Dos aspectos de la pedofilia

¿Por qué titular éste artículo como “dos aspectos de la pedofilia”? La respuesta la encontraremos en el desarrollo del artículo, en el que nos internaremos en el la personalidad del “pedófilo” como para tener en cuenta algunas cuestiones, y por otro lado nos internaremos en una cuestión social que tiene que ver con la idealización de la niñez.

Primera parte: La pedofilia como trastorno sexual

¿Qué es la pedofilia?

          La pedofilia según el DSM IV (Manual de clasificación y estadísticas de los trastornos mentales) es un trastorno sexual. Lo podríamos caracterizar -según dicho manual- de la siguiente forma:

  • Realización de actividades sexuales con niños pre-púberes, menores de 13 años
  • El “pedofílico” siente una especial atracción hacia los niños en determinado rango de edad, siendo las preferencias por uno u otro sexo variables de acuerdo a la persona.
  • La conducta del pedofílico tiene una gran gama de variaciones, que van desde el masturbarse delante de ellos, el desnudarlos para observarlos; hasta las casi imperceptibles caricias que le provocan excitación
  • Algunos pedofílicos llegan a realizar conductas de sexo oral o directamente penetración, racionalizando su conducta de diversas maneras: con un fin “educativo”, o que fue producida por la “provocación del niño”, etc
  • Dicho trastorno puede limitarse muchas veces al grupo familiar, o a otros niños, utilizando el pedófilo distintos métodos para que los niños “no digan nada”
  • Excepto que medie otra patología sexual (como el sadismo), en general el pedófilo suele ser muy atento con las necesidades de los niños, con el fin de ganarse su afecto y lealtad, siendo a su vez garantía de que no cuente después lo que ocurre.
  • En general el trastorno es crónico, lo que es lo mismo decir que se perpetúa en el tiempo

Algunas cuestiones a tener en cuenta:

          No es algo para nada extraño, que los pedófilos intenten estar cerca de los niños, de hecho por su trastorno tienen necesidad de estar con ellos. Por ello puede ocurrir que muchos pedófilos realizen actividades laborales o voluntariados que tengan estrecha relación con el contacto con niños, dato a tener muy en cuenta en organizaciones que tienen como objetivo el trabajo con prepúberes, y dentro de ellas podemos ubicar tanto a la escuela, los clubes y el Movimiento Scout, por lo tanto -en éste último- se debe tener especial cuidado en los procesos de captación de adultos para dirigir niños, como ante cualquier circunstancia extraña que pueda verse en el trato o en el trabajo con los chicos.

          A la manera de ejemplo podría ocurrir que, un grupo de lobatos con su dirigente realize algún tipo de ceremonia “secreta” en la cual no pueden contar nada, y en una noche de campamento en la carpa el dirigente aliente a que se desnuden y desfilen en broma (en éste caso la excitación del pedófilo pasa por la observación), quedando el hecho en un absoluto secreto basado en el pacto que el adulto realiza con los niños; esta forma sería la más habitual ya que difícilmente en los grupos scouts o de chicos de escuelas se llegue a la penetración (esto es más común dentro de  los ámbitos familiares)
          Realizar la denuncia de hechos de éste tipo, se convierte en una obligación; pero dado que la Ley muchas veces suele meter en un “brete” al denunciante es importante tener en cuenta algunas cuestiones que paso a detallar:
  1. Si el abuso es producido en el ámbito familiar, lo más apropiado es ponerse en contacto con el Centro de Salud más cercano y realizar una reunión con la Asistente Social de dicho centro para que los asesore en cómo realizar el pedido de intervención al Tribunal de Menores. Generalmente se hace un pedido de investigación por “supuesto” abuso, ya que para afirmar que éste existió se deben tener las pruebas pertinentes, normalmente determinadas por peritos médicos y psicólogos especialistas en el tema. Debemos tener en cuenta que muchos niños cuyos padres son pedófilos si bien en un primer momento “confiesan” las cosas que su padre les hacía hacer; en un segundo momento por “lealtad” a la familia -y por presión de la misma- suelen desdecirse.
  2. En el caso de que las conductas pedofílicas ocurran en el grupo (esto suele llegar por comentarios de los chicos a otros dirigentes, o de los padres), también corresponde la denuncia de supuesto abuso y se desprende como necesaria la exclusión del supuesto pedofílico de las actividades con chicos. En éste caso es conveniente el asesoramiento con el abogado de la Asociación para ver de que manera (legal) -mientras dura el proceso de investigación-y bajo  qué formas se separa a dicho integrante del trabajo concreto con los chicos.

