Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 4 Parte 1

LA TRAGEDIA DE LA PLAZA DEL MERCADO (Primera Parte)

(Un muerto y algunas decisiones difíciles para BP)

Escena 1
Londres, Inglaterra.
Sábado 17 de noviembre de 1917
17 años después del Sitio de Mafeking

El enfermero, tapó el frío e inerte cuerpo  con una manta y cerró la puerta con llave. Cuando terminó su ronda por las habitaciones se dirigió a la oficina de la dirección e informó la novedad: el extraño  interno de apellido Irlandés, había fallecido.

Pocos sabían  quién era el difunto o cuando había llegado a Broadmoor, el hospital psiquiátrico más importante de Londres. Los empleados más memoriosos afirmaban que estaba recluido desde principios de siglo, otros decían que se trataba de un deportista que repentinamente había enloquecido, algunos narraban que a veces, cuando el hombre desvariaba, decía que era un soldado.

En el despacho del director, una apresurada lectura del expediente del recluso aclaró algunas dudas: Se llamaba Kenneth Murchison, era inglés y estuvo encerrado en el hospital psiquiátrico de alta seguridad durante los últimos 15 años.

La documentación decía que en agosto de 1902 fue derivado desde la cárcel de Parkhurst –en la infame isla de Wight- donde purgaba los dos primeros años de una condena a reclusión perpetua con trabajos forzados por el asesinato de un hombre.

Las autoridades y los médicos de la prisión concluyeron que el hombre estaba mentalmente insano y lo remitieron para que continuara su pena en el psiquiátrico.

Extrañamente, el dossier indicaba que el delito que originó su encarcelamiento fue cometido en Mafeking, una lejana colonia británica en Sudáfrica, a 13.000 km del Reino Unido.

Escena 2
18 años antes.
Mafeking, Sudáfrica.
Sábado 14 de octubre de 1899.

Baden-Powell se estaba jugando el todo por el todo y posiblemente se preguntaba  si no  habría arriesgado demasiado. Hacía unas horas sus exploradores le informaron la presencia de Bóers a unos kilómetros de la ciudad y decidió  enviar a su encuentro al tren blindado con una pequeña dotación y un escuadrón del Regimiento del Protectorado  para apoyarlos. Pronto la situación se complicó y sus fuerzas quedaron gravemente comprometidas bajo el fuego enemigo. Envió otra columna se sus escasas fuerzas,  poniendo en riesgo la defensa de otros puntos de la ciudad. Si los Bóers lo notaban, fácilmente podían ingresar por cualquier brecha de las debilitadas posiciones.   Cuando sus hombres estaban prácticamente inmovilizados bajo el fuego cruzado; su mejor artillero, el Teniente Murchison se hizo cargo del cañón y despejo la zona con certeros y bien dirigidos disparos. Su acción fue lo sufrientemente efectiva para detener momentáneamente a los Bóers y permitir el repliegue de los defensores.

El primer combate  de las fuerzas de B.P. en el Sitio de  Mafeking, no podría haber resultado de mejor manera: 53 enemigos muertos, un largo número de heridos y un importante golpe anímico sobre los derrotados.

Keneth Murchison, oriundo de Liverpool, había llegado a Sudáfrica unos seis años antes como Mayor en la Reserva de la Artillería Real. Baden-Powell comenzó a reclutar la fuerza fronteriza  en julio/agosto de 1899 y  Murchison se unió como soldado en el recientemente formado Regimiento del Protectorado, cuando se conocieron su identidad y sus antecedentes, el Coronel Hore lo nombró Teniente de Artillería y con esa graduación ingresó a Mafeking. Desde el primer día se destacó como un artillero brillante, sobresaliendo en todas las acciones. Las crónicas periodísticas dan cuenta de su buen desempeño, particularmente  en las acciones del 23 y el 25 de octubre: puntería infalible y sentido de oportunidad, son virtudes que se le adjudican.

Una semana después de esos enfrentamientos, el martes 31 de octubre, a las 4.40 am  los Bóers comenzaron un fuerte ataque sobre la posición de Cannon Kopje, el principal puesto de defensa de Mafeking.  Una fuerza de unos 800 enemigos arremetió contra la posición defendida por unos 40 hombres de la Policía Británica de Sudáfrica. El bien construido sistema de trincheras les permitió resistir el primer embate, sin embargo la desproporcionada relación de fuerzas dejaba en completa desventaja a la defensa. Una segunda ola de atacantes descargó sus armas contra los parapetos  y comenzó a acercarse a la posición. A lo lejos se divisaban varios grupos de caballos sin sus jinetes, una inequívoca señal de alerta: Otros Bóers habían desmontado y se aproximaban ocultándose en los pastizales.

Según Baden-Powell narra en su reporte oficial, nuevamente, la acción eficiente y decida de un artillero, revirtió la situación:

“Mientras tanto, yo tenía un cañón de 7 libras apostado bajo el portal de una casa  cerca de la esquina sur de la ciudad. Este, bajo la dirección del Teniente Murchison,  abrió fuego sobre el flanco de la línea del enemigo que comenzaba a acercarse a nuestro fuerte  El cañón hizo un excelente trabajo, todos los disparos hicieron blanco sobre los Bóers, y se detuvo eficazmente su avance. “

La tarea de Murchison fue lo suficientemente buena como para que B.P. –por intermedio de su segundo al mando, Lord Edward Cecil- al día siguiente lo destacara en una publicación en el periódico local. El Teniente de Artillería, se convirtió en héroe de la ciudad. El “Hombre del Día”.

