¿Por qué y cómo nacieron los scouts?-2. Un viaje en el tiempo

md434051184Os hablaba la semana pasada del nacimiento de los scouts y os propuse para hoy un viaje en el tiempo.

“¿Viaje en el tiempo? ¿A dónde? Y sobre todo ¿cuándo?”

Pues al comienzo de nuestra aventura. No se me ocurre mejor manera de entrar en situación para entender mejor nuestros orígenes, así que poneos cómodos y tratad de imaginar el panorama.

Usad la imaginación y seguid la descripción que nos ofrece un libro estupendo “B-P’s Scouts. An Official History”, y que nos ayudará a entender y conocer cómo vio la luz nuestro querido Gran Juego.
Podríamos aterrizar en aquella ciudad de Londres de 1907. Así eran entonces las cosas:

london-1900“En la calle todos los hombres llevaban sombreros – de seda, bombín, de paja- y portaban bastones o paraguas. Vestían de manera formal, con rígidos cuellos de camisa. En sus gabardinas había un ojal vertical especial para el paso de la cadena del reloj (los relojes se llevaban en el bolsillo y estaban unidos a una larga cadena).

Los carruajes, los coches de caballos y las calesas todavía daban a la escena un aire rural, pero los ocasionales automóviles suponían un augurio y una molestia y el escaso flujo de motocicletas pronto se convertiría en un torrente. ¡En aquella época no había necesidad de pasos de cebra!

Ahora los barrenderos han desaparecido, al igual que los vendedores de panecillos y los faroleros (las farolas debían prenderse con una llama cada noche), y sólo los más viejos pueden recordar los haces de paja esparcidos por el adoquinado ante las casas en las que yacía alguien enfermo con el fin de amortiguar el estrépito del tráfico.

Durante los largos veranos los carros cisterna rociaban las calles para evitar el polvo y las aspiradoras no se habían inventado aún.”

“Vaya, suena a una de esas películas en blanco y negro”

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Pues sí, se vienen fácilmente a la cabeza alguna de las antiguas películas de Sherlock Holmes… pero sigamos con la historia…

“El país se denominaba cristiano, pero la religión era algo indiferente para la gran mayoría. La asistencia habitual a la iglesia, característica de los últimos años del siglo XIX, ya no se consideraba tan necesaria. De hecho se calcula que sólo el 16% de los londinenses eran practicantes“.

¡Vaya! Muchos seguro que pensarían que hace más de cien años la gente era extremadamente religiosa ¿verdad?
Sigamos viendo…

barefoot-boys“El país tenía paz y prosperidad, pero quedaban focos de gran pobreza. Un tercio de la población del barrio londinense de West End vivía la miseria crónica y el alcoholismo estaba muy extendido. Niños descalzos, hambrientos, sucios y vestidos con harapos eran una estampa habitual.

Al otro extremo de la escala social encontramos a unos pocos muy ricos, que vivían entre lujos y fiestas. Pero entre ambos lados está la mayor parte de la nación, las clases medias. Los más pobres de éstas daban la bienvenida a la libertad que les proporcionaban las nuevas bicicletas y apreciaban la oportunidad que ofrecía a sus hijos la Ley Educativa de 1902 que conllevó la apertura de escuelas secundarias en todas las ciudades y villas del país.

paper-boysAunque la escolarización era hasta los 14 años, lo cierto es que gran cantidad de chicos comenzaban a trabajar en su tiempo libre desde mucho antes. Los trabajos más frecuentes eran los de repartidores de medicinas, de periódicos, de botellas de leche, y de todo tipo de recados.”

Esto ya lo vimos la semana pasada, y fue precisamente una de las cosas que hizo reflexionar a Baden-Powell sobre la necesidad de romper aquellas dinámicas con poco futuro. Pero continuemos…

En aquella época los chicos jugaban a las castañas (un curioso juego que se jugaba con castañas atravesadas por un cordón), a las canicas, compraban dulces con un cuarto de penique, y leían las revistas de la época: The Magnet, The Captain o la conocida Chums (de la que os hablé al contaros la primera escisión en el seno de los scouts).

