Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 3 Parte 2

UN LUGAR PARA LOS OFICIALES (Segunda Parte)

(Una recorrida por la Sede de los Oficiales de BP y algunas historias de desigualdades)

En contraste con la banalidad y la superficialidad que reinaba en  el  ambiente del Dixon, los militares estaban ocupados en asuntos muchos más prácticos. A pesar de provenir de familias nobles y acomodadas, los oficiales eran soldados capaces, combatientes experimentados y hombres de acción. Los registros de History Of The War in South Africa indican que Baden Powell “era hábilmente secundado por sus oficiales, hombres astutos y aventureros”.

Las reuniones entre Baden-Powell y su Estado Mayor eran frecuentes, dado las exigencias que imponía la defensa de la ciudad;  abundantes  detalles debían planificarse y muchas decisiones fueron tomadas entre las paredes del hotel.  Según los escritos de los sitiados,  B.P.  se brindaba  a tiempo completo al trabajo que,  como el mismo anotó en su reporte, abarcaba una serie de disímiles  incumbencias:

“…asumí la administración de  todos los detalles de la ciudad  como el hospital, el municipio, la policía, hacienda, correos y telégrafos, ferrocarril, asuntos indígenas, abastecimiento de agua, tiendas de municiones, etc..También me hice cargo de todas las tiendas de alimentos, forraje, licores y suministros indígenas, etc. “.

Los testimonios  lo muestran como un oficial dedicado, metódico y concentrado en su tarea. El corresponsal de guerra Angus Hamilton –que permaneció en Mafeking los 217 días del Sitio-  ofrece una descripción de la actitud del Coronel:

. Él es eminentemente un hombre de determinación, de gran resistencia física y capacidad, y de extraordinaria reticencia. Su reserva es inflexible.  Exteriormente, mantiene una pantalla de impenetrable auto-control, observando con una sonrisa cínica las debilidades y caprichos de los que le rodean. Él parece estar cada vez preparándose para ponerse  en guardia contra un momento en el que debería ser barrido por cierto entusiasmo natural y espontáneo…Cada habitante de la ciudad que pasa le mira con curiosidad no exenta de temor. Cada empleado  en el hotel lo mira, y, como consecuencia, rara vez habla sin una deliberación sobrenatural y un aire de finalidad decisiva. Pesa cada frase antes de pronunciarla, y sugiere por su forma y  por sus palabras, que él ha tenido en cuenta los diferentes efectos que podrían  tener sobre los demás”.

Personal del Dixon Hotel

Personal del Dixon Hotel un domingo durante el Sitio

                                                      

En franca oposición con el glamoroso escenario que el  hotel ofrecía a los pasajeros, en sus fondos se vivía una situación muy distinta: un grupo de unos 25 ciudadanos empuñaban sus rifles protegidos del fuego bóer sólo por una montaña de tierra.

Para resguardar la ciudad el Coronel había dispuesto que se establecieran dos líneas de defensas. La exterior,  estaba a cargo de los hombres del Regimiento del Protectorado, los Rifleros de Bechuanalandia, la Policía del Cabo y la Policía Británica de Sudáfrica, y consistía en  una serie de fortificaciones y trincheras distribuidas en un amplio  perímetro de unos 16 km de extensión.

Un segundo anillo de protección se  montó alrededor de la zona habitada, rodeando las edificaciones de la ciudad. Era custodiado por una Guardia Civil reclutada entre los habitantes de la comuna. La estrategia del Comandante era la de tratar de impedir  que los Bóers entraran a Mafeking en caso de  romper el primer círculo de defensa.

Todas las caras exteriores del poblado, las que daban a la sabana y al rio, fueron fortificadas con improvisadas trincheras y refugios.

A unos pocos  metros de  la fachada posterior del Hotel de Dixon, en la zona sur de Mafeking, se construyó uno de estos  puestos: un  terraplén, una montaña de tierra de 1,5 metros de altura,  que permitía estar a salvo del fuego  de fusil y que en el ejército nombraban con una palabra de origen francés: “redan”. (proyección, saliente, parapeto)  El puesto de defensa de la Guardia Civil ubicado en el hotel, se conoció como Dixon’s Redan,

En el siguiente fragmento del Mapa Arnot, puede observarse la posición relativa del Hotel Dixon: la cuadrícula rellena con color negro es la Plaza del Mercado; el círculo de color negro es el puesto de defensa en el fondo del establecimiento.

La entrada del Dixon daba a la Plaza del Mercado; por lo tanto a la izquierda del círculo estaba el acceso principal del hotel.  La línea sinuosa de color azul que cruza la imagen sobre el margen derecho, es el rio Molopo que atraviesa la ciudad. Cruzando el rio,  a unos 2.5 km en línea recta con el Hotel, estaba el principal punto de las defensas exteriores.

Plano del Centro

Plano del Centro de Mafeking en 1899, trazado por el Topógrafo J.R.O.Arnot

Dixon Redan con Guardia Civil

Dixon’s Redan custodiado por la Guardia Civil

Bóers en el patio trasero.

En la guerra los oficiales enemigos constituyen un objetivo estratégico. Causar la mayor cantidad de bajas entre los mandos del oponente es una eficiente forma de debilitar su capacidad de acción. Los oficiales entonces, se consideran blancos de alta prioridad y un valioso “trofeo” para artilleros y francotiradores. El dato sobre la ubicación precisa de un militar de graduación superior, es un apreciado insumo de inteligencia, que generalmente no es fácil de obtener ya que los propios interesados cuidan de no exponerse innecesariamente y realizan sus actividades  dentro de un cierto sigilo, sin embargo en Mafeking no era sencillo guardar un secreto.

