El mundo como realidad-pantalla: acerca de Pokemon-go

Pokémon Go provoca accidentes, robos e historias macabras

“Para millones y millones de seres humanos

el verdadero infierno es la Tierra”

Arthur Schopenahuer

 

                Me preguntaba antes de iniciar el texto, el cómo hacerlo sin que el lector caiga en el pre-juicio hacia los jugadores de Pokemón-go y los próximos juegos de este tipo. Los “Relatos distópicos” publicados en el Blog me parecían una buena manera… comprensible en tanto problematizaba el problema de la subjetividad en una época futura.

Una lógica que excede a cada uno.

La tecnología de los últimos años ha cambiado al mundo, no tanto por nuevos descubrimientos, sino por el desarrollo de nuevos dispositivos que surgen de las invenciones producidas en la década del 70 y 80 especialmente en el desarrollo de las computadoras. Es a partir de ellas que el neoliberalismo pasa a configurar las nuevas subjetividades que surgen con la caída de los Ideales. La orientación de las personas respecto de lo deseable estaba orientada por el Ideal en cuanto a un modelo de superación y la posesión de los objetos necesarios para gozar, lo que provocaba en los sistemas democráticos un problema político relacionado a cómo se distribuye la riqueza, buscando limitar al Capital respecto del modelo de acumulación – exclusión.

La caída de los Ideales marca la primacía de los objetos, donde las personas supuestamente encontrarían “la felicidad” o simplemente “el placer” en un desplazamiento continuo siendo el parámetro de la felicidad los objetos que el vecino tiene y yo no tengo. Es que si lo Simbólico del Ideal no regula lo deseable, se entra en un circuito de desplazamiento continuo que caracteriza al modelo de acumulación y producción de basura tal como diría George Bataille en su libro “la parte maldita”.

Pero lo verdaderamente ilimitado es el Capital en sus consecuencias, donde en la silenciosa batalla mundial por la riqueza los países “Occidentales” tienen las de perder en tanto que los sujetos puedan vivir una vida cómoda en función de un buen ingreso, los deja a la larga fuera de cualquier posibilidad competitiva real con gigantes como China y la India donde por distintas cuestiones culturales el sistema de producción casi no tiene obstáculos.

En esta nueva configuración mundial, desregulada, Occidente tiene como horizonte mejorar las condiciones de producción del Capital lo que implica grandes movimientos Corporativos mundiales determinando precios supuestamente “libres” (como el crudo), la presión a los gobiernos de América para conformar el Tratado del Pacífico que más que a ampliar mercados y derechos busca la disminución del costo de la mano de obra y por ende un golpe feroz a los derechos de quienes poseen trabajo condenando a  la exclusión a quienes no pueden acceder al mercado laboral. El paradigma oculto tras la caída de los Ideales reguladores en este nuevo giro del neoliberalismo es el modelo productivo Indú, y el sujeto de nuestra época donde el sujeto se debate sin saberlo sobre  qué lugar va a ocupar en el mercado mundial  teniendo como exigencia Imperativa la felicidad y autorealización personal, poniendo al sujeto en una deriva en la que siempre estará en falta sin cuestionarse sobre la estructura misma que provoca ese fenómeno ¡y que determina su propia exclusión del mercado laboral digno!… y la culpa no es de Otro sino de él a quien no le da la talla, no está a la altura… en la Ilusión / desilusión del sujeto  el sistema de dominación / producción en su versión neoliberal – corporocrática nada tiene que ver con lo que le sucede.

De la lógica Interior / Exterior… a un Imaginario Virtual común.

“El hombre es un ser de relaciones y no sólo de contactos,

no sólo está en el mundo, sino con el mundo.