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En este ambiente comenzó a desarrollarse nuestro juego. Aquel libro publicado en fascículos quincenales hizo su irrupción en 1908 y puso patas arriba el mundo de los chicos y chicas británicos.

Veamos cómo describió uno de aquellos muchachos aquellos días:

“Éramos una pequeña pandilla de seis chavales, cuyo único parque de juegos era la calle. Un día uno de la pandilla llegó corriendo y nos dijo casi sin aliento:

‘Mirad lo que me han prestado durante una semanaEscultismo para muchachosscouting_for_boys_1_1908

Nos reunimos ansiosamente a su alrededor devorando cada palabra, y admirando los dibujos. ¡Qué emoción tan grande nos embargó! Nosotros queríamos jugar a aquel juego. Cada céntimo que podíamos reunir se entregaba a Tom, nuestro jefe, para comprar el siguiente número en cuanto saliese.

Mi padre nos dejó usar un cobertizo del patio trasero para nuestras reuniones de la tarde, y nos sentábamos junto a la luz de una vela a aprender los nudos y las leyes. Un hacha era la única decoración del muro. Los sábados por la tarde podías encontrarnos en el campo, aprendiendo a rastrear, a conocer a los pájaros, los árboles, a encender una fogata y a cocinar.

Nos compramos palos de escoba por un penique, y mochilas procedentes de los almacenes del ejército de tierra y la marina a dos chelines cada una, y durante algún tiempo ese fue nuestro uniforme (porque la verdad era que aquella ropa era fácil de conseguir, cómoda, resistente…y barata).

La hermana de Tom nos hizo un banderín de patrulla, fabricado con retales de algodón, del cual estábamos orgullosísimos. Nuestro Guía lo llevaba sobre su hombro y nosotros marchábamos tras él en fila, portando nuestros palos de la misma manera. Una pandilla de chavales en una esquina nos gritó:

“¡Ha, ha! ¡Un ejército de escobas viejas! ¡Caballeros de las rodillas sucias!”

curlews2Todo ello seguido de una lluvia de boñigas, las cuales podían encontrarse por cualquier calle en aquellos días. Nos alejamos corriendo de los gamberros todo lo rápido que pudimos, pero como insistieron en perseguirnos nos volvimos hacia ellos con nuestros palos y los ahuyentamos. Nos recompusimos en una calle trasera y continuamos con nuestra marcha. Después de esto fuimos por otro camino para evitar a aquella pandilla.

Cuando conseguimos un pañuelo de color y un –por así llamarlo- sombrero scout, no nos atrevíamos a ponérnoslos hasta que no estábamos cerca del campo, porque otras pandillas nos arrojaban el mismo tipo de misiles. Aún así permanecimos animados y fieles a nuestro juego.

Acampábamos en los páramos de Bolton. Nuestro refugio estaba hecho de un trozo de lona y brezo, apoyado en nuestros bordones. Usábamos una cazuela para cocinar y nuestro tocino lo asábamos con palos. Para nosotros seis aquello era el paraíso, y nuestro fundador el hombre más grande sobre la faz de la Tierra.”

Resulta interesante comprobar que aquello no era una aventura sencilla. Que los chicos de entonces eran mucho menos pudientes que la mayoría de los de ahora (es la prueba palpable de que la felicidad no tiene que ver con el dinero) y que sufrían el acoso de otros chicos, pero tenían algo muy importante: un espíritu inquebrantable y una fortaleza mental muy superior al chico mimado de ciudad actual.

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El caso es que en pocas semanas comenzaron a aparecer más y más ‘Boy Scouts’. Se reunían en cobertizos o bajo la luz de las farolas o en los caminos rurales, tratando de hacer algunas de las cosas de las que hablaba BP en aquel nuevo y excitante libro.