Múltiples actores colaboraban para que  los sitiadores Bóers estuvieran al tanto del movimiento puertas adentro del municipio: sus propios vigías, los espías, los traidores –nativos y europeos- , la prensa y –un factor no menos importante- las familias  de origen holandés y afrikáneer  que vivían en la ciudad, que no calificaban en ninguna de las categorías anteriores pero que sin duda se las arreglaban para transmitir informaciones sensibles.

Varios agricultores holandeses tenían granjas o trabajaban y vivían con sus familias dentro de los límites del Sitio. Muchos de ellos dejaron sus hogares a cargo de sus esposas y se unieron al ejército de los  Burgueses.

Eran vecinos, conocidos,  amigos, clientes, proveedores y –en algunos casos- familiares  de las personas a las que luego sitiarían.

Con su gente combatiendo “del otro lado”, los  que quedaron dentro del pueblo debieron escoger  entre  apoyar a las fuerzas británicas o suministrar alguna información y ayudar a ganar la guerra al ejército que integraban sus maridos y familiares.

En estas condiciones, no resulta difícil inferir cuales fueron sus preferencias.

La lógica indica que  dentro de la primera remesa de datos enviados a la inteligencia enemiga,  estaban el número de las fuerzas de B.P., las características de  su armamento y la ubicación de sus principales puntos de defensa, así como la localización precisa de la sede el Estado Mayor británico: el Hotel de la compañía Dixon.

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Mafeking. Sudáfrica.
16 de diciembre de de 1899

Desde hace más de 150 años, el 16 de diciembre es un día festivo en Sudáfrica, a partir de la presidencia de Nelson Mandela en 1995 la celebración se denomina Día de la Reconciliación; sin embargo a lo largo de la historia del país, el nombre cambió varias veces desde que se celebró por primera vez en 1864. Según la intencionalidad política del grupo dominante de turno, se ha llamado alternativamente  Día del Pacto,  Día del Juramento y Día de la Alianza. En 1899 todavía se lo conocía por su  denominación  original: Dia de Dingaan, el nombre del Jefe Zulú que combatió a los primeros Voortrekkers -también conocidos como Bóers-   que intentaron colonizar sus tierras en 1830.   El penúltimo Día de la Reconciliación del siglo diecinueve amaneció con un  bombardeo en Mafeking

Si bien los francotiradores Bóers esgrimían una  aguda puntería, sus artilleros por el contrario parecían tener dificultades para conseguir un blanco. Teniendo en su poder la información exacta sobre la  base de operaciones de los altos oficiales británicos en el  Dixon, resulta muy extraño que el lugar no haya sido destruido ni bien comenzó el asedio.

La evidencia muestra  que el personal holandés a cargo de los cañones carecía de destreza para su tarea, durante dos meses habían golpeado prácticamente todos los edificios que rodeaban al hotel, sin poder acertar  ni un disparo sobre el objetivo principal.

Los ataques de la artillería eran erráticos y carentes de precisión, ello explica el lacónico mensaje que  B.P. envió a sus superiores el primer día de bombardeos sobre la ciudad: “Cuatro horas de bombardeo. Un perro muerto

Los intentos por derribar la sede del comando británico se extendieron a lo largo de nueve semanas, hasta que promediando  diciembre,  finalmente los Bóers pudieron acertar un proyectil en la propiedad.

El singular hecho fue registrado por varios sitiados en sus diarios personales:

Robert Bradshaw Clarke URRY, Gerente del Standard Bank en Mafeking, anotó:

16  diciembre: el  bombardeo continúa todos los días. Esta mañana a las 2.30 am los Bóers dispararon a la ciudad. Nunca han hecho esto antes a esa hora. Dispararon un proyectil de 94 libras que derribó un sector de la parte delantera del Hotel de Dixon. El Coronel Baden-Powell y su personal  están viviendo en Dixon. Esta es la primera bomba que ha tocado Dixon’s, aunque los Boers han tratado de golpear el hotel varias veces anteriormente, pero hasta el día de  ha permanecido ileso”

El Mayor Baillie en su libro “Diary of a Siege” dejó constancia:

16 de diciembre. (Día Dingaan.) Fuimos despertados a las  2.39 am por los Bóers que celebran su independencia. Ellos enviaron un artefacto de  noventa y cuatro libras por la esquina del Hotel de Dixon, donde está nuestro cuartel general, por lo tanto todas las habitaciones y los pasillos están llenos de personas durmiendo,  los ordenanzas  duermen en los pasillos y en la sala de billar. Sin embargo, y afortunadamente,  se las arreglaron para pasar su bomba  a través del bar, que es la única habitación vacía en el lugar, y solo  destruyeron una parte de ella y el porche, que durante el día está lleno de  ocupantes. Una astilla detuvo el reloj de la ciudad, por lo tanto, ahora marca con precisión el momento en que  ocurrió  nuestra inesperada alarma. Ellos han tratado de golpear a la sede por algunas semanas, lanzando proyectiles  contra el hotel y destrozando edificios vecinos, pero hasta ahora se había escapado”

Dixon’s Hotel luego del bombardeo del 16 de diciembre de 1899

En la próxima entrada conoceremos el final de esta historia


Este artículo forma parte de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo. El primer capítulo lo pueden encontrar aquí.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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