Trabajar en la prevención:

          El Mov. Scout brinda, por medio de su método de aprendizaje  través del juego, una oportunidad importantísima para convertirnos en agentes de prevención y detección temprana no sólo de distintas patologías físicas, sino también de las patologías psíquicas.

En un documento de trabajo muy interesante, elaborado por “Guías y Scouts de Chile” titulado “Abusos sexuales: cómo proteger a los niños de ésta pesadilla”, se señalan como algunos ejes de trabajo lo siguiente:

  • Trabajar para que el niño reconozca aquellas situaciones que lo pueden llevar a ser víctima de un abuso sexual
  • Trabajar para que el niño sea capaz de contarle a un adulto cuando ha vivido una situación de éste tipo, y que pueda confiar en que se tomarán las medidas para preservarlo
  • Trabajar para que el niño reconozca que tiene derecho a defenderse frente al agresor.
         En el mismo documento, señalan que en el caso que el adulto elegido para confiarle dicha situación sea su padre, sería esperable que intente reaccionar a la situación de la siguiente manera:
  • Reaccionar con calma, dejando que el niño cuente sin presionarlo, tratándose de que se sienta cómodo y comprendido
  • No criticarlo ni decirle que no ha entendido la situación
  • Respetar la privacidad del niño, llevándolo a un lugar donde puedan hablar tranquilamente
  • No culpabilizarlo de lo ocurrido, asegurándole que se lo va a ayudar en ésta situación
  • Motivar al niño para que lo pueda contar a las autoridades
  • Consultar con un especialista en el tema.
         En el caso de que el elegido sea un dirigente, es recomendable seguir con las mismas pautas; asesorarse con la asistente social del Centro de Salud o de algún Centro especializado en el tema, para que se pueda elaborar el abordaje adecuado de acuerdo a la problemática que se trate.
          Lo recomendable en el caso de estrategias de prevención, es la realización de actividades que permitan ubicar situaciones riesgosas y el modo de actuar ante ellas. Algunos ejemplos serían: los que se ofrecen para sacar fotos, los que invitan a subir a un auto, aquellos que se acercan en la plaza e invitar a pasear, etc.

Debemos tener en cuenta dos cosas sumamente importantes:

  1. La gran mayoría de los pedofílicos se encuentran dentro del círculo de personas muy conocidas por los niños, en especial en su ámbito familiar
  2. Los grupos que trabajan con niños no están excentos de contar en sus “filas” dirigentes que suelen ser excelentes personas -incluso hasta muy devotas- pero que presentan ésta patología.

Segunda parte: ¿Una sociedad pedofílica?