Aquí tenéis otro relato de aquellos comienzos:

“En una casa de campo de Hertforshire, un chico convence a otros cuatro a que se unan a él para formar la Patrulla de los Búhos. Se reúnen regularmente en los bosques de la zona. Como local se excavan ellos mismos una oquedad bajo un montón de arbustos.

12729239_589342807879944_3023270182560507273_nPero necesitan un Scouter y buscando por los alrededores encuentran a un joven profesor y lo abordan y abruman con su entusiasmo. La oquedad es abandonada por una bodega en la High Street. Ahora son un total de siete.

Aquel otoño realizan su primera acampada en un campo cercano. La tienda consistía en un poste como andamiaje con un lado encajado en un seto y el otro soportado por un travesaño de madera, y una lona, de las que se utilizaban para cubrir los grandes montones de paja en la era, arrojada por encima de todo ello. Unos pocos tablones hacían de suelo y cada campista llevaba su propia manta.”

Por todo el país los muchachos hacían lo mismo. Algunas veces era el adulto, el ‘Scoutmaster’, era el que lo iniciaba. En Edimburgo un joven doctor trataba de llevar un pequeño club para chicos muy pobres…y aquellos si que eran verdaderamente pobres:

article-2017054-0cc18a5000000578-708_634x707“En aquellos días en Edimburgo (y de hecho en la mayoría de las grandes ciudades) aquellos chicos vestían con harapos. La mayoría de ellos no llevaba zapatos ni medias pero iban a la escuela y correteaban por todas partes con sus pies desnudos. Y en las zonas más norteñas la visión de aquellos pobres pies llenos de sabañones en cuanto la nieve hacía acto de presencia en el suelo era una de las más deprimentes imágenes representativas de aquella época.

El Dr. F.R.Lucas escribió años más tarde:

“Si conseguía, como hice al principio, que mis amigos me dieran algunos zapatos usados para dárselos a aquellos muchachos, era sólo para encontrarme con que una semana más tarde no llevaban ninguno. Sus padres alcohólicos los habían vendido para conseguirse más bebida”.

boys“Me sentía muy abatido por aquella situación y me preguntaba qué podía hacer para llevar algo de felicidad a la vida de aquellos chicos. En mi camino hacia casa estaba ojeando el mostrador de un kiosco de revistas en la estación cuando mi vista se detuvo en una pequeña publicación de encuadernación sencilla titulada “Escultismo para muchachos”, Primera Parte, Número Uno. Compré una copia y la devoré en el tren. Aquello era lo que buscaba.

A la semana siguiente volví con mis pequeños revoltosos y orgullosamente les anuncié: ‘Ahora somos Boy Scouts’. Me preguntaron qué quería decir con aquello y tuve que confesarles que no lo sabía exactamente pero que ‘de cualquier manera es lo que somos’.

Nuestro uniforme consistía en un grueso palo, algún tipo de mochila o cartera del colegio, y para los más afortunados un cinturón con un rollo de cuerda colgando de él (en este artículo os hablé de aquellos rollos de cuerda).

La suscripción a la Tropa se estableció en medio penique a la semana (si podían conseguirlo, pero no habrían de preocuparse si no lo hacían, como pasaba con muchos de ellos), y así es como comenzamos. Éramos afortunados de ser capaces de reunirnos una vez a la semana en el local del Bienestar Social, así que teníamos local.

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En la primera reunión decidimos que saldríamos a ‘rastrear’, así que al Domingo siguiente nos fuimos Parque de Holyrood Palace armados con nuestros palos, mochilas y varias libras de confeti.

trackingDi la salida a ‘los criminales’ con el confeti, instruyéndoles para que dejaran un rastro sutil. Más tarde los seguimos, y para mi horror vi que sobre el césped inmaculado había una ancha banda de confeti. Comenzamos a seguir el ‘rastro’ pero pronto nos topamos con uno de los guardas del Parque, quien quiso saber qué es lo que hacíamos. Con la mejor de mis sonrisas le dije que éramos Boy Scouts. No se impresionó en absoluto y me preguntó si había leído las normativas y me advirtió que me llevaría ante la autoridad si hacía aquello otra vez. De ese modo terminó nuestro primer intento en el escultismo.

