Fuimos Castores a nuestra manera

Junior Woodchucks o los Jóvenes CastoresHoy en día multitud de grupos scout a lo largo de nuestra geografía disponen de la unidad o rama Castores. Sin embargo, para muchos de los que entramos en el escultismo en los años 90 era algo desconocido el que existirá una rama por debajo de los Lobatos.

Sin embargo la palabra castores no nos era desconocida, a nuestra forma fuimos Castores, no dentro del escultismo sino gracias a los libros de la editorial Montena y Planeta Agostini.

Si bien los Jóvenes Castores ya han aparecido en el blog de la Roca, tanto en scouts en la ficción como referidos en algún artículo de Gato Legendario, sirva este texto como homenaje a unos libros que nos abrieron la mente al mundo de la aventura.

Pero vamos al inicio de la historia, remontémonos al año 1951 donde en Estados Unidos se publica el tebeo del Pato Donald “Operation St Bernard” donde sus tres sobrinos se alistan en una organización llamada “Junior Woodchucks” en clara referencia a la BSA.

Junior Woodchucks o los Jóvenes CastoresLos “Junior Woodchucks” traducidos al español como los Jóvenes Castores disponían de un manual de bolsillo de donde extraían cualquier tipo de conocimiento que necesitaran, este manual está basado en el “Boy Scout Handbook” que desde 1910 con sucesivas revisiones se viene editando en la BSA. La idea de publicar un manual como el que los tres patitos tenían en las historietas surgió en Italia en 1969 con el “Manuale delle Giovani Marmotte” que se convirtió en un best seller.

En España la primera edición de este manual es de 1973 con el título de “Manual del joven excursionista” aunque en el año 1977 ya se reeditó con el nombre de Manual de los Jóvenes Castores. El triunfo editorial que supusieron estos libros llevó a que se crearan nuevos tomos con los temas más diversos , basados en personajes de la factoría Disney y otros personajes animados. En España entre finales de los años setenta y 1982 se publicaron hasta siete tomos del Manual de Los Jóvenes Castores. La temática abarca desde plantas y naturaleza en general hasta el mundo de los deportes.

En 1986 aparece en España el noveno y último tomo del Manual de los Jóvenes Castores. Posteriormente, el material de estos y otros manuales también fue publicado en otros formatos. En 1984 Montena los aprovechó para publicar una “Biblioteca de los Jóvenes Castores” en 20 volúmenes. En 1988 fue Planeta-Agostini en colaboración con Primavera quien lanzó la misma Biblioteca, ahora en 30 volúmenes más delgados.

Junior Woodchucks o los Jóvenes Castores

Hasta aquí la historia de cómo una editorial publico una serie de libritos para niños, a partir de aquí una historia más personal pero que seguro encaja con los recuerdos de muchos lectores de la roca. Conocer el código Morse, fabricar tinta invisible, crear un caleidoscopio o un periscopio. ¿un teléfono con dos vasos de plástico e hilo? Claro que es posible, igual que si mezclas los posos del café con la tierra las plantas crecen más. Conocer la vida de exploradores, grandes deportistas y personajes ilustres (Baden Powell en el tomo numero 1). Juegos para entretenerse en una tarde lluviosa o en una salida al campo. Trucos de magia, como funciona una brújula o una radio, ¿Por qué sale el arcoíris o los días en invierno son más cortos? ¿Quién invento la imprenta? o como hacer un electroimán. Aprender a cocinar también era posible con las historias de Abuela Pato, así como conocer los grandes inventos de la humanidad con Tarconi. En una época pre internet y con dos cadenas de televisión una vez acabados los dibujos estos libros consiguieron que soñáramos con las grandes hazañas de exploradores o personajes históricos y viéramos un mundo de posibilidades en la naturaleza.

Supieron canalizar nuestra imaginación infantil a la aventura y el descubrimiento, nos hicieron comprender como decía BP que el mundo está lleno de cosas maravillosas. Tuve la gran suerte de que mi padre no trabajara por la tarde y me ayudara a hacer bastantes de los proyectos y experimentos que sugerían los libros. Hoy en día conservo toda la colección. En ellos además de un montón de conocimientos están mis primeras palabras escritas con un plastidecor junto a sencillos dibujos de los personajes.

Es muy probable que con ellos empezara todo y que casi 30 años después pueda decir que yo también fui Castor. A mi forma y con un “scouter” de excepción como mi padre en la “base” del salón de mi casa empezando la “reunión” cuando Espinete despedía Barrio Sesamo y me había acabado la merienda.

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1 Respuestas a “Fuimos Castores a nuestra manera”


  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Vaya, veo que no fui el único que se encandiló con aquellos Jóvenes Castores y su gran Mogol. ¡Nos estamos haciendo viejos!, je, je.

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