Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 1 Parte 1

EL PUESTO DEL COMANDANTE (Primera Parte)

(¿Dónde estaba Baden-Powell cuando estaba en Mafeking?)

Spencer                                                

Spencer August MinchinLa flamante y suntuosa oficina, o siendo más preciso, el edificio de oficinas es verdaderamente imponente. El confort y la tecnología con la que se dotó a las instalaciones  se destacan en la serie de fotografías promocionales de la propiedad del  número 688 de la calle  Khwai, en el municipio  de  Gaborone.

Desde que en 1982 la firma Minchin & Kelly  trasladó su sede a la ciudad, se ha convertido en uno de los estudios jurídicos más prestigioso y ocupados de la República de Botswana.  Actualmente interviene en renombrados asuntos privados, gubernamentales e internacionales;   basta mirar entre los videos de Youtube para encontrar a su Director Principal dictando conferencias y respondiendo  reportajes sobre temas del quehacer normativo del país y la región.

La uniforme  modernidad de los despachos, solo es rota por un objeto que parece desentonar en el conjunto.  Enmarcado en un borde de madera lustrosa y protegido por un vidrio, un documento antiguo, domina la vista en lo alto de la escalera de la   recepción. Es una hoja  amarillenta, escrita a mano con tinta negra y lleva varias  firmas autógrafas.

Según mencionan  los  socios de la compañía en un dossier promocional del año 2015, la vista de esa hoja de papel  es un recordatorio permanente de la misión y el lema que  la empresa llevó adelante  a los largo de sus 125 años de trayectoria: ser pioneros, estar a la avanzada, innovar, explorar.

El singular ayudamemoria que cuelga de la pared -un hito en la historia jurídica de Sudáfrica-  es una copia de la primera escritura que se anotó  en el entonces  flamante Registro de Escrituras Públicas del Protectorado de Bechuanalandia que en 1895 tenía su oficina principal en Mafeking

El mérito del logro le corresponde al fundador del bufete legal: un joven y  osado abogado que en 1890 decidió dejar las comodidades  europeas de Londres, para probar suerte en el lejano y desconocido “lugar de las piedras”, a la sideral distancia de 12800 km desde  Inglaterra,  y a 148 km de la actual Gaborone, capital de Botswana.

Spencer August Minchin, 23 años, paquistaní por nacimiento, inglés por educación, el segundo de los cinco hijos del Teniente General del Ejército Británico Charles Cherry Minchin, se matriculó en leyes en la  Universidad de Londres en 1889. Un año más tarde, contagiado por la  fiebre colonizadora de los que perseguían fortuna en la “tierra de oro y diamantes” dejó Inglaterra con la intención de instalarse en Ciudad del Cabo en Sudáfrica. La casualidad –y tal vez su propio espíritu de pionero- hizo que en un hotel de Transvaal hiciera amistad con un cazador y buscador de oro, y lo acompañara hasta Mafeking, dónde el novel abogado decidió quedarse. Poco tiempo después, el único letrado que había en la ciudad, el Sr. Roberts, dejó Mafeking y le vendió su oficina,  Minchin entonces  instaló su estudio en la propiedad sobre la Plaza del Mercado.

Los archivos de Sudáfrica indican que el 20 de noviembre de 1895, en la Parroquia de Kimberley, Iglesia San Cipriano,  se casó con Agnes Murray, una muchacha de 20 años y  un año más tarde nació la primera de sus cuatro hijos, que –como tantos otros niños en la zona- falleció al año siguiente debido a una complicación gastrointestinal. El 1898 con el nacimiento de  la segunda hija de la pareja, las cosas comenzaron a mejorar para la familia; los negocios legales pronto se expandieron a toda la zona del Protectorado y el abogado se convirtió en una persona influyente y respetada.