Pero pronto estábamos de nuevo ocupados con una barca en el estuario del río Forth tirando de una ‘ballena de madera’ (se trata obviamente del juego ‘la caza de la ballena’, que se describe en ‘Escultismo para muchachos’) a la que habíamos capturado con un lazo, y con muchas otras grandes aventuras”.

b7fc7704945ed9d02e94c6dbece21207Resulta interesante darse cuenta de una gran verdad: no es necesaria la más mínima riqueza para que los chavales disfruten enormemente. La felicidad que proporciona un juego emocionante no depende del dinero, como muchos se empeñan en creer. Yo siempre les repito lo mismo: preguntad a vuestros abuelos si creen que ellos eran más infelices que los chicos de ahora con todos sus caprichos. En aquella época un terraplén o una escombrera eran el entorno de una grandiosa aventura, y los refregones en la piel de los codos, manos y rodillas…una norma que no restaba un ápice de alegría. Por desgracia hoy creemos que los chicos son de mantequilla.

Pero nuestro viaje continúa así…

“Sí, grandes aventuras sin duda, y así era por todas partes: un patrón que se repetía, muchachos buscando adultos que hiciesen de Scouters, hombres buscando chicos para que convertirlos en Scouts, y todos ellos bastante ignorantes y mal equipados, pero con mucho entusiasmo y ganas de progresar. Porque `progresando’ era la palabra correcta.

scout-testComo testigo tenemos a otro de los pioneros de Escocia, Robert Young. En 1908 era Capitán y ayudante de los OTC unidades ligadas a las cuatro principales escuelas de Glasgow, y tras el campamento de verano anual cogió a ocho muchachos de cada escuela y formo cuatro patrullas de scouts quienes, por algún tiempo, se reunieron en su propia casa como sede.

Tuvo tanto éxito que para reunir a los chicos que se sumaban hubo de conseguir unos locales nuevos y finalmente aquella Tropa (la 1ª de Glasgow) creció ¡¡hasta sobrepasar los 300 scouts y 100 lobatos!!

Robert Young será especialmente recordado por su libro “Pruebas para Boy Scouts y cómo pasarlas” (libro que los scouts británicos reeditaron hace poco a modo de curiosidad), pues en aquellos comienzos sería un libro de referencia y la base de un firme apoyo de la editorial de ‘Fergusson and Son’.

Como veis la realidad dista bastante de la imagen de un movimiento “surgido del incremento del tiempo libre”, tal y como os contaba el jueves pasado.

El escultismo supuso un gran soplo de aire fresco para aquellos chicos británicos de principios del siglo XX, y rápidamente se extendió proporcionándoles ilusión y aventura mientras contribuía a hacerlos hombres de carácter, con valores y activos, pero de modo solapado.

El próximo día, y para concluir con este repaso a nuestra historia, os hablaré del nacimiento del esquema propiamente dicho. Los primeros esbozos de nuestro programa.

Os espero.

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4 Respuestas a “¿Por qué y cómo nacieron los scouts?-2. Un viaje en el tiempo”


  • Hermoso texto…los recortes de esas pequeñas grandes historias son fantásticos…

  • Juan J Pérez-Gato legendario

    La verdad es que cuando compré el libro no sabía muy bien qué me iba a encontrar…y me sorprendió muy gratamente porque los autores cuentan la historia de una manera amena, sencilla y llena de anécdotas que le dan un encanto especial. Conforme lo leía iba pensando lo interesante que podría resultar traer algunos trocitos a este blog.

  • Gustavo Alvarez ARGENTINA

    Excelente descripción del contexto. El relato del chico es algo difícil de superar. Muy Bueno Juan José!

  • Juan J Pérez-Gato legendario

    Gracias hermano Gustavo. El contexto es absolutamente imprescindible para entender las cosas. Aquellos que analizan los hechos del pasado con los ojos de hoy jamás llegarán a conclusiones verdaderas. Un saludo.

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