De su apertura a la realidad,

de donde surge el ser de relaciones que es,

 resulta esto que llamamos estar con el mundo”

Paulo Freire

 

El historiador Le goff coincide con Foucault (ambos ateos, lo que es importante para lo que viene). El sujeto tal como lo hemos entendido en la modernidad, como interioridad, tiene surgiento en la Edad Media. Los dos autores sitúan su origen cuando se rompe la lógica del pecado público y se pasa al pecado como algo privado del sujeto ¿Qué es esto? Hasta ese tiempo los pecados eran denunciados en la celebración religiosa “él  me robó!” “él quiso acostarse con mi esposa!”… también sucedía con las buenas cosas “él ha hecho una buena obra!”. Con la instauración del sacramento de la confesión el sujeto se debatirá en su interioridad dando origen a lo privado y lo intimo, aquello que es sólo de él y que debe dar cuentas a Dios, tanto en lo bueno como en lo malo, donde el juicio que antes realizaban los otros queda suspendido.

A esta altura Uds dirán ¿pero qué tiene que ver esto con el Pokemón Go?… a primera vista pareciera que nada pero desde hace unos años gracias a las redes sociales como Facebook y otras, lo que antes era propio del sujeto pasa a ser público pero sin el cuerpo. Si recorremos las redes podemos observar cómo cada vez más se usan como modo de expresión de la propia vida en sus peores aspectos o en los supuestamente mejores ya que el sujeto anticipa su bienestar en la selfie que subirá para que todos vean cómo en él la felicidad es posible. El hedonismo identifica el bien con el placer, y si se decía que una imagen vale más que 100 palabras en tanto estas son engañosas, en la actualidad es la Imagen la que se lleva la medalla de oro al engaño… el engaño de la selfie, el engaño de los medios de comunicación, el engaño… que aparece como un velo a una realidad que invita a que el sujeto se refugie autísticamente en una felicidad irreal, desamarrada, que corre tras las imágenes que alimentan su narcisismo y agresividad, con la ventaja que aún la muerte del otro no tiene por qué ser real ¡Alcanza con bloquearlo y ya no existe!… la exacerbación de lo Imaginario provoca lo peor incluso en las personas que se quieren, reduplicando lo imaginario con lo que están hechas las palabras porque el sentido de un mensaje pasa a ser determinado por el intérprete de una letra muera;  cada vez es más común que las parejas discutan por el momento en que según su whatsup estaban conectadas o porque no contestó el mensaje en el momento o al “te quiero mucho” solo recibió como respuesta un “yo también”. Ya no se trata de los juegos de “stalking” sino de “stalkear” al otro, por todos los medios posibles, para descubrir el engaño que como vivencia interior se hace exterior con las consecuencias que esto provoca en la vida de las personas.

En la nueva – vieja subjetividad impulsada por el neoliberalismo acéfalo, se promueve la elevación de la autoestima (con su contracara depresiva), el exceso de consumos (con su contracara de las adicciones), la ausencia de legados simbólicos (con sus consecuencias educativas, en el caso del escultismo la malla de objetivos del MACPRO de la OSI sin historia y con los imperativos delineados como objetivos de etapa), la ausencia de preguntas sobre el sentido de la existencia propia y de los otros. El universo virtual imaginario provoca la abolición de las experiencias que no se relacionen directamente con el paradigma de competencia, rendimiento y cuantificación y su contracara siniestra es ¿qué hacer con aquellos que son millones que quedan afuera porque supuestamente “no dan la talla”?. Se hace imperativo producirles un placer inmediato, casi sin costo económico, que les permita soportar la existencia anulando cualquier vacío que pueda disparar una pregunta que permita sacarlo de la anomia y  preguntarse por el motivo estructural del mismo… pero como el capitalismo no puede consigo mismo, aún en los juegos virtuales para poder competir aparece la dimensión del dinero a través de la compra de distintos elementos que permitan mejorar el juego… la pantalla se convierte en un espacio de divertimento para algunos, y para otros el único espacio posible donde pueden contabilizarse dracmas, corazones o fuera de la pantalla… pokemones.

