Relatos distópicos. Camino a basurópolis (12)

relatos distopicos - camino a basuropolis

Llegado el amanecer Pierre despierta a los Huemules. El viaje a basurópolis llevaría dos horas en vehículo y 4 de caminata, por lo que convenía salir temprano para poder aprovechar el día en la colonia.

Sentado en la caja de la camioneta junto a sus compañeros, Sacha recuerda los viajes en los confortables trenes con ventanillas ficticias que muestran propagandas entremezcladas con paisajes inexistentes, y lo compara con los saltos que pega su cuerpo en el vehículo, el viento que golpea verdaderamente su cara, y los interminables campos con drones fumigadores que a la distancia parecen insectos robóticos que revolotean sobre la tierra. Nada le impide pensar en lo humano, en un lugar deshumanizado, donde se fabrican hombres como “aplicaciones de juegos” que  solo realizan la rutina programada.

–         Pierre. ¡Bien! ¡Hemos llegado! De aquí en mas deben seguir solos por los bosques, son 12 kilómetros y como salieron temprano pueden hacer algunas paradas si es que se cansan. Una vez que lleguen al puente marcado en el mapa, díganle a quienes lo custodian que los lleven con el bibliotecario… si bien está viejo los va a recibir contento porque fue el dirigente scout del abuelo de Sacha, y seguramente tendrá historias para contarles

            Luego de un fuerte abrazo Pierre se despide de los huemules, quienes plano en mano, se internan en los senderos del bosque.

–         Ruben. Sigamos bien el plano que tengo un golpe en la rodilla de hace unos días… en la interfaz neural esto no nos pasaba jaja!

–         Maximiliam. Jaja! ¡Mirá que acá no lo arreglas comprando mas créditos de juego con la tarjeta de la Organización Scout!

–         Kemal. Me imagino a los castores del Eco-Parque qué harían sin los corpachones de la tarjeta Premium!!! Me encantaría volver a jugar ese partido de scout- ball… la rapidez y los saltos que hacían acá son imposibles.

Pasada media hora de caminata se encuentran con un arroyo que corta el paso y un cartel que dice “Bienvenidos Huemules”. Nadie entiende mucho lo que está sucediendo

–         Kemal. ¿qué es esto? ¿un chiste?

–         Sacha. Mirá… hay un libro y unas indicaciones… a ver: “Estimados Huemules, la vida es un gran juego y para llegar a Basurópolis tendrán que jugar. Si caminan unos metros hacia la derecha encontrarán una soga que cruza el arroyo, no está en muy buenas condiciones, pero en la otra orilla hay sogas, tambores y maderas cortadas de acuerdo al plano que les dejo en este papel. Como se habrán dado cuenta el camino a seguir es arroyo abajo porque no hay senderos, entonces deben construir una balsa encastrando las maderas y utilizando nudos scouts según las indicaciones, un dato a tener en cuenta es que el arroyo no tiene correntada y mientras no caigan no será peligroso. Sigan el mapa. ¡Suerte!

–         Maximiliam. Me parece que hay que construir la balsa

–         Piero. Déjenme a mí que en mi casa me divierto con los juegos de armado, al menos la podremos ensablar y entre todos atarla

–         Sacha. ¡Tengo el escultismo para muchachos de mi abuelo, sacaremos alguna idea de allí!

Luego de cruzar el arroyo utilizando un arnés, comienzan a trabajar en la balsa. Todo estaba en muy buenas condiciones y lograban encastrar las madera, pero los nudos se complicaban un poco… al menos el ajuste de los mismos. Luego de tres horas de arduo trabajo se animaron y subieron sobre ella.

–         Maximiliam. Ya me duele la panza!!! ¿qué habrá abajo del agua?

–         Kemal. Sumergite y mirá!!! Jajajaja

–         Maximilian. Mirá esos pájaros en los árboles!! Que lindos colores!!

–         Sacha. Mi abuelo tiene un programa donde están los sonidos de los pájaros… me parece que esos amarillos son benteveos y los verdes que hacen mucho ruido cotorras

El viaje estaba durando más de lo esperado. Sobre el mediodía llegan a uno de los puntos del mapa señalado, donde se ve aparecer una senda. Se detienen y al bajar encuentran otro cartel que decía “Llegaron Huemules!”.

–         Sacha. Voy yo… “Estimados muchachos. Ya falta poco para Basurópois, pero como es la hora del almuerzo deben cocinar. Unos metros más adelante encontrarán fósforos con instrucciones de como usarlos, una olla, leña, una cocina armada lista para usar, fideos, un recipiente con tomates y agua. Tienen que encender el fuego  cocinar, luego apagarlo sin que queden brasas, para ello usarán el agua del arroyo. Aquí debajo las instrucciones de como cocinarse. Mucha Suerte!!!!

–         Ruben. Yo lo hago el fuego!

–         Maximilian. No yo!!!

–         Kemal. ¡No se peleen! Háganlo entre los dos y aliméntenlo mientras el resto preparamos todo para cocinar.

No sin inconvenientes lograron cocinar y comer fideos con salsa de tomate hecha por sus propias manos. Nunca la habían pasado tan bien ni se habían sentido de esa manera. El contacto con la naturaleza les había posibilitado vivir una verdadera experiencia.

–         Kemal. Bueno, sigamos caminando

Durante 15 minutos nadie había dicho nada

–         Sacha ¿en qué piensan que nadie habla?

–         Piero. Va a ser difícil volver a Ciudad Centro después de esto y hacer como si nada hubiera pasado

–         Maximilian. Será nuestro secreto…

 

–         Piero. Mirén!! El puente y del otro lado basurópolis!!

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