Relatos distópicos. Los “desalmados” (8)

Al despuntar el sol los huemules despiertan. Manuel había preparado un desayuno “a la antigua”: Pan horneado en una cocina a leña, miel, café con leche.

–         Maximiliam. ¿y qué hacemos con nuestras pastillas de alimento?

–         Manuel. Guárdenlas por si en algún momento las necesitan. No hay como la comida que obtenemos de la naturaleza… el pan está hecho con la harina que muele un vecino, la miel proviene de las colmenas de Iris y la leña de las ramas muertas de los árboles.

relatos distópicos - los desalmados

–         Kemal. Pero todo eso está contaminado, nuestros alimentos tienen garantía de no poseer bacterias y están equilibrado con la necesidad de oligoelementos que cada uno necesita en el día.

–         Manuel. ¡Veo que en Ciudad Centro han avanzado mucho con la publicidad!. Las pastillas que Uds. consumen son extractos de las mismas cosas pero con sabores sintéticos universales, además todos los productos son transgénicos y eso implica que se desarrolla una característica del alimento y se eliminan otras. No es seguro suponer que es ventajoso para el cuerpo humano o para el disfrute del alimento, porque muchas veces se eliminan propiedades curativas con la que luego se hacen medicamentos. ¡Un solo gusto para una pastilla que se disuelve en la boca con sabor artificial!

–         Kemal. Pero ¿para qué sirve el gusto?

–         Manuel. El sabor brinda placer, también es una forma de conocimiento de las cosas. En mi época de scout el mejor cocinero de las patrullas recibía un premio. Les cuento una pequeña historia: En el valle del Rhin existían 30 variedades de manzanas, cada una distinta en color, tamaño y sabor. Los alemanes solían hacer distintas comidas usándolas, desde el famoso strudel hasta mezclar algunas variedades agridulces en ensaladas. En los inicios de la Corporocracia Sonmanto elaboró tres tipos de manzanas transgénicas, cada una con propiedades distintas, y poco a poco en el valle del Rhin se fueron perdiendo las distintas variedades, perdiéndose los distintos sabores y propiedades… Se buscó un mejor tamaño y una mejor cantidad de frutos por planta, y se perdió el sabor, y la naturaleza se estancó dentro de las corporaciones, porque la diversidad es la Ley natural más importante de la evolución, solo a partir de ella es posible. Hoy en el valle del Rhin la producción es de una empresa subsidiaria de Sonmanto y si los productores están obligados a  usar sus plantas pagandole a la corporación un porcentaje de la producción por la patente genética, usar variedades está prohibido porque según los científicos de la Corporocracia sus características “no reúnen los requisitos científicos adecuados”. Sonmanto es la Corporación del Gobierno encargada de decir qué alimentos sí, y cuáles no.

–         Ruben. Si los científicos lo dicen debe ser así, las manzanas “naturales” no son seguras.

–         Manuel. Muchachos… La ciencia está al servicio de la Corporocracia ¿no se pusieron a pensar por qué existe el “mercado negro”? ¿Será cierto lo que dicen los Organismos corporocráticos cuando sus mandos medios y superiores no consumen transgénicos por eso tanto la policía como las autoridades dejaron habilitado el túnel permitiendo el comercio “ilegal”, cuyo destinos son los que se encuentran en el nivel más elevado del sistema de castas? Para la gente común de la ciudad los transgénicos son la comida obligatoria, y con los años y las nuevas generaciones pueden provocar cambios genéticos en los humanos que si son detectadas en el embarazo se produce la eliminación de los fetos; y si  ocurre cuando nace un niño con alguna disfunción le dicen a sus padres que no tienen alma, enviándolos fuera de la ciudad a supuestos  lugares donde la Corporación los cuidaría por ellos. La realidad es que eso no ocurre, Iris la productora de miel es una de las personas maravillosas que recoge esos niños abandonados para que mueran, los recibe y luego ubica en familias que se ofrecen a cuidarlos, sino ella y algunos colaboradores lo hacen.

Los huemules hicieron un profundo silencio, se miraban entre ellos, no podían creer lo que escuchaban en boca de Manuel, ellos mismos habían comprado con la tarjeta scout productos que destinaban una parte de su ganancia para el cuidado de los niños con lesiones graves, entre otras cosas porque ofrecían mucho puntaje de Buena Acción.

–         Sacha. ¿y podemos verlos?

–         Manuel. Iris vive cerca, pero los niños no están en exposición, lo que sí podrían hacer es una buena acción ayudándola.

–         Kemal. –se resistía a creer lo que el viejo pescador le decía –  Pero aquí los créditos para ayudar a Iris no sirven! Las instituciones para colaborar con buenas acciones son provistas por la Organización Scout y entonces comprando productos los intercambiamos por créditos de BA… por ejemplo si compramos agua “Melipal” por cada botella la corporación planta un árbol, por cada compra de calzado “Keni” la corporación envía medicamentos para los “desenlazados”

–         Manuel. Jaja… ¡Nunca vimos medicamentos de Ciudad Centro por aquí!. Para los verdaderos scouts los créditos se obtienen cuando se pone el cuerpo a trabajar en ayuda a los demás, eso del dinero es para tranquilizar la conciencia creando la ilusión – planificada por la Corporación- de que esquivando el contacto con los otros y poniendo dinero para que alguien haga algo por ello nos hace personas cabales y verdaderos scouts. Les digo que eso no es una Buena Acción o servicio… En mi época de niño gran parte de las grandes ONGs gastaban casi todo su dinero en propaganda, mantenimiento y empleados de la Organización a los que  llamaban “voluntarios” siendo que percibían un salario, más allá de que sus gestas nunca eran políticamente neutrales porque defendían a algunas corporaciones por sobre otras. Lo que sucede en la Organización Scout y los créditos de BA parte del mismo supuesto, que se basa en creer una mentira ¿Quieren saber lo que es una Buena Acción? ¡leánlo en el libro que les di de Baden Powell!

Los huemules deliberan y deciden entre todos ir a realizar una Buena Acción de patrulla en “vivo y en directo”… no sabían bien de qué se trataba pero probarían. Dado que el GPS solo señalaba rutas y no la geografía, Manuel les dio un mapa y les explicó como orientarse… el aparato electrónico sólo les serviría de brújula por lo que deberían estar atentos a por dónde iban. También les dio papel y lápiz y les sugirió que vayan escribiendo o dibujando qué es lo que veían a cada lado del camino para poder orientarse al volver.

Al llegar al lugar se encontraron con Iris, una mujer de unos 40 años que junto con unos colaboradores llevaba adelante una producción de miel con mas de 1000 colmenas cerca del río, y alojaba en su casa que era una vieja escuela del siglo pasado, unos 30 niños  adultos que no había podido ubicar en familias sustitutas.

Sacha. Hola! Nos envía Manuel… el pescador

Iris. Si… me aviso por el telégrafo, dijeron que querían ayudarme un poco con los niños y adultos que cobijamos en la casa… tenemos todo el día, lo único que puedo ofrecerles es comida y el establo donde dormir.

Huemules ¡Aceptamos!

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