Spencer estaba a punto de cumplir 33, cuando en septiembre de 1899, un contingente de 470 soldados de caballería llegó a la ciudad y desmontó en medio de la plaza; el recientemente  creado  Regimiento del Protectorado, venía a instalarse  en Mafeking, en espera de una avanzada Bóer.

Baden-Powell

Movilizar a sus  hombres hasta Mafeking no había sido cosa sencilla, no tanto por el aspecto logístico, sino como por las dificultades políticas y diplomáticas que presentaban las circunstancias.   Desde principios de agosto  había estado en  Rhodesia reclutando tropas, adiestrándolas y  consiguiendo pertrechos.  Sin embargo los altos mandos británicos se negaban a permitir el establecimiento de una base militar en Mafeking “para no precipitar una guerra con los Bóers del Transvaal”;   además la ciudad se encontraba dentro de la jurisdicción de la Provincia del Cabo y se requería de la autorización de su gobierno para cualquier movimiento  en su territorio.  Baden-Powell  había pasado casi dos meses viajando entre Buluwayo y Mafeking comprando mulas,  suministros y estableciendo contactos con las autoridades de la ciudad. Oficialmente no tenía permiso para hacerlo, así que sus visitas a Mafeking las hacía en ropa de civil. Los biógrafos concuerdan en que el Coronel “estaba exasperado e impaciente” por las trabas burocráticas que su propio Gobierno le imponía para cumplir la misión que se le encomendó.

Desde la Oficina de Guerra en Inglaterra, sostenían que una conflagración  era algo improbable, y por ello no accedieron a ninguna de sus peticiones: dinero, armas, suministros; tampoco aprobaron el envío de los dos escuadrones de caballería que. solicitó como refuerzos.  “Viendo el lado bueno de las cosas” B.P. aprovechó el tiempo muerto de sus viajes para adquirir una nueva habilidad: escribir a máquina. . En 1924  Eileen Kirkpatrick Wade – su secretaria durante 27 años- transcribió el primer ensayo del inexperto mecanógrafo: una carta a su madre:

En el tren, Matabeleland 11 de agosto 1899. Es mi primer intento de escribir, mi querida madre, por lo que debes  disculpar  los errores. Estoy en camino  hacia Mafeking desde Buluwayo, un trayecto de dos días, y traje conmigo  esta máquina  ya que tengo un montón de escritura que hacer y pensé que el viaje sería una buena oportunidad para aprender, y yo estoy dedicando mis esfuerzos inaugurales a ti y por eso espero que me perdones. Esto es -o será cuando mejore un poco más- un gran acierto, porque  vence a las dificultades de escribir en el tren” 

El panorama  comenzó a mejorar cuando a mediados de septiembre, el nuevo Comandante General en Sudáfrica – General Sir Frederick William Edward Forestier-Walker-  le permitió proteger las provisiones que se habían acumulado en Mafeking con una guardia armada. Según narra en Lecciones de la Universidad de la Vida,  B.P. interpretó el permiso con un amplio criterio:

“Como no se había estipulado la fuerza que tendría esa guardia, movilicé sin pérdida de tiempo la totalidad del Regimiento (del Protectorado de Bechuanalandia) hacia la plaza”

Sin embargo  debió esperar aún otras dos semanas para que se le entregara el mando militar de la ciudad y comenzaran oficialmente las tareas de preparación para la guerra.

Entre  las prioridades del plan de defensa, estaba el establecimiento de un puesto de comando y vigilancia para el propio Coronel Baden-Powell; quien luego de examinar varias propiedades junto a sus oficiales, arribó a una conclusión:  la oficina del abogado Spencer Minchin, reunía todas las condiciones necesarias.

El inmueble era una clásica edificación colonial, un chalet bajo, de una planta, techado con chapas de hojalata corrugada (las típicas hojas con corrugado sinusoidal o perfil de ondas) clavadas sobre  un entramado de tirantes de maderas.  El techo era a “única agua” con un único sentido de inclinación o pendiente. Desde la vista exterior,  las chapas quedaban ocultas por un paredón levantado por sobre el nivel del techo, lo que daba la ilusión de estar observando un techo recto.