Pokemón Go y el efecto “fuera de pantalla”

Las cosas y las palabras van a separarse.

El ojo será destinado a ver y sólo a ver; la oreja sólo a oír.

El discurso tendrá desde luego como tarea

el decir lo que es,

pero no será más que lo que dice

Michel Foucault

                ¡Por fin llegamos al Pokemón Go!

¿En qué se diferencia de otros juegos virtuales?

En que traslada el juego al mundo real generando un efecto fuera – de – pantalla funcionando como una especie de fototropismo… Uds pensarán ¿qué delirio es éste?… denme un minuto para explicarlo metafóricamente: La mayoría de Uds tendrá en su casa un velador, que consta de la lámpara que emite la luz y de la Pantalla que no deja pasar la luz disminuyendo su potencia o generando algún efecto que se busca. Si trasladamos el ejemplo (que no es muy bueno) al juego, la pantalla sería la realidad y los pokemones la lámpara que hay que capturar pero como no hay un “detrás de la máscara” la partida se juega imaginariamente en la pequeña pantalla del celular, lo provoca un efecto de atención “sonámbula”  respecto de la realidad debido al continuo viraje de la atención, una y otra vez, entre la realidad como pantalla y la virtualidad que ofrece la pantalla del celular provocando que el jugador  no esté atento a  lo que sucede a su alrededor sino donde se oculta “la luz” del pokemon; de allí que si bien la realidad que lo rodea existe y no puede ser anulada, como en las viejas películas de Mel Brooks, pasa a segundo plano, se hace difusa siendo el foco de atención dónde están los Pokemon y las pokeparadas. En lo concreto a partir de la mediatización del celular la realidad recibe una vuelta más de imaginarización (reduplicación) que opera justamente al revés de lo que se oferta: No se tata de una realidad aumentada, sino una realidad disminuida que sustrae al sujeto inmerso en un placer autístico de conteo y cuantificación colmando imaginariamente el vacío del sujeto, que al ser imposible, es obligado a buscar otro, y otro, y otro, y otro… ad infinitum.

¿Cómo funciona el análisis que hacemos de la realidad? Observamos y a partir de indicios hacemos inferencias, lo que implica “interpretar” la realidad que se nos presenta como pantalla… por ejemplo vemos en la calle a una madre pidiendo limosna con su bebe en brazos y pensamos – entre otras posibilidades- (a) Esta mamá esta lucrando con su hijo en brazos para dar (b) si cada vez veo más gente pidiendo en las calles entonces la situación social está empeorando (c) Hay personas que prefieren no trabajar (d) la estructura socioeconómica del país provoca exclusión y esta señora con el bebé es un caso donde el Estado abandona su función… Cualquiera de estas interpretaciones que no se hacen desde cualquier lugar sino indagando la realidad, pueden ser evitadas si lo que vemos “fuera de nosotros” pasa a segundo plano mientras alternamos la mirada entre el celular y la realidad exterior… no se puede indagar las dos cosas y la sra que pide limosna con un niño en brazos es un dato sensorial secundario a la búsqueda de pokemones, de hecho se empieza a pensar ¿dónde están? y el viaje en colectivo pasa de ser una posibilidad de encontrarse con la realidad y preguntarse sobre ella, en una partida de caza de pokemones… uno mas… y otro….en la estación de ferrocarril hay una pokeparada… a la vuelta marca que hay uno ¿qué será?… posiblemente dentro de un tiempo la empresa que desarrolla el juego habilitará nuevas “pokeparadas” en determinados lugares que pagaran la publicidad correspondiente a la empresa, ya que el vampirismo neoliberal no conoce de límites… los invito a ver este capítulo unitario de una serie inglesa altamente recomendable

Por lo pronto – y para no extenderme en lo que ya todos sabemos – los scouts seguimos siendo uno de los modos de encontrarse con el otro de carne y hueso, una posibilidad de ser interpelados por la realidad de otra manera… y transformarla.

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