La importancia del espíritu de patrulla y las competiciones – ¿De verdad utilizamos el Sistema de Patrullas? 3.

spirit3Bueno, pues ya estoy aquí una semana más.

El último día repasábamos los primeros pasos para trabajar con el Sistema de patrulla. Os comenté además que uno de los pilares para que la Patrulla funcione correctamente es el “espíritu de grupo”, una sensación de sano orgullo y satisfacción por pertenecer a ella.

Ahora bien, lógicamente NO se puede desarrollar ese espíritu de equipo de la noche a la mañana. Requiere tiempo y algunos ingredientes que nos ayuden.

Y es que lo primero que necesitamos desarrollar es un sentimiento de pertenencia. Cuando los scouts hacen actividades deben sentir que las hacen como Patrulla, no como Tropa. Cuando cocinan, lo hacen “en patrulla”, cuando se reúnen…es una reunión “con su patrulla”. Montan la tienda y duermen “con su patrulla”.

Sí, es importante que cada chaval sienta en su interior su pertenencia a la Patrulla, en lugar de a la Tropa. Porque en realidad sólo se relaciona con ésta última formando parte de su equipo. Por tanto es su identidad dentro de la Patrulla la que más importa.

Bien, estupendo, pero ¿qué cosas podemos hacer para desarrollar ese espíritu del que tanto hablas?”

Pues simplemente prestar más atención a algunos elementos que siempre formaron parte del juego y que, como ya os he contado más veces, dejamos de usar o hemos acabado olvidando.

imagesPor ejemplo ¿cómo podemos hacer que los chavales de una patrulla se sientan como una unidad independiente si, en la mayoría de ocasiones, sólo se ven durante las reuniones de tropa?
Evidentemente así es muy difícil sentir ese vínculo especial. Por eso es muy interesante la potenciación de algo que casi se ha olvidado: un espacio de encuentro propio, las REUNIONES DE PATRULLA.

Sí, sé que eso supone un esfuerzo extra para los Guías (y para el Scouter que debe enseñarles con el ejemplo, a través de la “Patrulla flecha o de Guías”, cómo se trabaja), que deben buscar un lugar de reunión, el momento para hacerla, preparar algunas actividades, juegos, etc. Pero cualquiera que haya trabajado este esquema os puede confirmar que el efecto de esto es in-cre-í-ble.

Y hay una razón psicológica en eso. El sentimiento de estar con tu propio grupo es muy satisfactorio para los chavales porque es su modo natural de relación. De esa manera se respira una sensación de libertad, sin las distracciones del resto de patrullas.

Y además tiene otra virtud: desarrolla extraordinariamente las capacidades de todos los miembros, pues cada uno se ve inducido a cumplir con su papel, en especial el Guía.

“Pero ¿cómo sabemos que estamos logrando ese ‘espíritu de patrulla’? ¿En qué consiste?”

Pues lo sabemos cuando los chicos dejan a un lado su individualidad y empiezan a pensar el grupo. Los éxitos se convierten en “nosotros” en lugar de en “yo”, y cada uno de los chicos empieza a centrarse en el bien de la patrulla. En ese momento surge el orgullo de pertenecer a ese grupo, y también de realizar el trabajo dando lo mejor de sí.

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“¿Y por qué surge ese orgullo?”

Pues porque cada chico, cada miembro de la patrulla, empieza a sentir que todos tienen un propósito común como scouts. Ese es el nexo de unión y está basado en la Ley y la Promesa.

El espíritu de grupo se irá desarrollando:

  • con la convivencia intensa con los compañeros,
  • con las actividades,
  • los retos propios y su superación,
  • con las acampadas,
  • la mutua dependencia…

IMG_1168-300x225Sí, toda esa “micro-cultura” que se desarrolla en la patrulla se traducirá en ese espíritu de patrulla. Eso es lo que obrará el milagro, y a ello contribuyen todos los elementos del marco simbólico que ya conocemos: sus banderines, llamadas especiales, firmas, libros, rincón de patrulla, etc.

Y existe además otro elemento que nos será de gran ayuda: las competiciones.

Sí, sé que algunos las ven con algo de recelo, pero tened en cuenta algo muy básico: cuanto más joven eres más difícil es ver las consecuencias de las cosas a largo plazo. Los jóvenes necesitan más inmediatez y las competiciones consiguen poner esas consecuencias en un lugar central y claro. Los guías deben ser conscientes de ello y por eso promueven la sana competencia con los demás, en una clara forma de reto positivo (además de suponer una diversión y motivación evidentes).

El espíritu competitivo es algo que subyace en todos los muchachos y tratar de obviarlo, a mi juicio, es un error. Resulta más lógico aprovecharlo en beneficio de la causa. La competitividad puede ser muy negativa en el entorno equivocado, pero bien pautada es una herramienta poderosa.

01Las competiciones pueden hacerse entre los scouts de la misma patrulla… y también entre las distintas patrullas. A través de ellas se desarrolla el espíritu individual y el de grupo.

Si además los animamos a que ellos mismos diseñen sus juegos estaremos trabajando estupendamente la creatividad en los chavales. Es cierto que a veces el resultado será aburrido, otras imposible…pero de todo se aprende y de entre todos los diseños algunos resultarán ser un éxito que los propios muchachos querrán jugar una y otra vez.

No lo dudéis, las competiciones y juegos entre las diferentes patrullas proporcionan un impulso al desarrollo de ese espíritu, porque es algo que yace en la naturaleza humana. Ignorarlo es negar la realidad. No usarlo es perder posibilidades. Es una de las mejores herramientas del escultismo.