Cañon 7 libras RML en Mafeking

Cañón RML de 7 Libras en la herrería de Mafeking

La popularidad no le era desconocida al artillero, mucho antes de la guerra Kenneth ya había gozado de cierta notoriedad. Mientras servía bajo bandera en la India,  se convirtió en un exitoso jugador de polo en el equipo de la milicia inglesa. El especialista y escritor Thomas Francis Dale, fue uno de los que lo vio jugar, y le dedicó unas líneas en su libro “Pasado y Presente del Polo”, del año 1905:

“…el Regimiento Este de Lankashire era probablemente uno de los regimientos más deportivos en el servicio; uno de nuestros mejores jugadores era Kenneth Murchison…”

El otrora deportista, ahora era –al decir de periodistas, superiores y compañeros- uno de los mejores artilleros Sudáfrica, y sin duda el mejor de Mafeking.

Escena 3
Mafeking, Sudáfrica.
Martes  25 de octubre de 1899.

Los tres corresponsales de guerra no lo dudaron ni un instante: Cuando el Capitán Alfred Musson –un productor de leche local, devenido en comandante de un puesto de la flamante Guardia Civil de Mafeking- les dio su aprobación para entrar a su sector  de defensa, todos tomaron un rifle Lee Metford y se apostaron contra la pared formada por bolsas rellenas con tierra. Posiblemente  los tres albergaran el mismo pensamiento: redactar una nota en primera persona desde el frente de batalla. Una oportunidad única para satisfacer la innata curiosidad propia de cualquier periodista, y un gran logro para la tarea profesional. Tal vez hasta imaginaban posibles títulos para su crónica: “Noticias desde la guardia del Fuerte Musson”.

Parslow

Ernest George Parslow

Por la tarde, luego de la excitante experiencia, el más joven de los tres periodistas, Ernest George Parslow, enviado especial del diario Chronicle y corresponsal para el South African News, se dispuso a escribir la nota en su habitación del Mafeking Hotel. Hacía unos dos años que el hombre de 33 años trabajaba en Sudáfrica, y ya había obtenido un ascenso a Sub Editor del periódico. Su reciente nombramiento como corresponsal de guerra, lo obligó a dejar a su esposa en Ciudad del Cabo y trasladarse al centro de la zona de conflicto.  En los 17 días que llevaba el Sitio, Ernest había causado una muy buena impresión entre sus compañeros, quienes afirmaban que “…se había hecho querer por todo el mundo, debido a su cordial simpatía, que se extendió a los que estaban en problemas. Se había ganado la admiración de muchos por la calma con la que se condujo bajo el fuego pesado.”

Repentinamente, mientras transcribía sus apuntes,  la ciudad se vio asediada por un intenso fuego de artillería Bóer, proyectiles de 7 y 9  libras fueron regados por toda la Plaza del Mercado.  Uno de ellos alcanzó la fachada trasera del hotel, a uno pocos metros de la habitación de Parslow. Angus Hamilton, corresponsal del periódico The Times  fue testigo de la explosión y describió el incidente sufrido por su colega  “La fuerza de la explosión lanzó a este caballero sobre una pila de maderas, explotó las paredes de tres habitaciones, prendió  fuego a un motor, y destruyó el fondo del hotel.”

Milagrosamente, el periodista resultó ileso.; la buena fortuna lo acompañó en este día, el primero de la última semana de su vida.

Escena 4
Mafeking, Sudáfrica.
Miércoles  1 de noviembre de 1899.

La noche caía sobre la plaza y el Teniente Murchison continuaba siendo el centro de la atención de la mayoría de los citadinos. Su destacable tarea al mando del cañón en la batalla del día anterior, salvó a la ciudad de la invasión Bóer. Todos sabían que si el enemigo hubiera tomado el fuerte de Cannon Kopje –la única posición elevada de la defensa-, habría obtenido un dominio completo sobre el pueblo.

Soldados, comerciantes, vecinos y empleados querían felicitarlo, agradecerle y ofrecerle una copa para brindar por la Reina y por la victoria. Finalmente, Murchison aceptó la invitación del corresponsal Ernest Parslow, para cenar en el Hotel Riesle. Una cena en el restaurante de un hotel era un lujo que difícilmente pudiera costearse un soldado, no era una oportunidad para desperdiciar.

Para el periodista también se trataba de una ocasión excepcional: obtener un relato exclusivo y de primera mano por el  protagonista estrella de la semana; una crónica que bien valía el dinero invertido en una comida..

Ambos hombres entraron al hotel, y ocuparon una mesa. La cena se prolongó por un  buen rato y abundante vino fue servido. Los testigos afirman que Parslow comenzó a “volverse pendenciero”, acusando al Teniente de “no saber nada de armas o trincheras”. El periodista continuó hostigando a su invitado, hasta que este dio por terminada la velada se levantó de la mesa, y salió del hotel hacia la Plaza del Mercado alrededor de las 21.30 hs. Parslow –a quien el periódico The Warwick Argus califió de “joven insensato”, lo siguió.  El artillero ingresó al lobby del  Hotel Dixon y se acercó a la barra; inmediatamente el periodista reanudó la discusión. Se escucharon insultos. Minutos después retumbó un disparo.

Cerca de las 22.00 hs. Parslow yacía en el piso con una bala en la cabeza y Murchison empuñaba su revólver marca Webley, parado a unos ocho pasos  el cadáver.

En la próxima entrada conoceremos como se desarrolló el  caso policial en medio de la guerra

 


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo. El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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