar turnos de 12 horas en una trinchera embarrada con un fusil en la mano arriesgándonos a recibir un balazo? El enojo con el gobierno colonial fue creciendo a medida que aumentaba la certeza de una  conclusión: Mafeking fue abandonada a su suerte. El inicio de la guerra era un secreto a voces, sin embargo la Corona Británica no hizo previsiones, no fortaleció las fronteras ni aprovisionó las colonias;  el gobierno –decían- era rápido para recaudar tributos, pero inexistente a la hora de prestar servicio. El cronista Angus Hamilton sintetizó en su registro “los ciudadanos estaban indignados”  Además, se comenzaron a cuestionar algunos aspectos prácticos de la Ley Marcial impuesta por el Coronel  y sus oficiales, y por lo tanto el trabajo de los comandantes de la Guardia Civil se complicó.

Según detalla Baden-Powell en su reporte, él mismo  debió intervenir para resolver la crisis:

“Se generó una tendencia a difundir rumores y quejas, y esto tuvo que ser detenido. Luego publiqué algunos comentarios explicativos y asesoramiento sobre la aplicación de la ley marcial, y estas medidas tuvieron un efecto más marcado; la obediencia a las órdenes y un buen espíritu a partir de entonces, han prevalecido en la guarnición.

Aunque se logró calmar los ánimos, el resto de las condiciones eran serias:   Los alimentos comenzaron a escasear, las propiedades estaban destruidas y –por supuesto-  las ventas de la tienda eran casi nulas.

Esta vez la publicidad para el negocio de James  llegaría de manera gratuita.

Charles Montgomerie Ryan, de 32 años de edad, Capitán del Cuerpo de Servicios del Ejército,  era posiblemente el hombre más impopular entre los comerciantes de la ciudad y a la vez uno de los oficiales más leales y eficientes de B.P.  Su tarea era la de administrar todos los asuntos concernientes al suministro de alimentos para los sitiados,  un total de  8974  personas entre ciudadanos blancos y nativos, de acuerdo al censo que Badén-Powell  relevaría el 30 de marzo  de 1900,  Ryan fue el encargado de requisar la totalidad de las existencias de los comercios de comestibles y bebidas y organizarlos para suministrarlos en un sistema de raciones. A su tarea, que sin duda era cada día más difícil, se le había sumado un importante obstáculo: perdió a sus dos ayudantes principales el Capitán Girdwood, muerto, y el Sargento Mayor Looney, declarado culpable de robo de material de la administración, degradado públicamente en una ceremonia en la Plaza del Mercado y recluido en la cárcel de Mafeking hasta que finalizara la guerra. Ryan –que estaba prácticamente solo al frente de una labor titánica-  acordó con algunos comerciantes el despacho de provisiones en sus locales, y publicó el anuncio en la edición del viernes 9 de febrero de 1900:

dall-9-de-febrero-de-1900

AVISO. Las  siguientes Tiendas estarán abiertas para Productos alimenticios, etc.,  el próximo domingo 11: DIXON,  DALL,  E.SOLOMON   Capitán C. M. RYAN.  Auxiliar General Adjunt

Aunque el aviso era discreto, tal vez llevara a la tienda del Concejal algunos clientes este domingo, gracias a un poco de promoción pagada por el gobierno.

——●——

Mafeking. Sudáfrica
Sábado 10 de febrero de 1900

Los errores burocráticos existen desde que el mundo es mundo, y  Mafeking no era la excepción en temas de esa índole.

En relación a los aspectos administrativos, la ciudad –pese a ser cabecera del Protectorado de Bechuanalandia- estaba bajo la jurisdicción de la Provincia del Cabo, donde estaba el asiento de lo que sería nuestro actual “Registro de las Personas o Registro Civil”. No es posible hoy determinar si el equívoco hay que atribuirlo al funcionario provincial escribiente,   o al declarante, el Concejal de Mafeking Henry Gerald Early,  Lo cierto es   que en el Libro de Defunciones,  número de entrada del registro 194,  se anotó que el 15 de febrero de 1900 James Dall falleció instantáneamente a causa de un proyectil de artillería.

10-02-dall-james-acta-de-defuncion

Dall no tuvo oportunidad de comprobar la asistencia de los  clientes a su tienda el domingo, falleció el sábado 10 de febrero de 1900, cinco días después de su cumpleaños número 41.  El Acta de Defunción estaba errada en cinco días.

dall-daily-telegraphTHE DAILY TELEGRAPH,Nueva Zelanda 
Edición Nº 9729

“El sábado 10 de febrero el corresponsal en Mafeking escribió: Una triste muerte tuvo lugar esta mañana.  El Concejal James Dall, ex integrante de King  William’s Town, un hijo del Profesor Dall, estaba en la de la cocina, supervisando  el envío de alimentos para su esposa, que estaba viviendo en el  Laager de mujeres, cuando un proyectil de 94 libras  vino a través de la ventana  sin previo aviso – ni nuestras armas ni los cañones enemigos habían estado disparando. El proyectil golpeó al Sr. Dall en las caderas, cortó su cuerpo, y esparció sus miembros.  Él deja una viuda y dos hermanas aquí, y tres niños en la costa.”

El  Mayor Frederick David Baillie (ex oficial de los Húsares y corresponsal de guerra para el periódico Británico The Daily Graphic) también fue  testigo de los hechos, y los narró en su crónica:

10 de Febrero….Esta mañana se iniciaron los bombardeos, y al parecer dirigieron sus proyectiles al molino, que funciona todas las noches, protegido por una transversal, en la esquina sur-este de la ciudad. Sólo dispararon dos proyectiles, uno de ellos golpeó al Sr. James Dall, concejal, y comandante de uno de los puestos de la Guardia Civil, volándolo en pedazos. Su esposa, la pobre mujer, que estaba en Laager de las mujeres, fue abruptamente informada por su criada nativa, y entró en estado de pánico. Se acercó  casi aletargada, escoltada por el Reverendo. WH Weekes. Era, por supuesto, imposible que ella lo viera, y la escena fue muy dolorosa para sus amigos que se esforzaban en consolarla.”

 El mismo día, el Mafeking Mail menciono el incidente: 

“Con profundo pesar registramos la muerte del Concejal Sr. James Dall. Todo Mafeking se unirá en sentida condolencia con su familia en esta, su hora de dolor y duelo.   Nadie negará el  homenaje a su  genuina integridad, la intensa devoción como esposo y padre, y el valor  de nuestro difunto citadino.”

En la próxima entrada conoceremos a otro integrante  de la familia Dall

 


Pueden descargar libre y gratuitamente en PDF mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking clickeando en

Comparte con otros... Share on Facebook34Share on Google+2Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

0 Respuesta a “Mafeking, Ciudad Subterránea. Capítulo 5 Parte 1”


  • Ningún Comentario

Añade un Comentario