Sobre el frente un gran alero abarcaba la totalidad del ancho de la propiedad, formando una galería semi-cubierta, que se proyectaba unos dos metros hacia fuera de la línea de la edificación, apoyándose en 8 columnas formadas por dobles postes de madera.

El anterior propietario  había acondicionado el interior de la casa para funcionar como oficina administrativa,  con un escritorio y muebles afines.

Oficina de Spencer Minchin

El estudio jurídico, unos días antes del inicio de  la guerra

No hay documentación que confirme si el edificio  fue alquilado por las fuerzas militares, cedido por el abogado Minchin, o temporalmente expropiado en nombre de la Ley Marcial, pero lo cierto es que  a B.P. le pareció satisfactorio,  rápidamente lo ocupó y ordenó que se le hicieran las modificaciones necesarias.

BP en MafekingUno de los carpinteros  construyó una escalera de siete escalones y la montó sobre una plataforma que se apoyaba sobre el paredón en un lado, y sobre las chapas en el otro. Eso se convirtió en el puesto de observación del Coronel, y le permitió situarse con sus prismáticos a unos tres metros sobre el nivel del techo, obteniendo una buena vista de la ciudad, de sus defensas y del frente enemigo

La fotografía de la izquierda fue difundida por el propio B.P. en su libro de 1907 Sketches in Mafeking & East, en el que agregó el siguiente comentario:

“Esta fue mi torre vigía en la parte superior de una casa en la Plaza del Mercado. Pasé muchas horas felices aquí – de hecho, la mayor parte de mi tiempo del día. Había un escritorio y en la parte superior un tubo acústico que comunicaba con la central telefónica subterránea abajo, la cual nos comunicaba con nuestras fortalezas.. Desde aquí tuve la oportunidad no sólo para ver cada una de nuestras propias obras de defensa, sino también todas las obras de los Bóers, y pudo observar lo que pasaba en sus principales campos”.

BP en la terraza de Spencer Minchin

BP en la terraza de Spencer Minchin

Desde el mirador en la terraza, era posible observar cuando los Bóers cargaban el cañón Creusot de 94 libras, inmediatamente se daba la alarma: una campana repicaba y una bandera roja se izaba en la Plaza del Mercado. Según narró B.P.

la campana sonaba como  advertencia a la ciudad cuando nuestros vigías veían al enemigo cargando y apuntando su Gran Cañón.  Luego, una serie de cortas campanadas cuando el arma era disparada; eso le daba a la gente veintidós segundos para llegar hasta su refugio a prueba de bombas.

En la próxima entrada conoceremos cuáles fueron las modificaciones que se hicieron a la propiedad y qué papel jugaron en el Sitio.


Este artículo es el primero de la serie El Sitio de Mafeking: viejos temas, nuevos materiales que pueden leer cada viernes en el Blog de La Roca del Consejo.
Los impacientes y los curiosos pueden adelantarse a la lectura descargando mis libros de  investigación documental sobre el Sitio de Mafeking, disponibles en el Wiki de La Roca:

Mafeking Ciudad Subterránea (Parte 1)

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3 Respuestas a “Mafeking: Ciudad Subterránea. Capítulo 1 Parte 1”


  • Esteban Herrero ARGENTINA

    Buenísima también está primer entrega. Me encanta lo que estás haciendo y bueno, estaré atento a conectarme al face para seguir leyendo…MUY BUEN TRABAJO.. Buena Ruta!!

  • Excelente articulo, gran valor histórico, nos ilustra de primera mano, como era la vida de BP, antes de fundar nuestro movimiento, por favor sigan así, es maravilloso encontrar material como este, mis felicitaciones, SPLP.

  • Gustavo Alvarez ARGENTINA

    Esteban y Jorge: Muchas gracias por sus opiniones

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