Eso sí, manteniendo el espíritu de camaradería, de juego limpio y sana competencia.

Nos podemos ayudar también de insignias, pequeños privilegios o reconocimientos (trofeos) ya que todo eso contribuye  a que los chicos se esfuercen en sacar lo mejor de sí. Un simple acto de aprecio o el reconocimiento por parte de alguien a quien los chicos respeten supone un gran paso. Si se acompaña de una recompensa palpable adecuada a la edad de los muchachos… marcará la diferencia a la hora de que los programas tengan éxito.

Históricamente han surgido una y otra vez corrientes dentro del escultismo que alertaban sobre el peligro del exceso de competitividad en el desarrollo del programa. Como muestra os invito a leer este artículo que publiqué en La Roca hace algún tiempo.

A mi modo de ver, y creo que es la misma perspectiva que tenían los formadores de Gilwell y el mismo BP, nos equivocaremos si intentamos anular los instintos naturales de cualquier chico y de cualquier ser humano. Porque la competitividad es algo propio de la naturaleza. Nos puede agradar más o menos pero es así. De hecho es lo que ha permitido la evolución de la vida.

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Nuestros chicos poseen ese mismo instinto, sólo es cuestión de observarlo. Ahora bien, podemos hacer dos cosas:

  1. Establecer unas reglas en las que anulemos dicho instinto y “obliguen” a los chavales a actuar de un modo concreto.
  2. O bien aprovechar ese espíritu competitivo para darle motivación al grupo y estimular el progreso y el crecimiento.

En el primer caso estamos actuando en contra de nuestro método, es decir, imponemos un estilo artificioso desde el exterior (no por convencimiento interno), y además poco atractivo para los chicos. Sin esa motivación será más probable que impere el aburrimiento y el abandono. Porque los chicos no vienen a los scouts a ser “hermanitas de la caridad”, ni mucho menos.

El segundo método ofrece unas posibilidades enormes, porque desde la motivación y con la educación en valores adecuados QUE VAMOS INFUNDIENDO POCO A POCO, será como crezca en ellos el verdadero espíritu scout del servicio. Pero NO PODEMOS CONSTRUIR LA CASA AL REVÉS, DESDE EL TEJADO, porque corremos el riesgo de espantarlos.

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Históricamente los scouts aceptaron este hecho… pero teniendo siempre muy presente que ese espíritu competitivo DEBE SER MODERADO ADECUADAMENTE. La palabra, como casi siempre, es EQUILIBRIO.

En la literatura de los scouts británicos (el propio BP, Stanley White, o John Thurman, por ejemplo) se afirma que cuando los scouts han adquirido el espíritu scout adecuado van necesitando cada vez menos competitividad, aunque a la vez eran muy conscientes de que no existen ni patrullas ni scouts perfectos.

El mismo BP proponía las competiciones a la inversa, es decir, haciendo que los ganadores quedaran al margen y sólo los que perdían seguían hasta dilucidar el menos hábil. Lo hacía porque de ese modo aumentaba la práctica de los menos diestros y sin darse cuentan estaban mejorando mientras competían.

Lo que debe tener claro todo scouter es que en realidad quien gana el juego o la competición en sí no importa un pimiento (aunque a ellos sí, claro). Lo que importa es todo lo que aprenden los chicos mientras se esfuerzan en equipo e individualmente. En ese sentido da igual si ganan o pierden. Todos aprenden. Porque las actividades no están diseñadas para que se hagan perfectas, ni para ganar los juegos y competiciones…sino para desarrollar el espíritu adecuado y el carácter de los chicos mientras desarrollan las tareas.

k25949152Me gustaría también mencionar que existe algo en los chavales de hoy que me resulta muy peligroso: su gran intolerancia a la frustración (también os hablé de este problema en este artículo). No soportan que se les contradiga, o perder, o que no se les de lo que creen merecer (que es todo), y cuando ocurre se vienen abajo.

Para mí esa es la gran pregunta: ¿por qué unos chicos encajan la derrota sin problema y otros se desmoronan o se deprimen?

Creo que en este sentido es muy importante que les enseñemos a ganar y a perder, siempre y cuando se le dé la justa importancia a las cosas y se anime a los perdedores a la mejora, sin hipocresías ni lamentos.
Creo que se debe aceptar el sano deseo de ganar, sin complejos. Y sobre todo educar a los chavales a aceptar que siempre puede haber alguien mejor, pero que si nos esforzamos y aprendemos de nuestros errores con seguridad podemos subir nuestro nivel. Eso forma parte también de la educación en carácter de los jóvenes.

Este tema de la frustración y la competitividad mal entendida creo que fue uno de los motivos que llevaron a los cambios en los sistemas de progresión (de lo que ya os hablé hace dos semanas). Cambios que en algunos casos han convertido la progresión en algo sin mérito y poco valorado por los mismos chicos (que no son tontos y valoran lo difícil, como todo el mundo).

Y por hoy vamos a dejarlo. La semana que viene os hablaré de un elemento del Sistema de Patrullas que quedó en el olvido porque muchos scouters desconocían su verdadera función…la denostada “Corte de Honor”.

Hasta entonces.

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1 Respuestas a “La importancia del espíritu de patrulla y las competiciones – ¿De verdad utilizamos el Sistema de Patrullas? 3.”


  • Cada vez los Scouts son más soft (por no decir aguados) y cada vez surgen más empresas de ocio y asociaciones juveniles que les dan “esa caña” que los Scouts hemos dejado de lado. Pero ni así nos enteramos.

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