          Genet, Gide… solo para nombrar a escritores conocidos, eran pedofílicos. De hecho muchas de sus obras que tienen que ver con la idealización de la niñez fueron leídas por muchísma gente a partir de la década del 70′. ¿es que nuestra sociedad, se está convirtiendo en pedófila?
          En ésta segunda parte nos referiremos no al Trastorno Sexual (lo que clasificaríamos como enfermedad) sino a lo que la sociedad plantea respecto al niño en las últimas décadas. Planteos para nada inocentes ya que observamos una creciente idealización del niño, siendo el mismo una especie de modelo social: “Su majestad, el bebé”, pasa a ser el eslogan de éstos tiempos.
          Sergé André, eminente Psicoanalista de Bruselas, es uno de los pocos analistas que se ha dedicado a trabajar clínicamente con perversos, y a su vez quien ha elaborado muchas nociones y estudios sobre la pedofilia. En un artículo del año 1999 titulado “la significación de la pedofilia”, entre otras cosas dice que:
” El fenómeno es especialmente significativo puesto que nuestras sociedades occidentales contemporáneas parecen desde entonces cimentadas en el ideal sacrosanto, pero puramente imaginario, del niño-rey y por la obsesión correlativa de la protección de la infancia. Lejos de mi la idea de discutir la necesidad de dicha protección y el progreso que constituye. Pero la mejor protección del niño ¿ no es más bien el deseo y el apoyo que los adultos que le rodean le manifiestan a fin de verle crecer ? Hace algunos meses me sorprendió – y estoy particularmente contento de contarles esta sorpresa aquí, en el hospital Nestlé que ha querido recibir mis palabras esta tarde – ver una publicidad de la firma Nestlé en la pantalla de mi televisión en la que el texto enunciaba orgullosamente : “En Nestlé el niño es presidente”. ¿ No estamos al borde de una especie de delirio colectivo ? ¿ Quién no ve la hipocresía de este culto al niño inocente, virgen de cuerpo y alma, el niño maravilloso y puro cuyo universo se considera poblado únicamente de sueños y de juegos ? ¿ Quién no observa, en el lenguaje y en la imaginería publicitaria y mediática de hoy en día, que la mercancía más preciosa del mundo es un niño hermoso ? ¿ A quién no le choca constatar que el ejemplo de Ciudad ideal que se nos propone tiene dos versiones : Dysneyland y Las Vegas ? De un lado, el mundo del niño imaginado como un adulto en miniatura, del otro, el mundo del adulto imaginado como un niño eterno. Hemos entrado, sin darnos cuenta, en una verdadera idolatría del niño, en una “infantolatría”, en la infantilización general del mundo. Los niños se visten como adultos mientras los adultos se atiborran de caramelos y de juguetes como niños – unos y otros se disputan los mandos de la consola del ordenador familiar. Lo ideal hoy en día es permanecer niño, ya no es convertirse en adulto. Y, cada vez más, es una cierta representación imaginaria del niño la que hace ley. Es el niño mítico cuya estatua se eleva al rango de ídolo en la medida misma en la que los adultos caen del pedestal, dimiten de su función y se infantilizan cada vez más.”
          Si algunos autores consideran al pedófilo como el reverso del pedagogo, otros se preguntan si en la actualidad existen los pedagogos, ya que los supuestos teóricos de algunas corrientes actuales se encuentran más cercanos a la “infantolatría” idealizante del niño, que al niño real. Ya en la poesía de Benedetti que publicamos en ésta revista, el poeta nos decía que finalmente “caeremos en la trampa, piando nostalgias, inventando recuerdos perfeccionando la ansiedad”. Otros autores han decretado directamente la muerte de la infancia, a  partir del hecho de que el niño se ha convertido en una “mercancía” más.
          Quizás, uno de los más grandes desafíos para todos aquellos que trabajan con niños no sean las actividades concretas en tanto juego; sino la idealización que se hace del mundo infantil y la pérdida de la función como adulto, como aquel que sostiene cierta legalidad, como aquel que protege no idealizando sino a partir de tener clara cuál es su función lo que lo ubica directamente al niño en su lugar de niño. Llama poderosamente la atención que en muchos de los materiales que se producen dentro de las metodologías de trabajo no quede clara la posición y el rol que el adulto debe ocupar en los distintos momentos del “juego democrático”… sólo en un material “extraoficial” sobre los proyectos Rovers está explicitado claramente la función del adulto en cada uno de los distintos momentos. ¿Es casualidad?.Como movimiento, al no brindar pautas suficientemente claras ¿no estaremos en riesgo de caer en cierta “infantolatría”?… Al menos, merece pensarse.

 

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